Pisanello (antonio Pisano)
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Biografía GER
Pintor y medallista italiano. N. en Pisa antes de 1395 en que muerto su padre va a Verona, donde se forma con el maestro Stefano. Marcha después a Venecia, donde es alumno y colaborador de Gentile da Fabriano (v.). Entre 1415 y 1422 continúa el ciclo iniciado por éste en el Palacio Ducal representando las luchas entre Federico Barbarroja y Alejandro 111. De 1422 a 1426 realiza viajes a Mantua, Florencia (colaborando quizá en la Adoración de los Magos de Gentile) y Verona, donde decora la tumba de Nicolás Brenzoni, obra de Manni di Bartolo. En 1426 colabora con su maestro en los frescos actualmente desaparecidos de S. Juan de Letrán de Roma, que continúa a su muerte, en 1427, hasta 1432; copia además allí monumentos antiguos especialmente sarcófagos. Vuelve después a Toscana, donde copia también obras de artistas de aquella época y trabaja luego en Verona, entre 1433 y 1438, en la Capilla Pellegrini. En 1438 realiza la primera medalla de tipo renacentista con motivo de la asistencia de Juan VIII Paleólogo al Conc. de Ferrara. Y en 1439, Venecia, después del asedio de Verona, le expulsa de su territorio. A partir de entonces, comienza una vida inquieta de ciudad en ciudad (Milán, Ferrara, Mantua, Pavía y Rímini), de la que son testigos las diversas medallas que va realizando. Este periodo de su vida acaba al ser llamado en 1448 a Nápoles por Alfonso de Aragón. Su obra allí es variadísima: pintura, medallas, proyectos arquitectónicos, orfebrería y trabajos en bronce y madera, conservándose también muchísimos dibujos. Pero a partir de 1450 es imposible seguir su vida y actividad, porque carecemos tanto de obras como de fuentes documentales. M. entre el 14 jul. y el 31 oct. 1455.Después de la asimilación de influjos veroneses (Stefano y Altichiero) y lombardos, visibles en sus primeras obras, P. pasa a ser discípulo, colaborador y gran continuador de Gentile da Fabriano, desarrollando su estilo gótico por el camino de un naturalismo renacentista atento a la reciente renovación del arte toscano. La sugestión ejercida por Gentile es patente en toda su obra juvenil, en la que a veces prevalece sobre su propio espíritu, pero gradualmente se fue acercando a una verdad de las cosas, no extraña a las conquistas del Renacimiento. Su espíritu cuatrocentista y su atención a lo real le llevan a cultivar los dos géneros en que se distingue principalmente: el retrato y la medallística. Esta actividad es la que le introduce en las cortes como artista predilecto; sus retratos reflejan la frescura de un estilo en formación, unida a una genial madurez y exquisita finura que, al menos, en la ejecución de medallas, no volvió a conseguirse.Muchas obras de P. se han perdido, aunque por documentos y dibujos tenemos conocimiento de algunas. Dos dibujos (Louvre y British Museum, Londres) nos dan idea de su labor en el Palacio Ducal de Venecia. Al periodo de máxima influencia gentilesca pertenecen las cuatro tablas con Historias de S. Benito (Poldi-Pezzoli, Milán; y Uffizi, Florencia) y los frescos con la Historia de S. Eligio (S. Catalina, Treviso). La decoración del sepulcro de Nicolás Brenzoni (S. Fermo, Verona) refleja un último eco gótico. De su estancia en Roma se conservan algunos dibujos para los frescos lateranenses y también de las copias que hizo de cosas antiguas, así como el retrato de Segismundo (Kunsthistorische Museum, Viena). A la época siguiente, en Verona, pertenecen los frescos del arco de ingreso (los del interior no se conservan), de la Capilla Pellegrini (S. Atanasia, Verona), representando la leyenda de S. Jorge y el dragón, en los cuales aparece ya una vibración espiritual de tipo renacentista; en esta etapa pintó también el retrato de Margarita Gonzaga (Louvre), esposa de Lionello de Este, familia con la que tuvo grandes contactos.Durante su exilio de Verona pintó en Ferrara, hacia 1441, el retrato de Lionello de Este (Academia Carrara, Bérgamo) y la Virgen con el Niño, S. Antonio Abad y S. Jorge (National Gallery, Londres); trabajó después en frescos no conservados en S. Pablo y el Palacio Ducal de Mantua, y en el castillo de Pavía por sus relaciones con los Visconti. Pero su creación más original y el mejor documento de su actividad en estos años son las medallas. Tras la de Juan VIII Paleólogo, de 1438, se conservan las de Juan F. Gonzaga, Nicolás Piccinino y Felipe Visconti, de 1441; de Francisco Sforza, de 1442; siete de Lionello de Este, de 1443, y una de sus bodas con María de Aragón, de 1444; de Segismundo y Novello Malatesta, de 1445; de Vittorino de Feltre, de 1446; de Cecilia Gonzaga y Belloto Cumano, de 1447; y por último de Luis III Gonzaga y Pedro Cándido Decembrio, de 1447-48. Del periodo napolitano se conservan tres medallas de Alfonso de Aragón, de 1449, y una de Iñigo de Ávalos, de 1449-50, además de numerosos dibujos. Por su número y variedad, los dibujos conservados de P. representan una colección inigualable y de gran valor para el estudio de los orígenes del dibujo europeo moderno.P. revela una universalidad de intentos que le acercan a los más grandes artistas del Renacimiento. El ensayo de las más variadas técnicas, la atención a los problemas formales por un camino todavía medieval, pero ya abierto a las modernas soluciones de perspectiva, la conquista del goticismo lombardo-veronés, que revivió en su progresiva asimilación de la cultura toscana, hacen de él uno de los primeros humanistas de entendimiento universal.M. CRUZ VALDOVINOS.
BIBL.: G. F. HILL, Dessins de Pisanello, París 1929; íD, A Corpus ol italian Medals ol the Renaissance, Londres 1930; L. VENTURI, La pintura italiana, I, Barcelona 1950, 99; L. COLETTI, Pisanello, Milán 1953; B. BERENSON, Los pintores italianos del Renacimiento, Barcelona 19’54, 164-169; B. DEGENHART, Pisanello, en Enciclopedia Universale dell’Arte, XI, Venecia-Roma 1963, 441-443.
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