Perro
Categoria:
Varios
Mamífero placentario perteneciente a la familia cánidos del orden carnívoros fisípedos. Cabe considerar el conjunto de razas de p. existentes, como pertenecientes a la misma especie: Canis familiaris.Origen de la especie. El origen es sumamente oscuro. La compañía y seguramente, dependencia del hombre, se remonta muy lejos en la historia de la Humanidad; dicha asociación efectiva se ha registrado en restos de cultura palafítica de la época mesolítica, 6.000 años a. C.; no obstante, es muy posible que el p., de manera más o menos coordinada con el hombre, practicara un parasitismo de los rebaños de reno y otros rumiantes mucho antes, quizá ya en el magdaleniense (18.000 a. C.), en el periodo de tránsito del hombre cazador al pastor.La variedad actual de razas se habría producido, según unos, a partir de una cepa única; otros especialistas son partidarios de una teoría pluralista. Ninguna de las dos teorías ofrece una argumentación suficientemente convincente; además, es posible que la solución estuviera en hallar la especie salvaje originaria y en este punto tampoco existe acuerdo.No se han hallado restos de un can realmente salvaje; las dos especies montaraces que más se le parecen son, el lobo (C. lupus) y el chacal (Canis pallipides, C. lttpaster) y en definitiva, existen p.-lobos (pastor alemán, por ejemplo), y p. chacalinos, como los p. del Antiguo Egipto (p. faraón) y sus derivados evidentes africanos: raza basenji, del Congo y circunmediterráneos, como el podenco ibicenco, canario, etc.El origen más probable es a partir de cierta forma de lobo (v.), habiendo hibridación actual comprobada. La forma de can hallada en las turberas (cultura mesolítica, C. pontiatini), habría irradiado hasta cuatro razas comprobadas, coexistiendo en otros yacimientos, diferenciables al menos, por el tamaño; seguramente, esas mismas habrían podido dar, no sólo el paria, dingo y razas asiáticas de la India, sino los pomeranos y terriers o ratoneros, los sabuesos de caza, los galgos, pastores, etc., y, con incorporación de nueva sangre lobina en los de mayor talla, los alsacianos y esquimales. Un aspecto que queda todavía más oscuro es el referido a los p. chacalinos; para algunos, los chacales (v. CÁNIDOS), más fácilmente amansables que los lobos, serían la verdadera especie única, originaria de todos los p., tanto los africanos como los europeos. Con todo, dicha teoría parece menos verosímil, ya que no se ha comprobado la viabilidad de la hibridación actual; algunas estatuas de canes de la XVIII Dinastía egipcia presentan más el aspecto de alsacianos que de podencos. Probablemente, aquel parecido se trataría de una simple convergencia.Domesticación e historia. El problema de la domesticación ha sido considerado con amplia documentación y verosimilitud moderna por Zeuner; cabría traducirle de la siguiente forma: el p. siguió al hombre primitivo en la caza; aprovechando, como comensal, las carroñas que el hombre no utilizaba; no obstante, el hombre fue indirectamente advertido de los peligros que le acechaban por doquier, gracias al p. (estado simbiótico); el hombre se dio cuenta de las ventajas de su colaboración y lo incorporó, tras dominarle (parasitismo social), a su servicio doméstico.Después de la incorporación descrita, plenamente comprobada de la época mesolítica centroeuropea, aparece representado en las pinturas y bajorrelieves del Antiguo Imperio egipcio; además, Sirius, genio familiar que presidía el desbordamiento del Nilo, era el "p. celeste"; algunos se conservaron momificados. También se halla representado en los bajorrelieves asirios del rey Assurbanipal: empleado en la caza, atacando caballos y leones; además, existían estatuillas de arcilla, representando a molosos de caza. Los griegos contaban con numerosas razas, acompañantes en la guerra y la caza (molosos y lebreles) y también pequeños lulús de juego y lujo. Hemero cantó la fidelidad del p. de Ulises. En los monumentos funerarios aparecen esculturas caninas y también figuran en las monedas griegas. Entre los romanos, el clásico "Cave canem" (guárdate del p.), de las casas pompeyanas, habla