Órdenes Arquitectónicos ARTE
Categoria:
Arte
Se da este nombre a las disposiciones ordenadas de los diversos elementos arquitectónicos que constituyen la fachada adintelada del templo griego, conforme a unos cánones establecidos de proporción y colocación. Dentro de la arquitectura griega, se diferencian tres ó.: dórico, jónico y corintio, el último de los cuales, más que un orden, es una variante del jónico. Recibieron su nombre de las diferentes regiones del mundo helénico, donde predominaron. Los dos primeros son como la plasmación plástica de dos corrientes culturales griegas: lo dórico como viril y austero, y lo jónico como femenino, admitiendo más la fantasía en su plan, y sobre todo en su apariencia decorativa. El primer orden que domina es el dórico. Tanto el jónico como el corintio surgieron como manifestación del enriquecimiento comercial y agrícola griego. Corinto (v.) era, en el s. VI a. C., una gran ciudad comerciante, y en la Jonia (v.) y las colonias de la Italia meridional reinaba un lujo fastuoso.Elementos: Soporte, constituido por el pedestal y la columna, compuesta a su vez por la basa, si la hay, fuste y capitel y techumbre, adintelada y formada por el entablamento, que descansa sobre las columnas y consta de tres partes principales: arquitrabe, friso y cornisa.1. Dórico. Cronológicamente, es el más primitivo de los órdenes griegos. La tradición nos dice que fue creado por los dorios (v.), cuyo carácter sobrio y viril se refleja en sus formas constructivas. Se atribuye su invención a Dorus, hijo de Helén, quien al construir el templo de Hera en Argos fijó los cánones del orden dórico. Se han expuesto diversas teorías sobre su origen, de las cuales destacan:1) Origen egipcio. Para muchos investigadores, el origen del orden dórico hay que buscarlo en los hipogeos de BeniHasan (protodórico egipcio), aunque, según P. Naval y Rafols, es posible que naciera de una manera espontánea y con independencia de los prototipos egipcios. Al aplastarse las cuatro aristas de un pilar de sección cuadrada se formaría un pilar de sección octogonal, que se transformaría en una columna de 16 lados al cortar las ocho aristas, originándose de este modo las estrías.
2) Origen lignario. Para la mayoría de los estudiosos del arte clásico, compartiendo la teoría de G. Perrot y Ch. Chipiez, el origen es lignario y hay que buscarlo en los primitivos templos de madera, derivados del mégaron micénico (v. MICENAS). Los triglifos representarían las cabezas de las vigas; los mútulos, los extremos de las traviesas inclinadas; y las gotas que los adornan, las cuñas o clavijas que unían las vigas entre sí.3) Teoría de E. M. Viollet-le-Duc (v.). Este autor cree que los órdenes de la arquitectura griega obedecen a una primitiva estructura pétrea; consideran los triglifos del friso no como una representación en piedra de las cabezas de las vigas, sino como montantes pétreos con estrías, al igual que las columnas, para expresar su función de soporte vertical.Características de los elementos. Soporte: 1) Pedestal. Consta, generalmente, de tres gradas. El escalón superior recibe el nombre de estilobato; y los dos inferiores, estereobatos. 2) Columna. Arranca directamente del estilobato. Carece de basa. El fuste está animado por medio de estrías longitudinales unidas en arista viva, en número de 20 (hay ejemplares primitivos de 16 estrías; otros, de 24). El diámetro de la parte inferior del fuste decrece hasta llegar al capitel. En su parte central tiene un ensanchamiento, éntasis, que da al fuste un perfil convexo, contrarrestando la apariencia cóncava de las columnas de generatrices rectas. Remata en el hipotraquelio o astrágalo, formado por tres surcos o hendiduras horizontales en los templos más antiguos y por una sola en los más modernos, encima de la cual continúa el fuste estriado, rematando en una fina moldura llamada collarino. La antítesis entrelas líneas verticales del soporte y las horizontales de lo soportado se resuelve por medio del capitel, compuesto por una serie de anillos, el equino y el ábaco. Los anillos o filetes horizontales, en número de tres a cinco, rematan las líneas verticales del fuste. El equino, la pieza más importante del capitel, varía de forma según la época; el perfil parabólico de los ejemplares más- arcaicos llega a ser casi rectilíneo en el s. V a. C. Un prisma cuadrangular, liso, llamado ábaco, remata la columna.
