Portugal I. Geografía. GEOG.
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Geografía
1. Medio físico. 2. Medio humano. 3. Economía. 4. División regional. 5. División político-administrativa.P., nombre derivado del romano Portus Cale, es un territorio situado en el extremo sudoeste de Europa. Tiene forma de rectángulo alargado en el sentido N-S; está localizado en la fachada occidental de la península Ibérica (v.), de la cual ocupa poco más de una quinta parte, y comprendido entre los 37° y 42° de lat. N y los 6° y l0° de long. O. Mide 561 Km. de N a S, y entre 112 y 218 (promedio 160) de E a O. Unido a España por dos de sus lados, oriental y septentrional, su frontera terrestre se extiende a lo largo de 1.200 Km. Por el S y el O, el océano Atlántico baña los 848 Km. de su litoral. Así, radicado en una península de contornos macizos y pesados, se abre al mundo por una vasta fachada oceánica. De ahí su originalidad geográfica: país en donde se entrecruzan influencias atlánticas y mediterráneas, cuyo resultado es’ la existencia de fuertes contrastes climáticos que, unidos a los del relieve, hacen participar a P. en la rica variedad de la península Ibérica, de la que sólo se diferencia por hechos que entran de lleno en el marco de la geografía humana e histórica. P. como nación comprende, además del estricto territorio portugués (88.500 Km’), los archipiélagos de Madeira (v.), Azores (v.) y Cabo Verde (v.), Guinea (v. GUINEA PORTUGUESA), lasislas de Santo Tomé y Príncipe (v.), Angola (v.), Mozambique (v.), Macao (v.) y Timor (v.). Aquí se tratará solamente del P. continental europeo.1. Medio físico. Relieve y costas. El 72% del territorio portugués, casi sus tres cuartas partes, está por debajo de los 400 m.; se concentran en el Norte el 95% de las tierras que sobrepasan esa altitud. Las montañas, altas mesetas y profundos valles del Norte del país contrastan con las extensas cuencas deprimidas, penillanuras poco elevadas y relieves residuales del Sur. Tres son las grandes unidades estructurales portuguesas: macizo antiguo, cadenas de plegamiento y cuencas de sedimentación terciarias.El macizo antiguo ocupa siete décimas partes del territorio portugués; abarca la casi totalidad de las tierras situadas al N del Tajo; al S de este río, solamente el Ribatejo, una parte del bajo Alentejo y la sección más meridional del Algarve quedan fuera de él. Se trata, como en otros macizos europeos semejantes, de viejas montañas de dirección NO-SE originadas por el plegamiento herciniano, que fue acompañado de importantes erupciones de magma granítico; dichas montañas fueron luego sometidas a un largo proceso de erosión hasta quedar convertidas en penillanura. Sin que apenas fuera ésta recubierta por depósitos marinos del Secundario y Terciario, el plegamiento alpino la deformaría y fracturaría, originando así bloques desnivelados y de cumbres allanadas (p. ej., la sierra de la Estrella, que culmina a 1.991 m.) y una compleja red de fallas que siguen la dirección bélica, predominantemente ENE-OSO, o atlántica, aprox. N-S, que orientan y facilitan la acción de los ríos, que a veces originan depresiones tectónicas.Como en todos los casos semejantes, también aquí la erosión modelaría relieves diversos, de acuerdo con la naturaleza del roquedo; las cuarcitas, muy resistentes, forman cresterías sobresalientes de altitud parecida y que siguen la dirección de los viejos pliegues hercinianos; se trata de un relieve apalachense; las vertientes de los bloques de granito, profundamente alterado, arenizado y diaclasado, retroceden sin degradarse, originando valles de fondo relativamente ancho y limitados por laderas escarpadas; los bloques de pizarras y esquistos, por el contrario, al ser prácticamente impermeables y de fácil erosión, quedan afectados por un dédalo de surcos que degradan las vertientes y crean una topografía suave. monótona y confusa. Añadamos, para terminar, que, a fines del Plioceno y comienzos del Cuaternario, se formaron al pie de los bloques montañosos elevados rampas de erosión, salpicadas de montes-islas y rañas, y que las cumbres más elevadas (sierra de la Estrella) fueron retocadas ligeramente por los hielos de la última glaciación.La orla del macizo antiguo forma una franja que se extiende desde la desembocadura del Duero a la del Tajo y a lo largo de la sección meridional del Algarve. Su límite oriental sigue una línea trazada entre Oporto y Abrantes, sobre el Tajo, pasando por Coimbra. La orla está formada por materiales sedimentarios pospaleozoicos, posteriormente plegados y fallados: calizas, areniscas, arcillas y, como consecuencia de erupciones volcánicas, basalto. En ella, las formas topográficas presentan una extremada variedad: valles tifónicos paralelos al litoral, mantos basálticos en Extremadura, cornisas calcáreas en Coimbra y el Algarve, depresiones excavadas en areniscas, afloramientos eruptivos en Cintra y Monchique, etc. La complejidad del sistema de pliegues y fallas, que a menudo orientan la red hidrográfica, se deja ver en el paisaje. Pero normalmente, frente a plegamientos claros, tales como los de las sierras Aires, Candieiros, Montejunto y la Arrábida, la interferencia de elementos locales origina un estilo tectónico confuso.Las cuencas de sedimentación terciaria se reducen prácticamente a las cuencas del bajo Tajo y del Sado. Ambas están formadas, en la fachada occidental, por sedimentos marinos del Mioceno, mientras que el fondo se cubre con margas, arenas y arcillas continentales. Las formas de relieve se caracterizan por su simplicidad, dando todo el Ribatejo la altitud media más baja de P., ya que muy raramente