Portugal VIII. Lengua Portuguesa.
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Cultura
Se denomina portugués a la lengua hablada en P. continental, Madeira, Azores, Cabo Verde, Guinea portuguesa, Santo Tomé y Príncipe, Angola, Mozambique, Macao, Timor y Brasil (v. BRASIL- VI).Grupos dialectales. J. Leite de Vasconcelos clasificó en tres grandes grupos las variedades dialectales del idioma portugués: 1) continental, que comprende las siguientes variantes regionales: interamnense, entre el Miño y el Duero; transtnontano y beirüo, en Tras-os-Montes y las Be¡¡-as; y el meridional, Alentejo y Algarve; 2) insular, que abarca las variantes de los archipiélagos de Madeira y Azores; 3) de ultramar, integrado por el portugués de América y los dialectos criollos de África y Asia.Origen y expansión del portugués. La lengua portuguesa procede de la indoeuropea (v. INDOEUROPEOS II), a través de uno de sus dialectos, el latín, que predominó sobre los otros dialectos indoeuropeos del Sur, bien debido a la gran difusión que tuvo con la colonización romana, bien por el esplendor y ascendiente de su cultura literaria. El latín vulgar (v. LATINA, LENGUA Y LITERATURA III), llevado a la Península por los soldados y colonos, a partir del s. III a. C., fue asimilado junto con la culturaromana. Dicho latín vulgar sufrió diversas influencias guturales, e incorporó formas y vocablos de las lenguas primitivas de la Península y, por causas aún no determinadas suficientemente, se diferenció en varias lenguas, una de las cuales fue la hablada en la zona occidental, atlántica o gallegoportuguesa (v. GALLEGOPORTUGUESA, LENGUA Y LITERATURA). En su época de formación, este idioma se confinaba en la región septentrional de dicha zona, a ambos lados del río Miño. Con la reconquista de los territorios del Sur a los musulmanes, se extendió también en esa dirección. Las influencias del fondo lingüístico de esos nuevos dominios determinaron la quiebra de la unidad de dicha lengua atlántica, formándose las variedades del gallego (v. GALICIA v) y del portugués propiamente dicho. A la vista de los textos literarios medievales, puede decirse que la unidad de la lengua atlántica perduró en los s. XII-XV, aunque minada ya de gérmenes diferenciadores.Las primeras palabras portuguesas surgen en documentos del s. Ix (870), redactados en el artificial latín medieval, que nunca fue lengua hablada, pero con intromisiones del romance o lengua hablada, que era el futuro portugués. No se trata de textos literarios, sino de documentos prácticos: documentos jurídicos de diversos tipos, como testamentos, cartas de donación. A partir del s. Xll comienzan a aparecer documentos escritos en portugués, íntegramente o en gran parte, lo cual indica los progresos e importancia de la lengua hablada, que compite ya con el latín medieval de los escribanos y notarios. No siempre están fechados tales documentos, pero entre los que llevan fecha, los más antiguos (1193 y 1231) son los del monasterio de Vairáo, en la región comprendida entre el Duero y el Miño, actualmente en el Archivo Nacional de la Torre do Tombo.En la transformación del latín en portugués se observan varias leyes fonéticas, morfológicas y sintácticas. En su mayor parte, el léxico portugués es de origen latino, aunque se haya enriquecido por influencias muy diversas, unas contemporáneas a la transformación inicial (infiltraciones hispánicas primitivas, fenicias, griegas, etc.); otras posteriores, como la del latín clásico, puesto de moda por el Renacimiento, la de los pueblos incorporados de Asia, África y América, amén de influencias castellana, francesa, italiana e inglesa. La expansión a través de varios mares y continentes, y los contactos con pueblos extraños hicieron del portugués y del castellano las primeras lenguas europeas que se afirmaron entre los pueblos de ultramar. Cuando, más tarde, llegaron los holandeses, ingleses y franceses, se vieron obligados a adoptar en muchos lugares como lengua de comunicación con los indígenas, la lengua portuguesa. Por las mismas razones se internacionalizaron palabras portuguesas, como saudade, caravela y otras. Serafim da Silva Neto afirma incluso que la lengua portuguesa debió de hablarse en