Plenitud (sagrada Escritura) REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
1. Definición y etimología. En la Biblia, p. es la traducción de pléróma. La Iglesia es p. de Cristo en cuanto que es llenada por Cristo con sus bienes, el cual a su vez es llenado constantemente por Dios. Cristo es la p. de Dios en cuanto en É1 habita toda la divinidad.En toda la literatura griega, el sentido más característico de pléróma es el pasivo de: lo que está contenido en otra cosa. Por extensión, significa: p., integridad, suma ototalidad, multitud. En la versión del A. T. al griego de los Setenta, el sentido normal de la forma pléres es estar lleno, saciado; alguna vez significa completo en el sentido de incólume; alguna otra vez, desbordarse. La forma pléroma significa totalidad, abundancia, lo que está lleno. En el N. T., bajo la forma pléres se indica "abundancia y plenitud": cestos "llenos" de pan (Mt 14, 20), un hombre "lleno" de lepra (Lc 5,12), un premio "lleno" (2 lo vers. 8). Hay tres textos de mayor importancia teológica: Lc 4,1, Jesús posee la p. del Espíritu profético (cfr. Lc 4,18-19; Is 61,1); Act 6,8, la p. de "gracia y poder" de Esteban, es una posesión duradera del Espíritu Santo (cfr. Act 6,3.5); lo 1,14, el acontecimiento de la Encarnación es una revelación histórica de la "gloria" que Cristo tiene como Unigénito del Padre, de una gloria llena de "gracia" y "verdad". Los cristianos, que han llegado a ser hijos de Dios, han recibido de esa p. que posee el Hijo (cfr. lo 1,16).En cuanto a la forma pléróma, la importancia de este término se debe al uso que hace de él el N. T. en algunos textos que estudiaremos en seguida. En el N. T. no aparece con el sentido activo de complemento o acción de completar, es decir, con sentido de plérósis (término desconocido en el N. T.); quizá sólo en Mc 2,21 (=9,16) y Rom 13,10. Su sentido es siempre pasivo: ser completado o lleno de algo o por alguien, la totalidad del contenido. Los sentidos que no exigen discusión son: 1° medida (p. ej., Mt 6,43);2° abundancia y riqueza (p. ej., Rom 15,29); 3° totalidad (p. ej., 1 Cor 10,26).En Rom 13,10b aparece pléróma con trascendencia teológica porque representa un principio exegético de la Ley del A. T.: "puesto que el amor es la plenitud de la Ley". Las conjunciones "porque" (vers. 8.9) y "puesto que" (vers. 10) indican la unidad de Rom 13,8-10 y la demostración de lo que se afirma: que la práctica del amor (v. CARIDAD) es todo lo que Dios pide en la Ley (cfr. Mt 22,37-40; Gal 5,14; 1 lo 3,11; 4,21). No solamente que la caridad es un resumen de la Ley, sino principalmente que la caridad es una acción que cumple totalmente la Ley mediante el amor. Aquí la p. parece tener un sentido ético y activo.En Gal 4,4 y Eph 1,10 expresa una mentalidad escatológica, según la cual Dios, como Señor absoluto de la historia y del tiempo, ha establecido, con la venida del Hijo, el fin de la época de esperanza y la irrupción de las realidades mesiánicas. Aquí no se trata del "tiempo" en sí mismo, sino de la actividad salvífica de Dios en la historia, que ha llegado a una cumbre escatológica con el acontecimiento del Hijo de Dios "nacido de mujer".Desde el punto de vista exegético, los textos más importantes son Eph 1,23 y Col 1,19 en los que se usa pléróma en forma absoluta. Junto con Eph 1,23 aparecen Eph 3,19 y 4,13 que presentan a la Iglesia como p. de Cristo. Y junto a Col 1,19 aparece Col 2,9 que presenta a Cristo como p. de Dios. Finalmente, por su conexión con la Iglesia como p. de Cristo, merece atención Col 1,24, aunque aquí no se trate del sustantivo pléróma, sino del verbo ántanapléró.2. La Iglesia, plenitud de Cristo. En Eph 1,23 dice S. Pablo "le constituyó cabeza suprema de la Iglesia, que es su Cuerpo (de Cristo), la plenitud del que es llenado totalmente". La importancia de este texto deriva de que es una de las definiciones de la Iglesia (v.). La dificultad del texto es doble: cómo se ha de entender pléróma, si en sentido pasivo (la Iglesia