Pemán, José María
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Biografía GER
Aspectos de su personalidad. Orador, poeta, ensayista, dramaturgo, periodista, y, en general, escritor. Su padre, político conservador, fue varias veces diputado. P. también interviene tempranamente en política, pero, según propia confesión, "lo que más amo en mi vida es mi profesión literaria". N. José María Pemán y Pemartín el 8 mayo 1897 en Cádiz. Estudia Derecho en Sevilla y ejerce la abogacía, en la rama penal y criminal, durante tres años. P. ha dicho de sí mismo que nace a la vida pública el 16 dic. 1917. Comienza escribiendo poesía bajo el influjo del modernismo (v.). Su fórmula es siempre de matiz regionalista. Su sentimiento andaluz, nunca desmentido y muchas veces explícito, le encamina por las rutas de la poesía regional. "El nacimiento gaditano ha impreso sello a Pemán y su obra. Cádiz es la ciudad más antigua del Occidente. Tiene tres mil años documentalmente probados. Esto se nota", ha declarado P. en una "Autopresentación". Siempre expresa admiración y simpatía por Gabriel y Galán (v.), lo cual no deja de ser significativo. Le apasiona la oratoria. Su formación intelectual es, en gran medicia,aut :~didacta.El hombre público. Su curiosidad universal le lleva hacia una fundamentación de su pensamiento político en busca de las últimas raíces, conectando de este modo con la filosofía y la teología. A los 26 años, a pesar de su declarada indiferencia por la política, interviene junto al general Primo de Rivera, dando conferencias y discursos en la propaganda provincial. "Yo nunca estuve inscrito en ningún partido ni agrupación política más que en la Unión Patriótica adonde me llevó don Miguel Primo de Rivera, que decía que aquello no era política. Nada más. Ni en la Renovación Española estuve inscrito nunca. Salí por Cádiz como diputado independiente", relata en su Autobiografía. Interviene en la elaboración de una Constitución española (junto a La Cierva, Pradera, Maeztu, Maura...), que no ve la luz. Inicia su actividad periodística en El Debate. Elegido parlamentario durante las elecciones a la segunda República, interviene varias veces en la cámara. A partir de los difíciles momentos de la Guerra española de 1936-39 llega a ser consejero nacional del Movimiento: "Cuando aquel Consejo cumplió sus días ya no fui reelegido, y de este modo, como yo no tenía ninguna otra inscripción ni carnet, quedé fuera administrativamente por la misma superior decisión que me había metido dentro. Durante mi consejería usé, cuantas veces fue preciso, el emblema correspondiente, con todo respeto y honor".El hombre de letras. El 13 sept. 1932 estrena en el teatro Beatriz de Madrid una de sus obras célebres, El Divino Impaciente. "Pemán -dice a propósito de este estreno en su Autobiografía- debutó en el teatro con una obra de circunstancias que se llamaba El Divino Impaciente. Conmovió a España. Pero todo esto era porque se vivían días de gran pasión nacional y religiosa". En 1935 se le concede el premio Mariano de Cavia de periodismo. En 1936, antes del estallido de la guerra, es elegido miembro de número de la R. A. Española de la Lengua, pero no puede leer su discurso hasta después, el 20 dic. 1939, sobre el tema Del sentido civil y su expresión en la poesía española.Preside la Real Academia durante un corto intervalo. Su cese lo ha explicado del siguiente modo: "Acabada ya la guerra, hubo una marejadilla por un discurso que pronuncié en un aniversario de Calvo Sotelo. Dijeron que yo había disminuido la figura de José Antonio. Ahí está publicado por la Academia de Jurisprudencia el texto taquigráfico y puede compararse el disparate insigne de tal suposición. No he escrito nunca más que palabras de veneración para José Antonio, que además era mi pariente. Entonces le pidieron al Jefe Nacional mi destitución del cargo de consejero nacional. El jefe Nacional se tomó tiempo. Mientras tanto enredaron en el Ministerio de Educación, sosteniendo que como iba a ser destituido de consejero, lo fuera también de la dirección de la Academia Española, que