Palestina IV. Historia Moderna y Contemporánea. HIST.
Categoria:
Historia
Bajo el Imperio otomano. Los cuatro siglos de dominio otomano (1517-1918) significaron para P. un estancamiento cultural y una progresiva decadencia económica, y sólo ocasionalmente algunos emires erigieron reinos locales que gobernaron con relativa prosperidad. El dominio otomano no significó cambios en la estructura de la población palestina, ni altero el carácter eminentemente árabe del país, pues su lengua, religión,. costumbres y cultura siguieron siendo árabes. P. era una división administrativa del Imperio otomano que, tras la nueva estructuración de 1887-88, se fraccionó en las provincias de Acre, Náblus y Jerusalén, si bien esta ciudad y su región circundante gozaban de un status autónomo y no dependían de la provincia sino directamente de Constantinopla (v. JERUSALÉN III). Los palestinos gozaban dentro del Imperio de igualdad de derechos civiles y no sólo participaban en las elecciones parlamentarias, sino que podían ascender y de hecho ascendían a los más altos cargos ejecutivos, legislativos y administrativos. La autonomía local era respetada por los turcos, siempre que no interfiriese en la percepciótl del impuesto colectivo, eje fundamental de su administración que, en manos de funcionarios poco escrupulosos, era fuente de corrupción y provocaba la emigración de la población, el abandono del cultivo de los campos y la ruina de las aldeas.Los intereses cristianos y judíos se enfrentaron en el transcurso del S. XIX, a veces violentamente, sobre el suelo palestino, por la posesión de los Santos Lugares, sobre todo la gruta del Nacimiento de Cristo y la iglesia de la Natividad en Belén. En la primera mitad del siglo afluyeron profusamente viajeros, exploradores y misioneros y se realizaron fundaciones culturales, como el colegio protestante sirio, hoy Univ. Americana de Beirut (1866). La actividad educacional y misional creció activamente, si bien el proselitismo entre los árabes estaba estrictamente prohibido. Los intereses judíos sobre P. se manifestaron arrolladoramente desde la fundación del movimiento sionista (1897), y una oleada de emigración empezó a afluir sobre el país, lo que provocó un fuerte movimiento nacionalista árabe. Ambos no tardarían en enfrentarse, si bien el gobernador de Siria-P., Jmal Pasha, aterrorizó a la población y suprimió las sociedades nacionalistas, tanto judías como árabes.La terminación del canal de Suez (1869), la ocupación inglesa de Egipto (1880), y la francesa del Líbano, despertó en Europa la conciencia de la importancia del Próximo Oriente y el deseo de atraerlo a su área de influencia. El Kaiser Guillermo II visitó P. (1893) tras arduos preparativos que culminaron en una serie de realizaciones germanas en los Santos Lugares, si bien su más brillante expresión fue el ferrocarril Berlín-Bagdad. Las ambiciones germanas cristalizaron al estallar la I Guerra mundial en la alianza de Turquía a su política. Las fuerzas germanoturcas, al mando de von Sanders, lanzaron desde P. una ofensiva contra el canal de Suez (febrero 1915 y agosto 1916), mientras Inglaterra, ayudada por judíos y árabes, cuya sublevación frente a Turquía apoyaba, realizaba su ofensiva al mando del general Allenby, que ocupó Gaza y Jerusalén (diciembre 1917). Turquía se vio obligada a pedir el armisticio, cuya firma puso fin a 400 años de dominio turco sobre P.La declaración Balfour. Los ardientes deseos árabes de fundar un Estado totalmente árabe e independiente del Imperio en P. fueron alentados por Inglaterra y Francia principalmente: correspondencia entre H. MacMahon, alto comisario británico en Egipto, y Husayn, jerife de La Meca (1915-16); mensaje Hogarth (enero 1918) dirigido por el gobernador británico al mismo jerife; y declaración anglofrancesa (7 nov. 1918). Por su parte, los judíos acariciaban la idea de instalarse en P. desde hacía tiempo, especialmente desde que T. Herzl (v.) publicó su Estado judío (1896).Las presiones judías cristalizaron en la manifestación escrita que A. J. Balfour (v.), ministro británico de Asuntos Exteriores, dirigió a lord Rothschild (2 sept. 1917), en la que manifestaba la acogida favorable del Gobierno británico al establecimiento en P. de un hogar nacional para el pueblo judío, sin que por ello se perjudicasen los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías del país. La declaración Balfour es, pues, la raíz del problema palestino y la causa de su tragedia. Divulgada sin el consentimiento árabe, provocó consternación entre éstos y oposición entre algunos sectores sionistas, que entendían crearía una oleada de antisemitismo. La declaración fue estudiada en la conferencia de paz de Versalles (1919) y, a propuesta del presidente Wilson, una comisión, llamada King-Crane, visitó P. para dilucidar el Estado de opinión sobre el futuro del país, ratificando la disconformidad absoluta de sus habitantes con el plan sionista. DesoÍDo su informe, la Sociedad de Naciones (24 jul. 1922) confirió el mandato palestino al Gobierno británico, con la misión de aplicar la declaración Balfour.El mandato británico. Debería cumplir dos objetivos: conducir al país a la independencia, mediante la creación y perfeccionamiento de instituciones autónomas, y situarlo en tales condiciones políticas, administrativas y económicas, que permitiera la creación del hogar nacional judío. Si en el primer punto fracasó, pues a la terminación del mandato (1947) todos