Paranoia MEDICINA
Categoria:
Medicina
Concepción kraepeliniana. La p. representaba en otro tiempo un tipo especial de enfermedad psíquica definida como un sistema delirante, coherente y lógico, producido por causas internas. En la psiquiatría clásica el concepto de p. llegó a tener una importancia clave. El estudio de su evolución histórica permite obtener nociones psiquiátricas de primordial interés. Aunque es Kahlbaum, en 1863, el primer autor que describe la p., la definición precisa de la misma se debe a Kraepelin (v.): "paranoia es un delirio sistematizado, es decir, un sistema delirante coherente y lógico, de desarrollo insidioso, evolución crónica y etiología interna o constitucional, que se acompaña de claridad y orden en la conciencia, el pensamiento y la conducta".Para Kraepelin, la p. es una enfermedad psíquica autónoma. No se acompaña de alteraciones de la conciencia, como suele ocurrir en las psicosis sintomáticas, ni de trastornos del pensamiento, como suele suceder en las psicosis esquizofrénicas (v. Psicosis). Para completar el perfil autónomo de la p. frente a los demás distritos nosológicos, Kraepelin señalaba la impermeabilidad del sistema de ideas paranoico para las influencias de índole psicológica y, finalmente, tomaba la decisión de excluir de la p. el delirio de los litigantes, por estimar que el desarrollo del mismo está muy influido en sentido activador o inhibidor por los factores psicológicos. El sistema delirante que constituye la p. en la concepción de Kraepelin consiste en una trama de ideas conexionadas lógicamente entre sí. El tema del delirio (v.) varía de unos casos a otros: la persecución, los celos, el amor, etc. La vida psíquica y la conducta del enfermo están centradas en el delirio: p. ej., en la convicción de que una sociedad secreta le persigue o un ilustre caballero le hace insinuaciones amorosas por vías múltiples. Por regla general, los contenidos del delirio no coinciden con los datos de la realidad. A veces, su absurdidad es notoria. Pero el enfermo los vive con una convicción extraordinariamente firme, que se muestra invulnerable para toda clase de influencias psicológicas y demostraciones de orden lógico. Los razonamientos, que el enfermo construye muchas veces en exceso, sólo adolecen de una nota ilógica: la subordinación al delirio. Sérieux y Capgras llamaban a estos enfermos "locos razonadores".En Alemania, se han discutido muchísimo las ideas de Kraepelin sobre la p. Los trabajos de Kolle demuestran que los enfermos en que Kraepelin se había basado para describir la p. presentaban síntomas evidentes de esquizofrenia (v.). Casi todos tenían un cuadro esquizofrénico mitigado que se llama parafrenia y una constitución pícnica. El carácter ligero de su sintomatología esquizofrénica, según Kolle, se debía a la resistencia ofrecida por la constitución pícnica (v. CARACTEROLOGíA). El análisis de la concepción kraepeliniana sobre la p. permite distinguir en ella dos sectores: descripción e interpretación. Kraepelin, como ya se podía prever dada su calidad de clínico excepcional, describe con rigor sus observaciones: "La paranoia es un delirio sistematizado de evolución insidiosa y crónica". El error se introduce en la interpretación, en el momento en que se establece la autonomía de la p. con relación a la esquizofrenia, los desarrollos psicopáticos de la personalidad y las reacciones psicológicas anormales a las vivencias y las situaciones.Síndrome paranoide. La p. ha sido reemplazada así por el síndrome paranoide, que engloba una serie de delirios relativamente sistematizados, cuya construcción, según los casos, se monta sobre una esquizofrenia residual, un estado de ánimo morboso, un desarrollo psicopático o una reacción vivencial anormal. Su pieza común es un sistema de ideas plenamente coherentes y firmemente arraigadas. Se trata, en rigor, de ideas y juicios deliroides que son comprensibles psicológicamente, puesto que se derivan de la afectividad del ser o representan una reacción a una vivencia o una situación. Se contrapone al delirio primario, por ser éste