se alcanzan los 200 m. Sólo algunos bancos calcáreos, individualizándose al N del Tajo, rompen la monotonía de la depresión, en la que el gradual encajamiento de los dos ríos y sus afluentes ha dado lugar a la formación de varios niveles de terrazas.La costa portuguesa se extiende desde la desembocadura del Miño a la del Guadiana, a lo largo de 848 Km., y el signo que le caracteriza es su masividad. Sus dos sectores, occidental y meridional, están separados por los altos acantilados del Espinaco de Cáo, última estribación de la sierra de Monchique. Desde el Miño hasta Nazaré la costa es recta y presenta señales de un hundimiento, que dio lugar a los estuarios del Miño, Limia y Duero y, más al S, a la ría de Aveiro. Desde aquí hasta Setúbal existe un amplio saliente, cuyo extremo más occidental forma el cabo de Roca y cuya continuación en el mar da lugar a las islas Berlengas. Entre Roca y Espichel se encuentra el estuario del Tajo y, más al S, en la bahía de Setúbal rodeada de acantilados, el del Sado. Hasta el cabo de San Vicente la costa es, como en el Norte, rectilínea, sin otro accidente digno de mención que el cabo de Sines. El litoral atlántico meridional es bajo y arenoso. Desde Sagres hasta Faro forma un gran arcoque, en su parte oriental, entre la punta de Piedade y el cabo de Carvoeiro, está cercado por una serie de islas paralelas a la costa, a la que se unen por canales poco profundos. A partir del extremo oriental de este arco, y hasta la desembocadura del Guadiana, la costa portuguesa toma una clara dirección NE.Clima. Está condicionado por la latitud del país y por su situación en la fachada occidental del continente europeo; por tanto, bajo la influencia de dos centros de acción importantes: el anticiclón de las Azores y el frente polar. Factores como el relieve y la proximidad o alejamiento del mar matizan los rasgos generales. Dentro del país se pueden individualizar varios conjuntos climáticos. Así, mientras Faro, en el litoral del Algarve, recibe 363,2 mm. de lluvia anual, la cantidad recogida en Lisboa es de 602 mm. y 1.164 mm. la de Oporto. En el interior, Moncorvo registra anualmente una temperatura media de 14,8° y precipitaciones del orden de los 562,2 mm., cuando las correspondientes a Campo Mayor y Peñas Doradas son 15,9°-571,5 mm. y 8,3°-1.211,9 mm. respectivamente.Con el suceder de las estaciones, la situación de las masas de aire y, consiguientemente, los tipos de tiempo van cambiando. En verano dominan las condiciones climáticas mediterráneas. El anticiclón de las Azores, estabilizado en el Atlántico o penetrando en forma de cuña en el golfo de Vizcaya, impide la entrada de centros de bajas presiones y no hay lluvias. Si la depresión ibérica se une a la de Marruecos en Gibraltar se produce un viento del E seco y ardiente, el soúo (solano). La constante influencia del mar hace que las isotermas de julio corran paralelas al litoral. Para todo el país, los meses de julio y agosto constituyen el verano, pero, a distinta latitud, se observan variaciones. Al igual que las temperaturas, los meses sin precipitaciones o con precipitaciones escasas aumentan de N a S: dos al N de la cordillera Central, y cinco o seis en el litoral del Algarve.En el otoño, con las primeras depresiones o borrascas del frente polar, el cielo se cubre de nubes y caen las primeras lluvias, mucho más abundantes al N; la temperatura empieza a descender y en las montañas del interior se dan las primeras heladas. A veces, el enfriamiento de las masas de aire da lugar a un máximo barométrico: días soleados, noches frescas y cielos despejados, tipo de tiempo que se puede prolongar hasta noviembre, en cuyo mes, en el S, debido a la presencia de bajas presiones entre Gibraltar y Marruecos, se da el máximo de precipitaciones del año. El invierno se reduce a la alternancia de dos situaciones meteorológicas opuestas: ciclonal y anticiclonal. La primera se caracteriza por las lluvias, provocadas por la entrada en el país de las depresiones ciclónicas que dan un tipo de tiempo húmedo y tibio, con lluvias finas y prolongadas, y neblinas. En las montañas hay lluvias de relieve, especialmente en las que separan el Miño de Tras-os-Montes. Si la depresión está localizada entre el golfo de Vizcaya y el mar del Norte, el aire es húmedo y frío, y va acompañado de lluvia helada y, a veces, de nieve. La situación anticiclonal se debe a la presencia de masas de aire frío en las altiplanicies interiores de la Península. Se forma entonces un centro de altas presiones que, desde el E, extiende su influencia a la totalidad del territorio: días de sol, noches despejadas y muy frías, aire cortante y abundantes escarchas. A veces, este anticiclón se une al de las Azores o al de Europa central; entonces pueden soplar vientos fríos del E y del N. Enero es el mes más frío. En él, las isotermas corren oblicuamente al litoral. Las precipitaciones máximas se dan en diciembre y, secundariamente, en febrero.En primavera, todo el territorio se abre a la influencia de las depresiones ciclónicas. El tiempo se caracteriza por la gran inestabilidad y las abundantes lluvias distribuidas en chubascos rápidos y poco intensos, más frecuentes cuanto más al N. De acuerdo con este mecanismo, se distinguen varios conjuntos climáticos unidos por un elemento común: la sequedad estival. Son de N a S: el Noroeste, hasta la ría de Aveiro y el bajo valle del Mondego, caracterizado por la influencia oceánica: temperatura media anual 15°, y 1.000 mm. de precipitaciones; 2) el Norte montañoso, variedad de montaña del tipo atlántico: 10° de temperatura media anual, verano corto y fresco, invierno