Picaresca, Novela LIT.
Categoria:
Literatura
Tradicionalmente se califica de novela p. un tipo de narración inaugurada en 1554 con la publicación de La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (v. LAZARILLO DE TORMES). La denominación revela paralelismo con otras: novela pastoril, novela de caballerías.1. El pícaro. En la novela p. el héroe es un pícaro en vez de ser caballero o pastor. A pesar de la amplia bibliografía sobre esta nueva manera, tan típicamente española, de entender el género novelesco, todavía falta la mínima convergencia entre los estudiosos preocupados por definirlo y delimitarlo. Los intentos de caracterizar al pícaro a través de estudios sobre la fecha de la aparición del término `pícaro’ y su etimología (Bonilla y San Martín, De Haan, Salillas, Sansiventi, Maldonado de Guevara, Cejador, Nykl, Saldaña, García de Diego, Mulertt, Spitzer, Peseux-Richard, González Ollé, etc.) sirven de poco auxilio en la caracterización del pícaro en cuanto héroe novelesco. Que la palabra haya sido adoptada por los soldados españoles que se enfrentaban con numerosos enemigos procedentes de Picardía y que robaban, vestían andrajosamente, eran sucios y pendencieros, y que luego se extendiera su aplicación a quienes presentaran algunas de esas notas; que con `pícaro’ se denominara a ciertos herejes bohemios de baja extracción social y que, por un proceso igual al anterior, se generalizara su uso para denominar a cierto estamento de la sociedad o marginal a ella; que la voz derive del verbo "picar": carnes y hortalizas si se trataba de pinches de cocina o bolsas por los ladronzuelos (en cuyo caso se daría la nota de latrocinio) son hipótesis que no identifican ni definen a los protagonistas de la novela picaresca.2. Clasificación de la novela picaresca. De esa dificultad de definir al pícaro se sigue la de caracterizar la novela picaresca. Partiendo de ambas dificultades, resulta poco fructuoso intentar una clasificación diferenciadora de su evolución a través del tiempo. El primero que organizó los conocimientos acerca de la novela p. fue Chandler. Para él, cabe distinguir dos grupos: a) el formado por Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache y Estebanillo González: los tres pícaros son sujetos pasivos de 12s circunstancias de su vida, carentes de voluntad y juguetes del destino; b) aquellas otras en las que el protagonista se hace pícaro por propia voluntad o se convierte en atalaya observadora y crítica de sus contemporáneos. La oposición noluntad-voluntad en la que Chandler basa esta clasificación no es satisfactoria por olvidar los aspectos formales y artísticos de las obras; aún menos aceptable resulta su afirmación de la superioridad del segundo grupo. Estimando inaceptable esa clasificación, Pfandl distingue: a) novelas de "forma idealista y satírica" en las que predomina el intento del autor de denunciar la sociedad de su tiempo (p. ej.: Guzmán de Alfarache, Pablos); b) novelas de "forma realístico-optimista" con predominio de la pintura del ambiente picaresco y en las que los protagonistas se complacen, alegres y despreocupados, con el modo de vivir de su tiempo (p. ej.: La pícara Justina, Estebanillo González); c) novelas del tipo "forma novelesco-descriptiva", en las que predomina la intención de resaltar las costumbres, usos y lo pintoresco del tiempo de la acción onarración(p. ej.:Marcos de Obregón,La niña de los embustes, Teresa de Manzanares).Valbuena Prat, teniendo en cuenta el doble propósito de deleitar y enseñar declarado por los novelistas, establece una clasificación basada en la utilización de los elementos moralizadores: a) "un grado lo representa el primitivo y perfecto Lazarillo. Es una picaresca sin sermones morales, aunque en algún momento no falte lalamentación del personaje, una misma lección de desengaño o desilusión". La hija de Celestina, el Buscón, Estebanillo González; b) "el segundo grado lo significa la perfecta fusión de ética y picaresca. Fusión íntima e integral, en el Guzmán; fusión superficial y en cierto modo anecdótica en El donado