Oráculo REL. CRIST.
Categoria:
Religión Cristiana
Del latín oraculum (< os, "boca") u orare, "pedir", significa la palabra o respuesta de un dios o un héroe, previamente consultado. Séneca lo define como "voluntad divina transmitida por boca humana". Por extensión se aplica este nombre al lugar consagrado donde se dan las "revelaciones", y también al personal que lo dirige. En griego la terminología es varia: chresterion (lugar de la revelación, y también las respuestas), chresmós (profecía, respuesta), manteion (lugar de las consultas) y también manteia (profe(;ías). Así, pues, el o. implica una divinidad, un cuerpo sacerdotal y un lugar. El carisma de la adivinación no se consideraba patrimonio de un individuo o grupo, sino de la misma divinidad.Después de la invasión de los dorios (v.), el mundo griego antiguo adquirió un espíritu nuevo: de la consulta a los adivinos individuales se pasó a la adivinación cresmológica en los o., donde se creía que lo divino se manifiesta directamente o por mediación de una clase sacerdotal, siempre en un lugar consagrado, según unos ritos establecidos, tomando como instrumento a veces la misma naturaleza de los lugares. Favoreció la extensión del o. la idea de una ley universal inmutable que está incluso por encima de la divinidad; esto explica los posibles errores del o. (Píndaro, fr. 169 Snell: "La ley es el rey de todas las cosas mortales e inmortales"). También contribuyó a ello el prestigio de la civilización cretense (v. CRETA), creadora de la clase sacerdotal; la "diplomacia" del o. para contentar simultáneamente a rivales; la no obligatoriedad de conciencia de los consultantes; etc. Nos han quedado respuestas más o menos auténticas en inscripciones (muchas veces transmitidas indirectamente por autores antiguos), casi siempre en verso, rara vez en prosa.Variedad y ámbito. En muchos o. la "revelación divina" tenía como instrumento una fuente, donde se interpreta la respuesta de la divinidad a través del agua, contemplando sus reflejos o arrojando objetos; así en Patras y Epidauro Limera. Otros o. eran simas de donde surgen voces y vapores proféticos; así el de Gea en Egina de Acaya, Delfos (v.), Olimpia (v.). Había también grutas, como el o. de Heracles en Bura de Acaya. En otras partes estos elementos se encontraban mezclados; en Claros el profeta de Apolo era inspirado por una fuente que corría por la gruta. La caverna más célebre era la del héroe Trofonio en Lébade de Beocia. Había lugares como el Dydimeion de Mileto y Pérgamo en los que las revelaciones se comunicaban al aire libre sobre un altar construido con las cenizas de las víctimas de los sacrificios. En los o. de Asclepio los pórticos estaban especialmente dispuestos para la "incubación", comunicación directa del dios, a través del sueño (v.), con los fieles o con lasacerdotisa; ordinariamente los fieles, después de diversas ceremonias, habitaban en el santuario para ponerse en relación directa con la divinidad que se les aparecía en sueños y les hablaba; en otros santuarios era la misma profetisa quien recibía la aparición del dios durante el sueño. Algunos o. eran accesibles a todos los fieles que pensaban recibir la revelación de la divinidad sin intermediarios humanos, pero los o. más importantes eran administrados por una clase de sacerdotes y profetas a quienes acompañaban otros funcionarios.
