Ostrogodos HIST.
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Historia
Historia. Los o. constituyeron una de las dos ramas en que se dividió el tronco de los godos a raíz de su establecimiento en el Noroeste del mar Negro, hacia mediados del s. III. Estas dos ramas fueron conocidas primero con los nombres de tervingi y greutungi y después, testimonio de Jordanés, con los de ostrogoti (godos del Este) y visigoti (godos del Oeste). El tronco común de los godos procedía de Escandinavia, donde todavía quedan topónimos, tales como la isla de Gotland, que recuerdan su presencia. De allí emigraron a las regiones de Pomerania, en el actual litoral polaco, y hacia el último tercio del s. I los encontramos en la margen derecha del bajo Vístula. Alrededor del 230, ya divididos en las dos ramas mencionadas, los godos ocuparon un amplio espacio entre los Cárpatos y los ríos Don y Vístula. No dejaron de inquietar al Imperio romano y, a mediados del s. III, saquearon las islas y ciudades del mar Egeo, hasta ser detenidos por el emperador Claudio II el Gótico, que los venció en Naissus (Ni!).Parece que, en la época del rey Ermanarico, los o. forman un gran reino desde el mar Negro al Báltico, pero las referencias históricas precisas a este pueblo parten del 375 en que fue invadido por los hunos. Muerto Ermanarico, los o. huyeron más allá del Dniéper, siguiendo el curso del Danubio y, junto a los visigodos, solicitaron asilo en el Imperio. Los o. permanecieron al Norte del Danubio, pero los visigodos fueron admitidos dentro del territorio imperial. Después de la victoria goda de Adrianópolis (378) sobre el emperador Valente, los o. aparecen divididos en dos grupos: uno de ellos, situado en la Panonia, gravitaba bajo la órbita huna, mientras el otro se estableció en la península balcánica como foederati del Imperio. En el 398, los o. de los Balcanes se sublevaron y, de acuerdo con un general bizantino, saquearon diversas regiones de Asia Menor y de los Balcanes. Una vez desaparecido el peligro huno, los o. de Panonia obtuvieron un foedus del Imperio (455) mediante el cual se les entregó la región del lago Balatón. Por estos años, su rey era Valamiro, que compartía el poder con sus hermanos Teodemiro y Videmiro. Un hijo de Teodemiro fue enviado como rehén a Constantinopla; se trataba de Teodorico, que habría de convertirse en el gran monarca de los o.Muerto Valamiro (469), le sucedió su hermano Teodemiro, que combatió a suevos, rugios y marcomanos, mientras Teodorico, ya de regreso de Constantinopla, vencía a los sármatas. Los o. amenazaban Salónica cuando, en el 473, el emperador León pactó con Teodorico; los o. se acantonarían en Macedonia y percibirían un tributo. Pero esto no bastó para contenerles y, desde el 473 hasta el 488, el pueblo o. se agita por Mesia, Macedonia y Epiro, amenazando finalmente Constantinopla. El emperador Zenón, consciente del peligro que suponía la presencia de los o. en las mismas puertas de la capital, decidió alejarles hacia el O encargándoles la misión de expulsar a los hérulos de Italia. Reunido así un heterogéneo ejército, los o. llegaron a las puertas de Italia (489). En el mismo año, Odoacro, rey de los hérulos, fue derrotado junto al río Isonzo, y un poco después, en los alrededores de Verona.Tras estas primeras victorias, los o. ocuparon la Alta Italia y, especialmente, los grandes centros de Milán y Pavía. Odoacro, sometido a un asedio de dos arios y medio en Rávena, capituló en el 493. Se inauguraba así la etapa del dominio o. sobre Italia (v. ITALIA Iv), caracterizada, sobre todo, por el largo reinado de Teodorico (v.; 493R~OSTROGODOS526), una de las figuras más interesantes del mundo bárbaro. Su época representa el más logrado intento de convivencia entre los elementos germánicos y romanos. Pero fue una hazaña casi exclusivamente personal (no hemos de olvidar los años pasados en Constantinopla) y, a su muerte, la obra de asimilación por él comenzada no tuvo continuidad; los o. desaparecerían del mapa político de Occidente dejando muy escasa huella. A este intento de cohesión interior, Teodorico unió un firme propósito de confederar bajo su égida a los restantes pueblos germánicos. Mediante sabias alianzas matrimoniales mantuvo cordiales relaciones con los francos de Clodoveo, los visigodos de Alarico 11, los burgundios y los vándalos. Su prestigio fue extraordinario y le transformó en un auténtico tutor de los bárbaros occidentales, como lo muestra la huella dejada en las leyendas épicas de estos