hablador"; c) "un tercer grado lo representa la mera mezcla de lo moral y lo picaresco". En este grado están: La pícara Justina, Marcos de Obregón, etc. Sin propósito declaradamente clasificador, el tema es abordado por Parker, quien rechaza las clasificaciones anteriores y contempla la aparición de la novela p. como determinada por, un contexto moral y religioso peculiar de España, que se formula en una forma también peculiar; para él, la novela p. es un típico producto de la Contrarreforma. Esta contemplación conlleva la adscripción de la novela p. a un tiempo delimitado y exige, consiguientemente, eliminar el Lazarillo de la nómina o lista de novelas picarescas; según Parker, el prototipo de la novela p. es el Guzmán de Alfarache y su antecesor sería solamente un precursor. Esta línea divisoria, contra lo admitido comúnmente, se produce porque Parker enfoca la p. desde el punto de vista del contenido y no de la forma; al estimar el telón de fondo postridentino como motor de la nueva novela, la cronología le obliga a prescindir de Lázaro.Tras el cenit de la novela p. -Guzmán- hay una decadencia; pasando revista de La pícara Justina, La hija de Celestina, Marcos de Obregón y El donado hablador, concluye que ninguna de ellas es una cabal novela picaresca. Lo es El Buscón, ya que en él, como en el Guzmán, existe atmósfera de delincuencia. En ambas novelas se rompen las fronteras entre lo cómico y lo serio, y en ambas cabe una interpretación simbólica: Guzmán es el símbolo de la Humanidad delincuente, en su vida se simboliza el itinerario espiritual del hombre, etc.; en El Buscón, Cabra y Diego Coronel también simbolizan ideas: la muerte del espíritu, y la realidad y la bondad. Tras el Buscón, la decadencia se acentúa hasta agotarse el género en Estebanillo González. Conclusión: sólo hay dos novelas picarescas. Rico (o. c. en bibl.) aporta "un punto de vista" a la cuestión. Para él, Lazarillo es pícaro por derecho propio y estima, con acierto que conviene subrayar, que la novela p. no se desgaja de la realidad sino que deriva de una consciente elaboración por parte del novelista. De donde, al sentar que "el héroe de la picaresca es también una forma y una fórmula narrativa", parece rechazar. todas las clasificaciones, todas las inclusiones y exclusiones en y del género que carezcan de validez, si están hechas desde "un punto de vista" que no incluya contenido y forma. En Lazarillo, según Rico, hay síntesis de datos procedentes de la observación o del saber del anónimo autor expresados en forma autobiográfica. Alemán emplea la pauta del anónimo, pero desde un "punto de vista" distinto, de más amplias perspectivas. Analiza Rico las demás novelas, concluyendo que ninguna de las agrupadas en la designación novelas p. son tales consideradas desde su "punto de vista"; todas ellas representan la disolución de un esquema creador y conducen a un callejón sin salida. Cierto que mantienen algunas notas del héroe, que usan la forma autobiográfica, pero les falta el principio aglutinante de los varios elementos de que consta la novela, por lo que el yo pasa a ser tan sólo el sustentáculo de la narración, se convierte en un tópico formal. El proceso de disolución se hace patente en El Buscón: "libro genial y pésima novela". Aquí el empobrecimiento de la materia novelesca, en provecho de la explotación de los recursos de la lengua, de la comicidad, de lo caricatural y grotesco. Por tanto, sólo el Lazarillo y el Guzmán de Alfarache resultan, desde este "punto de vista", plenas y verdaderas novelas p.3. Características. Es, pues, dificilísimo concertar opiniones y puntos de vista respecto de un modo de novelar que, según Bataillon y Rico, inaugura la novela moderna. Parece imprescindible orientar nuevamente la investigación a fin de determinar qué notas de contenido y de estructura establecen las líneas directrices del género. Mas ésta es una labor futura (algunos, como Alborg, entienden que sería infructuosa, tanto por el espacio de tiempo que media entre 1554 y finales del s. xvii como por las modas y modos literarios