Osservatore Romano, L' REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
El proyecto de editar un diario oficioso del Gobierno pontificio se remonta a la época del antiguo ministro del Interior Marcantonio Pacelli, abuelo de Pío XII. Se pensó, en aquel entonces, editar uno que iba a titularse Amico della veritá, pero después se optó por aceptar la idea de dos exiliados romañeses, los abogados Bastia y Zanchini, y la publicación, con el título de L’Osservatore Romano, apareció en 1861. Llegó a ser el órgano oficioso del Vaticano, y fue financiado por particulares y secretamente por el Gobierno pontificio. En 1863 se autorizó la cesión de la dirección a favor del marqués Augusto Baviera, miembro de la guardia noble pontificia y ahijado de Pío IX. Desde entonces, el periódico gozó de gran prestigio, pero lo perdió en los años posteriores, a pesar de que León XIII inició hacia 1900 un amplio programa para reforzar el periódico técnica y financieramente. Durante la 1 Guerra mundial, el periódico volvió a tener carácter oficioso como órgano del Vaticano, e intérprete de la política de Benedicto XV. El contenido del diario no varió mucho. Junto a la parte oficial, con amplias informaciones sobre la Santa Sede, incluía artículos de personalidades religiosas y datos relativos a la vida y actividad de la Iglesia. Pero la parte más sobresaliente e interesante del diario fue, en aquel entonces, la polémica contra cuantos atacaban a la Iglesia y a la Santa Sede.En 1934, por iniciativa de Giuseppe dalla Torre, director del periódico desde 1919, se organizó la Exposición mundial de la prensa católica para conmemorar los 75 años de vida del Osservatore Romano. Entonces ya había empezado la lucha contra los movimientos que se oponían a la Iglesia y a su doctrina. Fueron memorables las polémicas mantenidas contra Action FranQaise (v.), el fascismo (v.), el nazismo (v.) y el comunismo (v.). La actividad polémica del Osservatore Romano fue particularmente briosa durante el periodo fascista; por lo que eran quemados los ejemplares y hostilizada su difusión y venta. Tiene especial interés la postura del diario en la polémica entre la Santa Sede y el fascismo, la tomada respecto a la Acción Católica, y la asumida durante la II Guerra mundial, cuando publicaba todos los comunicados de guerra, sin distinción de una u otra parte beligerante. En ciertos momentos, las violencias contra el Osservatore Romano fueron tales que el diario desistió de la publicación de toda noticia. Mientras tanto, los Acta Diurna, sección en la que Guido Gonella redactaba los acontecimientos mundiales, encontraban numerosos lectores ávidos de noticias en un tiempo en que solamente se publicaban las conformistas, y ello dio al diario la ocasión de ejercitar una acción totalmente independiente, desde su sede, que se hallaba ya en la Ciudad del Vaticano a partir del 4 nov. 1929. Una vez transcurridos los trágicos acontecimientos de la II Guerra mundial, el diario continuó con su carácter habitual de informaciones oficiales, polémicas y artículos de apología católica, pero al mismo tiempo con crónicas artísticas y científicas. Una sección se dedicó a los acontecimientos políticos italianos; la actualidad política del mundo es tratada en tono moderado y neutral. Las notas de política del periódico están autorizadas oficialmente.No obstante el lugar en que se imprime, el Osservatore Romano no es considerado por la Santa Sede como un órgano oficial. La autoridad vaticana insiste en afirmar que el periódico es oficial sólo en cuanto a las noticias oficiales; aparte de ellas no se publica nada más sobre la vida de la Curia romana. La tirada del diario se aproxima a los 70.000 ejemplares, la mayor parte de los cuales se vende a los suscriptores, en cualquier parte del orbe, incluida la biblioteca del Kremlin. La organización técnica es de las más modernas y metódicas. Su personal es italiano, excepto en las ediciones semanales en francés y español, que resumen lo que las ediciones cotidianas han publicado. Raimundo Manzini sucedió como director al conde dalla Torre en 1960. Ha renovado el aspecto técnico del diario para acercarlo más al lector medio. Su formato es de 39,4X55 cm.FRANCESCO FATTORELLO.
BIBL.: Handbuch der Weltpresse, 5 ed. Colonia 1970, 568-571 ; A. LAZZARINI, L’Osservatore Romano, en Vaticano, ed. G. FALLANI y M. ESCOBAR, Roma 1946.
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