Ostwald, Wilhelm Friedrich
Categoria:
Biografía GER
Químico alemán; n. en Riga el 2 sept. 1853 y m. el 4 abr. 1932. Hizo sus primeros estudios en el Gimnasio de Riga, pasando después a la Univ. de Darpot para estudiar Química bajo la dirección de C. Schmidt. No se mostró muy buen estudiante, dedicándose a numerosas actividades. En la Universidad dedicaba la mayor parte del tiempo a la música, pintura y vida social. Ante las reconvenciones que le hiciera su padre, cambió totalmente, dedicándose con entusiasmo al estudio, y en 1875 presentó un trabajo demostrando que en la hidrólisis (v.) del cloruro bismútico se cumplía la ley de acción de masas, trabajo que le permitió pasar al examen final. Se dedicó entonces a estudiar Ciencias físicas con Ottingen y fue nombrado profesor asistente en el departamento de Física, puesto que cambió por el de igual grado en el de Química. Como resultado de sus trabajos fue nombrado en 1881 profesor de Química en el Politécnico de Riga, puesto que ocupó hasta 1887. Durante este periodo publicó su obra Lehrbusch der allgemeinen Chemie (Leipzig 188587). Pasó entonces a Leipzig como profesor de Físicoquímica.Se le considera como uno de los fundadores de la moderna Físico-química (v. QUIMICOFÍSICA), y contribuyen a ello no sólo sus teorías, sino también el hecho de que fundase la primera revista sobre la materia, Zeitschri f t f ür Physikalische Chemie, en colaboración con Arrhenius (v.) y Van’t Hoff (v.). Permaneció en la Universidad hasta 1915, año en que renunció a su puesto de profesor por diferencias de criterio con las personalidades académicas. Durante su actuación como profesor formó a numerosos discípulos de todos los países.Sus lecciones se basaban en la teoría de la disociación electrolítica de Arrhenius, que fue uno de los primeros en aceptar y defender, en las de Van’t Hoff, sobre teoría osmótica de las disoluciones (v. ósmosis) y en la aplicación de las leyes de la termodinámica. O. dirigía a sus alumnos hacia el empleo de la termodinámica (v.) y reconociendo la importancia de los trabajos de Gibbs, poco divulgados y casi igno.ados por los químicos, los tradujo al alemán para difundirlos, en especial la regla de las fases.Se oponía a las teorías que encerraban ideas que no podían medirse; por ello rechazó durante mucho tiempo la teoría atómica, creyendo que sólo era una ficción. Ensalzaba la importancia fundamental de la energía y dudaba de la existencia de la materia (v.) en el sentido general, pensando que todos los fenómenos físicos o químicos podían explicarse en términos de energía, incluso la ley de las proporciones mútilples. En 1909, al estudiar los trabajos de Thomson (v.) sobre iones gaseosos y los de Perrin sobre movimiento browniano, cambió de ideas y aceptó completamente la teoría atómica.Llegó a ser una autoridad internacional que influía sobre los químicos de todo el mundo. Sus libros y trabajos, además de ser claros, estimulaban a estudiar la Físicoquímica. Se ocupó de la historia de la ciencia y fundó la serie de los Klassiker; defendía el estudio de la historia, indicando que era una disciplina de un gran valor formativo. También escribió sobre la clasificación de las ciencias (v. CIENCIA VII, 3). Operador habilidoso, se construía sus propios aparatos de experimentación, rechazando los complicados y costosos que se le ofrecían; hizo el electrodo de calomelanos, el electrómero capilar y otros que le sirvieron para sus descubrimientos (v. ELECTROQUíMICA).Al final de su vida se dedicó a la "filosofía natural", basando sus ideas en la energía; publicó obras sobre esto tales como Die energetische Imperativ (1912) y Die Philosophie der Werte (1913) y publicó una revista, los Annalen der Naturphilosophie. Sus "ideas filosóficas" se encuadran dentro de un mecanicismo (v.) energético, de poca consistencia, muy próximo al materialismo (v.) de otros autores como E. Mach.G. FOLCH JOU.
BIBL.: H. BAUER, Historia de la Química, Barcelona 1933; G. LOCKEMANN, Historia de la Química, II, México 1960; W. C. DAMPIER, Historia de la Ciencia, México 1950; E. FARSEA, Great Chemists, 1962; J. BARRIO, El energetismo de W. Ostwald, "Revista de Filosofía" (Madrid 1963) 63-98.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.