que conoció el Siglo de Oro).a) Miseria. Sin embargo, cabe establecer algunas notas diferenciadoras de la novela p. respecto de la novelística coetánea. Así, suele afirmarse que el pícaro se caracteriza por su procedencia miserable, por haber nacido en cuna "sin abrigo" y "sin arrimo" (ni nobleza, ni saber). El pícaro sería entonces un miembro del Lumpenproletariat (chusma) que, por vez primera, es elevado a la categoría de protagonista de la novela. Esta caracterización ha de ser entendida cum grano salis. La miseria del pícaro no lo es en cuanto que económica. Si Lázaro nace de padres a quienes el latrocinio y la deshonestidad resultan imprescindibles para el mantenimiento de la célula familiar, Guzmán -el segundo pícaro en el orden cronológico, el que fue llamado antonomásicamente "Pícaro"- procede de familia que se permite el lujo de mantener una finca de recreo; Pablos, el Buscón, tampoco se ve afligido por graves carencias: se desprende de su almuerzo para regalar a sus compañeros en la escuela. Por tanto, la nota no sirve, entendida como miseria material, aplicada a los pícaros más universales.De aquí que haya sido necesario trasladar la miseria originaria del sentido económico al sentido ético. El padre de Lázaro "sangra" los recipientes de grano que los clientes llevan al molino. El "ginovés", padre de Guzmán, desde su desahogada situación de prestamista o banquero, comete engaños y finge bancarrotas, engaña a quienes negocian con él, cometiendo latrocinios, aunque sus procedimientos sean menos inmediatamente visibles que los "mal hechos" cortes en los costales. El padre de Pablos, solo o ayudado por otro hijo, vacía los bolsillos de quienes acuden a su barbería y los cepos de las iglesias. La ya viuda madre de Lázaro recibe las visitas de un esclavo negro y da a Lazarillo un hermanastro. La de Guzmán es prostituta, hija de prostituta y concibe al hijo mientras convive con un caballero anciano y goza, a sus espaldas, de la lozanía del "ginovés", simultaneidad que le impide saber con certeza quién haya sido el padre de Guzmán. Además de dedicarse a la magia y a la brujería, la madre de Pablos tampoco tiene respuesta a la interrogación del niño-Pablos acerca de si es hijo del barbero o si ha sido concebido "a. escote" entre muchos. En progresión intensificadora, los delitos contra la propiedad ajena y contra la castidad configuran la inmoral conducta de los progenitores de los tres grandes pícaros. Mediante esta comprobación es lícito concluir que el pícaro nace en un ambiente de miseria moral. Y, al menos como hipótesis, podría considerarse esta miseria para caracterizar al héroe del género, frente a la insostenible afirmación de su miseria económica.b) Naturaleza ausente. Otra nota también reiterada en las tres grandes novelas que se consideran ahora esde carácter negativo: no hay en ellas descripciones de la Naturaleza, tan frecuentes, tan extensas (¿cabría decir: esenciales?) en las novelas pastoriles o de caballerías (v.). Se apunta una explicación: Lazarillo ha aprendido a vivir del vivir de su amo y maestro el ciego. Toda la noticia de experiencias vitales, todas las vivencias del periodo de formación de la personalidad las ha ido acumulando a través de la convivencia con un ciego: es comprensible que no haya aprendido a ver la sequedad o lozanía de los campos de Salamanca o de Toledo, en la vida itinerante en compañía de su mentor. Más tarde ya no será tiempo para curar esa ceguera ante lo bello que esté en el campo de su visión y, en contraposición, tenga ojos penetrantes para descubrir los obstáculos, reales o figurados, que se levanten en su camino. Lázaro no "ve" la infinitud del paisaje castellano, no goza mirando los trigales mecidos por el viento. Está, como su amo, ciego para el paisaje natural. La idea fija del "qué será de mí" le obsesiona y le impide estar en la serena disposición de ánimo que exige la contemplación de los valores no útiles y, por tanto, no vinculados de modo inmediato a su personal pervivencia.Tampoco Guzmán, que ha nacido en la florida quinta de Alfarache, sentirá