Polis HIST.
Categoria:
Historia
Concepto y elementos. Es la ciudad-estado griega, que constituye una unidad política y geográfica que enmarca al hombre griego en su totalidad. La p. se compone del territorio, de un lado, y de los ciudadanos y su constitución política, de otro. El territorio, a su vez, está integrado por la ciudad y por el resto del territorio, por lo general bastante reducido -no suele tener más de 200 Kmz-, cercado por montañas y con un puerto al mar. Es la chora, en la que se hallan caseríos y aldeas, más numerosos cuando la ciudad-estado es mayor, y que suele gozar de una cierta independencia administrativa, aunque no política.En un principio, lo fundamental es el elemento material de la ciudad amurallada, que generalmente es una antigua ciudadela. Precisamente el sentido más primitivo del término p. es el de reducto fortificado. Luego, cuando la p. madura políticamente, lo sustancial es el conjunto de ciudadanos; y en este sentido clásico el concepto de ciudad (polis) aparece en estrecha conexión con los de ciudadano (polites) y constitución política (politeia). Por fin, ya en decadencia el espíritu de ciudadanía, la idea de p. tiende a identificarse otra vez con el territorio.Orígenes y evolución. Históricamente, la p. significa el abandono de una forma de vida rústica y de una economía agrícola y ganadera, y el nacimiento de una cultura urbana basada en el comercio. En este sentido, la p. absorbe al antiguo genos, célula familiar de tipo patriarcal sobre la que estuvo constituido el Estado griego hasta bien entrado el segundo milenio. Esta absorción se aprecia bien en la esfera religiosa, pues los cultos de los genes más importantes pasaron a ser los oficiales de la nueva p.Varios factores contribuyen a la aparición de la p., y entre ellos destacan el independentismo griego, la propia geografía del país -a base de menudas regiones naturales- y la falta de un poder organizado que garantizase el normal intercambio entre las regiones.Las colonizaciones griegas trasplantan a otros territorios la unidad política de la p. cuando estaba llegando a su madurez en la Grecia peninsular. Estas nuevas fundaciones se constituyen en ciudades independientes de la metrópoli, con la que no suelen tener más vinculación que la religión y la cultura.La decadencia de la p. se inicia hacia la segunda mitad del s. iv a. C., debido a diversas circunstancias, entre las que hay que destacar el desentendimiento por parte de los ciudadanos de la defensa de la ciudad, que se encomienda a mercenarios, y la imposición personal de una dirección política, que anula la intercomunicación ciudad-ciudadano-constitución política, es decir, el trinomio sustancial del espíritu de la p.El particularismo de la ciudad-estado: la "asyleia" y la "isopoliteia". El particularismo exacerbado es lo que más define a la polis. Para paliarlo surgen algunas instituciones, como la asyleia y la isopoliteia. La asyleia, derecho de asilo, es una institución que protege a los ciudadanos de una p. contra las violencias de los de otra y les permite, si es necesario, recurrir a los tribunales de una ciudad como si fuesen miembros de la misma. Nace de un tratado llamado de asylia. Los orígenes de estos convenios se remontan a la necesidad de proteger a los comerciantes de las vejaciones que solían sufrir en ciudades extranjeras. El acuerdo podía pactarse directamente entre dos ciudades o con la intervención de una tercera, actuando como metrópoli común, como fue el caso de Argos concertando el acuerdo entre Cnosos y Tilisos. La asylia es un paso para que luego se concertaran auténticos convenios de Derecho internacional.La isopoliteia, especie de doble ciudadanía, se basa en un tratado bilateral de ciudadanía mutua entre dos polis. Supone una nueva situación, que, junto al fenómeno superestatal de las ligas, contribuye fuertemente a la unidad del pueblo griego. En el s. III a. C. Atenas concierta isopoliteia con Priene, y luego con Rodas.El gobierno de la polis. Las formas de gobierno de la p. van de la monarquía a la democracia, pasando por algunas formas intermedias, como la oligarquía y la tiranía (v. GOBIERNO III). Con el nombre de