Oceanografia y Oceanologia
Categoria:
Geología
Así como la voz Geografía (v.) fue adscrita a la descripción de las tierras emergidas, la voz Oceanografía, formada por las raíces griegas okeanos, océano, y grafo, describir, fue aplicada a la descripción de los océanos y mantuvo plena vigencia durante la etapa colombina, puesto que los periplos de Colón, Vasco de Gama, etc., permitieron la cabal exploración y descripción de la distribución de los océanos y las formas de sus bordes litorales.Pero hacia finales del s. XVIII el capitán James Cook inició el estudio científico de los océanos al realizar determinaciones de la temperatura superficial del agua; estas observaciones de superficie fueron proseguidas por Kotzebue, Fitzroy, etc., hasta mediados del s. XIX, en que fue abordada la exploración científica de las profundidades y del contenido oceánicos.De este modo, los meros afanes exploratorios se vieron definitivamente evolucionados en una nueva y sugestiva ciencia, cuya autenticidad es subrayada al estar presidida por la investigación de las relaciones causa-efecto en una amplísima y compleja gama de fenómenos, importantes desde el punto de vista utilitario. En consecuencia, parece llegado el momento de reflexionar en el sentido de que, anacrónica o desfasada respecto a estas directrices actuales, aquella segunda raíz etimológica debe ser reemplazada por la, asimismo griega, logos, tratado, conduciéndonos a la voz Oceanología que, mucho más lógica, debería sustituir definitivamente a la de Oceanografía, todavía utilizada por inercia.Definición, contenido y ciencias adláteres. La Oceanología abarca todos los aspectos relativos al océano, a su contenido y a sus nexos con los medios limítrofes: atmósfera, litoral y sustrato; en suma, en la ciencia que intenta explicar los procesos oceánicos y sus relaciones con las fases sólida y gaseosa de la Tierra y con el Universo. Diversificada en numerosas ramas (Física oceanográfica, Biología marina (v.), Química oceanográfica, Geomorfología submarina, Sedimentología, Geología submarina, etcétera), entraña un dilatado dominio científico, obviamente apoyado sobre gran número de ciencias auxiliares: la Astronomía (v.) y la Mecánica (v.) explican las fuerzas externas e internas de la dinámica oceánica; la Meteorología (v.) ayuda a establecer el recíproco influjo entre océano y atmósfera (v.); la Biología (v.) identificando su contenido biótico y su ecología (v.); la Química (v.) analizando la composición del agua y los sedimentos marinos; la Física (v.) interpretando la dinámica oceánica; la Geología (v.) interpretando la Geomorfología, (v.) submarina, la identidad y distribución de los sedimentos y fondos rocosos, el origen de las propias cuencas oceánicas y su evolución en el decurso de la historia terrestre, etcétera; la Geofísica (V. GEOLOGÍA FÍSICA) aportando los únicos medios para investigar el sustrato oceánico; etc. Equipos de trabajo. La naturaleza del medio operacional y la enorme diversidad de investigaciones implicadas exigen atención preferente hacia los equipos personales e instrumentales. Se precisan científicos competentes y capaces de soportar la dureza de la vida y el trabajo a bordo de barcos que deben adecuarse para un preliminar análisis de datos y muestras, así como para el archivo de éstas, cuyo estudio definitivo se realiza en los laboratorios de tierra firme.El buque oceanográfico debe disponer de un laboratorio electrónico dotado de amplificadores y registradores de datos (obtenidos por los ecosondadores, batitermógrafos, magnetómetros, sismómetros, gravímetros, etc.), así como de calculadoras, microscopios, etc., para el preliminar examen de datos y muestras. Otro laboratorio húmedo permite el examen de las muestras biológicas y el análisis químico del agua (fosfatos y oxígeno libre). Las observaciones, ya sean puntuales o en perfiles continuos, precisan conocer en cada momento la exacta situación del buque, que es obtenida mediante la navegación astronómica y las equipos electrónicos (radar, shoran o loran) que, como el de radiocomunicación, suelen instalarse en el puente de mando.Entre el equipo instrumental deben figurar rastrillos, redes y mangas que, por arrastre, permitan las capturas biológicas en diversas profundidades. Los ecosondadores