la necesidad o la tentación (él que ha aprendido Retórica en Alcalá) de describir los amplios paisajes de su ancha geografía vital. Tampoco "ve" el contorno andaluz, castellano, aragonés e italiano. A este respecto se comporta como Lázaro, a pesar de haber nacido entre el lujo y las flores. Idéntica ceguera es comprobable en Pablos. Ahora bien, hay que dejar constancia de que dentro de esta nota hay unas excepciones en el vivir de Guzmán: describe la finca de Alfarache y alguna ciudad italiana. Estas excepciones no argumentan contra el valor de la nota que se apunta. Porque cuando Guzmán, en contadas ocasiones, describe, cuando consigue "ver" es en las épocas, más o menos dilatadas, en las que se considera al abrigo de todo "caso" desfavorable, de toda mutación de la fortuna, en su contra "no a su salvo". Son momentos en los que siente la impresión de haber alcanzado una seguridad tanto para el hoy como para el mañana. La engañosa -así se revelará poco después- impresión de seguridad es la premisa para la aparición del ocio y del sosiego imprescindibles para la superación del egocentrismo, para descansar en el goce contemplativo (cabría argüir que Marcos de Obregón, el pícaro de Vicente Espinel, siente poéticamente el paisaje y la musicalidad del canto de los pájaros; ocurre que hoy no se considera la obra de Espinel como novela picaresca).c) Especial concepción del amor. También el amor es uno de los ingredientes constitutivos de la novela, antes y después de 1554. En la de caballerías o en la pastoril, está siempre presente un amor de idealización superadora de la realidad objetiva, un amor idealizado e idealizante. Este amor así entendido y así sentido no tiene cabida en el entramado estructural y temático de la novela p. Lázaro no se siente atraído por ninguna de las mozas o de las mujeres que socorren al ciego o que acuden a él en busca de remedio para sus males o adversidades; tampoco recuerda Lázaro a ninguna de las mujeres que tuvieron que ser sus clientes cuando ejercía de "aguador". Y si se casa, es por consejo de tercero, el arcipreste que le pondera las ventajas materiales que le reportará el matrimonio. Casado, tampoco manifiesta sentimiento alguno hacia su esposa. Y cuando emplea el término -"amo"- lo hace en una situación muy especial y reveladora. Lázaro no parece haber sentido ni siquiera la más mínima propensión hacia el otro sexo (ni el mínimo y elemental deseo físico). Sólo cuando su matrimonio corre algún riesgo por la maledicencia de impertinentes, dirá que ama a su mujer. Pero el texto es claro para cualquier exegeta; lo que Lázaro manifiesta no es amor hacia su esposa sino que confiesa, una vez más, su apego a los bienes materiales, a las ventajas que le llevaron al matrimonio, que para él ha sido aceptar una convivencia muy su¡ generis, en razón de los beneficios conseguidos a través de la mujer.Esta ausencia del tema amoroso no se reproduce totalmente en la novela de Alemán. Alemán siente el instinto hacia la mujer, la tentación del pecado de la lujuria. Y emplea medios conducentes a satisfacerla, aunque el final de la empresa siempre se remate en su daño y sin conseguir la satisfacción anhelada. Pero si la mujer impresiona a Guzmán, tal impresión se produce (como en el caso de la contemplación del paisaje) en determinadas y concretas ocasiones: cuando su apariencia externa le permite considerarse sujeto amoroso y amante. Y en todo caso, se trata siempre de atracciones pasajeras, que no le afectan, ni en lo sentimental ni de modo que le causen otro dolor que el estrictamente físico (por el desastroso final de todas estas aventuras). Hecha la diferencia en este aspecto entre Guzmán y Lázaro, no por ello se distinguen en su concepción del matrimonio. Guzmán contrae primeras nupcias a sugerencia de un buhonero, comercio en el cual él también se ocupa. Se casa con la hija del colega movido por el deseo de acrecentar caudales, de ampliar el negocio, de servirse de la experiencia de su suegro. El matrimonio vive en armonía mientras los negocios producen ganancias. En el