largo y frío, precipitaciones entre 1.500 y 2.000 mm.; 3) depresiones interiores entre montañas y mesetas: clima continental seco con invierno moderado y verano ardiente, gran oscilación térmica (18,5" en Pinháo); 4) el centro y el Alentejo: aumento térmico y reducción de los días de lluvia, con abundantes rasgos de continentalidad; y 5) el Algarve, típicamente mediterráneo: temperatura media de enero 11,5°, de agosto 24,,, y entre 400 y 500 mm. de lluvia anual.Hidrografía. El paralelismo de los ríos portugueses con los accidentes de la fase orogénica del Plioceno final demuestra la modernidad de la mayor parte de la red hidrográfica. El Mondego, encajado por antecedencia en el macizo antiguo, parte del Ponsul y de algunos otros ríos del centro del país son la excepción de esta regla. Aunque en P. nacen y tienen todo su recorrido numerosos ríos, algunos de ellos muy importantes, son, sin embargo, los nacidos en España los que alcanzan mayor longitud y caudal. En efecto, si descontamos al Miño (v.), que nace en el macizo galaico y constituye la frontera noroccidental entre ambos países a lo largo de 75 Km., tanto el Duero (v.) como el Tajo (v.) y el Guadiana (v.) tienen en la meseta española la mayor parte de su recorrido y es de ella de donde reciben los afluentes más importantes; por tanto, al llegar a P., donde tienen su curso bajo, cuentan ya con un caudal considerable, incrementado por las aportaciones de los afluentes portugueses.El Duero que, al igual que sus afluentes Sabor, Tua yTamega, se encajona profundamente en las montañas del N, lleva una dirección casi constante E-O y alcanza cerca de Oporto un caudal de 650 m3/seg. El Tajo sigue también esa misma dirección hasta su confluencia con el Zézere, río que junto al Ponsul y el Ocreza nace en la sierra de la Estrella; a partir de aquí, adquiere un sentido NNE-SSO hasta su desembocadura en Lisboa, en donde forma un gran estuario. El Guadiana, por el contrario, atraviesa 260 Km. de territorio portugués en dirección predominante N-S. Entre los ríos totalmente portugueses cabe destacar: el Vouga, que nace en la sierra de Lapa y desemboca en la laguna de Aveiro; el Mondego, de 220 Km. de longitud, que nace en la sección septentrional de la sierra de la Estrella y pasa por Coimbra; el Sado, que corre de S a N hasta la bahía de Setúbal, y el Mira.Tanto los ríos enteramente portugueses como los que nacen en España son de régimen pluvial-oceánico, con grandes oscilaciones de caudal entre un verano seco mediterráneo y un invierno lluvioso de tipo atlántico. El estiaje es máximo en septiembre, mientras que el invierno, especialmente los meses de enero y febrero, es la estación en que los ríos llevan sus aguas altas.Vegetación. En P. es el resultado de un entrecruzamiento de influencias edafológicas y climáticas, atlánticas y mediterráneas, en sus respectivos límites meridional y septentrional. El 27% del territorio portugués (2.500.000 Ha.) está ocupado por bosques. La vegetación de tipo atlántico se localiza preferentemente al N de la sierra de la Estrella, lugar en donde el roble albar empieza a ser sustituido por el roble negra]. Ambos tipos de roble, algunas otras especies de hoja caduca, tales como avellanos, chopos, olmos y fresnos, y otras de hoja perenne, como el pino, son los mejores exponentes de este tipo de vegetación. Aproximadamente la mitad de la superficie forestal arbolada está cubierta de pinos. Éstos, especialmente el marítimo, han sido introducidos por el hombre como árboles de repoblación, y ocupan en la actualidad vastas áreas en la Beira, Extremadura y región del Miño. Un matorral de helechos, brezos y, en posición dominante, tojos, acompaña a las especies citadas.La vegetación de tipo mediterráneo se localiza en la mitad sur del país y en las regiones alejadas del litoral.Alcornocales, muy difundidos por el valle del Tajo y el litoral del Alentejo, y encanares ocupan aprox. el 10% del territorio y algo menos de la mitad de la superficie forestal arbolada. Ambas especies, unidas al pino piñonero y al olivo y a un matorral de tipo maquis o garriga, compuesto en su mayor parte por jarales y plantas aromáticas como el romero, el espliego y el tomillo, constituyen la vegetación típica mediterránea. El quejigo, variedad de roble que pierde tardíamente sus hojas y lasrecupera muy pronto, localizado al S del Duero y entre el Mondego y el Tajo, señala la zona de entrecruzamiento de influencias atlánticas y mediterráneas.2. Medio humano. Población y poblamiento. Restos arqueológicos señalan los núcleos originarios del poblamiento portugués. La llegada sucesiva de pueblos acabó por configurar su paisaje humano. En la actualidad, el fuerte contraste entre un gran foco de poblamiento al NO y una amplia zona menos poblada es el signo más característico de este paisaje. En 1527, finalizada la Edad Media, el primer censo portugués señala la existencia de 280.582 hogares, lo que supondría una población aproximada de 11.000.000 hab. A partir de esa fecha, y a pesar de una serie de acontecimientos de carácter histórico (p. ej., poblamiento de las islas oceánicas, viajes a Oriente, colonización del Brasil), que repercuten negativamente en la población, el número de habitantes aumenta.Desde el s. XVIII, el crecimiento es regular y constante, y se acelera desde la segunda mitad del s. XIX hasta el momento actual. Este crecimiento se ha conseguido gracias a una fuerte natalidad que contrarresta los efectos de una mortalidad también elevada. Desde 1930 natalidad y mortalidad disminuyen. Así, mientras la tasa bruta de natalidad era de 30,3°% en 1900 y de 31,8°% en 1930, en 1940 desciende a 