Pirineos I. Geología
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Geología
Conviene precisar que si, desde el punto de vista orográfico, el P. comprende sólo el conjunto montañoso que ocupa el istmo que une la península Ibérica al resto de Europa, desde el geológico es bastante más largo. Por el E los pliegues pirenaicos llegan hasta los Alpes de Provenza, y por el O rebasan el istmo por el País Vasco y se continúan, cortando oblicuamente la costa, en el fondo del mar Cantábrico al N de Asturias. No obstante, se tratará aquí solamente de la parte ístmicade la Cordillera; para la continuación occidental, v. CANTÁBRICA, CORDILLERA.El P. presenta ciertas peculiaridades con respecto a las demás cordilleras alpídicas: su trazado muy rígidamente rectilíneo; desarrollo bastante localizado del metamorfismo, que tiene características un tanto especiales; actividad magmática débil, en el ciclo alpino; etc. Se distinguen en el P. tres zonas principales, dispuestas longitudinalmente: la axial, constituida por terrenos paleozoicos y precámbricos, y que es un fragmento de la cordillera herciniana europea (v. EUROPA II) un tanto reactivado por la orogenia alpina; la subpirenaica septentrional; y la subpirenaica meridional, constituidas ambas por terrenos mesozoicos y terciarios plegados por los movimientos alpídicos.En la zona axial es reconocible, en general, la estructura herciniana, caracterizada por intenso plegamiento acompañado de importante desarrollo de metamorfismo regional. La actividad magmática del ciclo herciniano fue también importante, y está puesta de manifiesto por numerosos afloramientos de rocas volcánicas diversas y por la existencia de grandes plutones de rocas graníticas. En la orogenia alpina, los materiales de la zona axial tuvieron un comportamiento variable, según los sectores y las rocas. En conjunto, la zona axial fue afectada por una estructura de fractura, con importantes fallas inversas y de desgarre, en diversos casos acompañadas de zonas miloníticas. En algunos casos, p. ej., en el manto de los Nogueres, las estructuras hercinianas fueron realmente removilizadas en gran escala, pero por lo común la removilización no pasó de ser incipiente. También se debe a la orogenia alpina el abombamiento y surrección del conjunto de la zona axial por efecto de un pliegue de gran radio; con ello se contribuyó a la elevación de la cordillera como gran relieve montañoso, así como al desarrollo de activos procesos de erosión que alimentan una potente sedimentación en las zonas subpirenaicas y en las depresiones del Ebro y de Aquitania.Las zonas subpirenaicas tienen en común la constitución por terrenos secundarios y terciarios y varios rasgos más, pero no está justificado el considerarlas como esencialmente simétricas. Así, en la zona subpirenaica septentrional, durante el Cretáceo, se llegó a desarrollar una cuenca geosinclinal bastante típica, con volcanismo básico y ligero metamorfismo. Al final del periodo se desarrollaron, aunque sólo en una zona estrecha y alargada junto al borde de la zona axial, plegamientos intensos. En el límite entre ambas unidades existe una importante zona de fractura a favor de la cual se han desarrollado movimientos en diversas épocas, con componentes vertical y horizontal variadas según las mismas, así como se han introducido masas magmáticas ultrabásicas. En relación también con las fracturas en cuestión, el zócalo herciniano aflora en varios macizos (los llamados "macizos satélites") al N de la zona axial. Hay que advertir que ninguno de estos hechos tiene, o apenas, su representación análoga en la zona subpirenaica meridional. En cambio, sí lo tiene el desarrollo generalizado de una estructura de plegamiento en el Eoceno superior. Esta estructura, en la zona subpirenaica septentrional, es relativamente sencilla, con numerosos pliegues muy largos y vergentes hacia el N, autóctonos y parautóctonos.La zona subpirenaica meridional careció de verdadero desarrollo de tipo geosinclinal. Aunque en el Cretáceo y en el Eoceno, y sólo en algunos sectores, la cuenca sedimentaria experimentó fuerte subsidencia y llegaron a depositarse formaciones de tipo flysch, faltó totalmente la actividad magmática y el desarrollo de metamorfismo.La estructura tectónica es relativamente complicada. Han contribuido a ello dos factores principalmente: la halocinesis y, sobre todo, la delocación de extensos mantos de corrimiento cuyos materiales, en parte, pertenecen en realidad a la antigua cobertera de la zona axial, y que avanzaron hacia el S hasta distancia del orden de algunas decenas de kilómetros: mantos del Cotiella y de Pedraforca; entre el Cinca y el Llobregat, manto de Gavarnie, más al O; retazos alóctonos del Montgrí, Mont Grillera y otros, en el alto Ampurdán; constituidos únicamente por materiales pospaleozoicos, mientras que en el manto de los Nogueres los materiales paleozoicos removidos son preponderantes.Con posterioridad al Eoceno, en el cual se originó la estructura pirenaica fundamental con eJ desarrollo generalizado de plegamiento y la colocación de los mantos de corrimiento citados, en el Oligoceno una nueva etapa de plegamiento afectó a la zona subpirenaica meridional, aunque con efectos menos importantes que en la etapa eocena. A partir del Mioceno inferior, la parte oriental del ámbito pirenaico se ve afectada por una tectónica de fractura, que es ya extraña a la historia alpídica anterior; en realidad, se trata de la tectónica de fractura que afecta a Europa y al Mediterráneo occidental, desde el mar del Norte hasta el de Alborán, y que desarrolla la estructura en bloques delimitados por fallas normales que caracteriza este ámbito geográfico y que se superpone indistintamente a las estructuras alpídicas o más antiguas. En el P. catalán, esta tectónica contribuye a individualizar diversos elementos del relieve, con bloques elevados (Canigó, Alberes, etc.) y depresiones (Cerdaña, Conflent, Rosellón, Ampurdán, etc.). En relación con la misma se desarrolló la actividad volcánica de ciertos sectores: Olot, Ampurdán, etc.J. M. FONTBOTÉ MUSSOLAS.
BIBL.: A. ALMELA y J. M. Ríos, Explicación de los Mapas Geológicos de las provincias de Huesca y Lérida a escala 1:200.000, Madrid 1952-57; J. M. FONTBOTÉ y M. JULIVERT, Cordillera Pirenaica, en Memoria explicativa del Mapa Tectónico de España y Portugal a escala 1:1.000.000, Madrid 1974; M. MATTAUER y J. HENRV, The Pyrenees, en Data for orogeníc studies, Londres 1971; M. SEGURET, Étude des nappes et series décollées de la partie centrale du versant Sud des Pyrénées, Montpellier 1972
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