Pedrarias Dávila (pedro Arias Dávila)
Categoria:
Biografía GER
Conquistador y colonizador español, n. en Segovia hacia 1440, en el seno de una familia ennoblecida. Su padre, del mismo nombre, fue el segundo señor de Puñoenrostro; su madre, María Ortiz de Valdivieso. Combatió con honor en Granada y más tarde en las expediciones de África, donde intervino en la toma de Orán. Pero la fama histórica de P. le viene por su participación en la obra colonizadora de América. Siguiendo la huella de los descubridores, parte al frente de una expedición (1514), por mandato de Fernando el Católico, para posesionarse del gobierno y capitanía general de Castilla del Oro (Tierra Firme). Era la primera expedición que tenía una finalidad primordialmente organizadora. La colonización se antepone a la conquista. El propio P. lleva con él a su mujer, Isabel de Bobadilla y Peñalosa, su principal valedora en los momentos aciagos.La llegada al Darién, después de una difícil travesía, se vio envuelta en un ceremonial cortesano, que contrasta con la llaneza de Núñez de Balboa (v.), que era a la sazón alcalde mayor de la colonia. Fue éste, nimbado por la gloria del descubrimiento del mar del Sur, quien choca abiertamente con la altiva soberbia del segoviano. Su muerte infamante, víctima de las maquinaciones de P., proyectará para siempre una sombra de crueldad en su figura histórica. Posiblemente, si el odio no hubiera culminado con la ejecución de su mortal enemigo, sería también otro el juicio de los historiadores sobre su vida y obra en América. P. organizó expediciones a Panamá, Costa Rica y Nicaragua y cooperó en la iniciación de la conquista del Perú. Con mayor o menor fortuna, su acción conquistadora desde el gobierno de Tierra Firme contribuyó a ensanchar el dominio de España, sirviéndose de tropas aguerridas, de cuyas filas salieron grandes capitanes. Pero la sombra de Balboa hace palidecer el lado brillante de P. y acentúa los defectos inherentes a una personalidad enérgica, autoritaria y ambiciosa.Gobierna con mano firme y espíritu cauteloso. Fundada Panamá, traslada a ella el gobierno, pero este hecho le perjudica. Había entrado ya en su declive. P., que fue un adversario despiadado, tuvo también enemigos importantes que le minaron el terreno. Por fin es llamado a España. Carlos I nombra a Lope de Sosa para sustituirle, pero el nuevo gobernador de Castilla del Oro muere a bordo de su embarcación, al día siguiente de su llegada a La Antigua, el 18 mayo 1520. Este hecho insospechado tiene como consecuencia que el depuesto gobernador continúe al frente de Tierra Firme durante seis años más. P. se sucede a sí mismo. En su lucha por la permanencia en el poder fue ayudado eficazmente por su esposa, quien se trasladó a España para defenderle. Pero en 1526 su estrella política, por lo que se refiere a Castilla del Oro, se apaga definitivamente. El Real Consejo de Indias acuerda destituirle y nombra en su lugar a Pedro de los Ríos. El juicio de residencia le fue favorable, con ayuda de influencias decisivas para silenciar sus desafueros.Posteriormente, P. consigue la gobernación de Nicaragua, a la muerte de Gil González Dávila, como homenaje debido a su participación, desde el anterior gobierno, en el descubrimiento y conquista de las tierras de América Central. Contribuirá entonces a la consolidación y población de su nuevo gobierno, en los cinco años en que estuvo bajo su autoridad, hasta que bajo el peso del infortunio y los achaques, m. en León de Nicaragua, el 6 mar. 1531. Tuvo jueces benévolos a la hora de juzgar su mandato en el Darién. La Historia, por el contrario, ha destacado sombríamente los errores, defectos y excesos del rudo personaje que fue P., quien por su oposición a Balboa fue convertido en mito personificador de cuantos factores negativos acompañaron a la conquista española de América.P. ÁLVAREZ RUBIANO.
BIBL.: P. ÁLVAREZ RUBIANO, Pedrarias Dávila. Contribución al estudio de la figura del Gran Iustador, Gobernador de Castilla del Oro y Nicaragua, Madrid 1944; A. MELÓN y Ruiz DE GORDEJUELA, Los primeros tiempos de la Colonización. Cuba y las Antillas. Magallanes y la primera vuelta al mundo, en Historia de América y de los pueblos americanos, VI, dir. A. BALLESTEROs BERETTA, Barcelona 1952.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.