Poppelmann, Mattháus Daniel
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Biografía GER
Arquitecto alemán que trabajó entre finales del s. XVII y primer tercio del s. XVIII, y que bajo el mecenazgo de Augusto II el Fuerte convirtió la pequeña ciudad de Dresde, en Sajonia, en uno de los centros más interesantes del barroco tardío europeo. N. en Herford (Westfalia) en mayo de 1662, sus comienzos artísticos son poco conocidos, aunque parece que completó su formación en Viena, Roma y París. En 1686 entró al servicio de la corte de Sajonia como arquitecto del elector Federico Augusto, quien, a la muerte de Sobieski, fue elegido rey de Polonia con el nombre de Augusto II. Príncipe ambicioso, hubo de sostener, apoyado por Rusia, una sangrienta guerra contra Suecia para mantenerse en el trono, pero no careció, sin embargo, de gusto artístico y él mismo colaboró estrechamente con su arquitecto preferido, si bien utilizó el arte como medio de ostentación y propaganda. Bajo su dirección, P. repartió su actividad entre las dos capitales del flamante imperio polaco-sajón, Varsovia y Dresde, muriendo en esta última ciudad cuatro años después de su protector, el 17 en. 1736.La obra capital de P., que le ha dado renombre universal, es el Zwinger de Dresde o palestra para exhibiciones, fiestas y torneos celebrados al aire libre. En proyecto no era otra cosa que el pórtico o antesala del palacio real que se pensaba construir a orillas del Elba y que, por medio de puentes, enlazaba con el barrio superior de la ciudad. Se trataba, pues, de una enorme plaza, casi cuadrada, de 117 m. de longitud por 107 de anchura, rodeada por galerías arqueadas, que comunican entre sí los pabellones de dos pisos situados en los ángulos, destinados a salas de baile y recepción. En los lados menores de dicha plaza, las galerías se arquean en semicírculo y llevan en su mitad puertas monumentales a modo dequioscos. El proyecto quedó sin concluir; el costado norte, donde se había de levantar el palacio real, permaneció abierto y no fue cerrado hasta 1847-54 por los pabellones neoclásicos que levantó G. Semper para alojar el museo y la pinacoteca. Los otros tres lados se edificaron en 1711-22. El motivo fundamental del Zwinger, que cualifica su ritmo general, reposado y solemne, son las galerías apaisadas de noble y sencillo porte, sobriamente decoradas con guirnaldas y festones que cuelgan de sus pilastras jónicas. Los pabellones de ángulo, con su escasa altura y estudiadas proporciones, tampoco rompen la sensación de calmado sosiego, pero, por contraste, sus líneas se desatan en una exuberante decoración perceptible sobre todo en las mecedoras curvas de las buhardas que rizan el arranque de las empinadas techumbres.Sin embargo, donde los motivos plásticos y ornamentales se acumulan con fantástico frenesí es en el pabellón de entrada, hacia donde converge la mirada por hallarse situado al fondo de un hemiciclo. Su forma suavemente ondulada le imprime de antemano una graciosa movilidad, favorecida luego merced a la variadísima combinación de motivos ornamentales, superpuestos unos a otros, desde los telamones que sustituyen a las columnas en el piso de abajo, hasta los frontones de sorprendente dibujo que, entre estatuillas, mascarones y emblemas heráldicos, rematan las arquerías del cuerpo superior. Otro de los trozos más originales del Zwinger es la puerta lateral, cuyo cuerpo superior, abierto por todos sus frentes, forma un templete o mirador de asombrosa ligereza, coronado por una cúpula bulbosa de gracioso perfil entre escudos reales y electorales. P. encontró, desde luego, el más inteligente colaborador para realizar la parte decorativa de su obra en el escultor B. Permoser. Otras obras de P. en Dresde eran el Puente Augusto sobre el Elba, destruido en 1907, y el Palacio japonés, construido para el conde Flemming en 1715, ampliado y desfigurado luego por 1. de Bott y Longuelune, arquitectos franceses. Del alabado Palacio Real de Varsovia sólo quedan los planos.A. RODRÍGUEZ G. DE CEBALLOS.
BIBL.: W. WEISBACH, Arte barroco, Barcelona 1934; G. DEHIO, Geschichte der deutschen Kunst, III, Berlín 1931; W. PINDER, Deeascher Barock, 2 ed. Kbnigstein 1924; J. L. SPONSEL, Der Zwinger, die Honeste und die Schlossbauplüne zu Dresden, Dresde 1909; B. A. DoERING, M. D. Poppelmann, Leipzig 1930.
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