Politica III. Ciencia Política. POLÍTICA
Categoria:
Política
Literalmente, ciencia de la vida en la polis o ciudad. En su versión griega, todo lo relativo a la vida pública. Dentro del esquema de las ciencias (v.) es parte de la Filosofía práctica o Ética en sentido amplio. Procedente de Alemania comienza a emplearse el término politología o politocología en lugar de ciencia p. debido a que, en alemán, politische Wissenscltaft puede connotar el matiz peyorativo ciencia "politizada". Como la connotación castellana es aséptica, no hay razón para emplear ese término de dura eufonía en nuestra lengua.La p. como ciencia consiste en la tarea de analizar críticamente la vida p. como uno de los aspectos de la vida humana, especialmente los de determinada faceta de la vida social. Primera cuestión será establecer su objeto, ya que toda ciencia se constituye en relación a él. La investigación adquiere carácter científico sólo cuando, según el objeto, se propone y desarrolla un método adecuado. Conforme a su origen griego, la p. como ciencia debería abarcar todo lo relativo al aspecto social o público de la vida humana, mas a partir del Renacimiento sobre todo se empiezan a distinguir diversos órdenes de la vida. Así se diferencia la p. como lo propio del gobierno de la sociedad, de la esfera ética, de la esfera religiosa, etc. En el s. xix ello da lugar a que todas estas materias se estudien separadamente como ciencias particulares. De ahí que la definición nominal de la ciencia p. resulte insuficiente, siendo imprescindible delimitar nuevamente su objeto.1. Objeto. En sentido material, es el conjunto de instituciones y acciones interhumanas ordenadas a la organización de la vida comunitaria. Pero formalmente sólo se consideran estos hechos sociales en cuanto se relacionan con el poder político o con el gobierno, cuya finalidad consiste en determinar la vida de la comunidad conforme a un plan, dentro de un espacio concreto y según normas. Las conclusiones de la reunión de expertos que tuvo lugar en París en 1948 por iniciativa de la UNESCO, fijaban como temas fundamentales de las ciencias p. estos cuatro: a) La teoría p. (teoría p. en sentido estricto e Historia de las ideas p.). b) Las instituciones p. (la Constitución, el gobierno central, el gobierno regional y local, la administración pública, las funciones económicas y sociales del gobierno y las instituciones p. comparadas). c) Partidos, grupos y opiniones públicas (los partidos políticos, los grupos y las asociaciones, la participación del ciudadano en el gobierno y en la administración de la opinión pública). d) Las relaciones internacionales (la p. internacional, la p. y la organización internacional y el Derecho internacional).M. Prélot acepta esa clasificación de objetivos, si bien cree puede simplificarse según un esquema ternario: ideas, instituciones y vida p., el cual coincide, aproximadamente, con el plan de estudios francés. Más recientemente O. H. von der Gablentz propone la siguiente descripción del objeto p.: 1) Teoría de las funciones: fundamentos antropológicos (personalismo y estereotipos psicológicos y sociológicos) y sociológicos (tipos de socialización, grupos, estructuras y conflictos), los elementos políticos básicos (poder, Derecho y organización), diversas formas de dominación y de asociación, la p. en relación con otras funciones sociales (religión, educación, economía), la función del pueblo en la p. y el territorio (geopolítica). 2) Teoría de las instituciones: las formas de régimen y la constitución y diversas instituciones democráticas (sólo bajo supuestos democráticos la ciencia p. cumple su objetivo): partidos, asociaciones, parlamentos, instituciones estatales, gobierno, administración, legislación, justicia, hacienda, control político; las fuerzas armadas, la p. internacional y el régimen autocrático (como alternativo a la democracia) constituyen otros tantos aspectos; y 3) Teoría de la decisión: el hombre político y la acción p. (táctica p., estrategia p., educación p. y ética p.) y el momento histórico concreto (Einführung in die Politische Wissenschafi, Colonia 1965).2. Método. A la ciencia p. le falta claridad tanto en su objeto como en el método; sobre todo en cuanto a este segundo aspecto la intromisión de consideraciones ideológicas aumenta la confusión, participando así de la complejidad de la cuestión metodológica que afecta en general a las ciencias sociales. Además, la relativa imprecisión de su objeto aumenta las dificultades. Resulta evidente que si la ciencia p. se refiere a la acción de hombres libres y a los resultados de ésta (por eso sólo puede tener sentido en la democracia), su método no puede ser el de las ciencias naturales, exacto y causal. J. S. Mill (v.) vio