Orense I. Geografía. GEOG.
Categoria:
Geografía
Situada al SE de Galicia, es O. la más accidentada y la única provincia gallega que no tiene contacto con el mar.Relieve. Una línea que, desde la confluencia del Miño-Sil, alcanzara el extremo occidental del ayuntamiento de Verín, dividiría la provincia en dos zonas petrográficas: al O predominan los terrenos graníticos o de gneis y pizarras, con profundo metamorfismo regional; al E, grandes espesores de pizarras cámbricas y silúricas de metamorfismo superficial. Sobre estas masas, apenas tienen representación los materiales modernos que cubren el fondo de grandes depresiones, como las pequeñas manchas terciarias al NE de la provincia, a ambas orillas del Sil, o las más extensas zonas diluviales que cubren el valle de Monterrey o las zonas lacustres de la Limia. Desde el punto de vista morfológico, la movilidad de líneas del paisaje orensano de característica, provocada por una serie de fallas verticales, hoy fácilmente perceptibles por el alumbramiento de aguas termales y que, durante el Terciario, dieron a esta provincia una estructura en bloques hoy muy visible. Complementan este paisaje diferentes niveles de erosión y una débil impronta glaciar que dejó sus huellas modelando hoyas y valles y cuyas muestras más occidentales aparecen en la sierra de San Mamed.Clima. Es quizá la provincia de mayores contrastes climáticos. Por una parte, el alejamiento del océano y, por otra, el acusado relieve son la causa de esta variedad. Provincia formada por multitud de ricos valles, asentados en el fondo de grandes depresiones tectónicas, se presentan en sombra pluviométrica a los húmedos vientos oceánicos. Así, O., con 830 mm. es la zona de mayor estiaje pluviométrico de Galicia, que se agudiza en los estíos, época en la que no son raros los meses sin precipitación alguna. Por el contrario, las escasas mediciones de las montañas señalan, para el macizo de Manzaneda y los montes borderos de León y Zamora, precipitaciones superiores a los 1.000 mm. Las temperaturas son asimismo muy extremadas. En los valles del Sil y del Miño, los veranos son sumamente calurosos (O. con 36° de máximas medias). Las influencias mediterráneas penetran ampliamente por el valle del Sil y crean al E una zona isóxera de mucha intensidad, que permite la existencia de bosquecillos de alcornoques, encinas, algunos ejemplares de olivos con formaciones de jaras, carqueixa, etc.Población. Tiene O. una población de 413.733 hab. (1970), por lo que le corresponde una densidad de 56 hab/Km2, sensiblemente semejante a la media nacional. La población de la capital en 1970 era de 72.920 hab. La distribución de la población obedece a las condiciones naturales del suelo. En tres grandes zonas podemos dividir las fuerzas atractivas de población. Una abarcaría el macizo central y los montes del borde oriental con una densidad que no rebasa los 50 hab/Km2. Otra lo constituye el valle del Sil, con una densidad que sobrepasa los 50 sin llegar a los 100 hab/Km2. Esta misma densidad se aprecia en las comarcas de la Limia y el bajo Arnoya. Una tercera y última zona la constituyen los partidos de Ribadavia, O., Carballino y Celanova, desenvueltos en torno al área vinícola del Miño, con densidades que superan los 100 hab/Km2. La forma de poblamiento más general es la pequeña aldea cerrada, aunque es abundante la aldea de caserío disociado. Por otra parte, se percibe en toda el área montañosa del centro y del Este una acusada tendencia al agrupamiento en aldeas cerradas más densas y distantes.Economía. Con arreglo a sus producciones y teniendo en cuenta los factores infraestructurales, podemos dividir la provincia en cuatro zonas agrarias, caracterizadas por la explotación de la tierra y el sistema de cría de ganado: la vinícola; 2a de maíz; 3a de patata y centeno, y la de pastos. La primera se asienta preferentemente en tres grandes valles: Miño, Sil y Támega. La vid es casi un monocultivo y, aparte de la producción frutera y hortícola, las tierras de labor son proporcionalmente muy escasas. De todas formas, el vino goza de justo renombre, por lo que la producción se orienta a la exportación y, por ello, el nivel de vida es el más elevado.La segunda zona o del maíz se extiende por una banda en forma de arco que, desde Bande hasta Cea, cierra todo el O de la provincia. La menor elevación de sus montes y la mayor proximidad a las influencias atlánticas, que se traducen en mejores posibilidades pluviométricas y moderación en las temperaturas invernales, permiten el cultivo del maíz, que alternando con forraje de invierno, es la base agrícola de estos ayuntamientos. Esta economía potencia un desarrollo de la ganadería intensiva de aptitudes lecheras con su secuela de aprovechamiento industrial, que hace de esta zona un foco atractivo de población y prosperidad agrícola.La zona de patatas, centeno y forraje está situada en la parte central, rodeando el macizo de Manzaneda, desde Puebla de Trives hasta Ginzo. Uti aumento de la continentalidad, en relación con la zona anterior, provoca la disminución del maíz y la presencia intensa del centeno y la patata que, en la zona de la Limia, alcanza una de las mejores calidades de la región. Estos cultivos permiten una fuerte densidad ganadera, que se traduce en la presencia de grandes ferias de ganado y la creación del mejor matadero de la provincia de Ginzo. De interés es el proyecto de colonización de la laguna de Antela. Tiene una extensión de 4.000 Ha. y los trabajos tienen tres fases: 1) saneamiento y desecación de la laguna; 2) transformación en regadío, transvasando el agua del alto Arnoya; 3) colonización de suelos rescatados con asentamiento de colonos.La zona de pastos abarca todo el Este montuoso de la provincia, que es el dominio del clima más continentalizado de Galicia. Corto periodo de vegetación, de inviernos fríos y veranos secos y cálidos. Sólo en lo alto de las montañas hay precipitaciones abundantes. Los sistemas de cultivo son extensivos y, en los secanos, predominan las barbecheras, es decir, el cultivo de año y vez. La ocupación fundamental es la ganadera, con rebaños de vacas, cabras y ovejas, que pastan en los montes siguiendo viejas costumbres de trashumancia. A pesar de esta abundancia ganadera, el nivel de vida es muy bajo, por el escaso rendimiento de una ganadería poco seleccionada, sin industrias que transformen sus productos.Desde el punto de vista minero e industrial, esta provincia tiene escaso desarrollo. La riqueza de estaño y wolframio no es suficiente para el progreso industrial, por otra parte poco favorecido por la insuficiente red de comunicaciones. Por el contrario, la producción de energía hidroeléctrica mantiene un ritmo creciente que la sitúa entre las primeras provincias de España. O. aporta a la red general peninsular cantidades próximas al 8% de su total transporte.F. RÍO BARIA.
BIBL.: CONSEJO ECONÓMICO PROVINCIAL, Ponencias y conclusiones, Orense 1962; I. FREIJENO TABARES, Estudio demográfico de Orense y su provincia, Santiago 1961 (trabajo de licenciatura).
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.