27,4%o, y a 25,4°% y 23,8°oo en 1950 y 1964 respectivamente. Del mismo modo, la de mortalidad varía en las mismas fechas desde un 21,1°% hasta un 10,60oo, pasando por 19,3°%, 16,3°% y 14°on, en las etapas intermedias. En 1970, el total del efectivo humano portugués continental ascendía a 8.124.019 hab., de los que más de un millón trabajan en el extranjero.La movilidad, ahora y en el pasado, ha sido el signo característico de la población portuguesa. En el interior hay migraciones temporales (las que se llevan a cabo para recoger las cosechas), y definitivas, tales como las que proporcionaron al Alentejo y a todo el Sur del país el elemento humano que la colonizó. Mucho más importante es la emigración a otros países. Desde 1880 salieron de P. alrededor de 200.000 portugueses por año. En 1900 hubo una pequeña depresión; entre 1911 y 1913 se alcanzaron los valores más altos (77.000 en 1912, sin contar la emigración clandestina). En 1930, Brasil, que había recibido cerca de las tres cuartas partes de portugueses emigrados, impone medidas restrictivas, lo que origina la gran depresión. Sin embargo, pasada la crisis, el contingente vuelve a elevarse. En la actualidad, el 85% de los emigrantes solicitan ir a Brasil. El resto va a las provincias ultramarinas, Argentina, USA y, cada vez con más frecuencia, a Europa, y, dentro de ella, a Francia. y Alemania. Son siempre los distritos del Norte, Coimbra, Leira y, a veces, el Algarve las regiones que proporcionan el mayor número de emigrantes.Relieve, clima, suelos y modos de vida son factores que condicionan la distribución de la población. De acuerdo con ellos, el país tiene dos grandes áreas demográficas. La menor en extensión comprende la faja litoral que va del Miño al Sado, prolongándose por los valles del Duero y Mondego y de sus principales afluentes e incluso por la orla del Algarve. Aquí, sobre un 32% del territorio, vive algo más del 70% de la población y tienen su asiento 20 ciudades de más de 10.000 hab. El área más extensa comprende las mesetas, las montañas, las depresiones interiores de Tras-os-Montes y de la Beira, las llanuras del Alentejo y de la Beira baja, a las que se unen las tierras bajas de las cuencas del Tajo y del Sado, y los relieves pizarrosos al S de la Beira y de la sierra del Algarve. El foco de mayor densidad se encuentra al N del Vouga, en una faja litoral que penetra hacia el interior por las cuencas del Tamega y Duero. La concentración máxima se registra en torno a Oporto (v.; 310.437 hab. en 1970), con 1.314.794 hab. en el distrito, que corresponden a 576 hab./Km’-, es decir, la densidad más elevada del territorio, que es de 92 hab./Kmz. El fraccionamiento del relieve provoca en el NO una densa diseminación de los centros humanos, pequeños, muy próximos unos a otrosy separados siempre por lomas, cerros, arenales o estribaciones montañosas.La densidad de la franja al N de Aveiro hasta el Miño es muy elevada, 232 hab./Kmz, cifra a la que contribuyen otras ciudades además de Oporto: Viana do Castelo con 14.371 hab., Braga con 40.977, etc. Desde el N de Aveiro hasta Nazaré el poblamiento se concentra en unos pocos núcleos de pescadores y en grandes y distantes aldeascalle de formación reciente, cuyo centro es Aveiro (16.011 hab.). El área de densidades elevadas penetra a través del Duero y del Mondego hacia la Beira alta. En el interior, la densidad desciende a menos de 50 hab/Kmz; las poblaciones son abundantes, pero pequeñas y distantes. Viseo (16.961 hab.) y Covilhá (23.091) son las dos únicas ciudades importantes, si descontamos Coimbra (v.; 46.313 hab.), tercera gran población portuguesa. Entre Coimbra y Setúbal, el poblamiento se concentra en una cadena de grandes aglomeraciones, localizadas a lo largo del Tajo, cuyo centro es Lisboa (v.; 782.266 hab.), la capital del, país.Muy diferente es la fisonomía de las regiones al S del Tajo. El Alentejo es una zona de baja densidad de población (alrededor de 25 hab/Kmz), con poblamiento agrupado en grandes villas e importantes aldeas. Évora (v.). con 24.144 hab., es la única ciudad importante alejada de la fachada atlántica. En el litoral, el poblamiento es disperso y la densidad baja. Por el contrario, la orla meridional del Algarve registra más de 100 hab/Kmz, cifra que recuerda a la región noroccidental. El 28% de la población se concentra en ocho grandes villas, de las cuales Faro (18.909 hab.) es la más importante.3. Economía. P. es un país en el que, especialmente en los años 1950 y siguientes, el Gobierno llevó a cabo un esfuerzo para compensar el inicial retraso de su economía frente a la del resto de Europa occidental. En efecto, P. se incorporó tardíamente a la revolución industrial y, en consecuencia, su equipamiento económico está poco desarrollado. Es sobre todo a partir de 1930 cuando se promueve la construcción de carreteras, la utilización al máximo de la energía de los ríos, la creación de nuevas industrias, el aumento de la flota mercante, etcétera. En 1964 se terminó el proyecto del tercer Plan de Desarrollo, previsto para la etapa 1965-67. Sin embargo, y pese a las recientes transformaciones en el campo de la economía, la estructura general de la nación portuguesa se asienta especialmente en la tradición de sus modos de vida rurales y marineros. La agricultura, con mezcla de cultivos mediterráneos y atlánticos, ocupa, hasta tiempos no muy lejanos, a más de la mitad de la población activa. También la pesca y el comercio marítimo (la sal y el vino se exportaban ya en la Edad Media) desempeñaron un importante papel. En torno a estas actividades y a las ganaderas, muy importantes en las regiones que bordean