Politica II. Sistemas Políticos. POLÍTICA
Categoria:
Política
Sistema es, en principio, "un conjunto de cosas que ordenadamente entrelazadas entre sí contribuyen a determinado objeto" (I. Casares, Diccionario ideológico de la Lengua española, Barcelona 1963). Sistema alude, por tanto, a interacción, interrelación, conexión de elementos con una cierta finalidad en determinado ámbito. El calificativo de "político" nos habla del carácter del sistema frente a otros posibles aspectos: económico, religioso, ecológico, etc.La expresión "sistema político" se ha introducido recientemente en el bagaje terminológico de las Ciencias políticas con el propósito de describir con la mayor exactitud posible los fenómenos políticos. Algunos sectores doctrinales, en particular, han estimado que los análisis sistémicos eran más adecuados para conocer la dinámica del poder político. La adopción de esta expresión por los politicólogos está basada, en parte, en los trabajos realizados por otros científicos sociales y en los de biólogos, físicos e ingenieros.Sin embargo, el inicial acuerdo tácito en la utilización de esta locución no va más allá de las fronteras de la terminología en muchos casos. Mientras la corriente estructuro-funcional emplea el "sistema político" como equivalente a la totalidad p. ("el espectro total de las actividades políticas de una sociedad"), otros estudiosos de la p. se inclinan por una significación más restringida. Por otra parte, es muy frecuente en países como Francia, Italia y España utilizar indiferentemente "sistema político" y "régimen político" (cfr. M. Duverger, Instituciones políticas y Derecho constitucional, 5 ed. Barcelona 1970, 63) e incluso postular el empleo de "régimen político" en vez de "sistema político" por considerar ese concepto más expresivo.Karl Loewenstein se inscribe en la línea que utiliza el concepto de "sistema político" con un alcance limitado. Para él significa "la concreta institucionalización de determinadas ideologías políticas". Partiendo de la base de que en toda colectividad organizada existen ciertas relaciones entre los gobernantes y los gobernados que se materializan en una serie de instituciones (Gobierno en sentido estricto, Parlamento, Tribunales, Administración, etcétera), encargadas de dirigir la comunidad hacia el logro de sus fines, y de que dichas instituciones aparecen impregnadas de determinada ideología, es decir, de un complejo de creencias, valores, intereses y actitudes sobre la sociedad y la manera de organizarla, afirma que un sistema político (en el contexto de su obra) es "una sociedad estatal (la mayor parte de las comunidades humanas asentadas en un territorio y con cierto grado de gobierno se han constituido hoy día en Estados) que vive bajo una ideología concreta política, sociopolítica, ética o religiosa a la cual corresponden unas determinadas instituciones destinadas a realizar dicha ideología dominante". En este sentido, continúa Loewenstein, "sistemas políticos hay relativamente pocos; históricamente se pueden mencionar entre los más importantes la teocracia, la monarquía absoluta basada en una legitimación histórica, el constitucionalismo de carácter liberal e igualitario, el colectivismo -corporativo, social o comunista- y el fascismo de orientación minoritaria-élite" (o. c. en bibl. 31).El concepto de "sistema político" resulta, desde esta perspectiva, más amplio que el de forma de gobierno (v. GOBIERNO III), en cuanto que dentro de un sistema político pueden darse y de hecho se dan distintas conformaciones de los órganos que ejercen el poder. Dentro del sistema democrático puede distinguirse, p. ej., entre una forma de gobierno presidencial y una parlamentaria, y dentro de un sistema totalitario, entre una forma de gobierno comunista y otra fascista (v. TOTALITARISMO). El elemento diferenciador en más viene dado por la estructura ideológica del sistema, por lo que, cuando se habla de sistema político, aunque existan distintas configuraciones en la distribución del poder, nos hallamos con que todas ellas profesan una ideología igual o análoga, pudiendo oponerse como tales a sistemas políticos con diferente ideología. Como ha señalado Pablo Lucas Verdú, "el planteamiento de