basileia se alude en Grecia a la institución monárquica, cuya cabeza es un rey o basileus. Aristóteles dice que entre los gobiernos unipersonales al que mira por el bien común solemos llamar basileia. Ya en la Odisea, al describirse la corte de Alcínoo, rey de los feacios, se pone de manifiesto el origen de esta clase de soberanos, surgidos de la desintegración de la estructura social y política micénica, que se basaba en el vasallaje.También en los núcleos urbanos surge una serie de reyes locales que afirman su soberanía frente a otro más poderoso. No existió nunca una monarquía para toda la Hélade. Con los dorios, cuya invasión termina hacia la segunda mitad del s. XI a. C., la realeza se hace hereditaria, por derecho de primogenitura. Los poderes del rey están limitados por su juramento de respetar los ritos y costumbres. El rey viene a representar el poder de la p. frente a cada genos y a los señores, apoyándose para ello probablemente en las capas populares.El basileus aparece como rey de la p. y director de su culto, ocupándose, como hacía el cabeza de familia del genos, de la relación de los suyos con los dioses. Esta función religiosa se considera tan vinculada al rey que éste la sigue desempeñando en algunos lugares aun después de que, en el s. VIII a. C., el gobierno de las ciudades pasa a manos de la aristocracia; e incluso cuando la realeza es eliminada, el magistrado encargado del culto sigue llamándose basileus.En Atenas y otras ciudades la institución de los arcontes supone la primera limitación al poder real. El basileus ya no es más que el presidente del Areópago y el heredero de las funciones religiosas del antiguo rey. Por fin, Solón relegó al Areópago a la función de guardián de la nueva constitución y de castigar a los criminales cuando los particulares no habían emprendido acción contra ellos ante los tribunales de justicia.En líneas generales, a la monarquía sucede la oligarquía, y a ésta la tiranía. En Grecia, el tyrannos es el gobernante unipersonal cuyo gobierno aparece en las ciudades de mayor desarrollo industrial, y viene a ser una dictadura del proletariado. Aristóteles define a la tiranía como lo contrario de la monarquía, considerándola ocupación del poder por la fuerza. Pero la palabra griega tyrannos no envolvía el matiz peyorativo que tuvo más tarde. Surgido de la revolución industrial, el tirano es aclamado por la plebe (demos), a la que ha prometido satisfacer sus reivindicaciones. Por lo general, el tirano es un aristócrata reñido con los suyos que se apodera del poder con un golpe de Estado y que luego se protege con una guardia personal. Aristóteles afirma que la guardia del rey es ciudadana, mientras que la del tirano está formada por extranjeros.Surge la tiranía en las ciudades más industrializadas, como en Epidauro, Sición o Mégara. En Atenas la institución es tardía, ya que su desarrollo industrial no tiene lugar hasta el s. VI a. C., mientras que en Esparta, alejada de la industria y del comercio, no hubo tiranía. El tirano suele fomentar la industria y la exportación, y, en el orden interno, mejora las condiciones de la clase trabajadora y realiza una política de grandes obras públicas. No suele abolir las leyes anteriores; se sitúa por encima de ellas. La tiranía es más política que militar.La tiranía cayó debido a las arbitrariedades de los tiranos y al desarrollo industrial, que favoreció el nacimiento de una clase media cada vez más consciente de su fuerza política. Pero ya había cumplido su misión histórica: servir de puente entre la oligarquía y el régimen republicano.V. t.: GRECIA IV; ATENAS III; ESPARTA.A. GARCÍA ULECIA.
BIBL.: ARISTÓTELES, Política, 1311a.7, 1285a.25, 1261a.10, 1279a.ii ss.; PLATÓN, Republica 462c-e; G. LEPOINTE, Histoire des institutions et des hits sociaux, París 1963; 1. ELLUL, Historia de las instituciones de la Antigüedad, Madrid 1970; A. DÍAZ TEJERA, Encrucijada de lo político y lo humano (Un momento histórico de Grecia), Sevilla 1972; G. GLOTz, La ciudad griega, en La evolución de la humanidad, XV, México 1967; M. S. RUIPÉREZ y A. TOVAR, Historia de Grecia, Barcelona 1963.
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