de su familiaridad; lo mismo que las representaciones en pinturas y monedas; además de utilizarse para la guarda de ganados, defensa y caza, los empleaban en las luchas de circo contra los osos. El Libro de los ritos chino (700 a. C.), contiene dos textos que tratan de los p. de lujo, caza y para alimento; quizá existían ya los pequineses al principio de nuestra era. Los galos utilizaban en sus partidas de caza sabuesos, de los que derivaron los bracos y los tristones sabuesos de S. Huberto.La legislación canina fue ya complicada en la Edad Media; sólo los nobles podían disponer de jaurías de sabuesos, considerados animales "nobles" (su muerte se penaba), e incluso se llegó a la creación de la orden caballeresca del can; su efigie, por otra parte, figura en algunos escudos de armas. Los conquistadores españoles llevaban consigo molosos, como colaboradores en las guerras contra los grandes imperios americanos. El arte de la venería tomó gran incremento en los albores de la Edad Moderna, gracias a los perros reales; ciertas villas disponían de jaurías defensivas contra los bandoleros. A partir del s. XVI, aparecen representados con más frecuencia en los cuadros de los grandes pintores. En el xvtti, las damas ponen de moda las especies enanas y en Inglaterra y Alemania se usan p. como espectáculo, en combates contra los toros. El romanticismo dedicó a los p. múltiples loas.El p., en la actualidad, socorre al hombre en múltiples aspectos: complemento de lujo y distracción de sus ocios; salvamento en circunstancias adversas y tempestades (raza de S. Bernardo), caza y defensa de los ataques de otros animales (mastín); guarda de la casa y enseres, custodia y ayuda en el manejo del ganado (gos d’atura); agente y enlace durante el tiempo de guerra, incluso sanitario, transportando botiquín; lazarillo para los ciegos; auxiliar para la policía (alsaciano o pastor alemán); y por último, controla plagas de roedores (terriers y rateros).La incorporación del p. a la vida doméstica del hombre ha alcanzado en la actualidad grados extraordinarios. Existe una larga serie de instituciones especializadas de todo tipo, encargadas de estudiar su anatomía y caracteres raciales.Perros salvajes. Existen varias razas de Canis familiaris, en verdadero estado salvaje un tanto enigmático, pues su posible origen cimarrón (dingo australiano), debería remontarse a la Prehistoria. Podrían ser cuatro: el dingo australiano, único placentario terrestre en el Novísimo Continente; de aspecto semejante a un zorro y talla parecida a un p. pastor, caza toda suerte de marsupiales y monotremas, vive en parejas y rara vez se consigue su completa domesticación por parte de los indígenas. Los paria de la India, viven en jaurías semisalvajes en la proximidad de los poblados, donde se muestran carroñeros; se llegan a utilizar en la caza. El dhole, recuerda a los lebreles y reside también en la jungla del Indostán. El buansu, es el p. del Himalaya; presenta un comportamiento semejante al lobo. Algo parecido podría decirse del aguará de la pampa argentina, que suele atacar los rebaños de ovejas.Anatomía, fisiología y ciclo biológico. Con todas las características de los cánidos (v.); ha sufrido diversas transformaciones, correlativas del proceso complejo de domesticación selectiva y que fundamentalmente afectan más al soma que a sus vísceras; pese a su hábito omnívoro y a que necesita una equilibrada y completa alimentación semejante a la humana, la ingestión de mayor proporción de proteína y grasas le es indispensable, sobre todo en las épocas de reproducción y crecimiento; ciertos alimentos pueden resultarles nocivos para el tubo digestivo (huesos de ave cocidos, espinas) y deben ser evitados a ultranza, so pena de accidentes; también conviene evitar la carne de puerco, toda clase de cecinas, las legumbres verdes, el exceso de glúcidos sencillos y determinadas féculas (pan, dulces, pasteles, etc.). El empleo del p. como colaborador del ejército y de los agentes de autoridad, sumada a la existencia de criaderos especializados para su venta, ha dado lugar a la elaboración de regímenes alimentarios y su publicación, en