Pelota, Juegos de
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Varios
La p. es un instrumento lleno de disponibilidades para el juego humano. Quizá pueda ser considerado como el objeto más universal del juego humano que use instrumentos. Dentro de ese vasto ámbito del juego, la p. se ha concretado con gran arraigo y vigencia en el mundo del juego deportivo, del deporte. Es dentro de esta éspecífica orientación como va a ser considerado aquí, pero entendido el deporte no en simple acepción de competición espectacular, ni meramente como actividad física ludocompetitiva, sino en su más amplia significación, la cual engloba las dos citadas acepciones (v. DEPORTES 1, 1).Esbozo histórico. Es muy difícil, acaso imposible, precisar los orígenes del j. de p. Hay noticias de muchas culturas antiguas, incluso de pueblos primitivos, en las que se practicaba algún j. de p. Entre otros, se puede recordar antiguos ritos egipcios relacionados con la fertilidad agrícola y vinculados a fiestas de primavera concretados en formas muy específicas de j. de p., tal cual están constatados en los ricos documentos de la tumba de Beni Hassan. Entre los esquimales del Ártico se han hallado formas, al parecer de viejísima tradición, de j. de p.En las varias culturas precolombinas de América apareció gradualmente desarrollado no sólo el j. de p. en general, sino un verdadero deporte de rigurosa exigencia y de peligrosa ejecución. Estos juegos competitivos, según interpreta Hernández Sánchez-Barba (o. c. en bibl.), tenían un indudable contenido ritual, eran ceremonias integrantes del conjunto esotérico religioso de las culturas mesoamericanas. En el Popol Vuh se describen los dos héroes míticos quichoés, Hunahpú, varón, e Ixbalamqué, hembra, jugando a la p. contra sus enemigos los siete Ahpú. Cuando es asesinado el varón por el gran vampiro celeste, encarnación del mal, para ayudar de este modo a los Ahpú, será ella sola la que se enfrente con susenemigos, teniendo como p. la cabeza de su hermano gemelo que estalla al comenzar el juego, quedando los enemigos vencidos. También en la teogonía maya vemos jugar a la p. a sus personajes míticos, e idéntico principio que en la zona mexicana encontramos ya claramente manifestado cuando se extiende hasta Yucatán el mito de Quetzalcóatl. Son muchos los documentos escritos y arquitectónicos conservados del esplendor del j. de p. en amplias zonas mesoamericanas, entre los que destacan el de Xochicalco, cercano a México, el de Tula (v.), centro original de la cultura tolteca, el de Oaxaca (v.), en la frontera entre nahuas y mayas, el de Uxmal (v.) y, sobre todo, los recintos de Copán (v.; viejo imperio maya) y Chichén-Itzá (v.; nuevo imperio maya); este último es el de mayores dimensiones entre los conocidos (168 m. de largo por 70 de ancho). La cancha de juego tenía forma de espaciosa calle en doble, unida por su base. Unos aros, adosados a la pared a unos 6 u 8 m. de altura, constituían la parte central y objetivo del juego. El reglamento era bastante complejo, tal como lo describe fray Juan de Torquemada. En la competición, se ganaban puntos logrando botar la p., impulsada únicamente a golpes de nalgas, en la pared del equipo contrario; triunfo absoluto y automático se conseguía -pocas veces- cuando se introducía la p. por el aro contrario.Cuando se habla de p. y antigüedad, se ha hecho primordialmente clásico el episodio de Nausicaa, narrado por Homero en el canto VI de la Odisea, según el cual Ulises, náufrago exhausto en una playa, conoce a la bella princesa merced a una p. salida del ámbito del juego por fallo de una de las doncellas que con Nausicaa jugaban. El rey de los feacios rinde también homenaje a Ulises precisamente con un j. de p. Junto a Homero, entre los clásicos de nuestra cultura, dan testimonio una u otra vez del j. de p.: Heródoto, Licón, Plauto, Mecenas, etc.Han existido intentos de fijar el origen del j. de p. en la Humanidad. ¿Antiguos pobladores del Asia Menor?, ¿gétulos o libio-egipcios del África?, ¿viejas culturas de América central? Cada especialista, al descubrir en el ámbito propio de su investigación vestigios de formas arcaicas de j. de p., tiende a atribuir cierto modo de paternidad a sus grupos raciales. En África, en Asia (el viejo "polo" persa), en el Ártico, en Centroamérica, en Australia... la p., en muy variadas formas lúdicas, aparece desde muy antiguo. Ésta es la verdadera realidad y el valor antropológico de esta forma atractiva de juego, que el hombre ha usado casi desde que existe: primero, con p. naturales (frutos, etc.), luego con p. elaboradas. La p. se hizo susceptible de diversos tamaños, dureza, peso, elasticidad, y