pueblos. Los años finales del reinado de Teodorico preludian ya la crisis general de la monarquía o. Las buenas relaciones con francos y visigodos se rompen y, ante el temor bizantino, la política tradicionalmente tolerante del rey se endurece, inaugurándose un periodo de persecuciones contra los presuntos colaboracionistas (entre ellos Boecio y el papa Juan l).A la muerte de Teodorico (526), sucedió en el trono su nieto Atalarico bajo la regencia de su madre Amalasunta. El corto reinado estuvo inspirado por Casiodoro (v.), que intentó volver a la política tradicional de los primeros años de Teodorico; pero los acontecimientos se precipitaron e hicieron inútiles sus buenos deseos.Atalarico murió sin hijos (534) y el trono fue compartido por Amalasunta y su primo Teodato; a raíz del asesinato de Amalasunta en Bolsena, el emperador Justiniano (v.), dispuesto ya a intervenir en Italia, se erigió en defensor de sus derechos. El general bizantino Belisario desembarcó en el Sur de Italia y conquistó Nápoles (536). En el campo o. Teodato fue depuesto y asesinado, sucediéndole Vitiges, que consiguió derrotar a los bizantinos en Narni. Pero ello no impidió que Belisario entrase en Roma en el 536. Vitigés asedió la ciudad (537-538) pero, al final, hubo de levantar el sitio y marchar al Norte de Italia; dos años más tarde, capituló en Rávena, y Belisario le llevó a Bizancio.Tras los efímeros reinados de Hildibaldo y Erarico, el cetro de los o. recayó sobre Totila (541) que, durante 11 años, resistió a los bizantinos por tierra y mar; consiguió recuperar Roma (546) y murió seis años más tarde en un enfrentamiento con el ejército bizantino, entonces al mando del general Narsés. Su sucesor, Teyas, que dio pruebas de una extraordinaria crueldad, sucumbió en la última batalla librada entre bizantinos y o. (monte Lettaro, 552). Los últimos o. capitularon en Conza (555), y los que cayeron en cautividad fueron deportados a Oriente. Trece años después, los lombardos (v.) de Alboíno rompían el limes de Friul e iniciaban la ocupación de Italia.Aspectos socio-económicos de la Italia ostrogoda. El reparto de las tierras entre los o. y los italorromanos se hizo según el sistema tradicional de la hospitalidad. Fue encargado de esta misión el pretor Liberio y un cierto número de técnicos italorromanos llamados delegatores. La tercera parte de las tierras de los grandes dominios (tertia) fue entregada en usufructo a los godos; dicha parte era llamada sors y, en este sentido, el romano y el godo se designaban consortes. Fue en la Italia o. donde este régimen de hospitalidad se administró de forma más perfecta; los grandes possessores romanos cedieron la tercera parte de su dominio, pero también los que no eran propietarios de tierras tuvieron que entregar el tercio de sus rentas; esta porción, depositada en una caja pública, servía para el pago de las soldadas. Sin embargo, la aplicación de este sistema no supuso una variación fundamental de la estructura agraria ni limitó la extensión de los grandes latifundia, que incluso siguieron administrados por los villici y técnicos italorromanos. En general, puede decirse que la economía rural no sufrió cambios con la ocupación o., sino que continuó la evolución iniciada ya en el Bajo Imperio.Teodorico había previsto un gobierno de base dualista donde coexistiesen godos y romanos, gozando de administraciones paralelas pero separadas. Con ello, el rey pretendía una pacífica convivencia y no una utópica unificación que, por otra parte, estuvo muy lejos de lograr. Se concedía una cierta primacía a la libertas civil romana pero, de hecho, el reino se apoyaba sobre la fuerza militar goda y, en este sentido, sólo a los godos quedó reservada la facultad de llevar armas. Esta situación provocó una auténtica segregación social entre los dos pueblos. En las ciudades, los godos se agrupaban en torno a sus iglesias arrianas formando, de alguna forma, barrios particulares. En Rávena existía la llamada civitas barbarica alrededor de las seis iglesias arrianas.Instituciones y Derecho. Para la administración provincial existía un rector provinciae que, si bien al principio gozaba de grandes atribuciones (exacción de tributos, juicios de primera instancia, etc.), fue perdiendo importancia a medida que aumentaba el poder central del rey y del prefecto del pretorio. Del mismo modo, la difusión inusitada del cancellarius, con amplios poderes judiciales, es otra muestra de la injerencia del rey en las provincias. Se partía de la idea de