Abisinia, de acuerdo con una información de Pedro Barreto de Resende, contenida en un manuscrito (1646) del Museo Británico, quien indica que los sacerdotes enseñaban el portugués en sus misiones de Abisinia.El portugués arcaico y el moderno. Los filólogos suelen dividir la historia de la lengua portuguesa en dos grandes etapas: la arcaica, del s. XII al XVI, y la moderna, desde el s. XVl a nuestros días; aunque admiten asimismo una época prehistórica o de formación, anterior al s. IX, de difícil documentación, y otra protohistórica (s. IX-XIl), testimoniada ya por la influencia de la lengua hablada o romance sobre los textos escritos en latín medieval. La distinción de las dos grandes etapas históricas podría radicar en la sistematización de la lengua en teorías gramaticales, las primeras de las cuales aparecen, efectivamente, en el s. XVI. En 1536, el P. Fernáo de Oliveira publicó su Gramática da linguagem portuguesa y, en 1540, el historiador Joáo de Barros editó su Gramática da língua portuguesa. Según Fidelino de Figueiredo, tendría más justificación señalar a Camóens (v.) como límite de las dos grandes eras históricas, porque su obra representó una aportación mayor que la de las gramáticas: ejemplificó de modo supremo las nuevas posibilidades de expresión del idioma y las cristalizó en un lenguaje poético. La prosopopeya del gigante Adamastor es, en ese aspecto, un documento de mayor significación histórica que las dos gramáticas citadas. El Palmeirim de Inglaterra, de Francisco de Morais, tiene el gran mérito de ser la primera obra portuguesa que muestra, en la lengua, cierta disciplina gramatical y elegancia estilística. Por ella, Camóens y Francisco de Morais, un poeta y un prosista, pueden considerarse como los autores que marcan el comienzo del portugués moderno (v. IX).Características del portugués arcaico. Vamos a enumerar las principales características del portugués arcaico frente al moderno, según Adolfo Coelho y J. Leite de Vasconcelos.Fonética, morfología y sintaxis: 1) hay distinción fonética entre la s y la c, entre la s intervocálica y la z, y entre la ch y la x; 2) al acusativo de la tercera declinación latina corresponde la forma -on; 3) vocales dobles, resultantes de la desaparición de la consonante intermedia: viir y leer; 4) la segunda persona del plural de los verbos era -des, con excepción del perfecto, que era -stes; 5) participio en -udo: teudo, recebudo; 6) nombres uniformes en -nte, -er y és; 7) participio variable en las formas compuestas de los verbos: haver merecida; negaciones pleonásticas: ninguém non levar.Léxico. El vocabulario de esta época era ya bastante variado ("riquísimo", en opinión de Carolina Michaélis); pero lo que caracteriza a las palabras incorporadas al patrimonio lingüístico en esa fase es su perfecta adaptación al sistema fonético y al carácter del idioma. Como llegaban ordinariamente por vía popular, tales vocablos se asimilaban de un modo natural, hasta tal punto que quienes los usaban no podían sospechar que fuesen extraños. Los pocos que después de ser importados conservaban, en todo o en parte, carácter culto, se introdujeron por vía eclesiástica y no fueron usados en gran escala por las clases populares. Muchas palabras de origen ibérico, céltico, o germánico habían penetrado ya en el bajo latín, y llegaron al portugués a través de esta lengua. El griego medio o bizantino ejerció influencia en el vocabulario portugués a través principalmente del árabe y, en parte, a través del castellano y del francés. Los términos militares de origen germánico se introdujeron con las invasiones; los relacionados con el arte de navegar los aportaron los normandos en el s. X.Evolución del portugués arcaico al moderno. El portugués arcaico sirvió de soporte al primer florecimiento poético portugués. Carolina Michaélis considera la lengua de los trovadores como "un portugués selecto, ilustre, convencionalmente unitario y arcaico, aunque perfectamente orgánico y coherente, claramente determinado en sus formas y tendencias, caracterizado por todas las notas peculiares que lo distinguen del castellano". Mas la lengua de los trovadores no coincidirá exactamente con la lengua literaria que se desarrolla posteriormente