ello ha invitado a muy variadas formas de tratamiento y disfrute. De ahí la enorme diversidad de modalidades que han aparecido a lo largo de la historia.Diversos juegos deportivos de pelota. Se pueden establecer diversas clasificaciones de las muy variadas formas de juego. Siguiendo, p. ej., el enfoque británico, podríamos clasificarlos en: juegos o deportes "de gol", juegos "de pared", juegos "de red" y juegos "de tino". Muchas de estas formas lúcidas están ya estructuradas en reglamentos, organizaciones y competiciones. Constituyen un amplísimo capítulo, quizá mayoritario, los deportes hoy existentes a nivel nacional e internacional. Así, entre los juegos "de gol" se encuentran el fútbol, baloncesto, balonmano, rugby (con ligera deformación de la originalidad esférica de la p.); etc.; entre los "de red", el tenis, el voleibol, el balón-puño, etc.; entre los "de tino", el golf, crocket, "bowls", etc. (v. voces correspondientes). Como de estos deportes ya establecidos se hace referencia en los respectivos artículos, es obvio concretarse a ciertas modalidades de los juegos "de pared" que, precisamente en España y países de influjo español, han acaparado casi por completo la denominación específica de j. de p. o deporte de la pelota.La pelota vasca o pelota nacional. Tampoco hay datos exactos del origen de esta modalidad, consistente en golpear una p. más o menos dura con la palma de la mano o con una herramienta, haciéndola rebotar generalmente contra una pared (en ciertas derivaciones del juego, en vez de usar pared se utilizan dos terrenos ocupados respectivamente por los diversos oponentes), que ha dado origen en los tres últimos siglos al importante deporte llamado "pelota vasca" o "pelota" a secas. Investigadores de este deporte, como luan de Irigoyen o Luis Bombín han hallado pocos documentos. Es característica del pueblo vasco la transmisión oral o práctica de sus tradiciones, pero poco escrita. Es probable que la "pelota" no naciese en el pueblo vasco, pero es en este país donde cobró arraigo, estructuración formal, donde adquirió fuerza y tradición. Se acepta como probable la importación de origen francés, donde del juego de paume (palma) se tienen datos del s. XIII. La p. vasca abarca diversas modalidades, que pueden clasificarse, siguiendo a L. Bombín (o. c. en bibl.) en:Juegos tradicionales en campo abierto, que comprenden el "bote lucea", el "mahi yokoa", el "lachoa", el "juego de largo" y el llamado "rebote", modalidades muy arraigadas antiguamente, pero que hoy han caído más o menos en desuso.Trinquete, en el que se polarizan diversos modos de juego que tienen en común el uso de una cancha de ciertas dimensiones y de tres o cuatro paredes: una frontal o "pared principal", otra "pared de fondo", en el extremo opuesto, y, finalmente, la "pared lateral" de la izquierda (mirando a la frontal) que, en algunas modalidades, está completada con una cuarta pared a la derecha. En el trinquete se practican los juegos llamados "pasaka" (con red en medio), "a mano" o "con guante pequeño", "a pala corta" o "a raqueta", "a cesta" y "a remonte".Frontón y moderno ble. Ésta es la forma más practicada actualmente en España e incluso en los países hispanoamericanos más potentes en p.: Argentina, Uruguay, etc. Consiste en un rectángulo de 50 a 70 m. de longitud por 10 ó 12 de ancho, llamado "cancha". Como pared principal está el "frontis", en uno de los extremos más distantes de la cancha; en el otro extremo se alza la pared llamada "rebote". A la izquierda, mirando desde la cancha al frontis, se encuentra la llamada "pared de izquierda". La altura del frontis, rebote y pared de izquierda es de 10 m. El piso o cancha debe ser de losa tersa y, a ser posible, no muy dura; el frontis, por el contrario, de la máxima dureza, para que la p. rebote con la mayor fuerza posible. "Contracancha" se llama al lugar que separa la cancha del público o del espacio libre. Las modalidades que hoy se practican, acogidas a control de la Federación Española, son: mano; pala; pala corta; paleta; cesta punta y remonte.La mano puede ser considerada aun hoy día como la modalidad más extendida por su facilidad de práctica, su naturalidad, belleza y velocidad de ejecución. Existe una variante femenina, prácticamente reducida a unos cuantos frontones profesionales, que es la modalidad de raqueta.Las dimensiones reglamentarias de los frontones son: pala, cesta punta y remonte: longitud mínima, 50 m.; anchura, 9 a 11 m.; alto de frontis, 9,5 a 11 m. Mano: longitud mínima, 28 m.; anchura, 7 a 10 m.; alto de frontis, de 7,5 a 10 m. Pala corta y punta corta: longitud, 39,5 m. como mínimo; anchura de frontis, 