Pétain, Henri Philippe
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Biografía GER
Militar y político francés; n. en Cauchy-á-la-Tour (24 abr. 1856), en el seno de una familia tradicional y campesina, P. ingresó en la Escuela Superior Militar de Saint-Cyr (otoño de 1876), de la que saldría graduado de subteniente tres años más tarde. Así comenzó una prosaica carrera militar, jalonada con ascensos por edad reglamentaria y transcurrida en diversas guarniciones provincianas, que encontraría su punto culminante en la designación de P. como profesor de la Escuela Superior de Guerra (1901), de la que había sido alumno tiempo atrás (1888).De profesor a mariscal. Las enseñanzas profesadas en ese centro, junto con la energía y la independencia de su actividad y carácter, le granjearon un gran predicamento entre algunos de sus compañeros de armas, particularmente en los jóvenes oficiales. Coronel al comenzar la I Guerra mundial, ésta había de implicar un espectacular y radical giro en su existencia. A punto de pasar a la reserva, P. se transformaría por los avatares bélicos en una figura legendaria y en símbolo del ejército francés. Ascendido a general en el segundo año de la contienda, se le designó para dirigir la resistencia desesperada de Verdún, cuando la batalla de este nombre parecía decidirse a favor del II Reich.El prestigio y la popularidad alcanzados por P. en su defensa le valieron ser nombrado, en una hora crucial para el destino de su patria y de la causa aliada, general en jefe de los ejércitos franceses (mayo 1917). El desánimo y el descontento experimentados por la mayor parte de éstos, que se tradujeron en la primavera de tal año en numerosos actos de desacato e indisciplina, terminaron radicalmente tras los primeros contactos del generalísimo con los soldados y unidades amotinados. Mariscal de Francia (diciembre 1919), su figura estuvo aureolada en los años de la posguerra del unánime agradecimiento de sus compatriotas, especialmente de los excombatientes.De la paz a la guerra. Rodeado de honores y tras desempeñar la Inspección General del ejército galo, reemplazó (1924) a Lyautey en el mando de las tropas francesas que luchaban en Marruecos contra el cabecilla rifeño Abd el-Krim, consiguiendo aplastar el movimiento acaudillado por éste. Después de haber detentado la cartera de la Guerra en el Gabinete de Gaston Doumergue (1934), fue designado embajador de la III República ante el nuevo régimen español (marzo 1939). En Madrid le sorprendió la entrada de Francia en la II Guerra mundial.Llamado urgentemente de Francia ante la invasión alemana, P., en horas difíciles, hubo de encargarse de laformación de un nuevo Gobierno. Negándose a abandonar el territorio metropolitano, P. aceptó, doloroso sacrificio para un soldado, la firma del armisticio de Compiégne (21 jun, 1940). Tras instalarse en Vichy el Gobierno de la Francia Libre, P. fue nombrado, una vez abandonada la presidencia de la III República por Lebrun y derogada la Constitución de 1875, jefe del Estado. Las circunstancias bélicas y la supresión de aquel texto constitucional implicaron para el mariscal la detentación de un poder comparable al ejercido por los Napoleones.De Vichy a Yeu. Enemigo sentimental e ideológico del régimen hitleriano, su política intentó, a menudo desesperada y vanamente, hallar soluciones lo menos onerosas posibles ante las exigencias alemanas, cada vez más desmedidas. Sin embargo, la actuación de algunos de sus colaboradores y ciertas intervenciones públicas desafortunadas del anciano soldado llevaron al ánimo de muchos de sus compatriotas la sospecha de que no era más que un títere o un colaborador del sistema nazi. No obstante, grandes sectores del país mantuvieron una especie de veneración por el anciano mariscal. Tras la ocupación de la zona libre de Francia (noviembre 1942) por la Wehrmacht, la política de P. quedó prácticamente maniatada por los ocupantes, quienes condujeron consigo al mariscal en su retirada ante el avance aliado.No obstante los deseos en contrario de De Gaulle (v.), P. regresó por libre voluntad a Francia desde Suiza, que le brindaba asilo político. Sometido a juicio, su proceso se convirtió en una de las páginas más dramáticas de la trayectoria de la Francia contemporánea. Condenado a muerte, su antiguo protegido y subordinado De Gaulle le conmutó la pena capital por la de prisión perpetua. Encerrado en duras condiciones en la fortaleza pirenaica del Portalet, sus últimos años transcurrieron en la prisión de la isla de Yeu, en donde m. el 23 jul. 1951. Pese al egoísmo y a la frialdad de su carácter, que constituían según todos los testimonios las notas dominantes de su temperamento y actuación, su muerte dio lugar a un verdadero duelo nacional, que venció todos los obstáculos puestos por los gobernantes de la IV República. Su figura es aún objeto de viva polémica en Francia y la que detenta uno de los mayores índices de su producción historiográfica actual.J. M. CUENCA TORIBIO.
BIBL.: G. BLOND, Pétain, Madrid 1966 (obra fundamental con bibl. crítica muy completa); v. t. la del art. De G.>ULLE.
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