que todas las magistraturas eran una expresión directa de la voluntad real y que el monarca había recibido de la providencia una soberanía hereditaria (Casiodoro). La institución típica de los o. es el comes gothorum colocado al frente de cada uno de los condados en que se dividía el territorio; las órdenes del rey les eran transmitidas por los saiones. En el seno de la sociedad goda existían las típicas instituciones germánicas (comitatus o séquito militar y aristocrático del rey), que no difieren demasiado de las que encontramos en los restantes pueblos bárbaros. La ciudad de Roma, en cambio, se regía por el Senado tradicional constituido por los potentes y los individuos pertenecientes al orden senatorial, con los que se entraría en conflicto en los últimos años de Teodorico.Hasta hace poco tiempo, se consideraba el llamado Edictum Theodorici como la gran compilación jurídica de la época o. Dividido en 154 artículos, el Edictum habría sido probablemente compuesto durante el primer cuarto del s. vi. Sin embargo, después de las investigaciones de diversos historiadores del Derecho (especialmente el prof. Vismara), hay razones suficientes para pensar que el Edictum no pertenece a Teodorico, rey de los o., sino muy probablemente a Teodorico II, rey de los visigodos de la Galia (453-466). El rey o. no tenía la facultad de promulgar leyes, puesto que el Emperador bizantino, que le había enviado a Italia, era la únicafuente de Derecho; el propio Teodorico había jurado ante el Senado romano guardar el Derecho emanado del Emperador, del cual el rey era sólo magister militum, sin ninguna prerrogativa jurídica. Por tanto, la actividad legislativa de Teodorico habría de circunscribirse al pueblo godo y no tendería a abarcar en un solo Derecho a germanos e italorromanos. Esta coexistencia, sin mezclarse, del Derecho romano y del nacional godo permitió la supervivencia del primero sin contaminarse precozmente de , germanismo.Relaciones de la monarquía ostrogoda con la Iglesia. Los o. habían abrazado el arrianismo hacia los a. 456-472, durante su estancia en Panonia, y no lo abandonarían hasta su extinción. Ello no obstaculizó la tolerante actitud de Teodorico hacia los católicos y la sede romana, cuya jurisdicción y privilegios mantuvo. Si el rey no intervino durante los pontificados de Gelasio y Anastasio II, lo hizo abiertamente cuando, a la muerte del segundo (498), se produjo el cisma entre Símaco y Lorenzo. Durante su triunfal viaje a Roma en el 500, Teodorico reconoció a Símaco (quizá porque éste representaba la oposición al Senado) y pacificó la ciudad momentáneamente. Pero, a su partida, el cisma continuó; nuevos disturbios conmovieron a Roma, y el Papa fue acusado de transgredir una norma litúrgica. Teodorico le hizo comparecer ante el comitatus pero, cuando Símaco se encontraba en Rímini, regresó a Roma y se refugió en San Pedro. Entonces, el monarca arriano convocó un concilio para resolver definitivamente el cisma, del cual resultó absuelto Símaco.Al final de su reinado, las relaciones entre Teodorico y los católicos empeoraron notablemente, pero no tanto por la intransigencia religiosa del rey sino por las supuestas simpatías que el Senado y la élite romana mostraban hacia Bizancio. Es dentro de esta política de represión contra el orden senatorial y contra los potentes donde hay que situar la ejecución de los senadores Boecio (v.) y Símaco y la prisión del papa Juan I. A la muerte de este pontífice y tras 58 días de interregno, se produjo la primera intervención del poder civil en el nombramiento de un Papa, cuando Teodorico designó para sucederle a Félix IV (526). Después de morir el rey, las relaciones entre la monarquía o. y la aristocracia romana se volvieron cada vez más tensas, culminando en la gran subversión social alentada por Totila contra la clase de los possessores. Así, pues, la comunidad de una sola fe, que podría haber actuado como elemento aglutinante entre los dos pueblos, tampoco se produjo en la Italia o.Aspectos culturales. En el marco cultural, las principales figuras de la Italia o. nos ofrecen los últimos destellos de la cultura antigua y los primeros brotes de la ciencia medieval. Destaca, entre ello, Enodio de Arlés (m. 521), fiel representante de las antiguas escuelas de retórica que nos ha dejado un Eucaristicum de vita sua inspirado en las Confesiones agustinianas; pese a su estilo falso y rebuscado, la obra no está exenta de cierta sensibilidad. Dominando por igual el campo de la política y de la