con agudeza que no podría tratarse de un método deductivo abstracto, según el modelo de la Geometría, ni de un método experimental, como el de la Química, ni siquiera deductivo concreto, como el de la Física. Sólo podría ser lo que llamó método deductivo inverso, que se basa en la observación de los hechos para pasar, mediante generalización de lo observado, a deducir leyes, en el sentido de tendencias como regularidades posibles, pero en modo alguno obligatorias o necesarias, dado que su material lo constituyen actos humanos incontrolables experimentalmente. Tocqueville (v.) fue el primero en aplicar rigurosamente un método similar al propuesto por Mill, inspirándose en Montesquieu (v.). Posteriormente, influyó poderosamente en la misma noción de la ciencia p. Marx con su insistencia en el análisis causal de los hechos políticos.En la actualidad se observa cierta superación de la situación de incertidumbre, que dominó la ciencia p. de tipo ideológico, y la tendencia a abandonar las discusiones especulativas y, conforme al practicismo anglosajón, examinar los hechos que parecen tener significación política. No obstante, persiste la indecisión en amplios sectores, ya que la determinación del método comporta la tentación de dejarse llevar por razones ideológicas con riesgoevidente para la objetividad del análisis científico. El dato político no constriñe al investigador tanto como el dato matemático o el dato físico o biológico. La decisión hoy imperante a favor del positivismo metodológico en modo alguno evita ese peligro; incluso puede camuflarlo al hacer innecesaria una previa declaración de principios.He aquí una lista de las principales posiciones metodológicas que implican generalmente una toma de posición del sujeto y, por tanto, inválidas desde un punto de vista científico: la geopolítica, en cuanto toma al territorio como objeto primordial; el biologicismo o racismo, que considera sobre todos el factor pueblo; el que se fija sobre todo en el poder como hecho físico o de fuerza determinante, dando lugar a formulaciones belicistas pseudocientíficas; el estudio de la estructura colectiva lleva también a una tendencia biologicista y organicista; el predominio del interés por las relaciones económicas concluye en una metodología materialista, mientras que, si se toman como objeto exclusivo las relaciones normativas, resulta una metodología jurídica; el exclusivismo ético conduce a tesis y métodos propios de la Mica (v.); la concepción evolucionista del Estado conduce a una metafísica historicista; el método formalista implica el predominio de las formas de conocimiento como objeto; la concepción dialéctica de tipo hegeliano supone el estudio de los procesos conceptuales, aun cuando la dialéctica se llame materialista; etc. No es que estos puntos de vista sean todos ellos totalmente falsos o inútiles en sí mismos para el conocimiento; apuntan a aspectos que pueden contribuir a aumentar el conocimiento de lo político, pero como base de un sistema exclusivista resultan parciales, insuficientes y provocan la mayor confusión.Lo político es múltiple y variado como la vida humana, sujeto a un cierto determinismo que no anula la libertad de decisión. Además, la p. constituye como la piel de una larga lista de funciones humanas, todas las cuales refluyen en ella y en cierta medida la modifican. Una teoría es una red para apresar la realidad en un aspecto determinado y, por eso, la ciencia no posee sólo un método, sino una pluralidad de métodos conforme a la pluralidad de objetos. No se trata de un sincretismo, sino de una actitud. La actitud del científico político le lleva a ensayar sucesivamente el método adecuado al aspecto de realidad que en cada momento le interesa. No posee un método único, sino que adopta una actitud metódica que le permite enfocar la realidad desde diversas perspectivas. De hecho, los investigadores de la p., si no actúan bajo prejuicios ideológicos, se valen de más de un método, aunque otorguen a alguno la preferencia: la mentada variedad y multiplicidad de lo político hace que el monismo metodológico resulte insuficiente y termine convirtiéndose en ideología.Objetividad y juicios de valor. Puesto que la ciencia p. estudia relaciones e interacciones entre hombres libres, resulta imprescindible partir de este punto; y como la ciencia, siendo conocimiento objetivo, tiene una vertiente práctica, pues hace posible mejorar la vida humana, es imprescindible que el científico se pronuncie acerca de las posibilidades de mejorar la realidad que examina. En este sentido conserva su valor el método aristotélico que combina pensamiento y experiencia y que, en parte, concuerda con el de Stuart Mill. Como dice G. E. Kafka, la ciencia p. podría ser definida