Pompeya GEOG.
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Geografía
Su nombre procede del osco, lengua hablada en la región. Está situada en la ladera del Vesubio, delimitada al N por una fuerte pendiente, y al S por escarpes rocosos de lava; el resto limita con el Sarno. Su interés se debe a haber sido, junto con Herculano y otras ciudades, absorbida por la erupción del Vesubio y haber quedado como un documento sellado de la vida real de una ciudad romana en el 79 d. C.Hasta el Renacimiento, el nombre de P. sólo se conservaba en los textos latinos, y sus ruinas permanecían cubiertas por la lava del volcán. Algunos hallazgos circunstanciales habían sido practicados esporádicamente sin permitir sospechar la existencia de la ciudad. Las primeras excavaciones comenzaron en el s. XVIII, bajo la dirección del coronel de ingenieros Alcubierre y patrocinadas por los reyes de Nápoles Carlos y María Amalia.En 1748 se realizaron los primeros trabajos, descubriéndose las ruinas del templo de la Fortuna Augusta. El método de excavación seguido por Alcubierre resultó totalmente nefasto desde el punto de vista arqueológico. En 1763, el hallazgo de una inscripción permitió identificar a la P. de los textos con la ciudad que se estabaexcavando. Los trabajos continuaron por entonces durante todo el s. XVIII. El mayor impulso en aquella época y hasta 1815 se debió al interés y protección del rey José Bonaparte y de Murat y su esposa, la reina Carolina. En este tiempo comenzaron a aparecer algunos estudios de cierta importancia sobre la ciudad, y los hallazgos se sucedieron ininterrumpidamente. Con la vuelta de los Borbones al trono napolitano, las excavaciones quedaron casi paralizadas, y los trabajos se reanudaron a intervalos. Posteriormente, Garibaldi entregó su dirección al novelista A. Dumas, sin que las excavaciones realizadas alcanzasen un verdadero éxito.La gran época de P., desde el punto de vista arqueológico, comenzó en la segunda mitad del s. XIX, cuando el rey Víctor Manuel II encargó la dirección a G. Fiorelli. La búsqueda de materiales exclusivamente ricos fue sustituida por el trabajo sistemático y ordenado. La primera labor de Fiorelli se encaminó a levantar el plano de la ciudad; con él comenzó la verdadera etapa arqueológica, al introducir el método científico que tan necesario hubiera sido desde un principio. Desde entonces hasta hoy, los trabajos han proseguido, pudiéndose contemplar actualmente la ciudad de P. tal como era en el día en que quedó cubierta por la erupción del Vesubio.La ciudad. Los griegos, samnitas, etruscos y romanos dejaron sucesivamente su huella tanto en la población como en su comarca. Las fortificaciones y las estructuras primitivas de la parte vieja (el foro triangular) son del más puro tipo griego. Posteriormente, la influencia samnita se deja sentir, reconstruyendo este pueblo P. según las fórmulas itálicas. Las casas samnitas son de un estilo diferente al romano, distinguiéndose dos periodos, según los materiales de construcción, que son volcánicos (s. IV y III a. C.), y de toba (200 a 80 a. C.). La palestra es la única samnita conocida y un claro ejemplo de su arquitectura.El trazado de sus murallas es irregular, fenómeno anómalo en lo romano y etrusco, porque su construcción no obedeció a un plan preestablecido. Al final de la República se fijó el plan definitivo, abarcando P. 76 Ha. en el momento de la destrucción, acomodándose la ciudad a la topografía del terreno. Su historia nos la muestran las fortificaciones, abandonadas en la paz y reconstruidas en la guerra; están jalonadas de robustos bastiones coronados de aspilleras. La parte interior de la muralla tenía seis pies más de altura como medida de protección. Las torres defensivas eran cuadradas y se emplazaban en los puntos más vulnerables. A la ciudad se accedía por ocho puertas abiertas en las murallas, cuidadosamente fortificadas y profusamente decoradas con las estatuas de las divinidades de P., principalmente Venus y Minerva. La Porta Marina contaba con dos arcos, uno para peatones y otro para vehículos y bestias de carga. La puerta de Herculano, reconstruida a finales del s. I a. C., tenía tres arcos. En la puerta de Nola se aprecian, a través de sus materiales de ladrillo, caliza y piedra volcánica, sus distintas restauraciones. El decumanus maximus, de 1 Km., pasa entre la puerta de Sarno y la puerta Marina. Lapuerta Stabiae es la más primitiva y tiene aspecto de fortificación.Las calles, pavimentadas, tienen una anchura hasta de 10 m., con altas aceras por ausencia de alcantarillado, unidas en ciertos tramos por bloques espaciados, que permitían pasar de una a otra sin mojarse y sin impedir el paso a los carruajes. En los muros aparecen inscripciones de campañas electorales, anuncios, etc. Cerca de las puertas se encuentran generalmente los albergues (hospitia), tabernas (cauponae, stabula), bares (termopolia).Edificios públicos. Los más importantes se agrupan alrededor del foro y en la terraza natural llamada foro triangular. El foro mide 133 por 33 m., y sufrió frecuentes modificaciones, como lo atestiguan los estilos y los materiales: caliza en la época presamnita (s. VI-V a. C.); mezcla de piedra volcánica con caliza en el primer periodo samnita (s. IV-III a. C.); toba en el segundo periodo sam nita (200-80 a. C.);ladrillo desde el 80 a. C., con una caliza blanca de tipo marmóreo. El primer pórtico, de dos pisos y de estilo dórico, fue construido por los samnitas y tiene influjo helenístico. En el s. ti a. C. el foro se agrandó por el S, levantándose el pórtico en los