Techumbre: 1) Entablamento. El arquitrabe o epistilo descansa sobre los ábacos del soporte. Es una especie de viga prismática que cubre el espacio entre columna y columna (intercolumnios). Carece de decoración. Termina en la tenia, fino saliente de aristas vivas. El friso cabalga sobre el arquitrabe. Está dividido en campos cuadrangulares, alternativamente salientes, trigli f os, y entrantes, metopas. Los triglifos deben su nombre a las estrías o glifos verticales, que en número de tres y separados por dos surcos y dos medios surcos decoran los campos salientes. Coincidiendo con cada triglifo y por debajo de la tenia aparece en el arquitrabe un listel prismático, régula, del que penden seis pequeños cuerpos, gotas. Las metopas cierran los vanos. En rigor son lisas, pero generalmente se adornan con relieves. Volada sobre el friso aparece la cornisa. Está formada por un alero liso, geisón, ancho, que remata en una fina moldura cóncava más saliente, sima o cimacio. La parte inferior del geisón se adorna con los mútulos, placas colgantes, rectangulares, de las que penden 18 gotas, dispuestas en tres hileras, coincidiendo con la parte superior de los triglifos y de las metopas. 2) Tejado. En las fachadas del edificio, el tejado, a dos vertientes, se superpone a la cornisa horizontal del entablamento, formando un espacio tringular o frontón, cuyo interior recibe el nombre de tímpano.Decoración. Los efectos decorativos de las fachadas dóricas se completaban por medio del color. Todos los elementos se policroman, incluso a partir del s. v a. C., en que se generalizó el empleo del mármol. Se revestían con una fina capa de estuco, que en su origen sirvió para ocultar los defectos de los materiales pobres. Los colores preferidos, dentro de una variada policromía, fueron el rojo y el azul. Aparte de estos defectos cromáticos, destaca la decoración plástica o pictórica de las metopas, del cimacio y de la cornisa. El collarino arcaico era una especie de caveto adornado con corona de follaje, que desaparece a partir del s. vi a. C. En algunas construcciones, como en el Olimpeon de Girgenti, se sustituyó el fuste de las columnas por figuras varoniles, frente a las femeninas del orden jónico, que reciben el nombre de atlantes o telamones.Proporciones. El elemento clave del orden dórico es la columna. La variación de sus proporciones tiende a suprimir la inflexible regularidad geométrica que predomina en este orden. El eje del fuste no es vertical sino que se inclina siempre hacia el muro, desplazándose del centro. Desde el primer momento, tiende a liberarse de su rigidez dando mayor apariencia animada a sus elementos y así surge el contraste entre las líneas sinuosas y angulares. Aunque regido por unas proporciones fijas conforme al "canon" o módulo, el orden dórico se afana por elevar las dimensiones y dar mayor agilidad y altura al edificio. La altura de la columna, en un principio de ocho módulos, alcanza hasta 10 6 12 radios. La pauta para los intercolumnios, primero muy pequeña (casi tres), llega a ser alrededor de cinco. El entablamento, en conjunto, mide una cuarta parte de los módulos que forman la altura total del orden, es decir, la altura de la mitad de la columna en las construcciones antiguas y un poco menos de la cuarta parte en los últimos tiempos. El arquitrabe, que inicialmente era tan alto como el friso, se ensancha para resistir el enorme peso del entablamento. A medida que se transforman las proporciones, surgen notables cambios. La columna, monolítica en su origen, la constituyen varios tambores; el último forma un solo cuerpo con el capitel.A medida que el éntasis disminuye es menos acentuada la diferencia entre los dos diámetros del fuste. Según Vitruvio, el diámetro inferior equivalía