con base en la lengua común elaborada en Lisboa, según opinióndel prof. Silva Neto. Habituado al manejo de los clásicos latinos, D. Duarte (v. DUARTE I DE PORTUGAL), en el Leal Conselheiro y en el Livro da ensinanpa, aproximó el vocabulario e incluso la sintaxis portuguesa al latín. Introdujo en el portugués muchos términos, corrientes hoy en la lengua culta, pero desusados entonces; hubiera marcado la transición del portugués arcaico al moderno si después de su muerte los poetas del Cancionero (v. CANCIONERO II) y el propio Gil Vicente (v.) no hubiesen despreciado las formas cultas y modernas en favor de las populares y antiguas. Los clásicos portugueses pulieron el portugués y lo enriquecieron con millares de términos y expresiones nuevas. La obra de los literatos portugueses del s. XVI (v. IX, 4) fue análoga a la de los primeros escritores latinos que sentaron las bases del latín literario. De este modo, el idioma hablado en P. se aproximó mucho al de la lengua literaria, al menos en los medios más cultos. Sin embargo, no fue solamente el latín de los literatos del s. XVI el que enriqueció la lengua portuguesa y aumentó considerablemente su vocabulario. En el s. XVII, la norma lingüística oscilaba entre la Corte y la Univ. de Coimbra. Por debajo del fino y exquisito lenguaje de la Corte y de los grandes autores se desarrollaba una lengua popular de las ciudades y una lengua de las provincias.Más tarde, en el primer cuarto del s. XVIII, tenemos un moderado panorama de la lengua portuguesa en las Regras de Jerónimo Contador de Argote. La lengua literaria de ese siglo muestra la influencia de la literatura francesa, bien patente en la obra de Filinto Elisio (v. NASCIMENTO, FRANCISCO MANUEL DO) y de Barbosa de Bocage (v. IX, 6). El s. XIX surge tan rico en P., por lo que a literatura se refiere, que parece una resurrección si lo comparamos con los dos siglos anteriores (v. IX, 7); sin embargo, desde el punto de vista de la lengua, está anclado en los grandes modelos de los s. XVI y XVII. Herculano de Carvalho (v.) era historiador, afecto, por tanto, a las lecciones del pasado; Castilho era aún, en cierto modo, un árcade. Realmente, sólo Almeida-Garret (v.), procuró renovar la prosa, intentando articularla más íntimamente con un lenguaje hablado en su tiempo. Desde ese punto de vista, Viagens da minha Terra es una obra reformadora de la prosa. Ese ideal de articular al lenguaje literario con el hablado (que fue, por otra parte, la gloria de los "quinientistas") sólo se consigue de nuevo al final de la centuria, con Antero de Quental (v.) y Ela de Queiroz (v.), que crea una prosa simple y desnuda, exenta de preocupaciones clásicas, y que, en suma, representaría la utilización artística de la lengua familiar contemporánea. Era, viendo las cosas desde el prisma lingüístico, una vuelta a AlmeidaGarret.La Filología portuguesa. Los primeros gramáticos aparecen como sus verdaderos fundadores. La cultivaron, en el s. XVI, Jerónimo Cardoso y Magalháes Gándavo. Hacia finales del s. XIX, F. Adolfo Coelho, bajo la influencia de F. Diez, llevó a cabo su renovación científica. GonQalves Viana, Júlio Moreira, J. Leite de Vasconcelos, Epifánio da Silva Dias, J. Joaquim Nunes, Carolina Michaélis de Vasconcelos, Hugo Schuchardt, jacinto do Prado Coelho, L. F. Lindley Cintra, M. Paiva Boleo y Herculano de Carvalho son otros grandes maestros. J. Leite de Vasconcelos fue además historiador de la Filología portuguesa, desde los gramáticos quinientistas hasta su tiempo, y su obra recibió importante complemento con la Bibliografía da Filología portuguesa, repertorio crítico publicado por el Centro de Estudios Filológicos de Lisboa.JOSÉ A. DE CARVALHO.
BIBL.: S. DA SILVA, NETO, História da Língua portuguesa, Río de Janeiro 1970; F. DE FIGUEIREDo, História literária dePORTUGAL IXPortugal (s. XII-XX) Sáo Paulo 1966; J. 1. NUNES, Compéndio de Gramática histórica, 5 ed. Lisboa s. a.; E. B. WILLIAMS, From Latin to Portuguese, 1938; H. METER, Ensaios de Filología románica, 1948; P. VÁZQUEZ CUESTA y M. A. MENDES LUZ, Gramática portuguesa, 2 ed. Madrid 1971; J. L. PENSADO, Estudios etimológicos galaicoportugueses, Salamanca 1965.
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