psicológicamente incomprensible, ya que tiene una estructura distinta de los diversos tipos de vivencia normales (v. DELIRIOS).Keyserling propone reservar el término p. para las reacciones y desarrollos paranoides, con objeto de evitar que estos casos se incluyan en las psicosis esquizofrénicas. Las vivencias y situaciones que pueden conducir a una reacción paranoide se relacionan casi siempre con el aislamiento social y la soledad, el sentimiento de culpa, las heridas contra la autoestimación, las humillaciones, el sentimiento de vergüenza o las ofensas contra el derecho propio. Los modelos más típicos de reacciones paranoides por aislamiento se producen entre los reclusos (Birnbaum), los residentes en países de lengua desconocida (Allers), los ciegos (Sanchís Banus y Alberca Llorente), los sordos y duros de oÍDo (Kraepelin) y los sordomudos (Mikulsky). En las reacciones paranoides ocasionadas por las influencias del medio, las vivencias de vergüenza, humillación o injusticia suelen ser la clave genética.En los desarrollos paranoides, el papel causal más importante corresponde a la disposición personal. Las vivencias asumen sólo una función circunstancial, que puede consistir en poner en marcha el desarrollo. Así, p. ej., éste puede iniciarse a partir de una auténtica injusticia. Casi todos los desarrollos paranoides se producen entre personalidades de estos dos tipos: a) Los fanáticos luchadores, que se distinguen por el excesivo desarrollo del amor propio, el espíritu justiciero, la obstinación y la terquedad. b) Los inseguros de sí mismos, que se caracterizan por la timidez, el sentimiento de inferioridad, las tendencias a los escrúpulos y la hipersensibilidad. En tanto que el delirio de los primeros suele ser de tipo litigante, que les lleva a promover pleitos y pleitos, el de los segundos corresponde al delirio sensitivo de autorreferencia, en que el enfermo refiere a sí mismo las palabras y gestos de los demás, creyendo ser objeto de miradas, burlas, etc.López Ibor ha demostrado que muchos delirios sensitivos de autorreferencia están montados sobre un estado de ánimo anormal de tipo depresivo-angustioso. En la estructura de la angustia morbosa está presente la cualidad autorreferencial del "yo". "Lo que se halla en la base de muchos desarrollos paranoides es una fase psicótica de tipo angustioso-depresivo, no alineable al lado de la esquizofrenia, sino de la melancOUA angustiosa o de lo que yo llama afecciones del círculo pmopático. El delirio se construye sobre la desconfianza e inseguridad que da la angustia. Tal angustia no es reactiva ni psicógena, sino vital, fisiógena" (López Ibor).El sistema delirante es el fenómeno psicopatológico más contagioso. De aquí que no sea raro el establecimiento de un delirio con el mismo tema en dos personas o incluso en más que viven juntas. En la persona inductora, el delirio suele ser un síntoma esquizofrénico. En la inducida, se trata casi siempre de una reacción paranoide. Una vez que se toma la medida de separar a ambas personas, el delirio del inductor suele continuar igual y es muy frecuente que se extinga rápidamente el delirio inducido. Pero no siempre ocurre así, ya que además de la transmisión por inducción existe el contagio mediante la comunicación, en que el sujeto contagiado no permanece pasivo, sino que se apropia activamente del delirio. En matrimonios emigrantes a un país de lengua desconocida se presenta con relativa frecuencia una reacción paranoide. Los dos cónyuges hacen casi a la vez una reacción paranoide que se refuerza recíprocamente.V. t.: DELIRIOS; CARACTEROLOGíA.F. ALONSO-FERNÁNDEZ.
BIBL.: F. ALONSO-FERNÁNDEZ, Fundamentos de la psiquiatría actual, I-I1, Madrid 1968; E. BLEULER, Afectividad, sugestibilidad y paranoia, Madrid 1942; J. J. LóPEZ IBOR, Los problemas de las enfermedades mentales, Barcelona 1949; ÍD, Las neurosis como enfermedades del ánimo, Madrid 1966; J. ZUTT, Ueber verstehende Anthropologie, "Psychiatrie der Gegenwart", I, 2, Berlín 1963; E. BLEULER, Tratado de Psiquiatría, Madrid 1967.
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