Numismática I. Ciencia Histórica. HIST.
Categoria:
Historia
1. Consideraciones generales. La N. es la ciencia que se ocupa del estudio de las monedas (v.), palabra derivada del griego nomisma y del latín nomismanummus. Pero en realidad deben distinguirse dos niveles diferentes: a) N. o mejor Numología, ciencia de las monedas; y b) Numofilia, afición a las monedas o gusto de examinarlas y coleccionarlas, pero sin adentrarse en su estudio. La N., más que auxiliar de la Historia, como tradicionalmente es conocida, debe considerarse una ciencia autónoma, ya que sus implicaciones en los campos histórico, epigráfico, económico, artístico, cronológico, sociológico, etc., están sobradamente probadas. Como fuente histórica es de las más importantes, tanto por el campo cronológico, que es de la mayor amplitud, desde la época arcaica a la contemporánea, como por ser a veces la única fuente que queda de una época o reinado, a falta de fuentes documentales de otra índole. Es evidente que la economía y la sociología están presentes desde el del fenómeno monetario.Aristóteles es el primer comentarista de un sistema que ha perdurado hasta la Edad Moderna, y que describe con todo detalle (Política, 1-6,14-16) al referirse al cuño monetario como "... un sello impuesto sobre cada moneda, para evitar la molestia de pesar el metal, ya que el sello impreso es una indicación de cantidad". Esta práctica hace entrar a los pueblos en la concepción moral de la justicia, originada por el "peso justo". La equidad y la legalidad son los distintivos de la nueva pieza de metal, con la marca del Estado emisor, ya que así las partes interesadas quedan aseguradas no sólo del peso, sino también de la riqueza en metal fino o de la aleación empleada en la moneda. Así, para Hesíodo la moneda es un instrumento de la justicia, y en la misma etimología de la palabra han quedado rastros muy visibles: nomisma se relaciona con nemo, estimar o distribuir, y nemesis es simplemente un juicio de valor. El término de moneta se deriva del epíteto de Juno Moneta, la que avisa (monere) sobre la presencia del peligro y cuyo templo contuvo el primer taller monetario en Roma. De esta forma se concreta aún más el carácter sagrado que este instrumento de cambio tenía en la Antigüedad, sobre todo en la civilización greco-romana.2. Metrología numismática. Es una de las partes más difíciles de la N. No hay duda de que tiene su y fuente en los sistemas pondérales de la Antigüedad, el más arcaico el sexagesimal o babilónico con las equivalencias de: talento=60 minas; y mina=60 siglos. Los griegos introdujeron diversas modificaciones y crearon el sistema duodecimal, con la siguienté escala de valores: talento=6.000 dracmas; mina=100 dracmas; dracma= =seis óbolos. A partir de los romanos, que ya mezclan el sistema anterior con el decimal, es este último el que perdura hasta nuestros días. Los patrones numismáticos griegos son fundamentales para el estudio de la amonedación del periodo. Como múltiplos y divisores de la dracma, aparecen numerosas piezas, que según su distribución geográfica se reparten entre los sistemas denominados: ático, eginético, fenicio, rodio, babilonio, persa, corintio e itálico. Una dracma de 4,37 g. del patrón ático corresponde a 6,28 g. en el eginético, 3,62 en el fenicio, 2,91 en el corintio y 2,72 en el itálico.3. Cronología monetaria. En la Antigüedad, la datación de las monedas, especialmente en el mundo griego, se hacía por el nombre inscrito del magistrado anual epónimo hasta tiempos de Alejandro, en que comienzan a aparecer las fechas en forma de numerales, según las diferentes eras o cómputos del tiempo (v. CRONOLOGíA). Las eras más importantes son: la selécicida, a contar del 312 a. C., fecha de la batalla de Gaza; la de la provincia de Asia, a partir del 134 a. C.; la de Ponnpeyo, desde el 64 a. C.; la Cesarina, del 48 a. C., y la de Acticnn, a partir del 31 a. C. Los romanos y los bizantinos fechan sus emisiones por años de reinado o por el orden de sus titulaturas honoríficas, mientras