ostentaba. Aunque la cosa tenía una lógica muy relativa, así lo hicieron. Y como en el intermedio, el jefe Nacional había leído el texto de mi discurso se negó a destituirme del Consejo, quedé dentro del Consejo Nacional y fuera de la Academia Real". En 1944, a la muerte de Rodríguez Marín, es nombrad: de nuevo presidente de la Real Academia, pero en diciembre de 1947 renuncia voluntariamente a tal cargo para que le fuera otorgado el honor a Ramón Menéndez Pidal.En 1949 estrena una versión libre y moderna de la Electra de Sófocles. En 1950 se representan nuevas comedias: El viejo .Y las niñas y Paca AirrcIECC~:-Ir. En 1952, muertos yTe do el afn:~r.Son eútilnai-le?~ sus obras de carácter histórico y sus versiones de teatro clásico. Citaremos, por orden cronológico, las más representativas: 1934, Cuando las Cortes de Cádiz; 1941, El testamento de la mariposa; 1942, Metternich; 1945, Antígona; 1952, Callados como muertos; 1958, Los tres etcéteras de Don Simón; 1961, La Coqueta y Don Simón; 1964, La atareada del paraíso; 1970, Tres testigos. Es autor, además, de varias adaptaciones teatrales de autores extranjeros, entre las que destacan las versiones de El comprador de horas de Deval, El amante complaciente de Graham Greene, y El abogado del Diablo de Morris West. En 1957 se le concede el premio March de Literatura; en 1959 se le nombra presidente de la Comisión Interprofesional de Autores; y en 1970 gana el premio Blasco Ibáñez de novela, a cuyo contenido pecuniario renuncia en favor del finalista, por su obra El horizonte y la esperanza.Producción literaria. La obra de P. es diversa y variada. Personalmente, se considera poeta y dramaturgo, pero también ha cultivado la novela y el relato corto, el ensayo filosófico y político y, sobre todo, el periodismo. Juzgar esta variedad dispersa de su obra y reducirla a síntesis constituye un problema para el crítico.Dramaturgia. El teatro de P. evidencia su soltura experta, su artesanía y su ingenio. Sin duda, P. conoce y reconoce el juego de las tablas. Ha cultivado con especial éxito popular el teatro histórico. Es en esta faceta donde su quehacer brilla con mayor intensidad. Acaso porque su equilibrio entre la trama y el humor resulta agradable y plausible para el gran público, P. ha utilizado el teatro histórico para exponer a través de sus personajes un concepto de la política e incluso de la historia de España, y adquiere, por tanto, en esta modalidad, su máxima envergadura como comediógrafo. Sus versiones del teatro clásico son inspiradas y certeras, y conserva en ellas el vigor dramático que a veces echan algunos en falta ensu obra personal. El último teatro de P. evidencia una mayor intensidad lírica y simbólica, como en Tres testigos, tal vez su mejor obra.Creación narrativa. P. ha cultivado también la novela, donde se pueden señalar logros, aunque no le guían grandes pretensiones, más bien lo utiliza expresamente como una parábola moralista o política o, más frecuentemente, en su perspectiva de género de humor, irónico y popular. Su primera novela fue Romance del fantasma y doña Juanita (1927), pero ya antes había escrito muchos relatos cortos (1927, Cuentos sin importancia), en las páginas de El Debate, del que era asiduo colaborador. Otras novelas suyas son: De Madrid a Oviedo pasando por las Azores (1932); Señor de su ánimo (1943); Luisa, el profesor y yo y El horizonte y la esperanza (1970). Entre sus relatos cortos destaca El vuelo inmóvil (1936), acaso su mejor obra narrativa, y Novelas de la nube y el sol (1947), en la que analiza los sentimientos del alma femenina. Otros títulos de cuentos son Doña Sol, Fierabrás, Estampas románticas, El nuevo juez, Por eso, Busque algo más sensacional, El séptimo espíritu, Doña María la Brava, Otros cuentos sin importancia, Volaterías, etc.Dice Eugenio G. de Nora que P. cultiva un "género de relatos que oscila entre la crónica salpicada de humor y el relato cuyo carácter poético-sentimental y evasivo le aparta del realismo normalmente constitutivo de lo novelesco". Y un crítico favorable como González Ruiz ha manifestado que el relato corto era