diversos tratados especializados.Transcurrido su primer año de vida-el p. deviene apto para la reproducción. La gestación dura nueve semanas. Momentos antes del parto, se inicia la secreción del calostro, líquido que posee cualidades especiales para inmunizar las crías, durante las primeras fases de la lactación. No son frecuentes partos de una sola cría; los más frecuentes son de 4 ó 5 y también 10 y 12. Es conveniente iniciar el destete a las cuatro semanas de edad, añadiendo carne a la dieta; no es recomendable que la lactancia siga más de 10 semanas. Más de 6 ó 7 cachorrillos por hembra, sin cuidados y complementos nutritivos oportunos, provoca raquitismo.La longevidad de los p. varía con las razas y circunstancias diversas: a los 12 años, los p. entran en un periodo de senectud, que se puede prolongar hasta los 18 y en algunas razas, hasta los 22 años de vida.Las razas y castas. Desde la Antigüedad más remota, la influencia antrópica ha creado y especializado a los p. para los usos más diversos; seleccionando para ello numerosas mutaciones aparecidas, la mayoría recesivas y también patológicas o anómalas: los perros bassets crecerían en sucesivas generaciones si no se conservase su carácter de patas cortas (raquitismo local), seleccionando para la reproducción los individuos que más exageradamente conservan tal carácter. De la misma forma que en otras especies que han sufrido proceso de domesticación, las razas se han conseguido conservando e incrementando determinados tipos constitucionales.La dificultad de establecer una clasificación natural y filética, a causa de desconocer la actual genealogía del conjunto de razas, es el motivo de que las clasificaciones raciales más empleadas tengan en cuenta el funcionalismo finalista, dividiéndose aproximadamente en seis grupos. En primer lugar, los p.-pastor y los guardianes; grupo morfológicamente un tanto heterogéneo, que alberga entre otros: los collies o pastores de Gran Bretaña, los pastores alemanes y alsacianos; el pastor catalán o gos d’atura, extraordinario colaborador del ganadero también llamado "sumiso" en Aragón; el mastín del Pirineo español, el mastín leonés, el mastín extremeño; los dogos alemanes (boxer), daneses, cubanos o criollos y españoles; S. Bernardo y de Terranova; los bulldogs y entre ellos los p. de presa mallorquines; los de tiro, como los esquimales y samoyedos. Un segundo grupo alberga pequeñós p. rateros y ratoneros: el terrier mexicano, diversos fox-terriers ingleses y alemanes, de pelo liso y pelo duro. El tercer grupo, constituido por los p. corrientes de caza, diversos sabuesos y entre ellos el perdiguero de Burgos, también incluye a los bassets y los tristones de S. Huberto. Un cuarto grupo, constituido por los p. de muestra, alberga, quizá, los p. de caza más elegantes y finos: los bracos, entre ellos el español, los épagneuls o spaniels, grif fon, pointer, setter y cocker. Un quinto grupo incluye los galgos longilíneos de pelo largo o liso: el galgo español, híbrido, al parecer, del árabe y del inglés; toda suerte de galgos ingleses y euroasiáticos, incluyendo el elegante galgo ruso (borzoi); y los derivados del p. faraón egipcio, que ha dado, en los países mediterráneos, desde las variedades menos leptosomáticas de las Canarias, a las elegantes y finas del célebre podenco de Ibiza que, hasta muy recientemente, ha corrido el peligro de extinguirse, como los mastines pirenaicos. Por último, un sexto grupo alberga toda suerte de animales de lujo; caniches, hoy de moda, chow-chow (los p. chinos comestibles), dálmatas, pequineses, griffon enano, los mexicanos chihuahuas y el complejo grupo de los teckel.V. t.: CARNÍVOROS; CÁNIDOS; LOBO; ANIMAL 1, 3.E. BALCELLS R.
BIBL.: 1. FREYDIGER, Le guide marabout des chiens, Verviers (Bélgica) 1965; R. SAR.AZA ORTIZ, Canicultura, Barcelona-Madrid 1966; W. FISCHM.AN (ed.), Dogs, Nueva York 1968; H. TOC.AGNI, Perros de defensa, Buenos Aires 1964; W. LANDAu, El perro de policía y del hogar, Buenos Aires 1967; ST. G. MIVART, Dogs,jackals, wolves and foxes: a rnonograph of the canidae, Londres 1890.
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