está llena de los bienes de Cristo), o activo (la Iglesia completa a Cristo); y cómo se ha de entender plérouménou, si pasivo, medio reflexivo, o medio transitivo. Según se responda a estos interrogantes, derivan varias interpretaciones: la, la Iglesia es el complemento de aquel que está completado, o de aquel que se completa (p. ej., F. Prat, P. Benoit); 211, la Iglesia es la totalidad de las riquezas de aquel que la llena a ella (p. ej., J. Dupont); 311, la Iglesia completa a aquel que la llena a ella (p. ej., J. M. Vosté);4°, la Iglesia es la totalidad de las riquezas de aquel que está completado (p. ej., P. Benoit posteriormente).Como se ve, no hay acuerdo entre los autores. Además están aquí implicados otros problemas: cómo entiende S. Pablo que la Iglesia completa a Cristo como cuerpo, y que la Iglesia completa a Cristo como esposa; cómo entiende cabeza, si como jefe, o como principio vital, o las dos cosas; o todavía, cómo entiende cabeza, si como miembro de un organismo, o como una persona alter ego (es decir, con unión, pero con distinción). Parece preferible la opinión de A. Feuillet: tanto el sustantivo como el verbo se han de entender en sentido pasivo. Las razones son: es más innato al término pléróma el sentido pasivo; el verbo pléroúslhai (unas 100 veces en el N. T.; de ellas, 23 en S. Pablo) no aparece jamás en forma media; las versiones antiguas lo entienden en forma pasiva; Orígenes, S. Jerónimo, S. Juan Crisóstomo lo entienden en forma pasiva. La única dificultad podría provenir de la expresión tú pánta én pásin (todo en todo), pero está bien atestiguado el uso de tú pánta como acusativo de relación, o como acusativo adverbial, y tú pánta én pásin puede corresponder al clásico pantápasin, expresión cumulativa y pleonástica que sugiere una amplitud sin límites (cfr. A. Feuillet, o. c. en bibl., 36-37).Entonces puede preguntarse: ¿quién llena a Cristo, es decir, por quién es llenado Cristo?: por Dios. Es muy conpcido que el pasivo es una forma velada del nombre de Dios (p. ej., Mt 7,1.7...). Si Dios llena a los cristianos con la p. de Cristo (Col 2,9-10; cfr. Rom 8,32), ha de ser porque antes Dios ha llenado a Cristo. Así, pues, el sentido de Eph 1,23 es que la Iglesia es llenada por Cristo, el cual a su vez es llenado por Dios. Encontramos de esta manera presupuesto aquí tanto el dogma de la Encarnación (v.) como el de la capitalidad redentora de Cristo (v. REDENClÓN). Junto con Eph 1,23 se han de leer otros dos textos de la misma carta. El primero es Eph 3,19, en el cual S. Pablo pide a Dios que sus cristianos puedan "conocer el amor de Cristo que supera todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios". Aquí, por p. se entiende la totalidad de las riquezas salvíficas de Dios; no se trata de enriquecer a Dios (ni a Cristo), sino de participar en las riquezas de Dios (o de Cristo). La Iglesia-cuerpo se perfecciona sin que Cristo cabeza tenga que perfeccionarse, y Cristo es el que da el crecimiento a la Iglesia; así, la Iglesia es el lugar donde se derraman las riquezas de Cristo. El segundo texto es Eph 4,13 sobre la p. de Cristo: "hasta que todos nosotros lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre completo, a la medida de la grandeza de la plenitud de Cristo"; se trata de la totalidad de las riquezas de Cristo.Para completar el estudio de la Iglesia p. de Cristo, hay que recordar un texto de S. Pablo en el que los cristianos, o la Iglesia, parecen tener, a primera vista, una misión activa para completar la Pasión de Cristo: "ahora me alegro en mis sufrimientos por vosotros y completo en mi carne lo que falta de las aflicciones (thlípseon) de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia" (Col 1,24). Es indiscutible en los escritos de S. Pablo que la Pasión de Cristo, en cuanto redentora, es incomunicable, y absolutamente suficiente en sí misma (se entiende, junto con la Resurrección) en cuanto valorsalvífico. S. Pablo nunca utiliza el término thlípsis para designar la