Los o. más famosos eran griegos, excepto el de Ammón, pero los había también en Siria, Egipto e Italia. Aunque no tengan gran importancia podemos citar en Egipto los o. de Isis, diosa que hablaba de" la otra vida y del modo de purificar el alma, y Sérapis, dios nacido por sincretismo de Plutón, Dioniso, Helios y Asclepio, si bien sigue en materia de adivinación las huellas de Asclepio; Sérapis poseía un importante o. en Alejandría, que fue consultado por Vespasiano y Caracalla (v. EGIPTO VII). En Siria se veneraba a Zeus en el monte Casio.Antes de la preponderancia apolínica había en Grecia multitud de o. dedicados a casi todos los componentes del Panteón helénico (v. OLIMPO). Se veneraba de modo especial entre los griegos más antiguos a la Tierra (Gea), como divinidad profética por excelencia; entre sus santuarios destacan los de Olimpo, Delfos, Dodona, Frgira y Patras; su hija Temis era la más antigua profetisa e intérprete de la Tierra. El carácter mántico de las divinidades marinas guarda relación con el concepto de la filosofía jonia (v. TALES) de que el agua (v.) es principio de todas las cosas; así las Ninfas podían profetizar e inspirar profetas. Zeus (v.), como dios supremo del Pan. teón, era omnipotente y poseía infinidad de medios para mostrar el porvenir. Su o. más célebre era el de Dodona, en el Epiro, fundación de los pelasgos, cuyo origen remontaban a Deucalión; está atestiguado desde Homero: la divinidad se manifestaba en una encina sagrada. Por su importancia rivalizó con Delfos, y los enemigos de los dorios iban allá a hacer sus consultas; persiste hasta la época de Teodosio. El de Olimpia (v.) le sigue en importancia, santuario que anteriormente había estado dedicado a Gea. También los demás miembros del Olimpo tenían sus o.: Atenea (v.), Hermes, Hera (v.), Afrodita, Posidón, etc. Dioniso (v.), dios que presta a la religión y culto apolíneos la savia que será el origen de la inspiración entusiástica, tiene o. en Anficea (Fócida), en Tracia, etc. Los más importantes o. del sombrío Plutón estaban en Asia Menor, dispuestos en antros subterráneos; muchos de ellos con carácter medicinal, como los de Asclepio. Los o. de Asclepio son dignos de nota por la forma en que se llevaban a cabo: la "incubación". Según el mito, Asclepio recibió de su padre Apolo el encargo de curar a los hombres las enfermedades corporales; dado el carácter de la medicina en la Antigüedad, Asclepio es el médico adivino; tuvo o. en el Peloponeso y Asia Menor; su versión romana, Esculapio, tuvo culto y o. en Roma. Pan era considerado como el maestro de Apolo en el arte adivinatorio: era un dios músico y médico, como Asclepio, Apolo y Sérapis, y su principal o. estaba en Licosura.Primacía oracular apolínica. A Apolo, aparte del santuario oracular de Delfos, el más famoso, le estaban dedicados gran número en Beocia, Eubea, Peloponeso, Tracia... El abandono de la región del Olimpo por los dorios y su incursión en Grecia supuso un cambio brusco para la religión tradicional griega, ya que el culto de Apolo fue impuesto por los dominadores sobre los otros cultos patrios. Crearon el o. Pítico junto al antro de Gea en Delfos, por voluntad del mismo Apolo, y lo pusieron al cuidado de uña corporación profético-sacerdotal integrada por las sacerdotisas de la diosa Gea y los intérpretes de Apolo. Los dorios tenían fe en la presencia del dios en ese lugar, y en que respondía con lenguaje humano a las consultas. La historia de Grecia se centra en Delfos. Allí se creó la célebre Anfictionía que, a pesar de ser un gran esfuerzo para formar una nación, quedóse reducida a una liga religiosa para velar por los intereses del o. El o. siempre que podía atacaba todo lo que sonara a democracia, y por ello fue enemigo de Pisístrato y de sus hijos (v. GRECIA IV, A). A menudo el trípode de Apolo cede ante las riquezas y favorece al mejor postor; así no advierte a los griegos de las invasiones de Creso, ni hace nada para permitir que los espartanos fueran a Maratón antes del plenilunio, ya que sabía de las riquezas de Ciro (V. DELFOS).Los jonios (v. JONIA) eligieron Delos como centro de su Anfictionía, protegida por Apolo, que se pensaba nacido en ese lugar. La gruta allí existente se utilizó desde el s. II d. C. para prácticas adivinatorias encaminadas a robustecer la vitalidad de