la sierra de la Estrella, empezó a desarrollarse la actividad industrial. Se trataba de industrias artesanales, muchas veces de tipo familiar, cuyo carácter rudimentario se ha conservado hasta bien entrado el s. XX. Finalmente, el aprovechamiento forestal y la extracción minera completan el marco de las actividades económicas tradicionales de P. En 1961 el valor del producto nacional bruto portugués alcanzó los 74.601 millones de escudos, de los cuales un 24,4% correspondía a la agricultura, silvicultura y pesca, un 41,3% a la industria y construcción, y un 34,4% a los servicios. En octubre de 1971, 27,5 escudos equivalían a l dólar. La renta per cápita era de 509 dólares en 1969, con diferencias de nivel en la distribución, sobre todo entre el Norte y el Sur.Agricultura. Teniendo en cuenta que el 12,3% del territorio portugués es improductivo y que el 27,2% está sujeto a aprovechamientos forestales, resulta que una extensión importante de tierras (el 60,5%) es susceptible de ser cultivada. De ella, el 15,6% permanece inculta, y el 44,9% es dominio de la agricultura, actividad que ocupa al 42,7% de la población activa. Estas cifras califican a P. como un país eminentemente agrícola y, sin embargo, la contribución de la agricultura a la renta nacional bruta no pasa de un 18%. La causa de esta desproporción puede atribuirse a los graves problemas que afectan al campo portugués: clima incierto, escasa fertilidad de vastas áreas del territorio, utilización de sistemas anticuados de cultivo, escasez de vías de comunicación, poca capitalización, etc. La estructura de la propiedad de la tierra agrava estos problemas: pequeños propietarios y atomización de las parcelas en el Norte frente a grandes propietarios y extensos campos en el Sur, igual que sucede en las regiones limítrofes españolas. Parecido contraste se observa en los rendimientos; mientras que en el Norte una parcela da dos y hasta tres cosechas anuales, las tierras al Sur de la sierra de la Estrella, con excepción del Algarve, son el área de dominio del cultivo extensivo. El riego, como solución para obtener determinados productos y como medio para fertilizar y enriquecer parte de las tierras, ha contado, con anterioridad a nuestros días, sobre todo en el Sur, con varios ensayos espontáneos o dirigidos. El tercer Plan de Desarrollo (1965-67) dio gran importancia a la hidráulica agrícola, poniendo en marcha el plan de riegos del Alentejo bajo, en el cual se introdujeron cultivos nuevos tales como el algodón, la caña de azúcar y el tabaco.A la vista de esta situación es comprensible que la producción agrícola portuguesa se mantenga estacionaria y que sólo, en algunos casos, los cultivos especulativos (la vid, p. ej.) hayan experimentado un desarrollo importante. La mayor riqueza agrícola de P. está constituida por la vid, cultivo que en 1969 ocupaba una extensión de 348.000 Ha. y que dio una producción de 11.380.000 q. de uva y 9.130.000 HI. de vino en 1970: célebres vinos de Oporto, vinos perfumados de Collares, moscateles de Setúbal, etc. Asimismo P. es un gran productor de aceite de calidad (720.000 q. en 1969) pero es, a la vez, gran consumidor del mismo, tanto en usos domésticos como en la industria conservera, con lo que su exportación se ve limitada necesariamente. Por el contrario, la producción cerealista no cubre las necesidades nacionales, a pesar de que el Gobierno ha dirigido campañas para elevarla. En 1970 se obtuvieron 5.160.000 q. de trigo, 5.910.000 q. de maíz, 1.500.000 de centeno, 760.000 de avena, 540.000 de cebada y 1.980.000 de arroz. Sin embargo, se siguen importando grandes contingentes de productos alimenticios: en 1964, p. ej., se importó trigo (273.000 q.) por un valor superior al obtenido en el mismo año de la exportación de vino de Oporto.Finalmente, la patata y la alubia en el Norte del país y los frutales, abundantes tanto en el Norte como en el Sur, son recursos importantes en la economía agraria portuguesa. El Algarve y el Miño son las regiones más prósperas en estos productos (higos, peras, ciruelas, albaricoques, cerezas, manzanas, agrios, etc.), algunos de los cuales, como los higos, se exportan.Ganadería. En 1969-70 el grueso de la cabaña ganadera portuguesa estaba constituido por 5.170.000 ovejas, 551.000 cabras, 1.380.000 cerdos, 1.070.000 bovinos, 79.000 caballos, 200.000 asnos y 139.000 mulos. Más de la mitad de los bovinos aprovechan los prados regados del Noroeste, y el 40% de los caballares se encuentra en torno a Leiria; los ovinos, por su parte, no están tan localizados; viven en las montañas, en las tierras de cultivo cerealista y, en general, por todo el Este del territorio formando rebaños, algunos de los cuales ascienden en verano a las sierras de Montemuro y la Estrella. Aunque casi todas las especies se aprovechan para carne, solamente los cerdos (abundantes en todo el país, especialmente en las montaneras de alcornoques del Alentejo) se dedican exclusivamente a la alimentación humana. Los bueyes en el Norte y los mulos y asnos en el Sur son animales de trabajo. Los productos de la ganadería son importantes. En 1969 sePORTUGAL Iobtuvieron 20.000 q. de mantequilla, 230.000 q. de queso, 570.000 q. de lana, 212.000 t. de carne y 591.000 t. de leche.Explotación forestal. El 27,2% de la superficie portuguesa está cubierta de bosques, muchos de los cuales no son originarios sino obra de la repoblación forestal. Ésta se lleva a cabo desde mediados del s. xix, y ocupa los arenales costeros y las cumbres de las montañas. Casi la mitad del área arbolada está cubierta de pinos, distribuidos a lo largo de la costa y en el área húmeda del Noroeste. La