momento en que los negocios periclitan, el matrimonio entra en grave crisis. La gravedad es tal y tanta que sólo la oportuna muerte de su esposa -y Alemán la hace morir- es remedio. El pícaro queda liberado de sus padecimientos domésticos (el amor no ha desempeñado ningún papel). Y liquida, como en alegórico entierro, su comercio.Más tarde, en el reposo estudiantil del que se ha propuesto acogerse a una carrera eclesiástica, cuando también está capacitado para contemplar las bellezas naturales de Alcalá, se sentirá enamorado. Ahora la descripción de la amada es idealizadora, aunque sólo se haga utilizando elementos físicos, rasgos corporales o sensoriales. ¿En qué medida contribuyen al segundo matrimonio de Guzmán los halagos y atenciones de los parientes de la novia, satisfechos por el futuro ensalzamiento social de la joven hija de mesoneros casada con un doctor de la Complutense? Queda fuera de duda, ateniéndose literalmente al texto, que al cesar halagos y atenciones por la quiebra del mesón, el enamorado Guzmán no vacila en prostituir a su "amada" esposa. ¿Dónde el amor? Guzmán llegará al extremo de publicar las bellezas ocultas de su mujer para conseguir abrir las bolsas de generosos amantes. Así gana su vida hasta que la cansada y explotada huya en brazos de otro, hacia ignorados futuros. Finalmente, una mujer se enamora de la presencia de Guzmán y coopera con él para desvalijar a la señora o ama de ambos. En este episodio transparenta la actitud de Guzmán frente al sexo y al amor; le repugnan las caricias de su amante y la desprecia cuando ella, excediendo lo sensorial, le ofrece sus ahorros para la defensa en el proceso que se sigue contra el pícaro ladrón (este hecho corrobora lo que había manifestado en sus tiempos de merdigo en Italia: no sentía atracción hacia las que le socorrían con sus limosnas, sentía amor hacia los doblones).Muy similares observaciones cabe hacer respecto de la novela de Quevedo; cuando la lujuria lleva a Pablos hacia alguna mujer, imprevistos e imprevisibles frustran sus propósitos de seducción o de goce. Una sola excepción: cuando está tranquilo respecto del hoy y del mañana enrolado en una compañía de comediantes, donde ejerce de actor y de autor, se amancebará con la esposa de otro comediante (que vive como había vivido Guzmán). Pasado el sosiego y vuelto a la inquietud, también a Pablos le será sugerido el matrimonio, con mujer rica, por uno de sus congéneres, como remedio a las privaciones y a la adversa fortuna. Engañosamente, fingiéndose rico y noble, concierta matrimonio con joven inexperta, tutelada por candorosas e interesadas tías. Y la noche del compromiso, Pablos no consigue conciliar el sueño imaginando cómo obtendrá mayor renta de los doblones de la dote de la futura esposa. La aparición inesperada de su antiguo señor y compañero se interpone entre el sueño y la realidad: Pablos queda maltrecho y sin novia. Al final de la novela, siguiendo las huellas de Guzmán, descubre el cómodo modo de vivir de los rufianes; una prostituta sevillana se le "aficiona" y provee a su mantenimiento y goce. Parece lícito establecer, pues, la aseveración de que el amor está ausente de la novela p.; que en ella el matrimonio no es la conclusión de un sentimiento sino que desemboca siempre en el tópico de pane lucrando.4. Personalidad del pícaro. Tres notas diferencian la novela p. de cualquier otro modo novelesco de su tiempo. El nuevo héroe pertenece a un núcleo familiar amoral (frente a la nobleza de los caballeros y a la civilidad y pulideza cortés de los fingidos pastores). En la novela p. no hay descripciones de la Naturaleza (en la de caballerías abundan las florestas y en la pastoril se repite el locus amoenus). El pícaro carece de órgano para sentir el amor (el caballero gana fama para rendirla ante la belleza casta de la amada, y los pastores viven en la ficción en cuanto que padecen el sufrimiento amoroso). Privado de goce estético y de amor, el hijo de padres infames se convierte en tema literario (las cosas nunca vistas ni oídas). Sin nobleza y sin espada, sin