como una "síntesis de la comparación de las instituciones y de la reflexión filosófica". La reflexión sobre los hechos, o sea, la combinación de los datos empíricos con la deducción filosófica, resulta ser el principio metódico más general. No obstante, la reflexión filosófica plantea otro problema subsecuente: el de la conexión de ser y deber ser. Pero ambos aspectos resultan compatibles. En rigor, la ciencia p. ha de averiguar lo que es para establecer cuáles deben ser los fines inmediatos de la acción p. De hecho, los mismos métodos pedagógicos tienden a complicar los estrictos estudios políticos con temas del derecho, de la economía, de la psicología, de la religión, etc. De ahí que se establezcan escuelas o institutos de ciencia p. en los cuales confluyen conocimientos, que se dan por supuestos, de otras facultades o disciplinas. En los países anglosajones los departamentos de ciencia p. conectan con otros relativos a materias diferentes con ánimo de conseguir una solución integradora de todos los puntos de vista. La ciencia p. se relaciona así, en mayor o menor medida, con todas las demás ciencias, aun cuando éstas las emplee como datos. Respecto a la Ética, es ciencia subordinada, pero sin confundirse con ella.3. Historia de la ciencia política. a) Antigüedad. Son los griegos quienes formulan por vez primera una "ciencia racional del orden político" (E. Voegelin). Platón (v.), en su diatriba contra los sofistas, en sus grandes obras La República o el Estado (sobre la justicia) y Las leves sistematizó por vez primera lo político. Pero el predominio de lo especulativo y de la deducción conforme a su intención de "construir un Estado con el pensamiento", ya que buscaba sobre todo el deber ser, prestando menos atención a lo que era efectivamente, hizo que su estudio perteneciese más a la Ética, y aun a la Metafísica, que a la ciencia p. tal y como hoy se entiende. Siglos más tarde, Bodino llamará "filosofía sin historia" a los estudios de corte platónico que, preocupados acerca del deber ser, llegan a despreciar lo que es.Su discípulo Aristóteles (v.) es un científico de cuño más positivo. El Estado ideal del maestro pasa a ser modelo del Estado más perfecto que sería posible en la realidad. Por eso se ciñe a la p. pretérita y coetánea utilizando la inducción. En la Política describe así su propio método: "Conviene aquí reducir lo compuesto a sus elementos indescomponibles, o sea, a las más pequeñas partes del conjunto. Indagando así cuáles son los elementos constitutivos del Estado reconoceremes mejor en qué difieren y veremos si pueden sentarse algunos principios científicos para resolver esas cuestiones. En esto, como en todo, remontarse al origen de las cosas y seguir atentamente su desenvolvimiento es el camino más seguro para la observación". Se apoya en sólidos datos históricos y sociológicos, manteniendo íntimamente ligadas, como pocos han hecho -quizá sólo Maquiavelo y Tocqueville, según Dilthey-, las funciones sociales y las estructuras políticas. Paralelamente insiste en la comparación (método comparativo). Para ello recogió todas las constituciones conocidas de su tiempo.Polibio (v.), autor griego del s. II a. C. establecido en Roma, estudia la estructura p. de ésta en relación con las funciones sociales, formulando su doctrina de la forma mixta de gobierno como la óptima. Influye en Cicerón (v.), en cuya obra están presentes, junto con el estoicismo, los elementos de la tradición platónico-aristotélica. Entre los autores cristianos de la época merece especial relieve S. Agustín, quien, aunque centra su estudio en los temas teológicos, reconoce, a pesar de todo, que la ciudad terrena puede ser objeto de estudio independiente, y tiene análisis muy desarrollados, inspirándose, y corrigiendo, a Cicerón.b) Edad Media. En la Escolástica, al recoger la herencia de Aristóteles, se da un impulso a la ciencia p. mayor que el que hubiera permitido la sola aportación agustiniana. No obstante, el método escolástico, en conjunto, difiere sustancialmente del aristotélico (empírico, de observación), ya que era predominantemente lógico formal, tendiendo a la construcción de la ciencia p. conforme a un sistema discursivo: división de la materia en una serie de proposiciones claramente separadas entre sí, cada una de las cuales suscita una cuestión o problema del que se exponen todas las contestaciones posibles; la argumentación a favor y en contra se desarrolla silogísticamente, concluyéndose una solución, generalmente ecléctica.Marsilio de Padua (v.) desarrolla en el s. XIV los aspectos naturalistas, y su coetáneo G. de Ockham (v.) exagera las tendencias nominalistas que conducen a la ciencia natural moderna. F. Suárez (v.: s. XVII) elabora su concepción p. conforme