Ontologismo I. Estudio General. FIL.
Categoria:
Filosofía
1. Noción. Como término técnico del lenguaje filosófico (v.), fue empleado por primera vez por Vincenzo Gioberti (v.) en su Introduzione allo studio della f filoso f la (2 ed. Bruselas 1844). En oposición al psicologismo (v.), que según Gioberti es un sistema que deduce del sensible lo inteligible, y la ontología de la psicología, "llamaré ontologismo al sistema contrario que enseña y expresa cabalmente el camino oportuno a quien quiere filosofar correctamente". El vocablo es susceptible de múltiples significados, no todos ellos ligados a la composición literal. Sin embargo, parece que puede admitirse que en terminología filosófica mantiene la significación que le atribuyó el acuñador: "elontologismo coloca el término inmediato del conocimiento racional en su objeto, es decir, en la idea; al paso que el psicologismo lo considera como una forma del espíritu humano" (íd., 63 y 107). Ortuzar atribuye a Malebranche (v.) la acuñación del término (o. c. en bibl., p. 106).
En un sentido muy amplio, en desuso, el o. puede ser concebido como "tendencia del espíritu favorable a la ontología, entendida como la búsqueda de los caracteres y de la naturaleza del ser en sí o de los seres en sí" (Lalande); cabe también emplear el vocablo para expresar no sólo la tendencia sino también la doctrina, así se lee en A. Fouillée (Lalande, 1,c). Otro sentido, demasiado general, es el registrado por Foulquié y Saint-Jean, en su Dictionnaire de la Langue Philosophique en la voz "ontologísmo": "toda doctrina que admite un conocimiento intuitivo de Dios". Se comete un abuso terminológico cuando es empleado el término para señalar toda doctrina que admita la posibilidad de una ontología (V. METAFÍSICA). Resulta también incorrecto limitar el uso del vocablo para designar a los defensores del argumento "ontológico" como prueba de la existencia de Dios (V. DIOS IV, 2).Fabre, en su Déjense de L’Ontologisme, lo define como "un sistema, en el que después de haber probado la realidad de las ideas generales, se establece que estas ideas no son formas, ni modificaciones de nuestra alma, que no son nada creado, sino objetos necesarios, inmutables, eternos, absolutos; que se concentran en el Ser simplemente dicho, y que este Ser infinito es la primera idea asida (saisie) por nuestro espíritu, el primer inteligible, la luz en la que vemos todas las verdades eternas, universales y absolutas. Los ontologistas dicen, pues, que estas verdades eternas no pueden tener realidad fuera de la esencia eterna. De aquí concluyen que no pueden subsistir sino unidas a la sustancia divina, y que, por consiguiente, es en esta sustancia en la única que nosotros podemos verlas" (p. 1). Estudiado el o. en una perspectiva histórica (v. II) adquiere algunas peculiaridades que no se advierten fácilmente en la definición con que aparece caracterizado.2. Características del ontologismo. El o. revela una pretensión opuesta al psicologismo (v.). Afirma el primado de lo inteligible frente al primado de lo sensible, en el orden del conocimiento. En la mentalidad ontologista, lo sensible (V. SENSACIÓN; SENTIDOS) no constituye los datos iniciales del conocimiento (v.). Tampoco lo psíquico puede ser considerado, para el o., como supuesto inicial. En este sentido el o. es una doctrina opuesta al racionalismo (v.) cartesiano (V. DESCARTES), ya que el cogito, como intuición, como entimema, o como dato inmediato en la conciencia, no puede ser aceptado como verdad primaria condicionante o determinante de las demás verdades. Edificar una ontología desde la psicología entorpece, para el o., el camino hacia otras verdades de rango superior e insuprimibles. El hecho históricamente válido de que el o. haya surgido en el seno del cartesianismo no priva de evidencia a la pretensión antirracionalista del o.Otra pretensión del o., ésta de carácter positivo, es el acceso al conocimiento de Dios, sin trabas o mediaciones que desvirtúen, según él, su auténtica realidad. El o. estima que Dios sólo se presenta como Ser a nuestro conocimiento si es la intuición apriórica la que nos lo consiente, y si es esta visión de Dios la que condiciona la posibilidad de cualquier otro conocimiento. Esta pretensión del o. es la que le sirve para organizar el sistema filosófico y para establecer el orden jerárquico de los seres y los grados ascensionales en la tabla de los co-nocimientos. El o. es, pues, un sistema filosófico que arranca de la consideración de que el Ser infinito y absoluto, Dios, y las ideas universales, eternas, infinitas y absolutas, son el objeto directo e inmediato de la conciencia o de la inteligencia humana (v. SER; INTUICIÓN; DIOS IV, 2).