7 a 10 m.; altura de frontis, 7 a 10 m.Las herramientas tienen sus características definidas; p. ej., la cesta debe ser de castaño, tejida tupidamente de mimbre, acanalada y curvada, con una longitud total de 90 a 100 cm. El remonte, de tejido más completo y duro, oscila entre 82 y 83 cm.; la pala corta, entre 49 y 51 cm. La p. ha de estar compuesta por una bola de goma trenzada, en tiras, que puede llevar en su interior una bolita de distinto material, según el fin a que sea destinada, recubierta por una capa de algodón o lana y revestida de cuero en forma de dos ochos, que se cierran sobre sí mismos. El peso reglamentario de la p. tiene las siguientes oscilaciones: cesta punta: peso goma, de 90 a 115 g.; total proporcional, de 115 a 125 g. Mano: peso goma, de 37 a 40; total proporcional, de 101 a 105, y tolerancia de 101 a 106. Volumen proporcional, de 64 a 68 mm. de diámetro. Remonte y pala: en actuación de profesionales: peso goma, de 65 a 80 g.; total proporcional, de 110 a 117 g. En actuación de aficionados: peso goma, de 50 a 60 g.; total proporcional, de 100 a 110 g. Pala corta: peso goma, de 34 a 38 g. Total de peso, de 85 a 90 g. Punta corta: peso goma, 50 g. Total de peso, de 105 a 110 g.Reglamentación. En España existe, como organismo técnico que regula y controla la actividad del j. de p., la Federación Española de Pelota, dependiente orgánicamente de la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes. El reglamento vigente en 1973 es el aprobado en 1962 por la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes y publicado en la misma fecha. Existen, bajo la regencia y disciplina de la Federación Española, las siguientes Federaciones Regionales de Pelota: Alavesa, Alicantina, Andaluza, Aragonesa, Asturiana, Balear, Burgalesa, Canaria, Castellana, Catalana, Gallega (Zona Norte), Gallega (Zona Sur), Guipuzcoana, Leonesa, Navarra, Riojana, Soriana, Tinerfeña, Valenciana, Vallisoletana y Vizcaína. En octubre de 1973 se estaba en vísperas de proceder a una reestructuración de la organización federativa de la p., siguiendo la reorganización federativa general del deporte español, según la cual se crearán las federaciones provinciales, cuando la actividad deportiva de la provincia en cada uno de los deportes rebase ciertas cifras de practicantes, instalaciones, actividad, etc. (cifras aún por fijar) y, en su defecto, se crearán las delegaciones provinciales directamente dependientes de la española.En los Estatutos de la Federación Española de Pelota, basados en gran parte en el antiguo Reglamento del juego de pelota, elaborado en 1940 y aprobado por la Delegación Nacional de Deportes en 1944, se recogen principalmente la definición orgánica, técnica y administrativa de la propia Federación, su adscripción a la Federación Int. de Pelota Vasca, a cuyos estatutos y reglamento se adhiere, la descripción de los órganos de gobierno, las jurisdicciones y, a continuación, la descripción de los clubs, de las empresas (personas naturales o jurídicas propietarias o arrendatarias de frontones con utilización industrial) y otras disposiciones jurisdiccionales y disciplinarias normales en todos los estatutos de las federaciones deportivas.El problema fiscal de los frontones industriales. Existe un problema curioso referente al tratamiento fiscal que en España reciben los llamados frontones industriales. Dicho., frontones están gravados con fuertes impuestos locales, en consideración al juego de apuestas que en ellos se desarrolla. Este duro tratamiento impositivo ha determinado la desaparición de la mayor parte de ellos. P. ej., en Madrid, tras el cierre progresivo de los frontones de Cedaceros, Moncloa, Vistalegre, Recoletos y "Madrid", se han mantenido algunos frontones con dificultades económicas. Pese a las gestiones realizadas por los organismos competentes, no ha llegado a ser tenida en cuenta la función de promoción, de acogida de aficionados, de fomento de ambiente que estos frontones, al margen de su programación competitiva profesional, realizan durante la mayor parte de la jornada, ni el aliciente que la misma salida como profesión supone para miles de jóvenes. La legislación impositiva, atenta’ fríamente al hecho de las apuestas que acompañan a los partidos de p. profesional, partió probablemente de un error de ignorancia -que subsiste en la esencia legislativa- al desconocer el carácter popular, folklórico, socio-festivo, que la apuesta tiene en toda manifestación deportiva autóctona en el pueblo vasco. La apuesta en la p. profesional no es más que la simple conservación de una antigua y sorprendente tradición popular. El hecho es que este ’deporte, tan propio