Onías REL. NO CRIST.
Categoria:
Religión No Cristiana
Forma helenística del nombre, derivado del hebreo Hóni o Hónyó (=se compadeció Yahwéh), que llevaron varios sumos sacerdotes judíos.1. Onías I (323-300 a. C.). Hijo y sucesor de Yaddua o Jaddus, el pontífice que, según el relato poco seguro de F. Josefo (Ant. lud. X1,8,5), habría recibido a Alejandro Magno en Jerusalén. Durante su largo pontificado, que le permitió conocer al primer lágida (v.), Tolomeo I, y al primer seléucida (v.), Seleuco I, asistió a las luchas por la posesión de Palestina entre Egipto y Siria. Presenció la ocupación violenta de Jerusalén por Tolomeo I Soter y la deportación de parte de sus habitantes. A 61 dirigió un mensaje Areo I, rey de Esparta (309-265), solicitando concertar una alianza entre los judíos y los lacedemonios (1 Mach 12,7.20). Le sucedió su hijo Eleazar, hermano de Simón I el justo.2. Onías II (muerto ca. 227 a. C.). Hijo de Simón I el Justo y padre de Simón II (210-195 a. C.), pontífice del que hace un entusiasta elogio el Eclesiástico (50,1-21). Se negó por mezquindad a pagar el acostumbrado tributo a Tolon’Ieo Evergetes (246-221 a. C.). Éste, que había consagrado "ofrendas dignas de su victoria" (F. Josefo, Contra Apión, 11,48) a Dios en Jerusalén, al regresar de su expedición contra Antioquía (246 a. C.), le amenazó con dividir el territorio de los judíos en lotes y repartirlo entre soldados colonos. La tensión se amortiguó gracias a los buenos oficios de José, cuya madre era hermana del pontífice (F: Josefo, Ant. Iud. XII,4,1-6). A éste no se le menciona en la Biblia.3. Onías III(185-174 a. C.). Hijo de Simón II y su sucesor en el pontificado, se benefició de la liberalidad de Antíoco III (198-187 a. C.) y del hijo y sucesor de éste Seleuco IV (187-175) en favor de la ciudad de Jerusalén y de su Templo: "10 Contribución real para los sacrificios, parte en dinero... y parte en especie: flor de harina, trigo y sal. 20 Con vistas al acabamiento de las obras del Templo y a la reedificación de los pórticos, las maderas tomadas en Judea, en el Líbano o en cualquier otro lugar del Imperio, así como los demás materiales necesarios, quedarán exentos de impuestos. 3° Para todos los que forman parte del pueblo, obligación de vivir según las leyes de sus antepasados. 4° Para el senado, los sacerdotes, los escribas del Templo y los cantores sagrados, exención de capitación, del impuesto de la corona y del impuesto de la..sal. 5° Exención de impuesto durante tres años para los que habitan actualmente en la ciudad o vuelvan a residir en ella antes de fin de año. 6° Exención, en lo porvenir, de la tercera parte de los impuestos para los mismos, a título de indemnización y liberación de los habitantes reducidos a esclavitud, a los cuales se deberánrestituir los bienes" (F. Josefo, Ant. lud. XIL3,3; Abel, o. c. en bibl. 1,89-90).
Por su parte, O. tenía el prestigio de ser "hombre bueno y bondadoso, de venerable aspecto, de suaves maneras, de elegante lenguaje, que desde su niñez se había ejercitado en toda virtud" (2 Mach 15,12). Pero estaba al frente de la superintendencia del Templo un sacerdote de la familia de los Bilga, que, habiéndose enemistado con el pontífice con motivo de la fiscalización del mercado de la ciudad, y probablemente también de la administración ilegítima de los depósitos del Templo, fue a verse con Apolonio de Tarso, gobernador por entonces de Celesiria y Fenicia, haciéndole saber la enorme cantidad de dinero acumulado en el tesoro de Jerusalén, que "no se destinaba al sostenimiento de los sacrificios, pudiendo el rey apoderarse de ello" (2 Mach 3,4-6). Seleuco IV Filopátor envió a su ministro de hacienda, Heliodoro, con órdenes de apoderarse de aquellas riquezas. A pesar de que O., que lo recibiera amablemente, le hizo ver que se trataba de depósitos de viudas y huérfanos y de una cantidad perteneciente a Hircano, hijo de Tobías, "siendo del todo imposible cometer tal injusticia contra los que habían confiado en la santidad del lugar y en la majestad del Templo" (2 Mach 3,7-12), Heliodoro insistió en perpetrar el sacrílego despojo.El relato de lo que después sucedió termina afirmando que una fuerza divina ampara la inviolabilidad del Templo: "El mismo que en los cielos habita tiene sus ojos puestos sobre aquel lugar para defenderlo y hiere de muerte a los