El o. aspira a un conocimiento objetivo de la realidad (v.). Esta aspiración irrenunciable le fuerza a una solución en la que sea sólo Dios el objeto primario y fundante no sólo de la realidad o de lo existente, sino del conocimiento. Las ideas (v.), a través de las cuales conocemos las cosas, no pueden ser ni espejos ni mediadores de una realidad objetiva como la realidad divina, y, por tanto, el conocimiento de las cosas a través de las ideas (en ellas, o por ellas o con ellas) no es un conocimiento objetivo de las mismas, si no se realiza en la "visión" de Dios. E. o. ve todas las cosas en Dios, porque el alma es el hábitat de Dios (v. OBJETO; OBJETIVISMO).El o. se ha presentado como una explicación "cristiana" de la realidad, en todas sus formas y grados y del proceso del conocimiento; su doctrina es aceptada por algunos teólogos, pero repudiada por otros como falsa explicación de la naturaleza (v.) y del orden sobrenatural (v.). Este aspecto o dimensión tensional del o. fue objeto de acres controversias a finales del s. XIX, tomando pretexto de las doctrinas de Gioberti (v.) y Rosmini (v.) (V. t. MODERNA, EDAD III, 6; NEOESCOLÁSTICOS I). El card. Zigliara, en polémica con el asombroso influjo y fascinación que ejercían los dos pensadores italianos, sistematizó las distintas especies graduales del o., reduciéndolas a tres, partiendo todas ellas de una consideración fundamental, en la que se establece que, para el o.: "primum ontologismm est etiam primum logicum". En consonancia con este principio, se asegura que Dios es el tó protológico, puesto que es el primer ser en el orden entitativo, es decir, el primer objeto que se ofrece a la aprehensión de nuestro entendimiento, de manera inmediata, como primer inteligible de la mente humana.3. Formas de ontologismo. La conveniencia de distinguir tres especies de o. la obtiene Zigliara, decidido adversario del sistema, de la triple modalidad con que puede ser tomado formalmente Dios al ser captado como objeto inmediato en la intuición ontologista. La primera especie la forman aquellos filósofos, o teólogos, que al hablar de la inmediata visión de Dios por la mente humana se refieren a la esencia divina, o a Dios en su esencia. La mente humana, según ellos, ve en Dios o de Dios lo que Dios mismo ve en sí mismo de sí mismo, y la única diferencia reside en el grado de comprehensión de la esencia divina. Es una especie de o. que anula por completo el orden sobrenatural positivo, y que no admite acuerdo alguno con la doctrina católica y la filosofía realista, ya que incide en un panteísmo (v.) que no ve diferencia entre el Ser de Dios y el ser de las creaturas, en el que la creación (v.) sería más bien una emanación (v. EMANATISMO).La segunda especie de o., en esta clasificación de Zigliara, mantiene la tesis de la visión inmediata de Dios, pero matizándola con sutileza. Dios sería también el objeto inmediato del conocimiento, pero Dios en su dimensión de creador de las cosas, y, por tanto, la esencia "vista" por la mente sería la esencia divina que resplandece en sus atributos operativos ad extra, que son virtualmente distinguibles de los otros y de la esencia divina, sin que tal distinción enturbie la simplicidad de la esencia. Es decir, el o. de esta segunda especie es algo así, para decirlo expresivamente, como un o. de la esencia divinacreadora, o lo que es lo mismo, de las razones eternas o ideas ejemplares existentes en la mente de Dios. La coincidencia de todos los ontologistas encuadrados en este grupo residía en la visión inmediata de Dios, siquiera sea a través de alguno de sus atributos, aunque disentían en la formalidad del objeto "divino" asido por la mente de manera inmediata. En lenguaje escolástico podríamos recordar que la peculiaridad ontologista se advierte en la afirmación de que Dios, de alguna forma, o en alguno de sus atributos, es el medium quo y a la vez el objectum quod de la intuición.