Pasión; en el N. T. ese vocablo se utiliza para designar las pruebas mesiánicas anteriores a la Parusía. Según esto, Col 1,24 significaría que las tribulaciones mesiánicas inauguradas por los sufrimientos de Cristo, se prolongan y completan en sus discípulos, como, p. ej., aquí en S. Pablo. Las "aflicciones de Cristo" serían los sufrimientos y pruebas que Pablo ha tenido que experimentar en su vida apostólica por sus fieles (2 Cor 1,5; Eph 3,13); la muerte de Cristo se prolonga de esta manera en S. Pablo (2 Cor 4,10-12), pero sin valor redentivo propiamente dicho. Dicho de otra manera: lo que falta a la obra redentora de Cristo, es nuestra incorporación al Cristo salvador, que no es otro sino el Cristo muerto y resucitado (Rom 4,25; 1 Cor 15,14.17). Las tribulaciones de esta vida nos hacen participar del Cristo sufriente, así como la vida que nos espera nos hará participar definitivamente del Cristo resucitado. Pero esto no se debe a que nuestros sufrimientos tengan valor alguno redentor, sino a que no hay salvación si no es en Cristo.3. Cristo plenitud de Dios. Col 1,19 es un texto difícil de traducir, porque puede ser discutido cuál es el sujeto de los dos verbos de la frase. Nos parece que se ha de traducir así: "porque agradó (al Padre) que toda la plenitud habitase en Él (Cristo)". Las interpretaciones dadas han sido varias; a nuestro juicio esta expresión debe entenderse como la concentración en el Cristo histórico (cfr. Col 1,20) de la potencia y el amor divino salvadores. Esta es la opinión de la mayoría de los autores. La prueba está en el contexto inmediato: los colosenses no tienen por qué buscar otro maestro religioso, pues en Cristo está la p. de la salvación. Sería otra expresión de la idea teológica de lo 1,16 y Col 2,3.El origen de esta expresión de Col 1,19 está en el tema profético-sapiencial de la "habitación". La Sabiduría es una p. que se derrama sobre sus discípulos y los llena de sus bienes (cfr. Prv 8,18.20-21; Eccl 1,16-17; 24,25-31; Sap 7,11-14). Más aún, la "habitación" de Col 1,19 es una referencia a la esperanza esc_t~"g-tea de la habitación de la Shekinah de Yahwéh en medio de su pueblo (cfr. Is 25,10; 33,31; Zach 1,16...), pero vista desde un ángulo sapiencial: la Sabiduría pone su morada en la tierra, y al mismo tiempo ella es la morada de Dios en la cual moran todos los bienes salvíficos (cfr. Eccli 24,7.8.10; Bar 3,38; Prv 1,26-28; 8,12-14.34; 9,5-6). Así, pues, en Col 1,19 está latente la idea de que Cristo es la Sabiduría y el Salvador anunciador; en él viene Yahwéh a habitar en medio de su pueblo, con todo su amor y todo su poder de salvación. Después de todo lo dicho, se entiende espontáneamente el texto de Col 2,9: "porque en pl (Cristo) habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad". "Habita" ( ¡presente! ) en forma permanente la divinidad plena e indivisa.Juntando Col 1,19 y 2,9 encontramos una unidad de acción entre Dios y Cristo, sin supresión de la persona ni del monoteísmo. Dios, con toda su p. (Col 1,19), con toda su divinidad (Col 2,9), actúa por medio de Cristo, el cual lleva en su persona la p. de la divinidad (v. JESUCRISTO iii), para reconciliar todo con Dios. Comparando Col con Eph, tenemos que en Col 2,10 los cristianos han sido llenados en Cristo, es decir, Cristo es una fuente abundante de bienes que se derraman sobre la Iglesia; en Eph 1,23 la Iglesia es una prolongación del misterio de Cristo, y por eso la Iglesia es p., mientras que en Col lo es Cristo.E. PASCUAL CALVO.
BIBL.: A. FEUILLET, Plérome, en DB (Suppl.) 42,18-40, con abundante bibl.; L. CERFAUX, Le Christ dans la théologíe de PLÉYADE, LAS. Paul, París 1951, 320-322; íD, La Théologie de l’Église suivant S. Paul, París 1941, 256-260 y 280-282; F. PRAT, La théologie de S. Paul, 15 ed. París 1927, 1, 352-358 y 11, 129-130; H. SHLIER, Der Briet and die Epheser, Düsseldorf 1958, 96-99 y 175-176 (ed. italiana, La lettera agli Efesini, 2 ed. Brescia 1973).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.