Loewenstein, aunque atento al `proceso gubernamental’, es diferente del adoptado porlos autores americanos, que atribuyen al sistema político todas las características del viejo concepto de Estado, utilizando términos y conceptos sociológicos, que desbordan el tratamiento jurídico de la Teoría del Estado" (o. c. en bibl. 80 ss.).Ciertamente, con anterioridad a la II Guerra mundial, gran parte de los tratadistas políticos se centraban en el análisis del Estado, circunscribiendo, en algún modo, la p. al fenómeno del Estado, su estructura y actividad. La vida p., por así decirlo, quedaba encerrada en el Estado. El "sistema político", efectivamente, ha venido, en este sentido, a ocupar el lugar del Estado, encuadrando, desde luego, en su ámbito nuevos elementos amplificadores.El cambio de terminología no ha supuesto, sin embargo, simplemente la sustitución de un vocablo por otro. Se trata, más bien, de un nuevo enfoque de los fenómenos políticos cuya peculiaridad estriba en dirigir la atención hacia los procesos informales de la política y el dinamismo político.Las contribuciones norteamericanas más destacables al concepto de "sistema político" se basan en las aportaciones de Talcot Parsons (v.) al campo político. Gracias a él se ha hecho posible el empleo de esta forma de estudiar la política. "Desde la perspectiva sistemática, las sociedades y otros agregados sociales tienden a ser contemplados como entidades relativamente persistentes que funcionan en contextos más amplios. Estas entidades reciben el calificativo de sistemas porque se les considera como conjuntos de elementos o variables interdependientes que pueden ser identificados y medidos..." (W. C. Mitchell).David Easton, politicólogo americano, es uno de los pioneros de este enfoque teorizante sobre el proceso político que ha constituido uno de los primeros desarrollos en las nuevas direcciones emprendidas por la Ciencia política en la actualidad. Para Easton, el sistema político es "la conducta o serie de interacciones a través de la cual o de las cuales son elaboradas y ejecutadas adjudicaciones compulsivas (o decisiones obligatorias) para una sociedad".La tesis de D. Easton puede resumirse de la forma siguiente: La necesidad de resolver de modo estable las diferencias que surgen entre los miembros de un grupo social como consecuencia de la escasez predominante en las sociedades impone, en primer lugar, la utilización de procedimientos y estructuras con el fin de emprender acciones y tomar decisiones -que podemos denominar adjudicaciones- que ayudarán a regular o a reducir las diferencias y, en segundo término, la aceptación de esas acciones y decisiones como compulsivas. El carácter "authoritative" (poseedor de autoridad), vinculante, de esas asignaciones o adjudicaciones es distintivo del sistema político, siempre, claro está, que vayan dirigidas a una sociedad (y no solamente a un determinado grupo de esa sociedad), o, en otras palabras, que su alcance e implicaciones sean societarias.Distinto del planteamiento de Easton y del de K. W. Deutch, para quien el sistema político "es un conjunto de redes de decisión y de control dependientes de una serie de procesos de comunicación", es el adoptado por G. A. Almond y G. B. Powell. Estos autores, en su obra Política comparada, al tratar del sistema político comienzan indicando su peculiaridad: "El sistema político no es el único que legisla y aplica las leyes, pero sus leyes y la aplicación de las mismas suponen la máxima compulsión en lo que respecta a obediencia y ejecución" (o. c. 25). Por lo que se refiere al concepto de sistema, su exposición no difiere, en esencia, de otras formulaciones sistémicas: el sistema supone interdependencia -que no implica necesariamente estabilidad y/o armonía-, es decir, conexión entre los componentes, de manera que si se produce alguna alteración en cualquiera de ellos, el resto de los elementos integrantes del sistema se verá, lógicamente, afectado.El análisis de Almond y Powell continúa afrontando el problema de los límites del "sistema político". En la realidad, todo sistema social funciona en un determinado medio (environment), viéndose sometido a influencias externas, e influyendo, a su vez, en otros sistemas. Importa, por