el género más propiamente pemaniano, reseñando de este modo sus virtudes narrativas: "Tres cualidades hacen de Pemán un excelente narrador: sabe observar, es gracioso y su estilo tiene agilidad y finura".Obra poética. P. ha expresado en más de alguna ocasión su manifiesta vocación poética. Pero también en esta modalidad se ha dejado llevar por su facilidad estilística. Esto explica que la crítica no se haya fijado en su obra y que su poesía pase desapercibida para algunos. No se puede decir, sin embargo, que P. haya carecido de admiradores. Cuenta con una audiencia, con un público, incluso el periódico ABC, gran rotativo madrileño, promovió su candidatura para el premio Nobel. La primera expresión de la obra poética de P. fue modernista (Nuevas poesías, 1925).Su poema más ambicioso Poema de la Bestia y del Ángel (1936-38) se escribió en el arrebato pasional de la guerra y al hacer un juicio también hay que tener en cuenta las circunstancias ambientales. Según dice Lechner "es el gran poema de la Guerra civil... Pemán sigue hasta cierto punto el plan básico del libro del Apocalipsis... Que el poeta quiera ofrecer su visión general del conflicto es cosa que hay que respetar y que lo quiera hacer de modo simbólico, igual... El lenguaje es tradicional y el estilo a menudo retórico y como neoclásico, la versificación antes antigua que moderna..." El juicio de Lechner es severo, pero carente de la necesaria comprensión coyuntural, sin embargo, es muy interesante para entender la actitud de muchos intelectuales durante los años de la posguerra española, de los cuales P. es especialmente representativo, de sus cambios ideológicos y de su progresiva liberalización.Otros aspectos. P. nunca quiso ser político, pero llegó a serlo incluso contra su voluntad. Algunos escritos adolecen de esta circunstancia. Se trata de una literatura moralmente comprometida, que después ha evolucionado y se ha desprendido paulatinamente de sus condicionantes, al mismo ritmo que han evolucionado su mentalidad y sus ideas. P. cultivó, además, el ensayo político. Colaborador de las páginas de Acción Española, donde arremetió contra los colaboracionistas de la República. En sus Cartas a un escéptico en materia de normas de gobierno defiende la monarquía con cierto estilo balmesiano. El agustinismo del pensamiento contemporáneo evidencia la densidad de sus conocimientos, poco explotada con resolución. Porque P. ha querido ser sobre todo un periodista y un articulista. En este oficio se le debe considerar un maestro incisivo e inigualable.Demasiado rápido y agudo para la creación, que siempre exige elaboración, inspiración y reflexión detenida, P. ha sido un escritor de ingenio, y en su estilo erudito, brillante e irónico, ha fructificado una prolija obra periodística. P. se ha lamentado alguna vez de que se quiera reducir su significado literario a una sola de sus manifestaciones: el periodismo. Pero él ha escrito cuanto ha podido y donde ha podido, poniendo al servicio de su profesión su pluma y su talento. y exhibiendo una viveza y una gracia incomparables. Desde el "Séneca", protagonista de una serie televisiva, hasta sus artículos en ABC o en Gaceta Ilustrada, P. ha demostrado que éste era el camino de su mejor expresión. Sus libros Mis almuerzos con gente importante y El español ante el diluvio atestiguan la justicia de este comentario. En conjunto hay que considerarlo uno de los maestros de la lengua castellana. M. en Cádiz, el 19 jul. 1981.L. NÚÑEZ LADEVÉZE.
BIBL.: Obras completas, 7 vol. intr. N. GONZÁLEZ Ruiz, 1. DE ENTRAMBASAGUAS y J. M. AREILZA, Madrid 1947-65; Obras selectas, 4 vol., intr. E. GASCO CONTELL, Barcelona 1971; G. TORRENTE BALLESTER, Teatro español contemporáneo, Madrid 1967,A. CRuz RUEDA, Poesías de José María Pemán, "Cuadernos de Litratura Contemporánea", 8, Madrid 1943; J. J. PERLADO, José María Pemán, articulista, "Punta Europa", 54 (1960); E. GARCíA DE NORA, La novela española ccntemporánea, II, Madrid 1969; J. LECHNER, El compromiso en la poesía española del siglo XX, Leiden 1968.
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