a la metódica escolástica, aunque aceptando presupuestos más voluntaristas. De ahí que construya una teoría del contrato social original, la cual se reconoce como ficción (no se puede probar de hecho), pero proporciona un punto de apoyo al razonamiento deductivo.c) Renacimiento. Fue en esa época cuando se impuso la tendencia a examinar las cuestiones p. por la vía del solo análisis de los hechos. Maquiavelo (v.) fue el primero que se propuso analizar críticamente lo político. El cinismo de que se le acusa no consiste en otra cosa que un examen despiadado de la realidad p., independientemente de los demás factores. Aisló por primera vez formalmente la p. de las demás connotaciones o aspectos posibles a considerar en los hechos humanos. Su obra, especialmente El Príncipe, constituye un tratado sobre el arte de gobernar. Los materiales históricos que acumula, su análisis psicológico, sus dotes de observación y su desapasionamiento los dirige a analizar el objeto de lo político: el Estado y los mecanismos del poder vistos en su realidad natural, sin concesión a ningún tipo de visión de fondo. sea el hedonismo burgués o la idea cristiana de virtud, separando netamente lo que es de lo que debería ser. Su misma ideología nacionalista, que constituye el propósito de su obra, con vistas a la reunificación de Italia, sólo se deja entrever sin mezclarse jamás con su exposición de los hechos en su aspecto político.Bodino (v.), a quien muchos consideran verdadero fundador de la ciencia p. moderna, situándose en un punto de vista secular, revalida el método histórico. Enfoca de manera nueva las cuestiones fundamentales del Estado desde el ángulo jurídico. A partir de él, durante mucho tiempo el Derecho constituye el medio de acercamiento a la realidad p., modificando así el esquema aristotélico. Es autor de un Método perra el conocimiento fácil de la historia en el cual expone su idea metódica: "queremos recoger las leyes de los antiguos, dispersas acá y allá, porque es en la historia donde se halla contenida la mejor parte del Derecho universal; para la juiciosa estimación de las leyes resulta muy útil que podamos extraer de ellas las costumbres de las naciones, los fundamentos del Estado, su desenvolvimiento, sus formas, sus revoluciones, y su desaparición: tal es el objeto principal de este método. Pues la primera utilidad de la historia es la de servir a la política. Y si insisto sobre lo que tal objeto ofrece de general, más bien que sobre los detalles, es porque este estudio, tan necesario para la verdadera inteligencia de las cosas, no ha sido hecho hasta aquí más que descuidadamente y por un pequeño número de escritores". Indaga luego las leyes de la política, partiendo de la naturaleza humana y de la historia; sigue una vía ascendente para obtener sus generalizaciones: "nosotros mismos, en seguida la familia, luego la sociedad civil, después la naturaleza, en fin Dios, he aquí la verdadera serie de la observación, de cuya comprensión pocos hombres se muestran capaces". Insiste en el aspecto genético: la tarea del historiador consiste, sobre todo, en el estudio de las cosas p. y en la explicación de las revoluciones humanas. Así, un método perfecto exige que uno se dé cuenta de los comienzos, la duración y la decadencia de los Estados.d) Época moderna. La tendencia jurídica apuntada por Bodino, dejando aparte una extensa literatura que sigue a Maquiavelo con unos u otros matices, se manifiesta en dos tendencias principales: la humanista de J. Lipsius o Clapmarius y la de la razón de estado (v.) (influida por Maquiavelo) y de los arcana imperii; llega hasta el s. XIX con M. Weber (v.) y el XX con Laswell. Sobre todo, se manifiesta en la eclosión del iusnaturalismo (v.) en el cual el método racionalista se impregna de material jurídico. Su más fiel seguidor es J. Altusio, que escribe una muy influyente Política sistemática (1603) en que muestra una concepción fuertemente articulada de lo político del Estado, al cual estudia en sus unidades naturales, desarrollando los supuestos genéticos de Bodino (y Aristóteles) para llegar a una solución contractualista y, simultáneamente, orgánica del Estado. Pero en el iusnaturalismo revive el método platónico al tomar como modelo la Geometría. La sociedad p. no se concibe con vida independiente sin el Derecho y, a la larga, el Estado se transformará en Estado de Derecho. Al convertir la realidad p., vista por la inteligencia, en formas geoITiétricas, el Derecho -las leyes en su racionalidadserá el instrumento apto para analizar la política. En el s. XIX, los alemanes, especialmente Gerber, Laband, lellinek, Gierke (éste influido también por doctrinas organicistas), desarrollarán la metodología correspondiente, desplegando los