exportación de madera (troncos de pino se envían a Inglaterra para el entibado de minas) y resina aumenta constantemente. P. es a su vez el primer productor mundial de corcho (obtenido en los alcornocales de la tierra caliente de Tras-os-Montes y en las montaneras del Sur), que se exporta a todo el mundo. Finalmente, la encina es el tercer árbol importante de P.; ocupa casi una cuarta parte del área forestal arbolada. El área cubierta por castaños sólo supone el 3,2% de la total. La producción de madera en 1970 superó los 6 millones de m;.Minería. P. es un país rico en minas, cuya prospección, excepto en algunos casos, es todavía incompleta. Durante la II Guerra mundial aprovisionó al mundo de wolframio, muy abundante en Panasqueira (yacimiento de tungsteno considerado como el mayor de Europa) y Borralha; pero, acabada la guerra, el ritmo de la explotación disminuyó considerablemente: 1.678 t. en 1969. A menudo, unido al tungsteno se encuentra el estaño, mineral del que P. es un país exportador y del que en 1970 se obtuvieron 411 t. La riqueza en piritas es considerable (475.824 t. en 1970) y los yacimientos de Aljustrel, Sáo Domingos y Chama funcionan a pleno rendimiento. Además, el país posee grandes recursos de oro, manganeso, uranio, mineral de hierro y de bario, diatomita, etc., y, sin embargo, es pobre en carbón. Los yacimientos de antracita en Setúbal y de lignito en Figueira da Foz no llegan a cubrir las necesidades nacionales. La producción total de carbón en 1970 fue de 279.000 t. En conjunto, las actividades mineras sólo ocupan al 0,8% de la población activa portuguesa.Pesca. Es una actividad tradicional en P.; en el s. XIII los portugueses van ya a las islas Británicas a la pesca del arenque y, a partir del XVI, en busca del bacalao hacia Terranova. Actualmente conviven métodos de pesca modernos con otros rudimentarios utilizados todavía por un buen número de pescadores. Sin embargo, las embarcaciones a motor cubren más del 60% del tonelaje total, barriendo con sus redes de arrastre vastas áreas de la plataforma litoral. El mar es rico y variado en peces, moluscos y crustáceos; la pesca obtenida en 1965 alcanzó las 554.000 t., de las cuales 137.951 pertenecieron a la sardina, pescado común a todo el litoral portugués, lo mismo que la anchoa. El atún, en cambio, es casi exclusivo de la costa algarvesa. Durante el verano, se pesca el bacalao en Terranova; existen flotas bacaladeras en Oporto, Lisboa, Aveiro, Figueira da Foz y Viana do Castelo. Los principales puertos de pesca son Setúbal, Peniche, Figueira da Foz, Aveiro, Leixóes y Nazaré. El producto obtenido se destina al consumo nacional y sobre todo a la industria conservera, con miras a la exportación. Otra actividad importante del litoral es la extracción de sal, famosa ya en la Edad Media.Industria y fuentes de energía. El desarrollo industrial de P. es muy reciente. La población activa ocupada en este sector ha pasado desde un 11% en 1940 a un 23,4% y 27,7% en 1950 y 1960 respectivamente. En el pasado,la mayor parte de la actividad industrial se ejercía en talleres casi familiares, que subsistían gracias a la política proteccionista del Gobierno, la baratura de la mano de obra y por tener en las provincias de ultramar un mercado asegurado. El primer lugar correspondía a la alimentación, vestido y calzado que, junto con la fabricación de muebles y la construcción civil, ocupaban el 60% de la actividad industrial. Sin embargo, en la primera mitad del s. XX, las industrias sienten la necesidad de renovarse para poder competir y, en la mayoría de los casos, deciden importar nuevos bienes de equipo. Una de las ramas más afectadas por esta renovación es la textil, que empieza a fabricar textiles artificiales y sintéticos, productos químicos para tinturas e incluso telares, producción que tiene por mercado no sólo a las provincias ultramarinas sino también a Inglaterra y USA, y cuyo primer puesto está ocupado por las hilaturas de algodón. Otras industrias tradicionales, tales como la elaboración de vino (Oporto y Vila Nova de Gaia), las conservas de pescado (con centros importantes en Olháo, Portimáo, Lagos, Setúbal y Matosinhos) y la construcción naval (los astilleros de Gafanha en Aveiro se remontan a la Edad Media) experimentan una expansión notable. La construcción, que en 1950 ocupaba al 4,8% de la población activa, en 1960 alcanzó ya el 6,8%.Pero además de ampliar y renovar las industrias tradicionales, P. experimentó un gran empuje con el nacimiento de la industria pesada: refinamiento de petróleos y petroquímica por una parte (las refinerías de Cabo RUivo y Oporto produjeron en 1965: 391.000 t. de bencina, 238.000 de petróleo destilado, 331.000 de aceite pesado, 596.000 de aceite ligero, y 17.000 de betún), e industria de cemento (cerca de Lisboa está la mayor fábrica de cemento del mundo) por otra. Asimismo, la industria química pasa a ocupar los primeros puestos de este sector; en 1965 se produjeron 2.700 t. de fibra de rayón, 404.000 de ácido sulfúrico, 5.300 de ácido clorhídrico, 118.400 de ácido nítrico, 330.000 de superfosfatos y 115.000 de fertilizantes. P. cuenta también con la mayor instalación fabril de la Península; la Companhi Unido Fabril. La siderurgia y metalurgia están menos desarrolladas. La producción de acero en 1965 fue de 277.000 t., y la de hierro fundido de 275.000 t. A todas las ramas de actividad industrial citadas hay que añadir la fabricación de corcho (Feira, Almada, Seixal, Montijo y Barreiro) y las de azulejos, cueros, calzado, vidrio, artículos de goma y montaje de automóviles, que cuentan con factorías dispersas por todo el país. La