Ovni
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Varios
Introducción. OVNI es una abreviatura-sigla formada con las iniciales de "Objetos volantes no identificados", expresión con que se designa genéricamente a los objetos de naturaleza desconocida aparecidos en la atmósfera. Contra lo que generalmente se creía no ocurre tan sólo en la época actual la aparición esporádica en nuestra atmósfera de objetos volantes (conocidos vulgarmente por platillos volantes) de muy diverso aspecto, forma, luminiscencia, etc., tanto de día como de noche, con velocidad variable o estacionándose según los casos. Desde principios del XVII vienen citadas tales apariciones por diversos autores y observadores (más de doscientos casos hasta mediados del S. XX).La observación mediante el radar (v.), que tan útiles servicios viene prestando a la navegación aérea y espacial, en vez de aclarar el misterio que rodea a los OVNI sólo ha contribuido a complicarlo. En efecto, en ciertos casos en que tales objetos eran "invisibles" aparecieron en la pantalla radárica ecos radioeléctricos como los producirían cuerpos sólidos moviéndose a gran velocidad. En cambio, en otros casos, cuando el móvil era percibido visualmente por observadores humanos, producía en la pantalla el tipo de imágenes indefinidas que originan el aire ionizado, las nubes radiactivas, etc. Otras veces, los objetos visibles en movimiento han suministrado claramente ecos de cuerpos sólidos animados de grandes velocidades. Sin embargo, parece que se están ensayando nuevos tipos de radar, para poder poner en evidencia la identidad de la envoltura plasmática (v. PLASMA) con que se rodea todo cuerpo al penetrar en la atmósfera y de esto poder deducir la naturaleza del cuerpo observado.Sobre la naturaleza intrínseca de los OVNI se han hecho las más variadas suposiciones: desde atribuirlos al histerismo colectivo (según admiten muchos psiquiatras), hasta considerarlos consecuencia de la simple disposición de partículas de polvo sobre la córnea (que pueden aparentar objetos lejanos de gran tamaño), corpúsculos sanguíneos intraoculares, gruesas telarañas impulsadas por el viento, bandadas de aves migratorias, meteoritos, globossonda, estratos de aire ionizado causantes de refracciones, etc.Fenómenos observados. La primera noticia periodística sobre platillos volantes apareció en la Gaceta de Madrid el 14 ag. 1863. En ella se afirmaba que un extraño discoluminoso de color rojizo, rematado por un penacho de llamas, había aparecido sobre los tejados de Madrid en dirección hacia el Este. Por aquellos años fueron numerosos los fenómenos celestes registrados por los observatorios de Londres, París, Berlín o Roma.El 30 jun. 1908, en la taiga de Tunguska, Siberia, cayó lo que se supuso un enorme meteorito, produciendo un impresionante cataclismo. El profesor Alexander Kacantsev dice al respecto: "Todos los periódicos del mundo reprodujeron la descripción de una terrible explosión, hablando de una columna de llamas en cuya cima brotaba un globo de fuego. El fragor fue oído a centenares de Km. y los observatorios sismológicos registraron la sacudida. La confrontación de los sismogramas de la catástrofe siberiana y de la explosión de Hiroshima revelan que ambas son semejantes". Lo que trae consigo que muchos expertos en platillos volantes aseguren que se trató de la caída de un disco volador movido por energía nuclear.A finales de 1944 los departamentos aéreos aliados comenzaron a recibir extraños partes, en los que se hablaba de fantasmagóricas luces que seguían en su vuelo a las formaciones de combate. Tan a menudo se producían estas apariciones, que los pilotos ingleses las llamaban "bolas de fuego alemanas" y los norteamericanos "cazas de fuego". Estos eran descritos como pequeñas esferas radiantes de unos 50 cm. de diámetro, propagadoras de una luz difusa y dotadas de una asombrosa velocidad y capacidad de maniobra. Todo hacía pensar que se trataba de modernísimos aparatos espías. Al acabar la guerra se vio que las bolas de fuego habían preocupado por igual a los dos bandos. Numerosos pilotos alemanes declararon haberse visto espiados por unos objetos, coincidiendo sus descripciones con las dadas por los ingleses y americanos. El asunto se mostró inexplicable y pasó a los archivos de los Servicios de Inteligencia con un título que no tardaría en hacerse famoso: Unidentified Flying Objetos, UFO (Objetos Voladores No Identificados, OVNI).Después, globos sonda, extraños fenómenos atmosféricos, alucinaciones de pilotos y psicosis colectivas justificaban numerosas apariciones en los cielos americanos y europeos de los radiantes discos voladores, y, cosa extraña, parecían éstos tener una cierta preferencia por los lugares prohibidos. Los discos habían sido avistados en las inmediaciones de las más importantes bases de Occidente, como la de White Sand (Nuevo México), en la que R. B. McLanghli, experto en proyectiles cohete, tras dirigir un lanzamiento, pudo observar en las pantallas de radar cómo dos extraños objetos colocados a ambos lados del cohete seguían su vertiginoso ascenso. A los pocos instantes uno de los puntos luminosos se colocó al lado de su compañero y ambos adelantaron al proyectil a una velocidad calculada de 28.300 Km/h. desapareciendo al instante. ¿Globos sonda a 28.000 Km/h.? ¿Radar alucinado?En una noche de mayo de 1967 varios granjeros del pequeño pueblo francés de Marliens vieron en el cielo un disco que emitía una luz cegadora y que pocos minutos después desapareció como por ensalmo. A la mañana siguiente los campesinos vieron cOn sorpresa que algo había calcinado un extenso círculo