principios de Bodino.El primero que puso en marcha el método geométrico fue Hobbes (v.; s. XVII). El máximo rigor lógico preside su obra, en la cual lo político queda comprendido sistemáticamente dentro de una red de proposiciones lógicas de contenido jurídico (predecesor, por tanto, también del formalismo) de manera que la distinción entre leyes naturales y positivas queda reducida al mínimo indispensable para dar una fundamentación antropológica al sistema del Estado conforme a’la razón. Por vías parecidas, aunque con diversos matices, le siguen Locke (v.) y Pufendorf (v.), hasta que Hume (v.), con su crítica radical de la causalidad, pone en cuestión el valor científico del método geométrico en particular y, en general, el de la deducción racionalista que no se fija en los hechos.Montesquieu (v.) significa otro hito. Con él (y el propio Hume y el italiano Vico, v.) el método histórico rebrota de manera espléndida. Al mismo tiempo es positivista en materia constitucional, combinado el empirismo a la manera de Locke y de Hume con el deductivismo. Las condiciones concretas de cada Estado han de tenerse en cuenta al elaborar una doctrina p. de pretensiones científicas. Resulta por eso el verdadero iniciador del tratamiento científico de las ciencias humanas. No sólo funda la Sociología científica, sino que ha constituido el modelo de las dos grandes ramas metodológicas de la ciencia p., la constitucionalista y la historicista-positivista. Incluye además con rigor el naturalismo (ya utilizado por Aristóteles y Bodino) estudiando las condiciones climáticas y geográficas. Paralelamente Rousseau (v.), partiendo de la idea de la libertad en abstracto, radicaliza en sentido racionalista la doctrina del contrato; de este modo, el racionalismo se incorpora metodológicamente con la mayor fuerza, convirtiéndose el método científico en método sobre lo que debe ser. En parte influye en esto también Kant.e) Siglos XIX y XX. Dejando aparte la discusión a otro nivel más amplio entre ciencia de la naturaleza y ciencia del espíritu (v. CIENCIA VII), se desarrolla una línea de análisis de la realidad p. según el modelo de Montesquieu que resulta tal vez la más importante. Burke (s. XVIII), Tocqueville (v.), Quételet, Stuart Mill (v.) hasta M. Weber (v.), H. Heller y otros combinan el método abstracto con los métodos positivos. Estudian los hechos sociales para establecer, a partir de ellos, mediante la generalización abstractiva de la realidad p. que contienen, leyes políticas. Éstas no poseen la misma necesidad que las de las ciencias físico-naturales: son tendencias. El problema de la ciencia p., como el de toda ciencia social, radica en que, en último término, trata con individuos humanos, es decir, libres. Toda ciencia necesita una base determinista. Las ciencias naturales no tienen dificultad en este sentido. Incluso la ciencia económica, cuyo ejemplo sigue Stuart Mill, posee una base determinista, el principio de la escasez; por eso es la ciencia social más desarrollada. En cambio, en la ciencia p. el principio de determinación no puede ser otro que la libertad. Suponiendo ésta habrá que investigar -puesto que, en sí misma, es indeterminada- las tendencias de las formas de convivencia p., dado el predominio de determinada manera de actuar los individuos humanos. Por ello tiene que complicar la historia para elaborar tipos metódicos, a fin de comprender el sentido de las leyes-tendencia de la política. El indeterminismo de la Física contemporánea suministra una buena base. De ahí que recurra a métodos estadísticos, válidos relativamente para grandes conjuntos de individuos (v. DETERMINISMO; HISTORIA; LIBERTAD; HISTORICISMO).El método actual tiende, pues, a combinar la inducción con la deducción, pero las leyes que establece sólo resultan válidas en el sentido de probables. El principio de probabilidad, tanto en ciencia p. como en las demás ciencias sociales (incluso en la ciencia económica), constituye uno de sus elementos clave. Debido a esto, la ciencia p. tiene que ayudarse cada vez más de la Sociología y de la Psicología social, que le suministran la base empírica. La Historia le ofrece modelos para elaborar tipos de acción humana y para establecer y deducir leyes mediante la comparación de diversos estados sociales.La p. científica comenzó a desarrollarse ampliamente en Inglaterra después de la I Guerra mundial y más débilmente en Alemania y en Francia. Después de la II Guerra mundial, el tratamiento científico de los problemas políticos se puede considerar como el habitual, aun cuando frecuentemente envuelve propósitos ideológicos.V. t.: CIENCIA I, III y VI; DERECHO POLÍTICO; SOCIOLOGÍA POLÍTICA; ECONOMÍA.D. NEGRO PAVÓN.
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