a la séptima parte de la altura total. Una transformación parecida se acusa en el equino. El capitel aplastado evoluciona hasta convertirse en un elemento airoso y pequeño. Estas variaciones pueden seguirse en el Hereon de Olimpia (v.), cuyas primitivas columnas, troncos de árbol, fueron sucesivamente reemplazadas por otras de piedra. Solamente vemos una constante más fija en el número de estrías. Se prefirió el de 20 para que correspondiera una arista bajo cada uno de los ángulos del ábaco cuadrado. De esta forma, desde cualquier punto, se veía una estría centrada en la columna.Problemas de la composición del friso. Aunque se reconocía al orden dórico como la más bella y noble expresión de la arquitectura, adolecía de un grave mal, que fue la causa de su decadencia: los principios reguladores de la composición del friso, difíciles e incompatibles, si tenemos en cuenta las proporciones de los distintos elementos: a) todo triglifo deberá encontrarse encima de una columna o de un intercolumnio; b) los dos triglifos que coinciden sobre las columnas, en los ángulos del edificio, deben hallarse en contacto y no se admiten en aquel lugar metopas ni medias metopas; c) el eje de todo triglifo coincide exactamente con el de la columna e intercolumnio.El principio b) se observó siempre en perjuicio de las metopas. En la época arcaica, la irregularidad apenas se percibe, porque la diferencia entre el arquitrabe y el triglifo es pequeña. Cuando en la época clásica el arquitrabe tuvo que ensancharse para resistir el peso del entablamento de mármol y de las esculturas de los frontones, los arquitectos recurren a estrechar el último intercolumnio (contracción simple), o los dos últimos (contracción doble), en detrimento de los principios a) y c). No obstante, a pesar de las magníficas construcciones, el problema sigue latente. Los órdenes jónico y corintio se imponen y, a partir del 400 a. C., el dórico queda completamente desplazado. Sólo durante la época helenística tiene un efímero resurgimiento, pero sus proporciones se desvirtúan y se rompen por completo los primitivos principios de la composición del friso.Cronología y expansión. a) Época arcaica: comprende los s. VII y VI a. C. Corresponde a la mayor rigidez de proporciones.b) Periodo clásico: coincide con la plenitud del dórico en el s. V a. C.c) Periodo de decadencia: en el s. IV a. C., a partir de las guerras del Peloponeso, el dórico fue desplazado por el jónico y el corintio.d) Época helenística: desde el 323 a. C. hasta el principado de Augusto (31 a. C.). El dórico ligero y flexible, libre de sus severas leyes, se acomoda a las necesidades prácticas, por lo que influyó más que el jónico en la arquitectura romana y renacentista. En esta última época, no sólo se aplica a los templos o edificios análogos, sino también a los grandes pórticos de las ciudades y a los peristilos de los edificios privados.El dórico se desarrolla principalmente en la Grecia continental y, con una mayor libertad, en las colonias occidentales de Sicilia, Sur de Italia y Magna Grecia. Como ejemplares más antiguos podemos citar el templo de Hera en Olimpia, fechado en el s. VII a. C. y el de Apolo de Termo, en Etolia, anterior al 600 a. C., con sus ruinas de madera y cerámica. De la primera mitad del s. VI a. C., el de Corinto y los de Pesto, en la Magna Grecia. En Asia Menor destaca el de Aso, único templo con relieves en el aquitrabe. En la Grecia continental, el mejor conjunto está en la propia Acrópolis de Atenas (v.). La obra cumbre de este orden es el Partenón, que comenzó a construirse el 447 a. C.El dórico romano, también llamado toscano, se diferencia del griego en que posee basa circular sobre un plinto cuadrado. El fuste, más bien liso que estriado, termina en