Pesca II. Deporte
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Varios
Motivación. Una de las consustancialidades del hombre, y posiblemente la que más le diferencia de las restantes criaturas de la tierra, es la del afán de apoderamiento, y así efectúa acciones que, en un pasado, fueron de absoluta necesidad para capturar los animales que le rodeaban y de los que obtenía el sustento y el vestido. Así, las actividades de la captura, caza (v.) y p., fueron lógicamente las que en mayor medida pusieron a contribución el ingenio del hombre. Concretamente, en lo que a p. se refiere, pudo apreciar el Homo sapiens, que la invasión de las aguas, medio distinto al suyo, implicaba dificultades y peligros y por ello, aun con cientos de miles de años transcurridos desde la presen.ia humana en la Tierra, apenas nos encontramos en los primeros balbuceos de la invasión de los mundos acuáticos. Así la p. empezó como una necesidad y fue evolucionando en función del mayor grado de adelantos que ideaba la Humanidad e incluso industrializándose cuando el progreso general hizo necesario ampliar la aportación alimentaria que los peces ofrecían.Con estas líneas hemos intentado resumir centenares de miles de años de evolución humana en su contacto con los mundos acuícolas y su posibilidad de aprovechamiento. Así también, poco a poco, aquella primera fase de p. fue evolucionando, al contar con medios de subsistencia más convenientes. Pescar se realiza, de una parte, de modo masivo para cubrir un aspecto alimenticio de las naciones; pero a la vez se anhela seguir manteniendo vivo el sagrado fuego del directo contacto del hombre y del pez, poniendo a contribución la capacidad de aquél para vencer fuera de su medio a otro ser vivo, merced al ingenio y dotes de observación. Van depurándose las técnicas de la captura al propio tiempo que se perfeccionan los elementos y útiles con que se cuenta para ello. Igualmente, poco a poco, se descubre los gustos de los peces y querencias de todas y cada una de las especies marinas y fluviales. Es de destacar que cuando llega este difícil punto de equilibrio entre el hombre y el animal, en el que aquél se percata de que tiene de su parte todas las ventajas, es cuando realmente aparece el deporte de la p.El hombre crea unas normas ético-morales, que provocan una línea de conducta ideal que evite desproporción de medios. Consiguientemente, la p. como deporte, dejando totalmente a un lado el aspecto profesional e industrial de la misma, es el mantenimiento de esa difícil lid entre el humano y la naturaleza libre, representada ésta por los habitantes de las aguas. Es interesante la doble vertiente en que se manifiesta esta competición entre el hombre y el pez. Por un lado, la p. con anzuelo, diríamos, y en cuyo sistema el humano intenta y consigue provocar un movimiento volitivo determinado en el ser inferior, en el pez, para que éste efectúe lo que aquél quiere: morder un cebo debidamente preparado y en el que se esconde el anzuelo.Junto a este aspecto de la p. deportiva, el clásico y convencional de la misma, cabe incluir el de la p.-caza submarina, moderna actividad altamente emocionante en la que también el hombre va avanzando a pasos agigantados en una auténtica invasión de las profundidades y recurriendo primero a procedimientos de técnica que le permiten permanecer y respirar en la profundidad, pero más tarde prohibiéndose voluntariamente sus posibilidades de acción por cortapisas legales y morales como son las de que la p. o caza submarina no deba efectuarse si no es contando con los propios medios de inmersión y con el solo aire que se pueda atesorar en los pulmones, considerándose ilegal efectuarla con el auxilio de equipos de inmersión autónomos.Pero el sentido convencional de la p. es el primero de los aludidos, y supone incitar a los peces a tomar unos cebos adecuadamente presentados en el lugar, momento y ocasión oportunos. Esta actividad, en su aspecto deportivo el no prevalecerse del exceso de medios que el progreso ha puesto en nuestras manos, es lo puramente deportivo y permite al hombre escapar de sus mil preocupaciones cotidianas, para sumergirse en el mundo natural que le rodea, en un mejor y más íntimo contacto con las criaturas que lo pueblan y, consiguientemente, el hombre aficionado a la p. es el más apasionado defensor de los p. a la hora de evitar abusos y de adoptar medidas de preservación de los medios naturales.Competiciones. El hombre no se conforma con saber vencer a las criaturas en un medio natural, aun cuando sea distinto al nuestro. Surge el deseo de saber "quién lo hace mejor" y esto se proyecta a todas las modalidades, especies y medios de la p. deportiva antes aludidos, y así surgen las competiciones, que pueden basarse en las especies o en las modalidades practicables. Especies objeto de p. deportiva: en pesca fluvial: 1) p. de salmón, con cebos naturales; 2) p. de truchas, con cebos artificiales y naturales; 3) p. de ciprínidos (barbo, carpa, tenca, boga y subvariedades); y 4) p de especies aclimatadas (lucio y perca americana o black-bass). En p. marítima: de peces espada (marlín o pez-vela, media vela y aguja palá); de escombroideos (atunes, bonitos, albacoras, bacoretas, barrilotes, peto, melva, caballa y estornino); lubinas (róbalo y baila); especies pescables a fondo desde embarcación (meros, chernas, gallinetas, pajeles, brecas, besugo, cabrillas, chopas, sargos, doradas...), al curricán de fondo (serviolas, palometones y dentones).Modalidad de pesca deportiva atendiendo a los útiles empleados. P. en superficie: 1) con caña larga (de 3 a 7 m.) a) a fondo: con plomo de final; corrido, fijo e intermedio (también llamado "al tiento"); b) con veleta o flotador: al corrido o al tendido. 2) Con caña de lance (de 1,50 a 3 m.): a) pesado (casting); b) semipesado; c) ligero; d) ultraligero. (En cada caso se utilizan carretes de tambor fijo o giratorio, de diferente tamaño y capacidad). 3) Con cañas cortas para curricán (a emplear desde embarcación): de 1 a 2 m., siempre recias y gruesas con anillado especial y portacarretes reforzado para grandes piezas. P. submarina: fusiles lanza-arpones de muelles, gomas, aire comprimido o aceite comprimido (oleoneumáticos). Asimismo, las boyas o flotadores, anzuelos, plomos, líneas de nilón, perlón o dacrón, etc., son elementos precisos para esta actividad deportiva, auténtico relajante humano en la actualidad.F. HUERTA Y RAMÍREZ.
BIBL.: G. GOMARIZ, Guía de pesca deportiva, Buenos Aires 1971; C. SANTAMARINA, manual de pescador deportiro, Buenos Aires 1967; 1. WALTON, El perfecto pescador de caña, Madrid 1965; F. OATES, Cebos de agua dulce, 2 ed. Barcelona 1965; P. LALOUcHE, Técnicas modernas de lanzado, Madrid 1968; ID, Los secretos de la pesca de la trucha, Madrid 1964; E. BEISSIN, ABC de la pesca submarina, Madrid 1969; V. IVANOVIC, Los secretos de la pesca submarina, 2 ed. Barcelona 1966.
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