Olimpo GEOG.
Categoria:
Geografía
Sistema montañoso situado en los límites entre Tesalia y Macedonia y cuya cima más alta (2.985 m.) recibía también ese nombre. El río Tempe y su valle correspondiente lo separan, por su lado meridional, del monte Osa. Desde Homero se consideró el O. como morada de los dioses griegos. Debió de influir en esa creencia el aspecto quebrado y brumoso del mismo, cuya cumbre, cubierta de nieve casi todo el año, alcanzaba el cielo según la imaginación popular. Esta sacralización del monte O. hizo que este nombre se extendiera a otras montañas del mundo griego. Así se llamó el situado al sudoeste de Arcadia, también llamado Liceo; o el promontorio junto a Selasia, en Laconia. También en la orilla norte del río Alfeo había una colina de ese nombre. En Asia Menor diversas montañas recibían el nombre de O.: en Misia, Licia, Galacia, etc. Con el tiempo, la localización de la morada divina en el O. tesalio se fue diluyendo en una idea más vaga, que hacía del O. la sede de los dioses sin identificarlo con un lugar concreto de la tierra.Los dioses olímpicos. La genealogía de los dioses griegos aparece sistematizada en la Tcogonía de He-Jodo (v.). Según ésta, el mundo surgió del Caos, espacio infinito y tenebroso; del Caos surgió la Tierra (Gea) y ésta engendró de sí misma el cielo (Urano), el mar y los montes. Urano engendró con el agua del mar a las Erinias y con Gea a los Hecatonquiros, Cíclopes y Titanes (seis varones y seis hembras). Cronos era el más joven de los Titanes y la suya es la llamada primera generación divina. Si Cronos destronó a su padre Urano, fue a su vez destronado por su hijo Zeus, nacido de la unión de Cronos y la Titánide Rea (v. CROMOS y ZEUS). La de Zeus es ya la generación de los dioses olímpicos, que constituye el cuadro de divinidades clásico en la religión y mitología griegas desde Homero. El rasgo esencial que distingue a los dioses griegos de los hombres es la inmortalidad. Por lo demás, no existe una diferencia absoluta de naturaleza, sino más bien de grado. De un mismo origen (Gea) dioses y hombres, aquéllos se mezclan sin cesar en la vida humana participando, como en los poemas homéricos, de los mismos afanes y sentimientos que los mortales. No son omniscientes ni todopoderosos, pero la diferencia de poder entre dioses y hombres es inmensa; a los hombres ("nada es el linaje de los hombres", Píndaro, Nemea VI) sólo les resta quedar a merced de su providencia, o de su castigo si han delinquido en algo.La idea que de los dioses tenían los griegos evoluciona al compás de los cambios socio-políticos y de la especulación filosófica. En la poesía homérica, la familia olímpica está constituida a la manera de los Estados de época micénica, gobernada por un señor poderoso -Zeus- al que asiste una corte de nobles. La concepción de Zeus aparece depurada de imperfecciones y cristalizada en una idea abstracta de la divinidad cuando la filosofía racionalista domina, a finales del s. V a. C., el ámbito ideológico de Atenas. Se había recorrido el largo camino que presenció la instauración de los regímenes aristocráticos y la promoción social de las clases inferiores; a unos y otra se unieron dos cultos distintos, dos formas distintas de expresión religiosa: Apolo delfio y Dioniso, respectivamente (v. DELFOS II; DIONISO; GRECIA VII).Tras su victoria sobre Cronos, se habían repartido el poder del mundo Zeus, Hades y Posidón. Este último quedó dueño del mundo de los mares, Hades del mundo subterráneo y Zeus señor del cielo, quedando la tierra como patrimonio de los tres. Pero Zeus mantuvo siempre un rango superior y aparece como jefe de la familia olímpica. De hecho, Hades no se encuadra dentro del grupo clásico de los doce dioses olímpicos que integran, con Zeus y Posidón, sus hermanas Deméter, Hestia y Hera (v.) que es, además, esposa de Zeus; Atenea (v.) hija de Zeus y Metis; Apolo y Artemis, fruto de la unión de Zeus con Leto (v. DÉLOS); Afrodita, hija de Zeus y Dione; Hermes, hijo de Zeus y Maya; Ares y Hefesto, hijos de Zeus y Hera. Otra serie de divinidades de inferior rango completan el cuadro. Unas al servicio de los grandes dioses; otras constituyen una concreción o extensión de alguna cualidad de un dios olímpico. Y, en fin, las divinidades marinas del ciclo de Posidón y las divinidades ctónicas vinculadas a Gea.Deméter, es la diosa de los cereales y evoca la fecundidad de la Tierra (v.). Su hija Perséfone fue raptada por Hades (cfr. himno homérico a Deméter). Infructuosamente la buscó su madre hasta enterarse de su rapto. Irritada la diosa, se propuso no volver al O. y se retiró a Eleusis (v.), con lo cual la Tierra quedó estéril. Como la joven hubiera comido el grano de una granada (símbolo de la fecundidad) que Hades le ofreciera, no fue posible su devolución. La solución fue que Deméter volviera al O. y Perséfone permaneciera en los infiernos sólo una tercera parte del año, acudiendo junto a su madre cada primavera. Este mito se interpretó como una imagen del desarrollo de la semilla. Hestia es la personificación del hogar y permanece siempre en el O. Hefesto (Vulcano en Roma) es el dios cojo; dios del fuego y los metales, preside la metalurgia y su lugar de trabajo son los volcanes. Sobre Apolo, v. DÉLOS y DELFOS. Afrodita (Venus, v., para los romanos) es la diosa del amor. Ártemis (Diana para los romanos) es la diosa virgen y cazadora. Hermes (Mercurio, en Roma), el mensajero de los dioses e intérprete de la voluntad divina. Y Ares (Marte, en Roma), el dios de la guerra por excelencia.V. t.: GRECIA VIII; PAGANISMO; MITO Y MITOLOGÍA.J. L. PÉREZ IRIARTE.
BIBL.: P. GRIMAL, Diccionario de la mitología griega y romana, Barcelona 1966; O. SEEMANN, Mitología Clásica Ilustrada, Barcelona 1960; G. LIPPOLD, Olympos, en RE XVIII, 1, 258-324; Ce. PICARD, Les origines du Polythéisme hellénique, París 1930-32; J. ALsINA, La mitología, Barcelona 1962, 35-72; A. RUIZ DE ELVIRA, Mitología clásica, Madrid 1984.
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