la parte superior en un toro muy estrecho (astrágalo), en forma de junquillo. El capitel, por influencia toscana, adiciona un breve cuerpo cilíndrico al equino. El ábaco deja de ser completamente cuadrado, es grueso y se le adiciona una especie de talón.. La columna carece de éntasis. Las proporciones eran las siguientes: tomando como módulo el semidiámetro de la base: a) Columna, 16 módulos (basa, uno; fuste, 14; capitel, uno). b) Entablamento, cuatro módulos (arquitrabe, uno; friso, uno y medio; cornisa, uno y medio). c) Intercolumnios, cuatro y dos tercios. Los romanos suelen manifestar cierta inclinación a decorar las metopas con discos, rosas, etc., pero la mayor novedad es, como en el arte helenístico, la libertad con que se interpretan sus diversas partes. Podemos citar como ejemplo el templo de Cori, del s. I a. C.2. Jónico. Se denomina jónico al segundo estilo arquitectónico del arte clásico. Su nombre lo recibe de la región de Asia Menor, donde nació y se desarrolló. Frente a la sobriedad de formas y a la virilidad del dórico, se opone, por lo femenino de su inspiración, la gracia y la alegría del jónico, contraste entre la sensibilidad de los pueblos dorios y jonios. Se distingue poi sus esbeltas proporciones, mayor riqueza decorativa y disposición más libre de sus elementos, lejos de los principios embarazosos de los triglifos del friso dórico.Orígenes. El tratadista Vitruvio, expresando el sentir de su tiempo y la tradición griega, dice que el jónico se inventó al construir el templo de Artemisa en Éfeso (Asia Menor), en cuyas columnas se intentó plasmar la delicadeza del cuerpo femenino. Las volutas, uno de los elementos más característicos del capitel jónico, no son otra cosa que la imitación del peinado de la mujer. Lo cierto es que este orden nació en las riberas de Asia Menor. El problema de su origen radica en la filiación de los principales elementos innovadores que diferencian el dórico del jónico: basa, capitel de volutas y friso corrido, junto a una exuberante decoración plástica. El capitel es, en particular, la pieza más discutida. Casi todos los investigadores lo consideran de origen oriental, como reflejo asiático o egipcio de los capiteles que imitan la palmera u otros motivos vegetales y que por genial creación griega, no por servilismo, se transformaría en las volutas del jónico. Podrá discutirse si el capitel jónico presenta forma vegetal copiada de la Naturaleza, o es una mezcla de los elementos asiáticos (Puchstein) o egipcios (Tierschn, Durm, Meurer), lo que no puede dudarse es que derivó de las volutas vegetales del Oriente, y de que la feliz coordinación de los elementos heredados es uno de los actos más geniales del espíritu creador de los griegos. Tanto en Egipto, como en Asiria, Babilonia, etc., encontramos representaciones de capiteles con volutas, y los precedentes protojónicos los hallamos en un arte desarrollado por los eolios (v.) que desde muy temprano floreció en Asia Menor e islas del Egeo. En la Troya VI de Hisarlik encontramos columnas con basa; capiteles con volutas desarrolladas en Lesbos, en los templos de Neandria, Larisa, etc., en Eolia (Asia Menor). Todo nos hace suponer la existencia de un estilo eólico, anterior al jónico, que debió de extinguirse antes del s. VI a. C. Para A. Blanco Freijeiro los capiteles eólicos, jonios primitivos y chipriotas, prototipos del orden jónico, nacieron al contacto de la arquitectura oriental. Para D. Angulo, el origen es hitita. En los hilan¡ o pabellones hititas se encuentran cuajados los elementos del jónico, extraños al dórico: columnas con basamento, capitel de volutas y friso corrido (v. HITITAS IV). La profusión de elementos ornamentales del jónico está inspirada en las escenas decorativas y en