los dioses nacionales, por lo que prácticamente se convirtió en un o. (v. DELOS). Frente a la Pitia o pitonisa de los dorios, los jonios, conscientes de su superioridad intelectual, crean la Sibila (v.), quien habría enseñado el arte de profetizar en verso a la propia Pitia. Partiendo de que la adivinación cresmológica es un fenómeno íntimo, concibieron un ideal de profecía personificado por la Sibila, habitáculo permanente del espíritu profético, frente a la inspiración intermitente de la Pitia. La Sibila eligió para morada un antro sombrío y era de carácter melancólico; a veces también experimentaba convulsiones; se consideraba dominada y poseída por Apolo. Desde Heráclito hasta el final del siglo de Alejandro sólo se nombra a una Sibila, la de Libia. Tal vez Sibila fuera un nombre propio que luego se extendió a todas. La razón de ser de esta figura es el afán por arrancar a los sacerdotes de Apolo el monopolio de la adivinación, ya tan comercializada. Es lógica esta reacción jonia frente a los dorios y a la parcialidad de su o.; también los eolios crearon a Bacquis y los atenienses a sus profetas órficos. Los jonios de Asia tenían ya precedentes de mujeres adivinas en su literatura, como la frigia Casandra y la tesalia Manto, que sólo anunciaron males; de ahí que las Sibilas casi únicamente predijela.. calamidades. En esencia las Sibilas son voces consideradas proféticas, incorpóreas, atemporales, que el antropomorfismo (v.) grecolatino encarnó en forma de profetisas (V. SIBILA).Consulta y difusión. El ceremonial de las consultas de o. esencialmente era el mismo en los grandes santuarios: libaciones sobre las víctimas del sacrificio y purificaciones (agua y humo) de la persona encargada de profetizar; seguían las consultas escritas ordenadas por sorteo, salvo el privilegio de promantia (prioridad); los sonidos que emitía la profetisa en trance eran interpretados y versificados por el cuerpo sacerdotal del santuario, dándolos a los fieles en tablillas selladas. Para una mayor concreción se recurría a un exegeta profesional. El o. obtenía un estipendio.En Roma la adivinación tenía otras formas (v. ADIVINACIÓN). Eran pocos los tipos itálicos de adivinación: omina (presagios), auspicium (observación del vuelo de las aves) y tripudium (augurio basado en la voracidad de los pollos sagrados); sortes (versos o frases de escritores inscritos como o. en tablillas y sacados a suerte): el o. de sortes más famoso fue el de Preneste, bajo la protecciónde la Tierra-Madre (Fortuna Primigenia); el o. cleromántico de Antium, dedicado también a Fortuna, y el de la fuente Aponina de Padua, dedicado a Júpiter Cónsul. En Roma la adivinación estuvo siempre sometida a la autoridad pública (adivinación oficial, frente a la griega, que era libre).
Los sacerdotes archivaban una copia de las respuestas; en los archivos de las ciudades, exegetas oficiales guardaban e interpretaban las tablillas entregadas a los fieles. Los cresmólogos crearon una literatura oracular más o menos apócrifa que se vulgarizó desde el final del s. V a. C. Se han conservado también inscripciones y referencias de colecciones de o. atribuidas a antiguos poetas o adivinos: o. escitas, de Hécate, de Apolonio, etc. La colección más importante por su rápido incremento es la de los libros sibilinos, que contenían o. desde el s. v a. C. y perduraron hasta el final del Imperio Romano (v. SIBILA). Otras colecciones en Roma: los llamados Carmina Martiana, atribuidos a un antiguo profeta de Marte, guardados junto a los sibilinos en los archivos estatales; y los o. de Carmenta y Sérapis.La "consulta" a los poderes divinos para investigar el futuro es un elemento de bastante difusión entre las culturas arcaicas. Aparte de los lugares citados (Grecia, Egipto, Siria, Roma), se daba también en las culturas mesopotámicas (v. ASIRIA III; BABILONIA III), y en algunos lugares de Oceanía y África; hasta tiempos presentes estas prácticas han tenido gran auge en África occidental (V. ADIVINACIÓN).I. BAÑALES LEOZ , F. MARTÍN GONZÁLEZ.
BIBL.: BOUCHE-LECLERCQ, Hist. de la divination dans 1’Antiquité, PIV, 3 ed. Bruselas 1963; K. LATTE, Orake1, en RE XVIII (1939) 829 ss.; M. P. NILssoN, Gesch. d. Gr. Religion, Munich 1955; H. W. PARKE, Greek Oracles, Londres 1967.
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