sufrimiento pasional, este héroe nuevo (a veces llamado anti-héroe por oposición al proceso idealizador de las restantes novelas) constituye una novedad extraordinaria en el mundo de la ficción narrativa, de la que rompe las exclusas limitadoras de su ámbito, ensanchándolo hasta englobar en él todos los aspectos del vivir (real o ficticio).En su vivir por las páginas de la novela, el pícaro se destaca por su capacidad de convertir las circunstancias desfavorables en las que se encuentra en circunstancias favorables, al menos por algún tiempo. Esa capacidad suya, su ingenio, es la nota que le confiere personalidad. El pícaro es la personificación de la agudeza mental, consistente en unas dotes innatas que le permiten idear trazas, burlas e industrias para sobrevivir en medio de una sociedad que le es hostil, en medio de una comunidad en la que cada hombre lucha contra los demás, sin piedad y con engaño. El pícaro tiene conciencia de su ser hombre listo, que aprovecha la credulidad, la simpleza, la soberbia, el orgullo, etc. de los "otros" en beneficio propio y frente y contra los "otros" (conviene recordar que agudeza e ingenio son valores estimadísimos en la literatura coetánea del pícaro). Desde las primeras experiencias vitales de Lázaro hasta el agotamiento de la genealogía inaugurada por él, el ingenio caracteriza al pícaro, y el pícaro se complace en mostrar su agudeza, en hacerla resaltar (en una confesión en la que el "me acuso" ha sido sustituido por el "me alabo").El ingenio es el arma empuñada por el pícaro para abrirse paso en medio de la hostilidad con que la sociedad acoge al infame, al que viene de lo innominado. Mediante el ejercicio del ingenio, los pícaros descubren la falacia sobre la que se asienta la comodidad, el status de los demás hombres. Mas el ingenio no siempre resuelve las situaciones a favor del pícaro; a veces, su propio éxito le obliga a cambiar de situación, estado o lugar; otras veces, la traza fracasa y el resultado es el mismo: debe mudar de oficio, amo o condición. Porque juntamente con el ingenio, la movilidad, la necesidad de recurrir a continuos cambios de modo de vivir, es otra nota peculiar del héroe picaresco. De ahí que se le haya etiquetado como "mozo de muchos amos" (aprovechando el título de El donado hablador o Alonso, mozo de muchos amos). La etiqueta no corresponde a lo que se pretende rotular. Tiene validez parcial en el Lazarillo. Pero ya en la novela de Alemán, el pícaro alterna el servicio a amos con otras ocupaciones, con muy variados modos de vida: ladrón, mendigo, comerciante, rufián, etc. Lo que permanece en él es la continua mutación, lo cual permite conocer los más variados estratos sociales y dejar al descubierto el engaño del mundo, la carencia de virtud, el falso y deslumbrante valor de las apariencias.5. Idea de la novela picaresca. En este sentido, la novela p. es una repetida denuncia de la sociedad del siglo. "No hay hombre con hombre", "la caridad se ha subido al cielo" resumen la experiencia obtenida por los pícaros en su trashumancia. Si en los autores existía un propósito aleccionador -y lo declaran unánimemente-, la lección sólo podía obtenerse mediante un análisis de la sociedad, y el análisis sólo podía ser hecho poniendo al protagonista en relación cón representantes de las diversas clases o estamentos sociales: desde los mendigos a los embajadores, desde los cómicós a los comerciantes. La novela p. es, desde este punto de vista, una danza de la vida. Ante el lector bailan, en revista ininterrumpida, a través de las fortunas y adversidades del pícaro, todos los comparsas del gran teatro del mundo. Ante ellos, ante la revelación de qué son y cómo son, desgarradas las vestiduras de lo apariencial, el pícaro apunta el dedo, gritando, mucho antes que Zola (v.): "yo acuso".La acusación no deriva a una actitud de rebeldía, a un deseo de reconvertir el mundo a una axiología válida y auténtica. Incurriría en anacronismo quien solicitara del pícaro una intención o una conclusión subversiva. Él comienza sometido a lo establecido, ensaya