las largas procesiones animadas del arte oriental.Elementos y características. En conjunto, se estructura igual que el dórico. La diferencia entre ambos órdenes radica, como ya hemos señalado, en la introducción de un nuevo elemento, la basa; en la transformación del capitel, por las variantes del equino y la introducción de las volutas; en la supresión de triglifos y metopas en el friso, corrido, llegando incluso a la desaparición de este miembro. Aparte, hay que destacar, dentro de las innovaciones y frente a la sobriedad dórica, una mayor riqueza decorativa.a) Pedestal. No existen diferencias fundamentales con el dórico.b) Columna. Está constituida por basa, fuste y capitel. La basa está formada por molduras. En su modelo más primitivo consta de tres partes: una escocía o troquilo cóncavo, un toro (baquetón fuerte) convexo y un astrágalo pequeño y convexo. A veces descansa sobre el plinto, pieza cuadrada que sirve de transición a la forma redondeada de la columna. Dentro de la basa jónica podemos distinguir entre la de las columnas de Asia Menor y la llamada basa ática. La basa del Asia Menor se compone de plinto, que arranca del estereobalto y de tres pares de molduras convexas muy finas, baquetones o boceles, separadas por otras dos cóncavas, escocias, que rematan en otra moldura convexa más gruesa, toro, con acanaladuras horizontales. La basa ática es de estructura más simple. Está formada por una escocia cóncava entre dos toros convexos (mayor y menor). Dos pequeñas molduras rectilíneas, filetes, sepáran la escocia de los dos toros. Un tercer filete separa la basa del fuste de la columna.Fuste. Es estriado, primitivamente liso. Las acanaladuras verticales, estrías, suelen ser muy numerosas. En el templo de Artemisa, 48; en otros ejemplares, 18; el número más generalizado es 24. No se unen en arista viva como en el dórico, sino por una estrecha faja de la superficie del fuste, arris o listel. Son de sección semielíptica y terminan en sendas curvas. El tránsito al capitel se efectúa por medio de un astrágalo enriquecido con contarino (sarta de cuentas separadas por diminutos carretes, cuyo embrión se encuentra en el arte egipcio). Como en el dórico, hay diferencias entre el diámetro inferior y superior, pero la disminución es menos acentuada. En general, es más esbelto. Carece de éntasis.Capitel. Consta de un cimacio a modo de equino decorado con ovas y flechas alternantes. Encima se coloca una especie de almohadilla horizontal, cuyos extremos se comban hacia abajo, enrollándose en espiral, y dando origen a las volutas. Los espacios entre los ángulos de las volutas se rellenan con una pequeña hoja. Las volutas son cuatro en total, dos vistas por delante y dos por detrás. A derecha e izquierda tienen aspecto de cañón cilíndrico. En algunos capiteles arcaicos, entre el cimacio adornado con ovas y el miembro de volutas, se intercalaba un toro. La columna remata en un ábaco aplastado con adornos en relieve.c) Entablamento. Se compone de dos elementos constructivos fundamentales: el arquitrabe y la cornisa. Thiersch ha tratado a fondo su desarrollo. Cuando existe el friso, es un campo más para prodigar la decoración. El arquitrabe es liso. Lo forma, casi siempre, una triple imposta de tres bandas horizontales, fasciae, superpuestas (tritenia), de perfil escalonado; es más saliente la banda superior. Remata en una estrecha franja decorada con ovas y perlas separando el arquitrabe del friso, si lo hay.El friso puede ser liso o con decoración. Cuando se omite suele hacerse el tránsito a la cornisa por un cimacio de ovas coronado por una hilera de dentellones. La cornisa es semejante a la dórica, pero sin mútulos. Suele llevar un cimacio de ovas coronado por dentellones o tacos rectangulares