energía utilizada en el mantenimiento de la industria portuguesa es en un 98,3% hidroeléctrica. Oporto, Lisboa y los municipios cercanos a ambas ciudades acaparan dos terceras partes de la población activa industrial.Comercio y comunicaciones. La tradición náutica de P. es una de las más importantes del mundo; sus históricos viajes y descubrimientos por todo el mundo han llevado la cultura y el comercio a regiones de todos los mares y continentes. Sin embargo, la balanza comercial portuguesa, excepto en la etapa 1941-43, ha sido tradicionalmente deficitaria a pesar de que P. es el país mediterráneo de más elevada tasa de transacciones comerciales. El comercio interior, realizado por carretera, ferrocarril e incluso por barco, tiene sus centros en Oporto y Lisboa. En cuanto al exterior, ocupan los primeros lugares en la importación los bienes de equipo y de consumo, el petróleo bruto y los frutos oleaginosos; los principales países proveedores son la República Federal Alemana, las provincias ultramarinas, el Reino Unido, USA, Francia e Italia. La exportación portuguesa se basa en unos pocos productos, a menudo sujetos a fluctuaciones de mercado: vino (7,2% del valor de las exportaciones), alcornoque y corcho (9,7%), madera (4,2%), conservas de pescado (8,4%) y textiles e hilados de algodón (13,3%). Los principales países compradores son: las provincias ultramarinas, el Reino Unido y la República Federal Alemana. Lisboa acapara el 91,1% del tráfico comercial marítimo; siguen en importancia Leixóes, Aveiro y Viana do Castelo.La red de comunicaciones se ha ampliado considerablemente en los últimos años; se han alcanzado 30.165 Km. de carretera, y 3.563 de ferrocarril en 1970. A la vez, el turismo experimenta un progresivo desarrollo; alrededor de millón y medio de turistas en 1965. Lisboa y Oporto son los centros neurálgicos del tráfico terrestre y aéreo. Los 628.000 vehículos de 1970 corresponden a 7,2 por cada 100 hab.; los 698.075 teléfonos, en el mismo año, corresponden a 8,1 por cada 100 hab. P. es país miembro de la OCDE y de la EFTA.4. División regional. La rica variedad paisajística de P. y la interferencia de influencias opuestas, esencialmente climáticas, así como la diversidad de los modos de vida de sus gentes hacen difícil la tarea de dividir el país en regiones. En efecto, aunque existan dos grandes áreas con caracteres propios, una típicamente templado-oceánica y otra esencialmente subtropical-mediterránea, el límite entre una y otra no es demasiado claro; la vid y el olivo alcanzan latitudes muy septentrionales, mientras que en el Algarve existen campos de maíz. Por otro lado, al N del Mondego y de la sierra de la Estrella aparecen con frecuencia nombres de origen árabe cuando es, en realidad, en la sección meridional donde este tipo de nombres tienen preferencia, tanto para designar paisajes como pueblos, maquinaria agrícola, etc. Otro tanto sucede con la vegetación e incluso con el poblamiento y las actividades agrarias.Sin embargo, simplificando las cosas, todos los autores concuerdan en reconocer las dos regiones claves a que antes se hizo referencia. Son, más que todo, dos tipos de civilización, una septentrional, que puede identificarse con el territorio comprendido entre el Miño y el Duero, de clara influencia atlántica, y otra meridional, de caracteres totalmente mediterráneos y cuyo prototipo sería el Alentejo (v.). Los caracteres esenciales de la primera son: alimentación basada en el maíz, ganadería preferentemente bovina, tierra fragmentada en campos muy pequeños, generalmente rodeados de frutales y explotados en un policultivo intensivo, población densa con mezcla de poblamiento concentrado y disperso, casas de dos pisos dedicados respectivamente a establos para el ganado y habitación para los hombres y, finalmente, dominio de la pequeña propiedad y la pequeña explotación. Los caracteres de la civilización meridional son casi totalmente opuestos a éstos: alimentación basada en el pan de trigo, vastos campos dedicados a monocultivo de cereales, largas barbecheras aprovechadas para pastos de ovinos, falta de frutales y abundancia de encinas, población poco densa (agrupada en grandes aldeas, formadas por casas de un solo piso, generalmente acabadas en terrazas) y, por último, gran propiedad y convivencia de pequeñísimas y grandes explotaciones.Como puede apreciarse, el panorama en uno y otro caso es totalmente diferente. Bien puede, por tanto, establecerse una zona intermedia de transición entre ambas, cuyo rasgo esencial sería la convivencia de los dos tipos de paisajes o estilos de vida. Tradicionalmente, se ha señalado a la sierra de la Estrella y el curso del Mondego como el centro de esta tercera región. Sin embargo, tampoco los problemas se solucionan con esto. Efectivamente, en lo que hemos dado en llamar el Norte, son fácilmente delimitables dos regiones, cuyos caracteres tienen muy poco que ver entre sí; p. ej., en nada se parece un policultivo típico miñota a los extensos campos de centeno de las mesetas trasmontanas; tampoco los caracteres climáticos, el tipo de poblamiento o las bases de sus respectivas economías tienen mucho que ver. Por esta razón, autores de la talla de Orlando Ribeiro, Hermann Lautensach o Pierre Birot han afrontado este problema a la hora de hacer la división regional de Portugal. El primero habla de un P. septentrional de influencia atlántica y un P. septentrional trasmontano. Lautensach reconoce la existencia de un Alto P. marítimo y un Alto P. continental. Finalmente, Birot, basándose casi exclusivamente en los modos de vida, distingue en el Norte del país la vertiente atlántica