lados mayores y en el lado sur. Todo el foro estaba adornado con estatuas, en número de 40 al final de la ciudad. En el lado sur, y sobre un gran podiurn, se eleva el templo de lúpiter. El comitium, construido por los samnitas y restaurado por los romanos, resulta de uso problemático. La basílica aparece en el ángulo suroeste y es, después de los templos, el edificio más suntuoso del foro; fue construida hacia el 130 a. C. El macellum, mercado cubierto, fue construido en época imperial.El foro triangular, más antiguo y menos monumental, está situado cerca de la puerta Stabiae, donde probablemente se emplazaba la P. primitiva y donde los griegos construyeron a mediados del s. VI a. C. el templo de Hércules, quedando convertida la zona en acrópolis. Este foro adquirió importancia por hallarse cerca del templo de Isis y por comunicarse con la palestra y los dos teatros.El gran teatro estaba excavado en una ladera y seremonta a principios del s. II a. C. De grandes dimensiones, se construyó según los principios griegos; fue restaurado por el arquitecto romano M. Artorio Primo, en época de Augusto, que lo dotó de los más mínimos detalles. El pequeño teatro u odeón contiguo, construido antes del 80 a. C., servía para conciertos y lecturas. El cuartel de los gladiadores, sito frente al gran teatro, estaba rodeado de un pórtico con dos series de celdas. El anfiteatro tiene unos ejes de 104 por 135 ni., y una capacidad para 10.000 o 12.000 espectadores, con acceso a la arena por tres puertas; al muro exterior están adosadas las escaleras de la sumina caven. En un edificio contiguo se encerraban los animales para los espectáculos.En la construcción de termas P. se anticipó a Roma. Las más antiguas son las Stabianas, que datan del periodo samnita (s. II a. C.), y se ampliaron a principios del s. I d. C. Las termas del Foro, construidas ya por los romanos, siguen la estructura de las Stabianas pero con decoraciones mucho más bellas; es notable el procedimiento de calentar el tepidariuni mediante un gran brasero de bronce. Las termas centrales no estaban todavía acabadas en el 79 d. C., excepto la parte principal, con grandes ventanales de vidrios. Había dos palestras públicas donde se ejercitaban las clases populares, una junto al foro triangular y la otra, la mayor, cerca del anfiteatro.Los templos eran los edificios más suntuosos de P. El de Venus, patrona de P., el más dañado por el terremoto del 62, no había sido todavía restaurado cuando la destrucción final. En mejor estado se conserva el templo de Apolo, con un pórtico de 48 columnas que rodea el gran patio. Fue construido en época samnita en el lugar donde estaba el santuario del dios Sol, y ampliado y decorado a partir de Nerón. El templo ele /úpiter ocupa un lado entero del foro y debía de ser el mayor de la ciudad. Una reproducción exacta se conserva en casa del banquero lucundus. Junto con la estatua de Júpiter se encontraban las de Juno y Minerva. Otro templo del distrito de los teatros estaba dedicado a Júpiter Melichios; sustituyó al Capitolino al ser destruido éste por el terremoto del 62; también quedó destruido el templo de los Lares, situado en el foro, y el de Vespasiano. La memoria de Augusto fue honrada en dos edificios: uno de ellos, en el foro, junto al templo de Vespasiano, se dedicó por su sacerdotisa Eumachia a las divinidades imperiales (la Concordia Augusta y la Pietas Livia); el templo de la Fortuna Augusta, situado en el centro de la ciudad, fue construido en el 3 a. C. para el culto imperial. El templo de Isis, menos destruido, presenta una serie de habitaciones ocultas y públicas según los distintos aspectos del culto; es de estructura elegante y de proporciones perfectas.En cuanto a las casas de P. existe el tipo romano con atrium y el grecorromano, más rico, con atrium y peristilo; muchas de estas casas tienen en la fachada de las calles principales comercios, tabernas, oficinas, industrias, etcétera. Entre las villas destaca la de los Misterios, una de las mansiones más suntuosas y mejor conservadas de P., a la vez que interesante para el estudio de la pintura romana.Pintura pompeyana. Su técnica es a la cera, encáustica o temple, de colores muy vivos, generalmente rojo y amarillo. El muro se divide en tres campos: plinto, parte central y friso. En el centro de la pared hay paneles con personajes mitológicos, representados aislados o componiendo escenas. Se distinguen cuatro estilos: el primero, de época samnita, que imita por medio de estucos el revestimiento de mármol de las casas helénicas; el segundo, del s. I a. C., representa perspectivas arquitectónicas en las que aparecen las primeras figuras; el tercero, de la mitad del s. I d. C., inaugura el estilo de la miniatura y la ornamentación en un panel figurado; el cuarto marca un retorno a la composición arquitectónica, aunque más elegante que imaginativa.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: M. DELLA CORTE, Pompei. Les nouvelles louilles, Roma 1927; E. C. CORTI, Muerte y resurrección de Pompeya y Herculano, Barcelona 1958; M. BRION, Pompeya y Herculano, Barcelona 1961; F. MAZOIS, Les ruines de Pompei, París 1924-38; A. 1. RUSCONI, Pompei, Bérgamo 1929; V. SPINAZZOLA, Pompei alla luce degli scavi nuovi di Vía dell’Abbondanza, Roma 1953; A. MAIURI, Pompei, Roma 19’56; íD, I nuovi scavi, Roma 1948; íD, Museo Nazionali di Napoli, Novara 1957; íD, La villa dei Misteri, Roma 1931; P. GUSMAN, La décoration murale de Pompei, París 1924; A. DE FRANCISIS, Las pinturas de Pompeya, Granada 1965.
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