acomodarse a los normales cánones del vivir (trabajo, escuela, etc.), pero descubre que son gradas que no logrará nunca ascender. Descubierta pronto la maldad de los hombres (el toro de piedra, la novatada en Alcalá), conocida la existencia del engaño imperante, Lázaro, Guzmán, Justina o Teresa aprenden a vivir por sí mismos, a valerse, con la finalidad de triunfar por los mismos medios que denuncian, comportándose como sus acusados. No son "más santos que sus vecinos". Como éstos, recurren al engaño, se escudan tras la apariencia. Y se conforman. Solamente al final de la vida narrada (con excepción de Lázaro, si no se interpretan sus frases finales más allá de la lectura literal) descubren que ellos también han incurrido en la impostura. Entonces, se desengañan.Las arriesgadas trazas, !as complicsrlas ir.d ’rías, lasexageradas burlas incluidas en el texto de una narración de análisis social, exigían cauces para solicitar y obtener la credibilidad del lector y su asentimiento, para comunicar la lección o el ejemplo que se encerraban en la diversión y en lo cómico. El gran acierto, la genialidad del anónimo autor de 1554, consistió en haber adoptado la forma autobiográfica; la novela p. es una confesión donde el penitente manifiesta sus pecados, disculpándose de ellos por el mal ejemplo recibido de los "otros". Así el pícaro da testimonio de sí mismo. Al manifestarse sin intermediarios, el testigo propicia la aceptación de su declaración (todavía en 1903, Fonger de Haan aceptaba la existencia real de un Lázaro de Tormes). Por eso se ha aplicado el calificativo de "realista" a la novela picaresca. En sentido estricto, no lo es. La novela p. es el resultado de una idealización (como la de caballerías o la pastoril) de signo negativo, degradante.La unilateralidad negativa de lo que el pícaro descubre en el mundo y en los hombres impide considerar la novela p. como documento fehaciente, como reflejo objetivo de la realidad. Ocurre que el ingenio y la agudeza de los novelistas les ha llevado a la adopción de la forma más conveniente y adecuada para disipar resistencias en el ánimo lector. El primer acierto es el de la forma autobiográfica o confesional. En casi igual medida, la adopción de procedimientos realistas: a) la objetividad de la toponimia, la localización de los sucesos menos cotidianos en el marco de una geografía concreta y conocida; b) el acuerdo entre el habla escrita por el pícaro con su personalidad individual (Lázaro, que no ha ido a la escuela, escribe un lenguaje casi hablado; Guzmán muestra su saber y su cultura, porque ha sido estudiante en Alcalá, universidad a la que también acude Pablos, después de pasar por la escuela y el colegio del dómine Cabra, donde aprende la retórica que le permitirá componer versos y comedias); c) la exclusión de todo elemento sobrenatural o maravilloso (cuando la maravilla se produce, también se declara la trampa que la sustenta); d) el mantenimiento del verismo psicológico del pícaro (la obsesión por el mañana excluye la eclosión del sentimiento amoroso -en cuanto superación del yo-, impide la serenidad y sosiego necesarios para la contemplación estética).Como se ha visto, no hay unanimidad de criterios en la inclusión de determinadas obras en la nómina de la novela picaresca. A continuación se ofrece una relación de las que en un momento u otro, y por algún estudioso, han recibido esa denominación (para lo que se ha procurado reunir todos los datos manejables):1528: La Lozana andaluza, de Francisco Delicado.
1531: Spill o Libro de Dones, de Jaume Roig.1554: Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades.1555: Segunda parte de la vida de Lazarillo de Tormes, anónima.1584: Breve suma de la vida y hechos de Diego García de Paredes.1585: Relación de la cárcel de Sevilla, de Cristóbal de Chaves.1599: Primera parte de la vida de Guzmán de Alfarache, seguida en 1603 de la segunda parte (v. ALEMÁN, MATEO).1602: Segunda parte de la vida del pícaro Guzm.jn de Alfaracha,Guarda este contenido en tu perfil
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