adosados al geison (alero), liso y más prominente. Por encima se alza el goterón o cima, recurvado y guarnecido con ricos y variados motivos vegetales. A partir del s. iv a. C. es corriente la combinación de friso escultórico y cornisa denticulada. Al igual que en el dórico, todos estos elementos se recubrían con una fina capa de estuco policromado.Evolución y problemas del capitel. La historia evolutiva del capitel jónico se refleja en la unión del miembro de las volutas con el cimacio, con el toro o con ambos. Los tipos orientales más antiguos, a diferencia de los occidentales, presentan un toro y el cimacio. Mnesicles, arquitecto de Pericles, dio nuevos’ bríos al cimacio, que amenazaba con atrofiarse, encauzando nuevamente la evolución del capitel. Sin embargo, los ejemplares más modernos de Asia Menor suelen presentar la tipología normal de cimacio sin toro.La mayor complicación del jónico radica en los capiteles angulares, por el aspecto de sus volutas. El problema se resuelve duplicando su número, ocho en lugar de cuatro, como si dos capiteles se cortaran diagonalmente; así, el capitel presenta siempre dos volutas alaveadas hacia delante, para ser contempladas desde cualquier frente. Por esta dificultad, los arquitectos de Atenas emplean las columnas jónicas no en peristilos, sino en columnas intercaladas.Proporciones. Tomando como módulo el semidiámetro del fuste inferior o radio de la columna, el jónico alcanza una altura superior a 18 módulos. La separación entre los ejes de las columnas (intercolumnios) es de. cinco a seis radios. El entablamento es menos alto que en el dórico, suele ser la quinta parte de la altura total del orden. El frontón está en la proporción de 1/8 y 1/10 con la longitud de la base. El jónico resulta más plástico y esbelto que el dórico, con un entablamento más ligero, y, según Vitruvio, con una belleza femenina, frente a la masculina del dórico. Cuando el dórico reemplaza sus columnas lo hace siempre por figuras femeninas: cariátides.Expansión y cronología. Aunque se encuentran ejemplares en todo el orbe helénico, este estilo se desarrolló con preferencia en Asia Menor e islas del Egeo. Parece ser, en su origen, coetáneo del dórico, aunque es a partir de mediados del s. vi a. C. cuando podemos seguir su evolución. Cronológicamente, abarca tres periodos: a) época arcaica. A partir del s. VI a. C. De éste es el Artemision o templo de Artemisa en Éfeso (v.) construido sobre los cimientos de otro más antiguo. Posee relieves en el inferior del fuste. Otro ejemplar interesante es el pequeño templo del Tesoro de los Sifnios en Delfos (530-520 a. C.). Son igualmente famosos y característicos los templos de Apolo en Dídimo de Mileto (v.), Didimeon, y el de Hera o Hereon en Samos (v.). b) Época de plenitud. S. V y IV a. C. Tenemos un buen ejemplo en el Erecteon de la Acrópolis de Ate-as, dedicado a Erecteo, con las columnas reemplazadas por cariátides, de finales del s. V á. C. Fuera de Atenas,.el monumento a las Nereidas en Xantos, Asia Menor, construido entre el 410 y 400 a. C. En el s. IV a. C. destaca el templo de Atenea en Priene, casi un modelo canónico del jónico, la reconstrucción del Artemsio y templo de la Victoria Áptera. c) Época helenística. Prosigue la construcción de los grandes santuarios jónicos de Asia Menor. Destaca el gran arquitecto Hermógenes (193-156 a. C.), por sus tratados que fueron la fuente de Vitrubio para todo lo concerniente al jónico. Es el gran sistematizador de este orden. Se le atribuye la construcción del templo de Dioniso en Teos y el de Artemisa en Magnesia del Meandro.Jónico romano. Las variaciones no son muy considerables, a excepción de que los romanos utilizaron siempre, en todas las columnas, el capitel jónico de esquina, es