Papuidas
Categoria:
Cultura
La palabra papú proviene del vocablo malayo papuwasha, que quiere decir crespo, es decir, gente de cabello crespo, característica de los melanesios. El término papúa puede abordarse en el triple aspecto racial, lingüístico y cultural, en este caso relacionados y vinculados, si bien es difícil establecer fronteras, no coincidiendo siempre dichos términos en los distintos grupos humanos que englobamos bajo el nombre de papuidas. Racialmente se clasifica dentro del tronco negrida la variedad papúa como una subraza de la variedad melanesia (v. MELANESIA II). Los especialistas en Antropología física no se ponen de acuerdo sobre las características que tipifican la aludida subraza papúa, cuya impronta encontramos en Nueva Guinea e islas próximas; quizá el elemento diferenciador más destacado del resto de la raza melanésica sea la convexidad de la nariz. Según Haddon, los papúas tienen el cabello negro ulótrico (rizado), barba poblada, piel color achocolatado oscuro, estatura media, cabeza dolicocéfala y alta, frente huidiza, cejas prominentes y cierto prognatismo. En realidad, bajo la denominación de papú se engloban gran variedad de grupos étnicos, diferenciados tanto por sus elementos físicos, como por las formas de cultura.Se ha supuesto originada esta variedad racial por hibridación de negritos (v.) con australoides, apoyando esta hipótesis según algunos antropólogos en las notables diferencias no sólo de tribu sino individuales aun dentro del mismo grupo. De todas maneras, parece que las características papúas forman el sustrato racial común en la mayoría de las islas de la Melanesia situadas al E de Nueva Guinea, claramente observable entre los grupos humanos cuyo hábitat es el interior de las islas y que parecen elementos culturales arcaicos. El hecho de encontrarse esta impronta en las zonas interiores de islas alejadas entre sí parece confirmar la idea de que se trata de grupos establecidos en época antigua y que han sufrido el empuje posterior de nuevos aportes humanos con un desarrollo tecnológico más elevado y poseedores de conocimientos náuticos, elemento este último que ignoran los p. del interior. Según Haddon, el área del sustrato racial papúa se extendería a Australia y Tasmania. Verneau, en 1924, correlacionó los papúas con cráneos de aborígenes americanos del área colombiana. Sarrarin sugiere la existencia de un complejo austramelanesio, que engloba a melanesios, australianos y tasmanios (v.). El tipo racial papúa se aprecia con más nitidez en el área comprendida entre los ríos Digul y Fly, aunque los elementos raciales característicos se encuentran en toda la isla de Nueva Guinea mezclados con otros elementos raciales, y se da el caso de hallar en una misma aldea elementos raciales diversos; la mezcla con razas indonesias se aprecia en la zona occidental de la isla; solamente en la costa hay un predominio del tipo físico melanesio.Estos datos han de ponerse en conexión con las observaciones lingüísticas, ya que filológicamente el término papúa designa la lengua que habla la mayoría de los aborígenes de Nueva Guinea y que comprende toda el área de la isla, contrastando con el área marginal y discontinua de lenguas melanésicas. Fuera de Nueva Guinea se hablan algunos idiomas papúas entre los baining de Nueva Bretaña (antigua Nueva Pomerania) y los buin de Bougainville en las islas Salomón. Al S del Golfo Mac-Cluer viven los kapaur, que se consideran los auténticos papúas.Culturalmente, es difícil señalar unas características generales, ya que falta hacer un estudio completo de las peculiaridades de estos grupos. Técnicamente, son agricultores de azada, y su importante animal doméstico es el cerdo. En la actualidad, los grupos más conocidos son los aborígenes situados entre los ríos Digul y Fly, que constituyen, pese a las diferencias lingüísticas dentro de los idiomas papúes, un conjunto cultural bastante uniforme, en el que se incluyen las tribus de la isla de FrederikHendrik. Base de la alimentación es la palmera de sagú y el cocotero, desconocido éste por la población más antigua del área occidental de la isla de Frederik-Hendrik. Los papúas del área entre el Digul y Fly son cazadores de cabezas y emplean como armas el arco y la flecha; poseen clavas con puño de piedra perforada y también utilizan lanzas que disparan con cuerdas a manera de hondas. El vestido femenino lo constituye una saya de flecos que adopta variantes en los diversos grupos; el masculino se reduce a una concha de caracol o corteza de coco como estuche fálico y un cinturón con cola; la indumentaria se completa con adornos varios: collares, brazaletes, aros en las piernas, pendientes de cañón de plumas de casuario, tacos en la nariz, etc.; utilizan en fiestas y ceremonias el adorno para la cabeza de plumas de casuario o aves del paraíso. Los elementos materiales de uso corriente lo constituyen agujas de hueso, diente de jabalí, espinas de pescado, fragmentos de conchas, cuchillos de bambú y hachas de piedra, cuya materia prima procede de la región del alto Digul.BIBL..: H. A. BERNATZIG, Razas y pueblos del mundo, 11, 2 ed. Barcelona 1965; J. y P. VILLEMINOT, La Nouvelle-Guinée, Verviers 1966; H. V. VALLOIs, Las razas humanas, Barcelona 1949.**AUJ. P. GARRIDO ROIZ.