que a él se llegan con malos propósitos" (2 Mach 3,13-39). Aunque O. y Heliodoro se despidieron amigablemente, habiendo ofrecido sendos sacrificios al Señor, "es evidente que en el espíritu del rey, la aventura tomaría el aspecto de una escena montada por el sumo sacerdote y no de una intervención sobrenatural" (Abel o. c. en bibl. 1,107). El pincel de Rafael ha inmortalizado en el Vaticano este dramático episodio.Como Simón siquiera intrigando y acusando a O. de haber maltratado a Heliodoro, ocasionando rivalidades y muertes entre los ciudadanos y presentando al pontífice como traidor, éste se decidió a sincerarse ante el rey. Pero Seleuco IV caía asesinado por su ministro Heliodoro y O. se encontró en Antioquía con que el destinado a sucederle era su hermano Antíoco Epifanes (175-164/63 a. C.), en lugar de su hijo Demetrio (I), retenido como rehén en Roma. Entre tanto, Simón había desaparecido de la escena, no se sabe cómo, pero frente a O. y a su fidelidad a la ley mosaica se presentó su propio hermano Jasón. Éste obtuvo del rey el nombramiento de pontífice, mediante la oferta de una suma considerable de dinero, y la autorización regia para anular la carta otorgada por Antíoco III (v.), sometiendo todos los judíos a la ley mosaica, y para "gozar del derecho de fundar una corporación dedicada a las luchas gimnásticas, a los juegos públicos y a los ritos cultuales de esta institución bajo el patronato del soberano reinante con una efebía (mancebía) o equipo de muchachos de 18 a 20 años, con un local aparte para los ejercicios de la palestra, lanzamiento de armas, equitación y carrera de antorchas, sin descuidar la cultura intelectual ni nada de lo que era apropiado para crear entre la juventud de las diferentes ciudades ese lazo que los griegos gustaban llamar filantropía" (Abel, o. e. en bibl. 1,112).Algunos años más tarde, Jasón fue suplantado por Menelao, hermano del antes mencionado Simón, y no mucho después era él a su vez sustituido en el pontificado por su hermano Lisímaco. Durante una ausencia del rey,que había dejado encargado del gobierno a Andrónico, éste, instigado por Menelao, al que O. había reprendido por haber sustraído del Templo algunos objetos, hizo matar al anciano pontífice, después de haberle hecho salir con engaño del asilo sagrado de Dafne, cerca de Antioquía.
"El fin trágico de Onías, que tuvo lugar al término de las 62 semanas de años después de la vuelta del Destierro, marca en Daniel (9,26) la apertura de la gran semana de años que dividirán la persecución de Antíoco Epifanes (alianza sacrílega con los paganos, cesación del sacrificio perpetuo) y la restauración del altar acompañada de la muerte del Devastador" (Abel, o. c. en bibl. 1,117). Según esta interpretación, que no todos admiten, O. es para los cristianos una de las figuras o tipos más expresivos del Mesías (v.), mientras’ para los judíos, en lucha a vida o muerte por la independencia de su nación bajo el caudillaje de judas Macabeo (v.), aparece como un intercesor "orando por toda la comunidad", al lado de jeremías (2 Mach 15,12-16).4. Onías IV. Hijo de Onías III. Viéndose suplantado por Alcimo, que había alcanzado el sumo pontificado de Lisias, gobernador de Antíoco Eupátor (163-162 a. C.), se retiró a Egipto, donde solicitó de Tolomeo VI Filométor (180-145 a. C.) y de Cleopatra permiso para edificar en Leontópolis un templo al Altísimo, parecido al de Jerusalén, apoyando su petición en un vaticinio de Isaías (Is 19,18-19). El rey no sólo le concedió las ruinas de un antiguo templo que pedía, aunque no sin dejar de mostrarse admirado de que "pudiera ser grato a Dios tener un templo en un lugar tan impuro y tan lleno de animales sagrados" (F. Josefo, Ant. Iud. XII1,3,1-2), sino que "le regaló amplias posesiones para que los sacerdotes viviesen de sus rentas y Dios tuviese en abundancia todo lo necesario para el culto" (F. Josefo, Bell. Iud., VII,10,3).V. t.: MACABEOS.J. PRADO GONZÁLEZ.
BIBL.: FLAVIO losEFo, Ant. Iud. XIII,3,1-4; íD, Bello Judaico VII,10,2-4; DB IV,1815-1919; F. M. ABEL, Histoire de la Palestine depuis la conquéte d’Alexandre jusqu’a i’invasion arabe, I, París 1952; G. RICCIOTTI, Historia de Israel desde la cautividad hasta el año 135 después de Jesucristo, Barcelona 1947, 216.220-221.225. 233.247-250.
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