Pedro I de Brasil y IV de Portugal
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Biografía GER
Pedro de Alcántara, emperador de Brasil (1822-31) y rey de Portugal (1826), n. en el palacio de Queluz el 12 oct. 1798, hijo segundo del príncipe regente, después rey Juan VI, y de la infanta de España Carlota Joaquina de Borbón, hija de Carlos IV. Por muerte de su hermano mayor, D. Antonio, pasó a ser heredero del trono, con el título de príncipe de Beira (que correspondía entonces a los segundo natos; en 1815: Príncipe real). En su infancia tuvo una educación descuidada, lo mismo que su hermano el infante D. Miguel, pero sus talentos naturales compensaron sobradamente esa deficiencia. Fue músico y compositor, discípulo del famoso Marcos Portugal y, en Río de Janeiro, de Segismundo Neukomm, y, a ocultas, periodista. De él es el himno de la independencia de Brasil (1822); una obertura suya llegó a ser tocada en París por la orquesta dirigida por Rossini. En 1807 acompaña a su familia en la emigración a Brasil. Los soberanos portugueses se salvaban así de la invasión francesa; a esta admirable resolución debieron no sólo el mantenimiento de la América lusa bajo su poder, sino también la evolución monárquica posterior. De otra forma, Brasil se hubiera emancipado en la forma republicana (y quizá disgregado) de los vecinos países de cepa española.En 1817, la hábil diplomacia paterna le dio por esposa a la archiduquesa de Austria Leopoldina, hija del emperador Francisco I y hermana de María Luisa, segunda mujer de Napoleón. Al estallar en el reino la revolución liberal (1820), Juan VI tuvo que doblegarse a la doble exigencia de retirarse de Río de Janeiro para atender a la metrópoli, y dejar como su lugarteniente en Brasil a Pedro de Alcántara, repentinamente transformado en jefe del grupo autonomista. Se había decidido por el nuevo orden de cosas y aceptando el papel (inédito en la historia americana) de fundador de un Estado, que filialmente aceptaba las instituciones de la Madre Patria, proclamó la independencia en Sáo Paulo, el 7 sept. 1822. Aclamado Emperador, fue coronado en Río de Janeiro el 1 de diciembre del mismo año. Su brazo derecho en esta metamorfosis política fue el sabio brasileño José Bonifacio de Andrade e Silva, por ello llamado "Patriarca de la Independencia".Pedro I, en principio, se mostró liberal, conciliándose con las corrientes nacionalistas; pero cuando sintió su autoridad en peligro, disolvió la Asamblea Constituyente (1823), y, en vez de la Constitución que emanaría de sus discusiones (y de su exaltación) dio al país (1824) la que prevaleció hasta 1899: una Carta inspirada en la doctrina de Benjamín Constant (v.), en el espíritu de la "Restauración" y en el estilo de las monarquías atemperadas de la era de Luis XVIII y de Jorge IV de Inglaterra. Sin embargo, las concesiones liberales del Emperador no impidieron que le hostilizasen los partidos republicanos y separatistas del Norte (Confederación del Ecuador) ni tampoco que su impopularidad creciese a medida que seagravaban las dificultades del régimen naciente. La revolución de 1824 fue sofocada a sangre y fuego. Las dificultades exteriores redundaron en la guerra de 1825 con las provincias del Plata (de la que resultó la emancipación del Uruguay). En 1826 falleció la emperatriz Leopoldina. Tres años después, D. Pedro contrajo nuevas nupcias con Amelia de Leuchtenberg, princesa de Baviera.La revolución francesa de 1830 tuvo eco en Brasil como un desafío a la monarquía y al Emperador, cada vez más alejado del liberalismo brasileño (y cada vez más próximo al liberalismo portugués, desde que por muerte de su padre, en 1826, había abdicado la corona de Portugal en su hija menor, María II, v.). Al volver de un viaje a Minas Gerais, en marzo de 1831, los portugueses de Río de Janeiro le recibieron con festejos. Los brasileños "jacobinos" les agredieron. En seguida, las fuerzas militares salieron de los cuarteles para unirse a los manifestantes y exigirle a D. Pedro que dimitiese su ministerio. Se negó y abdicó (7 abr. 1831) para asumir el mando en el exilio, de la causa de su hija contra la "usurpación" de D. Miguel. En 1832, al frente del ejército liberal, desembarcó en Restelo, resistió el sitio de Oporto y venció la guerra aunque a costa de su vida, ya que murió exhausto, en Queluz, en la misma habitación en donde había nacido (adornada con dibujos del Quijote) el 24 sept. 1834. Hay estatuas de D. Pedro tanto en Río como en Lisboa y Oporto.PEDRO CALMÓN.
BIBL.: P. CALMóN, Brasil. De 1800 a nuestros días, Barcelona 1956; A. BECERRA, Bibliographia histórica do primeiro reinado á maioridade (1822-40), Río de Janeiro 1936; O. TARQUINO DE SOUSA, A vida de D. Pedro I, Río de Janeiro 1952.
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