que los árabes fechan por años de la Hégira, desde el 16 jul. 622. Las fechas por la era cristiana son relativamente modernas en las monedas.4. Hallazgos monetarios y medios primitivos de cambio. El estudio de los "tesoros" monetarios, conjunto de monedas ocultadas y descubiertas siglos más tarde, es una de las bases más firmes de las investigaciones numísmáticas modernas; su conocimiento científico proporciona gran cantidad de datos comparativos, no sólo por la composición del hallazgo, sino por el grado de uso de las piezas que lo constituyen, la existencia de piezas previamente datadas, y otros antecedentes que proporcionan una excelente base cronológica para el resto del hallazgo.Después del primitivo estadio de intercambio de mercancías entre sí, en cantidades de un valor equivalente, aparece en el comercio de la Antigüedad, y en todas las latitudes, una serie de objetos, metálicos o no, que sustituyen a una de las mercancías a intercambiar. Para ello deben de tener lógicamente las cualidades precisas de rareza y necesidad que los hagan apetecibles, todo ello según las características singulares del mercado de que se trate. Esta época pre-monetal se observa en todos los continentes, y en algunas raras ocasiones aún perdura en nuestros días. Las más conocidas mercancías de este tipo, con valor determinado, son por una parte las conchas de moluscos, como la Cypraea moneda, las conchas cónicas manyema, los anillos de bronce de Nigeria, los torques y anillos célticos, los anillos de oro y plata de Egipto y Mesopotamia, las conchas To-Uba de las islas Gilbert, las puntas de lanza de Assam, así como las monedas de tipo espada, llave o cuchillo utilizadas en China.5. Numismática griega. La N. griega comprende el estudio de todas las monedas emitidas en la Antigüedad, desde loss de la amonedación en Lidia, en el s. VII a. C., hasta la total expansión romana. Sin embargo, algunas acuñaciones de época imperial, en países conquistados de lengua griega, se comprenden en esta sección bajo el epígrafe de moneda "imperial romana", como sucede con las acuñaciones de Asia Menor y el conjunto de la N. alejandrina, hasta tiempos de Diocleciano. Desde el punto de vista artístico e histórico, es la más importante de todas las secciones de la N., y su clasificación cronológica y atribución es fácil de efectuar por su misma simbología e inscripciones, aparte de su evidente evolución artística.Los grandes periodos de la moneda griega son los siguientes: 1) periodo arcaico, desde loss de la acuñación en el s. VII a. C. hasta la época de las guerras persas en el 480 a. C. A fines de este periodo, se acuñan en la Magna Grecia los tipos denominados "pitagóricos" con reverso incluso de la misma figuración. 2) Periodo entre 480 y 415 a. C., de arte de transición, con indudables avances técnicos y uso continuo en los reversos de otro tipo o símbolo, en lugar del reverso en forma de aspa de molino o de "svástica", característicos del periodo anterior. 3) El periodo siguiente, entre 415 y 336 a. C., es el de mejor arte, y sólo finaliza con el reinado de Alejandro y el comienzo del primer tipo de amonedación universal. Sus tipos se caracterizan por su excelencia artística, que es la misma del mejor arte griego; los toreutas firman sus propios cuños, en minúsculos caracteres. 4) Entre 336 y 280 a. C. las monedas ganan en expresividad de sus retratos, y la serie de Alejandro con el reverso de Zeus en su trono domina sobre todas las demás. 5) El arte desde la muerte de Lisímaco hasta la conquista romana de Grecia (periodo entre 280 y 146 a. C.) prolifera en cuanto a la retratística y ensancha notablemente el flan monetario, por lo que su identificación es fácil. En África, aparecen las monedas de Cartago, obra de toreutas griegos y romanos de la mejor calidad, pero pronto declinan artísticamente y en contenido de metal fino, coincidiendo con los eventos históricos. 6) El periodo desde la conquista de Grecia hasta el Imperio romano (146 a 27 a. C.) se caracteriza por la serie de los "cistóforos" de Asia Menor y por la propagación del sistema griego a regiones orientales. 