y batitermógrafos suministran registros continuos de la profundidad y temperatura, mientras que los hidrofotómetros y bioluminógrafos miden la cantidad total de luz que, respectivamente, existe y emiten los seres marinos. Los termosondadores miden el flujo térmico emanado del fondo marino del que es posible obtener muestras mediante cucharas, dragas y tubos de sondeo. Cámaras especiales, tomavistas y cámaras de televisión permiten fotografiar el fondo marino y observar directamente los seres vivos; los batiscafos (en cuyo interior descienden los investigadores) seleccionan muchos aspectos de la observación. En fin, la infrayacente corteza terrestre es estudiada mediante equipos sísmicos, geomagnéticos y gravimétricos especialmente diseñados para el medio oceánico.Problemas oceanológicos. En el dominio de la Física destacan los intercambios energéticos con la atmósfera (V.), muchos desplazamientos acuáticos (mareas de fondo, olas y ondas internas, circulación profunda, etc.) abordables con las nuevas técnicas experimentales que permiten una mayor precisión en la determinación de los parámetros termodinámicos (V. MAREAS; OLEAJE; CORRIENTES MARINAS), el contenido gaseoso, la salinidad y expansión termohalina, la conductividad eléctrica, densidad, velocidad acústica, índices de refracción, distribución de radioelementos, etc.En el dominio de la Geología descuella el problema implicado por el mecanismo de la dispersión sedimentaria y la propia naturaleza del sustrato oceánico que alberga la clave sobre el origen y la evolución de las cuencas oceánicas, etc. (v. SEDIMENTOS II); también debe dilucidar (con la Biología) los procesos microbiológicos capaces de transmitir energía química a los sedimentos en los que se advierte una difusión y adsorción de elementos químicos en virtud de procesos que es preciso determinar en conexión con la Química; gracias a los isótopos (v.), en conexión con la Física ha logrado resolver algunos problemas paleoclimáticos (evolución térmica oceánica durante el Cuaternario, etc.) y lograr técnicas que, rutinariamente, permiten la datación precisa de los sedimentos cuya edad no rebase del medio millón de años, aunque actualmente se intenta alargar hasta cinco millones mediante el berilio 10.En el dominio de la Biología, subsisten los clásicos problemas de identificación y sistematización de nuevas especies marinas, el estudio de su hábitat, relaciones ecológicas, etc. (V. BIOLOGÍA MARINA).Aplicaciones prácticas. Además de facilitar las comunicaciones, el océano es un enérgico destructor mecánico, químico y biológico, así como el recipiente en que se confinan y regeneran naturalmente los desechos continentales. El 71% de la energía solar (fuente de la energía vital) que alcanza a la Tierra es recibida por los océanos que, en consecuencia, constituyen un inmenso almacén energético cuyos aspectos mecánico (oleaje, mareas, etc.), calorífico (diferencias térmicas oceánicas), nuclear (agua pesada y deuterio, del que es fuente inagotable), etc., son susceptibles de explotación.Los recursos minerales del océano (magnesio, bromo, petróleo, manganeso, etc.), al igual que el agua desalinizada, ya han comenzado a explotarse industrialmente. Inmenso almacén de recursos nutritivos, precisa la investigación del incremento y racionalización de las pesquerías (V. PESCA). Y en fin, su propia fenomenología superficial y profunda entraña preciosas aplicaciones en las comunicaciones, en la guerra, etc.Agrupados en la Asoc. Int. de Oceanografía (dependiente de la Unión Geodésica y Geofísica Int.), tanto en España como en las naciones iberoamericanas existen institutos y laboratorios de Oceanografía ocupados, en la medida de sus posibilidades, en estas importantes investigaciones.V. t.: GEOFÍSICA; CORRIENTES MARINAS; MAREAS; OLEAJE; SEDIMENTOS MARINOS; etc.C. GAIBAR-PUERTAS.
BIBL.: M. N. HILL, The Sea, Londres y Nueva York 1963; J. BARTELS, Geophysik II, en Handbuch der Physik, 48, Berlín 1957; P. J. BRANCAZIO y A. G. W. CAMERON, The origin and evolution of atmospheres and oceans, Londres 1965; H. LACOMBE, Cours d’Océanographie physique, París 1965; R. FAMBRIDGE, The Encyclopedia of Oceanography, Nueva York 1966; M. GRANT GROSS, Oceanografía, Barcelona 1971.’
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