Patriotismo I. Politica POLÍTICA
Categoria:
Política
. Puede definirse como amor a la patria (v.). Sentimiento o conducta propias de la persona que tiene amor a su patria y procura todo su bien. Sentimiento de adhesión a la patria que excluye cualquier ataque contra ella. Cumplimiento de cuantos deberes sean precisos no sólo para la existencia e integridad de la patria, sino también para su prosperidad y grandeza.Deformaciones de este sentimiento son el chauvinismo, expresión de origen francés (o su equivalente de origen inglés, el jingoísmo), modo de expresarse con exageración patriótica que trata de anteponer los propios valores, hechos históricos o presentes y realidades de la propia nación a los de cualquier otro país. También lo es la patriotería, el alarde excesivo e inoportuno de patriotismo. Ambas deformaciones son meras actitudes expresadas verbalmente, sin base de profunda reflexión y postura ante la vida y el mundo.Ortega ha dicho que, para muchos, el p. es sentarse cómodamente y dedicarse a gozar de un panorama delicioso, que proporciona la historia más o menos real, tal como se siente: las hazañas de las grandes figuras de la historia, santos, guerreros, descubridores, políticos, revolucionarios, intelectuales, las grandes obras de la literatura o de las demás artes; o bien, por otro lado, la contemplación del paisaje. Es decir, mirar la patria como condensación del pasado y como el conjunto de las cosas gratas que en el presente nos ofrece la tierra en que nacemos. Éste es el p. inactivo, espectacular, extático, en que el alma se dedica a la fruición de lo existente, de lo que un hado venturoso le puso delante. Este enfoque patriótico está en contraposición con el p. inconformista, que sólo ve como dignas de consideración, goce y alabanza las perspectivas de futuro, de un futuro mejor por el que se labora y al que uno se consagra. Esta proyección hacia el futuro no impide que el p. consista esencialmente en la fidelidad al propio estilo secular y sea esta finalidad la condición primaria y fundamental para la existencia y persistencia de una nación (v.). Se debe considerar el p. como un talante del espíritu y una disponibilidad para la acción. Así lo entendió siempre el militar, que ha colocado el p. como idea clave y central de su cosmovisión. Pese a cierto declive del valor "patria", debido al mayor radio de acción y de comunicación del hombre, el p. supone un sentimiento y una conducta difíciles de eliminar o de sustituir, presentes en nuestra cultura, y que siempre fueron utilizados, especialmente para la guerra de agresión o defensiva, y también, y parece más legítimo, para incitar a la nueva aventura del verdadero progreso y desarrollo humanos.El sentimiento patriótico está estrechamente unido al sentimiento de la nacionalidad (v.) y se forma por la elaboración de una disposición de atracción hacia el lugar de nacimiento y de los primeros años de vida, que poco a poco va extendiéndose hacia estructuras más amplias y complejas, municipio (v.), región (v.) y nación (v.) (si no evolucionara en este sentido podría deformarse hacia el localismo). Otros identifican la personalización de la patria con la organización del Estado (v.) e incluso con la forma política que éste reviste, lo cual suele suponer, más pronto o más tarde, caer en antagonismos políticos, enfrentamientos e irreconciliables posturas dentro del todo que se intenta defender, que es la patria. Con frecuencia hay propensión a querer utilizar un sentimiento tan noble y legítimo, el p., como instrumento para el logro de fines no tan altos, generalmente partidistas. El p., bien entendido, debe estar por encima de ello. Es muy difícil dejar de considerarse en posesión de la verdad, la única verdad, cuando se trata de definir el alcance y los límites del concepto de patria.Para un patriota, el destierro es el supremo castigo y la suprema injusticia. Se siente marginado de la patria como tarea, del hacerse de la patria. No lo es, en cambio, la voluntaria expatriación que supone una actitud, una postura, de censura y de lucha. Un patriota no admite el secesionismo, ni puede considerar al secesionista como patriota en otra patria más reducida, la suya. La grandeza de la patria es una de las primeras premisas del p., que, sin embargo, puede derivar hacia el expansionismo y el imperialismo (v.). En posición atentatoria por exceso contra el p. hay que colocar un cierto tipo de humanismo, como corriente que, reclamando la máxima libertad para el hombre, piensa que a ella se opondría cualquier clase de trabas, entre ellas las fronteras, el disfrute de privilegios inherentes a la nacionalidad, o la falta de posibilidad de elegir lugar de asentamiento y de vida donde se desee.V. t.: PATRIA.TESTA ALAVEZ.
BIBL.: M. GARCÍA MORENTE, Idea de la hispanidad, Madrid 1961; J. ORTEGA Y GASSET, España invertebrada, Madrid 1962; U. SPIRITO, A. DEL NOCE, (Ocaso o eclipse de los valores tradicionales?, Madrid 1972.
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