Pelasgos HIST.
Categoria:
Historia
Antiguo pueblo que habitó en Grecia y otros puntos del Mediterráneo oriental. Su origen, cultura, lengua y propia naturaleza, en relación con lo que hoy sabemos de la prehistoria griega y del Egeo en general, han sido objeto de muchas controversias por parte de los especialistas de diversas épocas y ni aún hoy podemos dar por solucionado el problema que presentan. Homero transmite una serie de noticias de difícil interconexión. Por una parte, nos presenta entre los aliados de Troya a unos p. de Larisa, ciudad al parecer de Tesalia (v.; Ilíada, II, 840-843; X,429; XVII,288,301), mientras que, por otra, llama pelásgico al Zeus que recibía culto en Dodona, localidad del Epiro (v.) (Ilíada, XVI,233,235) y pelásgica a la ciudad de Argos que acudió a Troya bajo el mando de Aquiles (Ilíada, 11,681-684), distinta, por tanto, de la población peloponésica del mismo nombre cuyo rey era Diomedes. Todavía debemos a Homero una noticia más: la existencia de p. en Creta (Odisea, XIX, 175-177). El problema que de por sí plantean los textos de Homero es el de la virtual imposibilidad de distinguir la realidad antigua del II milenio a. C. del anacronismo posterior, que refleja resultados de la invasión doria.El hecho de que la región cercana a Larisa recibiera en época histórica el nombre de Pelasgiótide parece confirmar el carácter pelásgico que debió de tener Tesalia en alguna época. Sin embargo, parece que el adjetivo "pelásgico" acabó por aplicarse, ya en época clásica, a todo lo relacionado con las poblaciones primitivas de Grecia, consideradas entonces como autóctonas, y con este valor lo empleamos todavía nosotros con frecuencia. Así, cuando se habla de las "murallas pelásgicas" de Atenas o del "sustrato pelásgico", cuya influencia sobre el griego algunos lingüistas están intentando delimitar sin progresos indiscutibles.La arqueología prehistórica ha conseguido establecer un aceptable cuadro de migraciones de pueblos en el Egeo, fácil de comprobar, a base de los restos materiales sucesivos que responden a culturas o modos de hacer diferentes. Frente a éstos tenemos los distintos dialectos griegos, bien delimitables geográficamente en época histórica. Pues bien, ni sabemos relacionar con seguridad uno y otro cuadro, excepto en lo tocante a la ya citadainvasión doria (v. DORIOS), ni sabemos cuál fue la primera cultura correspondiente a hablantes griegos. Y en cuanto a los p., no podemos identificarles con ninguna cultura material de las que la arqueología ha podido distinguir.Heródoto (1,56-57) relaciona a los atenienses y a los jonios en general (v. IONIA) con los p., para acabar por suponer en ellos un cambio de lengua, ya que, según él, los p. no eran de lengua griega. Contrariamente a la noticia del historiador antiguo, algunos especialistas modernos los han relacionado con algunos dialectos helénicos, como el jónico o el eólico (v. EOLIOS). Últimamente Georgiev y van Windekens han realizado estudios lingüísticos que les han permitido señalar determinados hechos atribuibles según ellos a una acción de sustrato de los hablantes pelásgicos sobre el griego histórico. El primero de ellos ha llegado a pensar que al menos las tablillas de Hagia Triada (Creta), de entre las escritas con signos del sistema minoico llamado Lineal A, responden a una notación de la lengua pelásgica, hipótesis que, de ser cierta, confirmaría la presencia de p. en Creta, de la que, como dijimos, hay un eco en la Odisea. Las teorías de Georgiev han chocado con el escepticismo de los micenólogos y helenistas en general.Se ha hablado también de la presencia de p. en diversos puntos de la península itálica, aunque con argumentos poco sólidos, pues la interpretación de las fuentes aducidas es muy dudosa. En este punto, como en otros, la cuestión pelásgica sigue siendo un enigma.L. GARCIA IGLESIAS.
BIBL.: 1. L. MYREs, A history of the Pelasgian Theory, "lournal oí Hellenic Studies", 17, Londres 1907, 170 ss.; A. 1. VAN WINDEKENS, Le Pélasgique, L¿JWen 1952; F. LOCHNER-HÜTTE.ti1BACH, Die Pelasger, Viena-Graz 1960; M. FERNÁNDEZ-GALIANO, El marco histórico de la epopeya en Introducción a Homero, Madrid 1963, 197 ss.; V. GEORGIEV, Introduzzione alla historia delle Migue indoeuropee, Roma 1966, 110 SS.; E. VERMEULLE, Grecia en la Edad del Bronce, México 1971, 23-40.
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