7) Este último periodo, entre 27 a. C. y 268 d. C., desde el reinado de Augusto a Galieno, es el llamado imperial, y el arte griego sólo aparece en ocasiones. Los anversos tienen el busto del Emperador, pero en el reverso subsisten temas de la mitología griega, entremezclados con los del periodo romano en que se acuñan.6. Numismática ibérica. Dentro del ciclo general de la moneda griega, e incidiendo al final en el periodo romano, la N. ibérica constituye una serie independiente, no sólo por el patrón metrológico de la plata, diferente de los conocidos en el mundo clásico, sino por la clase de alfabeto empleado, que puede ser ibérico, griego, fenicio, libio-fenicio o romano. Tiene su la N. ibérica con las monedas de las colonias griegas en la Península, Emporion y Rhode, de hacia el 400 a. C., siguiéndole la acuñación de Gades de tipos cartagineses, pero con el mismo patrón monetario, lo mismo que las emisiones púnicas de Ebusus. La N. de Cartago-Nova se inicia hacia el 237 a. C. y continúa hasta el periodo romano, con tipos que demuestran la influencia bárcida. El taller de Arse-Sagunto acuña monedas de plata con patrón muy cercano al del victoriato romano, y, en general, la acuñación ibérica prolifera tanto en la Citerior como en laUlterior, en la primera con denarios de plata del patrón normal romano y que sigue sus sucesivas devaluaciones. En los periodos entre 105 y 82, y 82 y 40 a. C. el número de talleres monetarios llega a su clímax, decrece después, y se romanizan progresivamente las emisiones hasta tiempos de Calígula. Con Claudio finaliza este tipo de monedaje y la autonomía de que disfrutaba; la moneda romana sustituye a la ibérica en toda la Península.
7. Numismática romana. Los primitivos romanos, al salir del estadio de intercambio de mercancías, en el cual la unidad parece que fue la cabeza de ganado (pecus-pecunia), comenzaron a utilizar los metales también como medio de cambio, especialmente el cobre y el bronce. Ya antes del 450 a. C., aparece la serie del aes-rude (aesinfectum), masas de metal sin forma determinada, que se valuaban a peso, para dar paso en seguida al aessignatum, ya de un tamaño y peso regulares. Se atribuye a Servio Tulio el haber sido el organizador de un primitivo sistema de pesas y medidas, que en etapas progresivas pasa del sistema libral primitivo (as de 12 onzas y peso de 272 g.), al semilibral (as de 163 g.), sestantario (as de 54,5 g.) y uncial, que se emplea con la Lex Plaminia del 217 a. C. y cuyo as pesa 27,25 g. La posterior reducción del 89 a. C., a consecuencia de la Lex Paptria, llega cuando ya ha aparecido la moneda de plata, el denario y, poco antes o coetáneo, el victoriato. El denario de 4,55 g. tenía como divisor al quinario en plata y a toda la serie en cobre o bronce, desde el as a la onza. El peso del denario sufre una continua devaluación; aparece en los a. 211-217 el antoniniano, que llega a sustituirla casi por completo. La moneda de oro romana se inicia con el áureo y el quinario, para pasar al sólido en tiempos de Constantino. La equivalencia en loss de la acuñación es de 1 denario=10 ases; y 1 sextercio=2,5 ases. Las dos principales series de la moneda romana, denominadas romano-republicana y romano-imperial, son de enorme importancia histórica: la primera con sus series de denarios llamados familiares, con nombres de magistrados monetarios; la segunda constituye el despliegue de la propaganda oficial del Imperio, casi siempre perfectamente fechable por los datos de la tribunicia, potestad, consulado, pontificado, etc.8. Numismática bizantina. Si bien la N. bizantina se inicia en la parte oriental del Imperio romano, a su división, en realidad sólo en el reinado de Anastasio (491518) se dan sus características monetales independientes. Los follis, monedas de cobre de gran diámetro, comienzan con 29 g. de peso por unidad para bajar progresivamente. El movimiento iconoclasta hace variar las mismas raíces del arte