los poderes permanecían aún en manos del alto comisario británico, en parte por la oposición judía, en el segundo fue un éxito, abriéndose el país a la inmigración judía, pese a la oposición de sus habitantes árabes, que -respondieron con motines y revueltas: 1920, 1921, 1929, 1933 y casi ininterrumpidamente desde 1936 a 1939.Para frenar la oleada de descontento, el Gobierno británico anunció en su Libro Blanco la adopción de una nueva política, que desarrollara las instituciones autónomas y controlara la inmigración judía, pero ante la continua tensión, la comisión Peel (1936) recomendó el cese del mandato y la partición del país. Inglaterra, incapaz de controlarlo y presionada por las campañas sionistas y por EE. UU. que los apoyaba, transfirió su mandato a las Naciones Unidas (1947).La partición. Una comisión especial, UNSCOP, estudió el problema palestino, presentando dos proyectos: un plan mayoritario que proponía la partición del país y lacreación de un Estado árabe y otro judío, ligados por una unión económica, y un plan minoritario de erección de un Estado federado con capital en Jerusalén. Pese a la decidida oposición árabe, la Asamblea General votó en favor de la partición (29 nov. 1947), adoptándose el plan mayoritario con ligeras variantes. Esta resolución desató una oleada de protestas y disturbios en P., pues los árabes estaban firmemente decididos a impedirla, y los judíos a efectuarla. Ante el empeoramiento de la situación, las Naciones Unidas volvieron a estudiar el problema palestino (marzo-abril 1948) y especialmente la propuesta del representante norteamericano de colocar al país bajo una administración fiduciaria hasta establecer un Gobierno aprobado por ambas partes, que fracasó ante la oposición sionista.La proclamación del Estado judío (15 mayo 1948) (v. ISRAEL III) provocó automáticamente la guerra con los Estados árabes vecinos -Egipto, Transjordania, Siria y Líbano- para la que ambos contendientes estaban muy desigualmente preparados. Los judíos contaban con un adiestrado ejército, pues las tres sociedades secretas existentes durante el mandato -Haganá, Irgún Zéwa’i Léumí y Stern- habían sido absorbidas por él, además de un importante arsenal bélico y recursos económicos, mientras los árabes palestinos carecían de organización militar y sus grupos voluntarios, el más destacado el Ejército de Liberación Árabe, no estaban centralizados. Tampoco contaban con recursos económicos y habían sido virtualmente desarmados tras sus revueltas durante el mandato.Los refugiados palestinos. Los métodos empleados por el ejército judío durante la guerra de atemorizar a la población, invitarla a abandonar sus casas o expulsarla violentamente al ocupar sus aldeas y ciudades -Haifa, Lydda y Tiberíades, entre otras- agudizó el problema ya existente de los refugiados. Terminada la guerra, las Naciones Unidas recomendaron a ambos contendientes su repatriación (11 dic. 1948) y nombró una Comisión de Conciliación para efectuarlo, pero si bien árabes y judíos firmaron el protocolo de Lausana (12 jun. 1949), éstos se negaron a ello. Varios organismos internacionales colaboraron para mitigar su angustiosa situación, hasta que las Naciones Unidas organizaron la United Nations Relief for Palestine Refugiees (UNRPR, 1949) y la United Nations Relief and Works Agency (UNRWA, 1950), que procuran proveerles de alimentos, albergue, asistencia médica y, últimamente, de adiestramiento profesional.Tras la guerra de los Seis Días (1967), se ha recrudecido el problema de los refugiados, ya que miles de árabes palestinos abandonaron sus hogares ante las represalias sionistas y cruzaron la frontera hacia Egipto, Líbano y Jordania.La resistencia palestina. Como consecuencia de la constante política agresiva israelí y de la ineficacia de las Naciones Unidas para resolver el problema palestino, han surgido organizaciones de resistencia que pretenden liberar P. y repatriar a su población árabe.Durante el Congreso Nac. Palestino de Jerusalén (1964) se fundó la Organización Palestina de Liberación, junto a la que actúan otras, la más importante de éstas quizá sea al-Fatah. Sus comandos sabotean las obras públicas, tendidos eléctricos, red de comunicaciones y han hecho acto de presencia en el mismo Tel Aviv. Últimamente se han lanzado a actos terroristas de repercusión internacional, como el secuestro de aviones, el ataque a la delegación israelí en la villa olímpica durante los Juegos Olímpicos de Munich (1972) y las bombas en paquetes postales. Israel ha respondido con sangrientas represalias sobre los Estados árabes vecinos que amparan a los refugiados: en Jordania, ataque al campo de refugiados de Karameh (20 nov. 1967); y en el Líbano, aeropuerto de Beirut (28 dic. 1968), lo que contribuye a que la tensión aumente constantemente, estallando una nueva guerra en octubre 1973.M. J. ALVAREZ PANTOJA.
BIBL.: D. PERETZ, Israel and the Palestine Arabs, Washington 1958; J. LARTEGNY, Las murallas de Israel, Barcelona 1969; F. BERNADOTTE, To Jerusalem, Londres 1951; B. PORCEL, El conflicto árabe-israelí, Barcelona 1969; S. G. THICKNESSE, Arab Refugees, Londres 1949; L. LEONARD, The United Nations and Palestine, Nueva York 1949; H. CATTAN, Palestina, los árabes e Israel, México 1971; R. CIUDAD, La resistencia palestina, Madrid 1970; S. N. FISHER, The Middle East, Londres 1960; AL FATHA, La revolución palestina y los judíos, Barcelona 1970.
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