de tierra en una parcela de cultivo. Las huellas fueron examinadas por la policía y varios expertos llegados de París. Podían apreciarse marcas casi idénticas a las halladas en Nuevo México en otro caso parecido. El 3 jun. 1965, James McDivitl y Edward White, que tripulaban la cápsula Géminis 4, pudieron fotografiar extrañas luces, y lo mismo hicieron los astronautas Young y Collins a bordo de la Géminis 10.Interpretación. El caso OVNI se muestra cada vez más complicado, y harían falta numerosas páginas para analizarlo en sus múltiples facetas.Uno de los primeros problemas con que se enfrenta el investigador es el silencio oficial. El aire irónico que adoptan la mayor parte de los comunicados oficiales sobre apariciones de platillos volantes contrasta con la realidad. Todas las potencias poseen un organismo de investigación dedicado al estudio de los casos OVNI, integrado la mayor parte de las veces por prestigiosos científicos y especialistas. Las rotundas afirmaciones en contra de la existencia de los platillos volantes parecen contradecirse con el vivo interés con que el fenómeno ha sido acogido por ciertos países. El hombre medio no puede por menos de pensar que es absurdo que los más importantes Gobiernos del mundo destinen enormes sumas de dinero y malgasten el tiempo de autorizados científicos en la investigación de algo que no existe.Es indudable que nos encontramos ante un fenómeno que desborda el saber científico contemporáneo. No todo es fantasía en el caso OVNI. El Gobierno norteamericano encargó al ATIC (Servicio de Información de las Fuerzas Aéreas) la formación de una comisión de encuesta para la investigación de objetos voladores no identificados, a la que se dio el nombre de Proyect Sign (Proyecto Signo). Los trabajos llevados a cabo por dicho proyecto fueron tenidos en secreto. Al año siguiente se emprendía un nuevo proyecto, el Grudge (Hastío), al que se uniría otro más, el Blue book (Libro azul). Los resultados de estas encuestas no son del todo conocidos. El ATIC se ha limitado a dar algunas estadísticas de apariciones y a justificar muchas de ellas como fenómenos meteorológicos, o como producto de una excesiva imaginación. Sin embargo, es curioso examinar algunos de las datos aparecidos. Según el ATIC, desde 1947, las diversas comisiones de encuesta para investigación de los platillos volantes han registrado 6.708 informes sobre observaciones de discos voladores, y entre ellos se han escogido 2.773 para su estudio meticuloso. Los resultados fueron los siguientes: en 18,15% de los casos los platillos habían sido confundidos con globos sonda, en el 11,76 se trataba de simples aviones a reacción, en el 14,20 resultan ser visiones de astros o meteoritos, en el 4,21 eran fenómenos de refracción y en el 1,66% se atribuían a alucinaciones, mixtificaciones o psicosis. Quedaba un 26,49% de casos calificados como inexplicables, aunque el informe afirmase rotundamente que "... después de dos años de arduas investigaciones, podemos afirmar que los discos voladores no existen".A partir de 1956 se creó en la Unión Soviética el llamado Proyecto Moliniya, dependiente de la organización espacial y del Servicio de Seguridad del Estado. A igual que los proyectos norteamericanos, las investigaciones soviéticas permanecieron en eI más absoluto secreto, pero por posteriores manifestaciones de científicos soviéticos, podemos deducir que los hombres del Proyecto Moliniya terminaron por descartar la hipótesis que identificaba los platillos volantes con armas secretas de una potencia enemiga. Así, en el número de dic. de 1967 de la "Sputniks", bajo el título "Intentemos poner un poco de orden en la cuestión de los platillos volantes", aparece un extenso artículo firmado por los científicos; E. Vitolnieck, del laboratorio de Astrofísica de la Academia de Ciencias de la URSS; I. Melderis y E. Vitolniek, de la Sociedad de Astronomía y Geodesia de la URSS. En él se dice entre otras cosas: "Estos últimos años la prensa viene publicando observaciones de objetos voladores no identificados, apreciados no sólo a simple vista, sinotambién por telescopio, registrados por los radares y captados por las cámaras...". Y tras relatar muchos de los sucesos acaecidos, afirman: "Las características de los objetos observados no parecen concordar con fenómenos conocidos de índole natural, y su forma no recuerda en nada a los últimos prototipos de aeronaves de experimentación". En el mismo sentido se manifiesta F. Zigel, miembro del Comité Cosmonáutico de la URSS, con sede en la Escuela Central de Aviación y Cosmonáutica de Moscú: "... que los discos volantes no son ningún fruto de la fantasía, sino objetos reales, lo demuestra el hecho de que éstos no sólo son visibles a simple vista, sino que dejan imágenes bien definidas sobre las películas fotográficas y son registradas por testigos imparciales, como son las pantallas de radar".En esta materia se comete a menudo un grosero error: se intenta encontrar una explicación de los OVNI como si su existencia fuera un fenómeno normal, no pensando jamás que también podría tratarse de cosas excepcionales que se hallan más allá (al margen) de los métodos habituales con que solemos resolver nuestros problemas de Física.V. t.: EXOBIOLOGÍA.J. BALTÁ ELÍAS.
BIBL.: D. LESLIE y G. ADAMSKI, Flying Saucers Have Landed, Londres 1953; J. VALLES y J. VALLES, Fenómenos insólitos del espacio, Barcelona 1966; J. M. BONELLI RUBiO, El mito de los invasores (Los OVNI), Folletos "Roca Viva", Madrid; MARKOWITZ, Física y metafísica de los OVNIS, "Las Ciencias", XXXIII (1968).
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