del Miño de lo que él llama las mesetas orientales.El P. meridional, a pesar de su aparente gran uniformidad, también ha sido objeto de discusión. Mientras que Orlando Ribeiro parece inclinado a considerarlo como una sola unidad regional o paisajística, P. Birot separa por un lado al Alentejo y por otro al Algarve (v.). H. Lautensach habla de un Bajo Algarve, diferente de la unidad formada por el Alentejo y el Alto Algarve. Teniendo en cuenta toda esta problemática y algunos hechos generales, como la configuración del país como un rectángulo alargado, la paulatina desaparición o degradación de ciertas especies vegetales al aumentar o disminuir la latitud, la suavización de las temperaturas con la proximidad al mar, etc., puede establecerse la siguiente división regional de P.: Norte atlántico, Norte trasmontano y P. meridional.Norte atlántico. Comprende:el litoral. al N del Mondego, las montañas que lo circundan (Bucaco, Caramulo, Maráo y Gerez), las mesetas de la Beira alta y, finalmente, las sierras centrales de la Estrella y Lousá, es decir, aprox. el 20% del territorio portugués. En él vive más del 40% de la población, con densidades realmente elevadas: más de 200 hab/Kmz en el distrito de Braga (v.), y más de 500 en el de Oporto (v.). La suavidad de las temperaturas (media de enero entre 6 y 8°, oscilación anual del orden de los 12°) y la abundancia de las precipitaciones (1.164 mm. en Oporto) definen el clima de la región, que, en gran parte, está cubierta por inmensos bosques de pino marítimo. La agricultura juega un papel importante en la economía: campos de muy pequeñas dimensiones en los que se cultiva maíz, asociado a hortalizas en verano, y prados, necesarios para alimentar al abundante ganado bovino, en invierno. Además, estos campos están rodeados de frutales por los que trepan las vides. Hacia el S, aparece el olivo. La industria es particularmente importante entre Braga y Aveiro, y ocupa en estos distritos a más del 32% de la población activa. Existen desde pequeños talleres a lo largo de los ríos hasta grandes fábricas de construcción moderna. Tradicionalmente, fue importante la industria textil, que cuenta con abundante mano de obra femenina. En la actualidad, destacan las mecánicas, químicas y, sobre todo, conserveras de frutos y pescados. La pesca (sardinas y atún principalmente) es el tercer recurso económico. Oporto (v.), sobre el Duero, es la capital del Norte atlántico. Desde Leixóes, antepuerto artificial, se exportan conservas, algodón y el famosísimo vino de Oporto. Otras ciudades importantes del Norte atlántico son: Braga (v.), Aveiro y Coimbra (v.).El Norte trasmontano. Está formado por Tras-os-Montes (v.) y la sección nordoriental de la Beira (v.). Es una región de mesetas elevadas, profundamente cortadas por el Duero y sus afluentes. Dentro del conjunto regional se pueden distinguir dos partes:a) las mesetas a uno y otro lado del Duero, son tierras esquistosas y graníticas, de inviernos fríos con abundantes heladas, y veranos muy cálidos, y con precipitaciones que descienden hacia el interior, a la vez que se acentúa la continental ¡dad. De O a E las especies vegetales atlánticas, los prados y la ganadería bovina ceden el paso a los campos de patata y centeno y a los ovinos. El poblamiento se concentra en aldeas, y la densidad de población no alcanza los 50 hab/ Kmz. Braganza con 8.075 hab. y Guarda con 9.094 son los mayores núcleos de poblamiento. Desde el pasado, las mesetas han sido un foco de emigración.
b) Las depresiones, también llamadas "tierras cálidas" en función de las altas temperaturas y la aridez estival. Están casi por entero dedicadas al cultivo de la vid (famoso vino de Oporto), con la que alternan el almendro y el olivo. Cuentan con minas de hierro. La densidad de población asciende a 78 hab/Km2; Vila Real (10.263 habitantes) es la ciudad más importante.Portugal tneridional. Empieza al S de la sierra de Gardunha y comprende la Beira baja, Extremadura (v.), el Ribatejo (v.), el Alentejo y el Algarve, comarcas todas que tienen como elemento de unión la duración de la estación estival. Por lo demás, sus modos de vida se diferencian bastante unos de otros; mientras que en el Alentejo predomina la gran propiedad y la gran explotación, los campos abiertos y poco poblados y la economía agropecuaria, en el Ribatejo y Extremadura conviven la pequeña y la gran propiedad, los extensos campos de cereales con los pequeños de policultivo, la economía agraria con la industrial, etc. Por otra parte, el Algarve es la región más típicamente mediterránea, tanto por el clima como por la vegetación y las formas de vida. En general, la población se concentra en aldeas bastante mayores que las del Norte, excepto en la costa, donde son muy pequeñas y el poblamiento es disperso. Hay muy pocas ciudades lejos del mar; Portalegre, Évora (v.) y Beja son las más importantes. En el litoral destacanLisboa (v.), ciudad industrial, comercial, portuaria y capital de la nación, Setúbal y Faro.5. División político-administrativa. El P. continental se divide en los siguientes distritos, cuyas capitales llevan el mismo nombre: Aveiro, Beja, Braga, Braganga, Castelo Branco, Coimbra, Evora, Faro, Guarda, Leiria, Lisboa, Portalegre, Oporto, Santarém, Setúbal, Viana do Castelo, Vila Real y Viseo.E. URIZ ECHALECU.
BIBL.: O. RIBEIRO, Portugal, Barcelona 1955; H. LAUTENSACH, Geografía de España y Portugal, Barcelona 1967; P. BIROT, Le Portugal, París 1950; A. BLANC, L’Europe Méditerranéenne, París 1967; OCDE, Portugal, París 1963; 1. VILÁ VALENTf, La Península Ibérica, Barcelona 1968.
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