decir, de ocho volutas. Se adopta la basa ática (también en el Renacimiento), el fuste sin estrías, sigularmente con 24 acanaladuras. Las volutas más adornadas que las griegas,’tienen una fila central de ovas.Proporciones. Columna: 18 módulos (basa uno; fuste, 15 1/3; capitel, 1 2/3). Entablamento: 4 módulos (arquitrabe, 1 1/4; friso, 1 1/2; cornisa, 1 1/2). Intercolumnios: 4 2/3 módulos.3. Corintio. Se denomina con este nombre al último de los tres grandes estilos que rigen la arquitectura griega. Recibe su nombre de la isla de Corinto, considerada como la patria creadora del elemento característico de este orden: el capitel. En realidad, más que un orden propiamente dicho, el corintio es un capitel, variante tardía del jónico, que no llegó por completo a sustituir al capitel de volutas, pero que se introdujo con tanta personalidad, que a pesar de que sólo se reconocen como auténticos ordenes al dórico y al jónico, el corintio ha logrado alcanzar urca independencia propia dentro de los postulados que formulan la arquitectura clásica.Orígenes. Aparece entre los s. V y IV a. C., al introducir en la decoración del capitel jónico, la hoja de acanto o cardo, abundante en el lugar de su invención. Vitrubio nos relata con pormenores el nacimiento del capitel corintio. En el s. V a. C. un orfebre de Corinto, Calímaco, discípulo de Fidias, impresionado por la belleza de unas matas de cardo cuyos tallos y hojas, a distinta altura, cubrían el cesto de labores depositado sobre el sepulcro de una doncella, no puede resistir la tentación de copiar fidedignamente el conjunto tan caprichoso de la Naturaleza. En su obra plasma para siempre los elementos del nuevo capitel; el cesto se convierte en el cuerpo troncocónico del capitel, la primera fila de hojas en las hojas de agua, los tallos de los ángulos en los caulículos, y los centrales en las rosas. La leyenda nos describe en su nacimiento un origen metálico, carácter que se conserva a través de su factura de mármol. A pesar de la leyenda, la forma fundamental del capitel corintio tiene sus precedentes en numerosos capiteles del antiguo Egipto. La corona de hojas que rodean el cáliz y los tallos que sobresalen y se enrollan sobre sí mismo aparecen pintados en capiteles tebanos del Nuevo Imperio; sin embargo, la sustitución de estas hojas por las de acanto, modeladas plásticamente, da al capitel corintio una apariencia enteramente individual.Contra esta opinión general, que no veía en el acanto más que una transformación del loto egipcio, Meuer ha demostrado que toda la inspiración está tomada del cáliz de la flor de cardo, motivo empleado ya en las estelas sepulcrales. Lo cierto es, cualquiera que sea su origen, que el corintio nace de la necesidad de un capitel más rico y completo que el dórico y menos unilateral que el jónico, respondiendo a una época de gusto más refinado y libre.Elementos. Exceptuando el capitel, son los mismos que los del jónico. La columna arranca de una basa que puede ser análoga a la empleada en el jónico o con pequeñas variaciones; el fuste estriado remata en el capitel, elemento propiamente innovador. El arquitrabe es liso o con tritenia. El friso puede ser liso o decorado con esculturas. La cornisa es denticulada. El capitel tiene forma de campana invertida, de sección circular. El núcleo está rodeado de una doble fila de hojas de acanto alternando altas y bajas. De ellas emergen los caulículos, acanaladuras que rematan en pequeñas espirales interiores y exteriores demayor tamaño, que sujetan el ábaco en sus cuatro ángulos. Sobre las espirales interiores existe una palmeta o rosa que alcanza el cuerpo del ábaco, muy ligero y con diversas molduras. La transición del fuste cilíndrico al ábaco cuadrado se realiza con gran habilidad.