de España y tan arraigado en la mayor parte de sus regiones, ha perdido el importante apoyo de una protección fiscal. En una época de desarrollo económico en la que se ha fomentado todo tipo de actividad cultural, de impulso socio-económico, de florecimiento popular, se siguen cerrando frontones en España.Valores pedagógicos de la pelota. La p. es un deporte vigorosamente tradicional. En ello radica uno de sus grandes valores humanos. En una época de masificación, de igualación de los comportamientos individuales, de estandarización, de repetición mecánica de gestos, no sólo laborales, sino -lo que es más alarmente- de los gestos y maneras de espontánea y libre manifestación, adquiere especial significación el mantenimiento de las maneras autóctonas de expresión, individual o de grupo social El folklore, la fiesta típica, la danza popular, el juego tradicional están llamados a desempeñar un papel importante y sencillo humanismo en el mundo del próximo futuro. La p. vasca, de fuerte tradición no sólo en el país que lleva su nombre, sino arraigada . en multitud de pueblos de Castilla, León, Salamanca, Zamora, Asturias, Aragón, Cataluña, Levante e incluso en lugares de Andalucía y Extremadura, representa una forma de divertirse específicamente española, un deporte singular, noble y vigoroso, cuya pérdida de vigencia en algunas zonas comienza a ser alarmante. Aparte de estas elementales consideraciones de humanismo social, la p. es un deporte físicamente muy exigente. Su práctica requiere buena condición física (velocidad, potencia, rapidez de reflejos, resistencia, etc.) y, por consiguiente, desarrolla estas básicas condiciones físicas en sus practicantes. Parece que se trata de un deporte eminentemente viril, con la tímida inclusión de la mujer en la más liviana modalidad de raqueta. Es un deporte altamente recomendable a muchachos varones. El respeto al adversario, la admiración de la jugada ingeniosa, el ritual y expectación populares que rodean a la competición pelotística completan un cuadro de valores que debe ser tenido en cuenta en toda política de desarrollo y planificación.Y, rebasando ya el específico marco de la p.-frontón, volviendo a la condición general de la p. en sus variadísimas misiones y tratamientos (en el centro de los cuales está la misma pÁrontón) es interesante recordar la enorme riqueza de comportamiento que al hombre le sugiere el encuentro con la p. "Cuando consideramos la esfera como inmóvil -dice Buytendijk-, aparece como una cosa de orden completamente estático y sólidamente cerrado en una tensión equilibrada. Por el contrario, cuando la consideramos en toda su movilidad, se convierte en una pelota, o sea, en una cosa que presenta la propiedad maravillosa de estar sometida a la vez a una ley dinámica y sujeta a los caprichos del azar, de reunir en una singular unidad de fragilidad y la estabilidad, sin ninguna prioridad de dirección o de posición... La pelota figura entre los objetos de juego más naturales y perfectos. Nunca se juega más que con objetos que a su vez juegan con el jugador. La pelota rueda mejor que cualquier otro". La p. es un viejo instrumento familiar al hombre infantil y al adulto. Y en un mundo que se perfila automatizado y excesivamente reglamentado sigue siendo un instrumento lúdico de enorme futuro.JOSÉ MAMA CAGIGAL.
BIBL.: E. ABRIL, Dos siglos de pelota vasca. En defensa del juego de "rebote", San Sebastián 1971; J. TUDELA DE LA OIDEN, El juego de pelota en ambos mundos, "Citius, Altius, Fortius" VIII,3-4 (1966) 369-441; A. J. ONIEYA, El deporte de la pelota, "Citius, Altius, Fortius" VI (1964) 71-106; S. DEL M. GIBERT, Pelota vasca, 2 ed. Barcelona 1954; L. BomBfN FERNÁNDEZ, Historia, ciencia y código del juego de pelota, Barcelona 1946; A. JAUREGUY, Pelote basque, París 1944,; R. ROBERSON y 0. HERBERT, Frontón a mano, México 1972; M. PELAY OROzco, El último pelotazo (los pelotaris), Zarauz 1968; 1. DE IRIGOYEN Y GUERRICABEITIA, El juego de pelota a mano. 1900-25. Semblanza de jugadores, Bilbao 1926; B. M. ANDRADE, Carácter y vida íntima de los principales pelotaris, Madrid 1894; F. K. MATHYS, Historia breve de los juegos de pelota, "Citius, Altius, Fortius" VIII,3-4 (1966) 413-445; M. HERNÁNDEZ SÁNCHEz-BARBA, El juego de pelota ritual en las sociedades prehistóricas de América, "Citius, Altius, Fortius" 1,2 (1959) 97-127; C. BAYLE, fuegos antiguos en América. Juegos de pelota, "Citius, Altius, Fortius" VIII,I (1966) 349-368; D. RODRíGUEz, El juego en los frontones. Empresas y pelotaris. El tongo. Las apuestas. El nuevo reglamento. Lo que falta reglamentar, Madrid 1894.
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