tanto, conocer las fronteras de los mismos y las relaciones que a través de aquéllas tienen lugar. Al considerar un sistema político, la fijación de sus límites aparece erizada de dificultades. En efecto, frente a un sistema orgánico (conjunto de partes interactuantes e interdependientes de un organismo), cuyos contornos e interacciones con el medio pueden ser fácilmente especificados, un sistema político está constituido por una serie de roles ("aspecto peculiar de la actividad de los individuos que se vincula con los procesos políticos") desempeñados por personas que desarrollan funciones en otros sistemas en el económico, etc-. Nos encontramos, )ucs, con un continuo tránsito de fronteras de sistemas. Por otra parte, la delimitación del sistema político se ve dificultada por las fluctuaciones que repercuten en su ámbito, restringiéndolo o ampliándolo según las circunstancias. "El problema de los límites adquiere especial significación porque, por lo general, la teoría sistélnica divide los procesos de interacción en tres fases: input (o corriente de entrada), conversión y outpui (resultado, producto o corriente de salida)" (ib. 27).La descripción estructuro-funcional del sistema político de Almond y Powell se extiende a otros elementos. Y así hallamos los conceptos de estructura -"actividades observablbs que componen el sistema político"-, cultura política ("creencias, valores y capacidades que son comunes al total de la población, así como... las tendencias especiales, modelos y patrones que sólo pueden encontrarse en sectores particulares de esta última"), socialización política ("proceso mediante el cual se inculcan a los niños determinadas actitudes políticas y valores"), diferenciación de roles o diferenciación de estructuras ("procesos en virtud de los cuales los roles cambian y adquieren un carácter más especializado y autónomo, o bien se establecen nuevos tipos de roles y surgen o se crean nuevas estructuras y subsistemas") y racionalización o "proceso mediante el cual los hombres acrecientan la capacidad racional, analítica y empírica de su acción política".En cuanto a las funciones del sistema político, Almond y Powell proponen hasta doce, encuadradas en tres niveles de funcionamiento: el de la capacidad para producir outputs -resultados- políticos, el de la transformación de los inputs (demandas públicas y apoyos supports) en outputs en forma de decisiones que posteriormente serán puestas en práctica y el de mantenimiento y adaptación del sistema. Las funciones son, respectivamente, las de regulación, extracción, distribución y respuesta, en el primer nivel; las de articulación y agregación de intereses, formación, aplicación, ejecución y comunicación de las normas en el segundo y las de reclutamiento y socialización en el tercero.Por último, en lo referente a la tipología de los sistemas políticos, los autores arriba citados exponen una clasificación basada en el grado de diferenciación estructural y secularización cultural, según la cual pueden distinguirse tres grandes tipos de sistemas: a) primitivos; b) tradicionales; y c) modernos, con diferentes subtipos en cada uno de ellos.V. t.: GOBIERNO III; RÉGIMEN POLÍTICO; ESTADO; SOCIEDAD; AUTORIDAD; COMUNIDAD; ORDEN 11-111; LIBERTAD V; PERSONA III; ABOLUTISMO; ARISTOCRACIA; AUTORITARISMO; CAPITALISMO; CENTRALISMO; CESARISMO; COMUNISMO; CONSERVADURISMO; COOPERATIVISMO; CORPORATIVISMO; DEMAGOGIA; DEMOCRACIA; DESPOTISMO; DICTADURA; DOCTRINARISMQ; FASCISMO; FRENTEPOPULISMO; IUSTICIALISMO; LIBERALISMO; NACIONALSOCIALISMO; NASSERISMO; SOCIAL-DEMOCRACIA; SOCIALISMO; TOTALITARISMO; FEDERALISMO; FEUDALISMO; MONARQUÍA; PARLAMENTARISMO: PRESIDENCIALISMO; REPÚBLICA; DESPOTISMO ILUSTRADO.S. SÁNCHEZ GONZÁLEZ.
BIBL.: K. LOEWENSTEIN, Teoría de la Constitución, 2 ed. Barcelona 1970; P. LUCAS VERDÚ, Principios de Ciencia política, 11, Madrid 1969; D. EASTON, Política( Seience, en Int. Encyclopedie ol the Social Sciences, XII, 1968, 282-298; G. A. ALMOND y G. B. POWEI-L, Política comparada, Buenos Aires 1972; W. 1. M. MACKENCIE, Politics and Social Science, Harmondsworth, Middlesex 1969; K. W. DEUTCH, Los nervios del gobierno, Buenos Aires 1971.
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