Peste MEDICINA
Categoria:
Medicina
Enfermedad infecciosa aguda, de gran mortalidad, caracterizada por inflamación de los ganglios linfáticos, septicemia (v.) y, en ocasiones, afectación pulmonar desarrollando un cuadro neumónico. Es una zoonosis de los múridos; el microorganismo etiológico pasleurella pestis es transmitido al hombre por mediación de las pulgas.Agente, mecanismo y formas de la infección. El argente etiológico es tina bacteria, la pasteitrella pestis, Gram negativa, de forma cocobacilai, encapsulada y no productora de esporas, inmóvil, que crece en medios ordinarios de cultivo. Una característica de este bacilo es que cuando se tiñe con procedimientos especiales presenta coloración bipolar.Los huéspedes Habituales de estos microorganismos son ciertos roedores, siendo el más importante la rata, que es el animal responsable de las epidemias en zonas urbanas. Otros roedores pueden ser huéspedes de paslenrellcts en zonas selváticas, produciendo sólo epizootias entre los animales salvajes y raramente originan epidemias en la raza humana, debido al escaso contacto del hombre con estos animales.El vector habitual es la pulga, que previamente ha succionado sangre de las ratas infectadas. El microorganismo prolifera en el tracto digestivo de la pulga obstruyendo los proventrículos, por lo que los alimentos no pueden pasar, y cuando una pulga hambrienta trata de succionar más sangre produce a la vez una regurgitación en la herida inoculando las pasteurellas e infectando de esta manera a otras ratas y al hombre.Los microorganismos inoculados son transportados a través de los linfáticos a los ganglios regionales; éstos aumentan de tamaño -adenopatías (v.)-, debido a la reacción inflamatoria que trata de localizar a los microorganismos. Si los bacilos vencen la resistencia, pasan a través de los vasos linfáticos eferentes a la circulación general, produciéndose a través de la sangre una diseminación general de las pasteurellas, que se localizarán en hígado, bazo, pulmón, etc. Debido a la inflamación ganglionar que ocasiona se ha denominado p. bubónica, distinguiéndose la forma septicémica cuando los microorganismos han invadido el torrente circulatorio. La forma denominada p. pulmonar o neumónica se origina por la localización del bacilo a partir de una forma bubónica en el pulmón, pero que a su vez puede originar otras formas de p. neumónica por contacto con individuos afectados y transmitirse por vía aérea.Patología y diagnóstico. Los síntomas de la p. bubónica comienzan tras un periodo de incubación que oscila entre uno y diez días. El comienzo es agudo con fiebre, escalofríos, taquicardia y dolor en extremidades y espalda. A su vez, se puede observar dolor intenso de los ganglios linfáticos afectados; en general, los inguinales o femorales, que aparecen agrandados y que pueden llegar a la supuración abriéndose al exterior. Si la enfermedad progresa hacia la forma bacteriémica, septicémica, el enfermo presenta gran postración, shock (v.), delirio y la muerte ocurre en pocos días. La forma pulmonar es más intensa, faltando a veces síntomas pulmonares claros de neumonía, y el enfermo muere con intensa cianosis (V. PULMÓN Y APARATO RESPIRATORIO).En cuanto se sospecha un caso de p. se puede comprobar rápidamente la presencia de microorganismos en el aspirado de un bubón o en el esputo, donde con simple tinción se pueden observar abundantes microorganismos. Estos microorganismos se deben de aislar e identificar mediante técnicas apropiadas. El empleo de la técnica de inmunofluorescencia con inmunosueros específicos ayuda a la presunción de un diagnóstico rápido. La inoculación en animales susceptibles es útil para su aislamiento si las muestras están contaminadas con otras bacterias.Tratamiento y profilaxis. La p. bubónica no tratada alcanza una mortalidad del 60 al 90% y la neumónica el 100%. La pasteurella es sensible a la estreptomicina, cloromicetina y tetraciclina y en parte también a las sulfamidas. La droga de elección es la estreptomicina, que usualmente resulta efectiva, si se instaura lo más tempranamente posible, pues el factor tiempo es esencial en el tratamiento de la p. La quimioterapia (v.) ha suplantado a la terapéutica con sueros antipestosos.La prevención de la enfermedad es difícil en zonas selváticas, pues la eliminación de los roedores es un problema. Las medidas a tomar en zonas urbanas es la destrucción de las ratas y sus parásitos, mediante venenos e insecticidas. El aislamiento de personas afectadas y las medidas de cuarentena que se someten a los barcos procedentes de zonas endémicas han ayudado a la localización de la p. en zonas especiales, evitándose la diseminación y aparición de epidemias. Aquellas personas que visitan o viven las zonas endémicas deben ser vacunadas.V. l.: EPIDEMIA; ENFERMEDADES TROPICALES; ORGANIZACIÓN MUNDIAL- DL LA SALUD; HIGIENE.A. RODRÍGUEZ BURGOS , R. DÍAZ GARCIA.
BIBL.: A. PEDRO PONS, Patología y clínica médicas, VI, Barcelona 1968; F. H. Top, Comnianicable and lnlections Diseases, S. Luis 1968; R. DAVIS Y OTROS, Microbiology, Nueva York 1968.
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