La tercera especie de o. según Zigliara la representa en solitario Antonio Rosmini (v.). Zigliara reconoce a la letra que la forma en que es presentado por Rosmini el o. es "diversa" de las otras dos especies, y que "Rosmini niega que sus sistemas sean ontologistas" (Zigliara, o. c. en bibl., 57). Como no es posible, a nivel de actualidad, seguir considerando a Antonio Rosmini ontologista, si queremos que el término conserve algún valor inteligible comunicativo, recatamos la exposición de Zigliara que se extiende a 33 páginas.El o. supone, como tesis fundamentante del sistema, que el Ente, intuido como necesario, es la idealidad absoluta de la mente humana, o lo inteligible originario. La "ldea" no procede de la intuición como acto de la mente, sino que es el Ente necesario el que es necesariamente Idea e ideal¡dad. El Ente como necesario, intuido en forma de juicio, es la objetividad, lo inteligible objetivo y la potencia intuitiva. La "reflexión" mental no es otra cosa que la "repetición del juicio intuitivo, que la precede, la funda y la autoriza" (Gioberti, Introd. allo stud. della filos., cap. IV). Cualquier definición del o. que no contenga este elemento esencial y primario no expresa la característica del sistema; y el sistema filosófico que no lo admita no es, en rigor formal, un o. identificable en la historia de la filosofía con el de Malebranche (v.) o Gioberti (v.), acufiadores de la doctrina y del término.V. t.: PANTEÍSMO;IDEALISMO;DIOS IV, 2.A. MUÑOZ ALONSO.
BIBL.: A. FONCK, Ontologisme, en DTC X1,1000-1061 (estudio indispensable, tanto en el aspecto histórico como doctrinal); P. DESCOQS, Praelectiones theologiae naturales, Cours de théodicée, I, París 1935 (con bibl.); M. ORTUZAR ARRIAGA, Los prenotandos del conocimiento natural de Dios, rev. "Estudios", Madrid 1963, 107-131. Como exposiciones del o. están las de LIBERATORE (1857), de KLEUTGEN (notabilísima en la fecha que apareció, 1860) y las varias de ZIGLIARA resumidas en Propaedeutica ad Sacram Theologiam, 3 ed. Roma 1897; más actual es la de LENNERz, Naturliche Gotteserkenntnis, Stellungnahme der Kirche in den letzten Iahren, Friburgo Br. 1926. Como exposición del o. en obras de ontologistas, cfr. especialmente: N. MALEBRANCHE, De la Recherche de la verité, en vols. I-III de las Obras completas: ID, Entretiens sur la Métaphysique et la Religion, ib. vols. XIIXIII; V. GIOBERTI, Introduzione allo studio della filosofía y ProtoIogía, por su claridad merece destacar la exposición apologética de FABRE, Défense de I’ontologisme, París 1862; ID, La Réponse, París 1864; y la de J. SALAS-FIEL, De I’orthodoxie de Z’ontologisme modéré et traditionnel, París 1869. Un estudio crítico, que ofrece más de lo que su título promete, es G. BONAFEDE, Gioberti e la critica, Palermo 1950; finalmente J. HENRY, Le traditionalisme et 1’ontologisme á L’Université de Louvain (1835-65), Lovaina 1922.
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