cultura, aparece la figura de Flavio Magno Casiodoro (v.; m. 570). Originario de Calabria e hijo de un alto funcionario de Odoacro, el "senador", como a sí mismo se llamaba Casiodoro, desempeñó el cargo de questor palatii desde el 507 hasta el 534. Quiso adaptar la mentalidad del mundo germánico a la ya decadente civilización romana pero, comprendiendo lo vano de su intento, se retiró a los 60 años al monasterio de Vivarium con la misión consciente de trabajar allí para la conservación de la cultura antigua. Escribió una historia de los godos, hoy perdida pero que conocemos por el resumen que de ella haría Jordanés. Compuso también una obra de carácter pedagógico, las Institutiones divinarum rerum, cuya segunda parte sobre las artes liberales es un verdadero manual escolástico; y unas Formulae de carácter administrativo muy usadas en toda la Edad Media. Pero su gran obra es el conjunto de las variae, colección de 468 cartas y documentos, fuente esencial para el conocimiento de la Italia o. y de la figura de Teodorico, aunque muy deformada por la retórica del autor.Con todo, la gran figura de esta época es el "cónsul" Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (v.; m. ejecutado en el 524). De él se ha dicho que toma principio la cultura de la Edad Media. Con sus traducciones, donde se propuso latinizar lo griego, facilitó los elementos con que trabajó la ciencia y la filosofía medieval hasta el renacer del S. XII. Tradujo la Lógica de Aristóteles, la Isagogé de Porfirio, la Geometría de Euclides, la Astronomía de Ptolomeo y la Aritmética de Nicómaco de Gerasa. Compuso una De institutione Musica que, inspirada en Nicómaco, resume todos los conocimientos musicales de la Antigüedad; estableció el sistema alfabético, primer método de notación musical que conoció Occidente, e introdujo diversas consideraciones sobre el valor moral de la Música. Pero su gran creación es De consolatione Philosophiae, escrita mientras se hallaba en la prisión y donde la Filosofía acude para dialogar con él y consolarle en sus últimos momentos; en este sentido, es un representante de la cultura antigua, pero en cuanto su meditación sólo camina hacia la providencia divina participa ya del ideario medieval.El arte de la Italia ostrogoda. Al fijar el centro de la monarquía en Rávena (v.), Teodorico demostró haber asimilado el concepto romano de la capital. Edificó en la ciudad iglesias, baptisterios y su propio palacio, así como abundantes estatuas. Aunque gran parte de estas obras no han llegado hasta nosotros, hoy pueden admirarse en Rávena el baptisterio de los arrianos, la basílica palatina de S. Apolinar nuevo (de estructura semejante a las basílicas romanas del Bajo Imperio) y, sobre todo, el gigantesco mausoleo de Teodorico, de planta decagonal y cubierto con un enorme bloque de piedra ligeramente curvado. Lo inusitado de su cuerpo superior y de su coronamiento ha provocado vivas discusiones; para el prof. Ferri, la ruptura que supone el cuerpo inferior (perfectamente romano) con el superior, que imita las tiendas de pueblos asiáticos tales como los kirguises, está en directa relación con el viraje hacia el goticismo dado por Teodorico al final de su reinado.Del primitivo palacio de Rávena sólo queda la reproducción en un mosaico de S. Apolinar, y ello permite comparar su estructura con la del palacio de Diocleciano en Spalato. En el resto de la Italia o., la actividad artística se centró preferentemente en la reconstrucción de monumentos antiguos, p. ej., en Pavía o Verona. Roma fue particularmente favorecida en este aspecto; durante la estancia de Teodorico en la ciudad, destinó 200 libras de oro para la reparación del recinto del palacio imperial; también fueron objeto de reconstrucciones el circo y el anfiteatro Flavio. Son de época o. las iglesias romanas de S. Esteban sobre el Celio, S. Bibiana sobre el Esquilino, y la de los S. Cosme y Damián, decorada con bellos mosaicos confeccionados durante el pontificado de Félix IV.M. SÁNCHEZ MARTINEZ.
BIBL.: Fuentes: CASIODORO, Variae, ed. TH. MOMMSEN, en M. G. H., Auct. Antiq. XII, 1892; JORDANÉS, Getica, ed. TH. MOMMSEN, en M. G. H., Auct. Antiq. V, 1882; PROCOPIO DE CESAREA, La guerra gótica, ed. D. COMPARETTI, en Fonti per la Storia d’ltalia, Roma 1895; Chronica Theodericiana, trad. Y. E. JASSON, en Anales de Historia Antigua y Medieval, Buenos Aires 1949, 165-178;BOEcio, La consolación de la filosofía, trad. E. M. DE VILLEGAS, Barcelona 1955.
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