**BIOPAQUIRO (Francisco Montes de la Paz)
Torero español, n. el 13 en. 1805 en Chiclana de la Frontera (Cádiz), mostrando al enfrentarse con reses bravas en faenas camperas tan extraordinariás condiciones para ello, que se puso a frecuentar capeas, conquistando rápidamente notoriedad. Su paisano, el que había sido famoso espada jerónimo José Cándido, a la sazón profesor-ayudante en la sevillana Escuela de Tauromaquia, le procuró una plaza de alumno en dicho centro, en el que las dotes naturales que tenía para la lidia de astados fueron complementadas con adecuadas enseñanzas. Pedro Romero, director del mismo, pronosticó: "Paquiro es un guapo mozo, con buena muleta y mejor capote y en su día no encontrará en los ruedos quien le iguale". En efecto, tras su alternativa en Madrid (18 abr. 1831) se erigió en emperador de los toreros, ya que no encontró rival de su talla, ocupando un puesto solitario entre las competencias de Juan León con El Sombrerero y de la de Curro Cúchares (v.) y El Chiclanero, siendo el mejor lidiador, el maestro indiscutible, como en épocas posteriores habían de reinar asimismo señeros Guerrita y Manolete (v.). Su conocimiento de los cornúpetas, su gran destreza en todas las suertes, su valentía y agilidad física y mental, unidos a su amor propio y pundonor, le hicieron ganar totalmente el favor de los públicos y la admiración de sus compañeros. No fue "rondeño" ni "sevillano" en cuanto a su forma de realizar el toreo, sino que enlazó las escuelas toreras que entonces privaban yque habían instaurado el rondeño Pedro Romero y el sevillano Pepe-Hillo (v.).
Ejerció, pues, a la vez, un toreo parado y movido, puro y de adorno, de brazos y de piernas, alumbrando en esto, como en otras facetas de su estilo artístico, la chispa del genio creador. El fallo de su personalidad profesional estaba en la suerte de estoquear, ya que solia dar estocadas atravesadas. Fue el primer torero que entendió la lidia como una labor de conjunto y organizó su cuadrilla con mucha disciplina, como un juego ordenado y de estrategia, en el que cada uno tenía que realizar su cometido en beneficio común, pues el jefe tiene su misión, la principal, y más difícil, pero necesita la colaboración de sus subalternos de a caballo y a pie. Esta concepción de la lidia es una de las meritorias aportaciones de P. Una grave cornada en la pierna izquierda sufrida en Madrid (21 jul. 1850) le hizo retirarse de la profesión, muriendo en Chiclana, el 4 de abril siguiente, a consecuencia de unas fiebres malignas. Además de su magisterio con el traje dé luces, legó a la posteridad una tauromaquia que redactó Santos López Pelegrín (Abenamar), inspirada en la de Pepe-Hillo, pero notablemente ampliada. P. fue un torero que imprimió su artística huella en la evolución del espectáculo tauromáquico.A. GARCÍA-RAMOS.
BIBL.: F. G. DE BEDOYA, Historia del toreo, Sevilla 1850; J. SÁNCHEZ DE NEIRA, El toreo, gran diccionario tauromáquico, Madrid 1879; J. M. DE Cossfo, Los toros, Madrid 1943.
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