Proporciones y decoración. Columna, 20 módulos (el capitel tiene algo más de los dos módulos); entablamento, 1/5 de la altura total del orden; intercolumnios, seis módulos y 2/3. Frente al jónico, sus elementos son mucho más esbeltos. El color se emplea como en los otros órdenes, aunque más parcamente. En los Propileos de Olimpia los capiteles muestran las hojas verdes y amarillas con fondo rojo. El color siguió usándose en época helenística y romana para atenuar defectos.Principales monumentos. Expansión. El más antiguo capitel corintio aparece en el templo de Apolo en Bassae (Figalia, Peloponeso). Pausanias dice que se construyó en el 430 a. C., obra de Ictino, arquitecto del Partenón. Se emplearon columnas dóricas, jónicas e incluso un nuevo capitel, hoy desaparecido pero bien documentado, que nos sitúa en el primer antecedente del capitel corintio usado en edificios griegos. El monumento de Lisícrates (334 a. C.) es la obra que nos ha llegado con el más antiguo capitel corintio. Su desarrollo comienza en la época helenística, empleándose incluso en la columnata exterior de los templos. En este momento surgen sus teorizantes, Vitruvio dice que se empleó también con establamentos dóricos (no se conocen ejemplos). El más grandioso templo corintio es el Olimpeon de Atenas, mandado construir por Antíoco Epífanes en 175-164 a. C. y que no llegó a terminarse. El corintio es el orden preferido por los romanos, tan aficionados al lujo y a la riqueza. Su capitel se puso nuevamente de moda en el Renacimiento.Corintio romano. Tuvo un desarrollo espléndido. Sus elementos sufren algunas variaciones. La basa es jónica, pero recargada con dos toros separados por dos escocías y dos astrágalos. En el capitel se sustituye el acanto espinoso por el itálico con puntas encorvadas; las hojas se distribuyen en tres filas superpuestas, alternantes; en los extremos de los ejes se coloca una roseta. El fuste se empleó liso o estriado. El entablamento se adorna con modillones que sostienen la cornisa.Orden compuesto. La creación auténticamente romana es el llamado orden compuesto, fusión de los órdenes corintio y jónico. El capitel compuesto consta de dos filas de acanto bajo las correspondientes volutas rematadas por el cimacio. Se usó por primera vez en el arco de Tito (81 a. C.). En los capiteles de las termas de Caracalla se introducen figuras humanas.Proporciones del corintio y compuesto. Columna: 20 módulos (basa, uno; fuste, 16 2/3; capitel, 2 1/3). Entablamento: 5 módulos (arquitrabe, 1 1/2; friso 1 1/2; cornisa, dos). Intercolumnios: 4 2/3.R. LUCAS PELLICER.
BIBL.: G. PERROT y CH. CHIPIEz, Histoire de l’art dans l’antiquité, VII-VIII, París 1898-1903; G. RODENWALDT, Arte clásico, en Historia del Arte Labor, III, Madrid 1931; J. PIJOAN, Arte griego y arte romano, en Summa Artis, IV-V, Madrid 1932; H. T. BOSSERT, Grecia y Roma, Barcelona 1937; B. TARACENA, Arte romano, en Ars II; D. S. ROBERTSON, A Handbook of Greek and Roman Architecture, Cambridge 1945; A. BELTRÁN, Arqueología clásica, Madrid 1948; A. SALIS, El arte de los griegos, Buenos Aires 1948; W. B. DINSMooR, The Architecture of Ancient Greece, Londres 1950; A. GARCíA Y BELLIDO, Arte romano, Madrid 1955; R. CORDINGLEY, Normands parallel of the orders of Architecture Greek, Roman and Renaissance, 6 ed. Londres 1955; VITRuvio, Los diez libros de Arquitectura, Barcelona 1955; D. ANGULO, Historia del Arte, Madrid 1957; A. W. LAWRENCE, Greek Architecture, Londres 1957; A. PUIG GRAU, Síntesis de estilos arquitectónicos, Barcelona 1962; F. AGUIRRE Y RADA, La arquitectura griega y sus valores métricos, "Ideas estéticas", 88, Madrid 1964; VIGNOLA, Tratado práctico elemental de arquitectura o estudio de
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