bizantino y con ello del monetario, hasta que el renacimiento macedónico (829-912) vuelve a utilizar en las monedas el simbolismo del Emperador sentado en su trono, y se reproducen las figuras de Jesús y la Virgen. Hacia el 960 se usa la moneda cóncava, trachy en el lenguaje diplomático, y el periodo último, de los Paleólogos, señala una fuerte depreciación monetaria, con tipos copiados de la acuñación latina de la época. Lateralmente a la moneda propiamente bizantina, hay que señalar las emisiones de las tribus bárbaras, no sólo de Italia sino de Hispania, en donde dieron lugar a la moneda visigoda, cuyos trientes áureos muestran una gran diversidad de talleres monetarios, y la rara amonedación de los suevos, que como los visigodos tiene su origen en copias de los sólidos y trientes de Honorio, Anastasio y Justino.9. Numismática árabe. La acuñación de los pueblos árabes, consecuente a la expansión del Islam, fue en sus primeros años una copia de las monedas de los pueblos vecinos, y así los tipos árabe-bizantino y árabe-sasánida son los dos grupos de amonedación árabe más antiguos. Los primeros califas acuñan con tipo bizantino de imitación y también las primeras monedas árabes de al-Andalus son copia de los sólidos globulares de Bizancio, a veces incluso con leyenda latina y fechas por indicción. Las tres especies fundamentales de los musulmanes son: el dinar para el oro, el dirhem para la plata y el felús para el bronce. Se atribuye al califa omeya `Abd al-Malik, en los a. 684-705, el haber sido el organizador de los tipos de la moneda árabe, sin ninguna figuración personal, en armonía con los preceptos del Corán, siendo aceptado el tipo de moneda abbasí por todos los países del Islam salvo en al-Andalus y alguna acuñación de Asia Menor. Con Abderramán III tenemos ya en la Península una completa representación de la moneda en los tres metales, llegando después la moneda almorávide (1056-1146) con los famosos morabetinos o maravedís, que se copian por algunos reyes cristianos. En 1161 se impone la moneda de los nuevos invasores, los almohades, que, siguiendo el modelo general de los soberanos hafsíes, acuñan las doblas con peso de 4,50 g., con un cuadrado central inserto en el círculo y leyendas incluso en los segmentos. Las leyendas en todas las monedas árabes son de tipo religioso, copian diversas suras del Corán y datan las emisiones por años de la Hégira así como el lugar de la acuñación o ceca monetaria.
10. Numismática medieval. La caída del Imperio romano y la invasión de las tribus bárbaras por Occidente producen un fenómeno de casi absoluta desaparición de la moneda, con la excepción del mundo bizantino y árabe. Cuando se acuña por los demás pueblos, se hace copiando tipos bizantinos, como ocurre con los merovingios, ostrogodos y visigodos. El feudalismo medieval, para llenar el vacío, crea el dinero de plata o de vellón, reminiscencia del denario romano, y es Carlomagno quien instaura un sistema monetario propio, el primero típicamente medieval. Al lado de la emisión real aparece la feudal, independientes entre sí. El sistema metrológico es el de la libra y el sueldo como unidades de cuenta, y el dinero y su mitad el óbolo como monedas efectivas. En España, la N. medieval de Castilla se inicia con Alfonso VI, que utiliza tipos de ascendencia franca, en sus dineros y óbolos, extendiéndose los talleres monetarios al compás de la Reconquista, como se aprecia con Alfonso VII y VIII. En cambio, las monedas de oro continúan siendo romanas o árabes, como en tiempos de Alfonso VIII, cuando se copian los dinares almorávides coetáneos, de donde se deriva la voz maravedí.El sistema con base en el dinero sufre grandes variaciones en los siglos siguientes; aparecen el real de plata, y una serie de emisiones entremezcladas de muy difícil investigación exacta, y sobre todo de fijación de equivalencias, ya que fluctuaban continuamente. Así encontramos en documentos de la época las voces: cornados, blancas, novenes, seisenes, quincenes, etc., que corresponden a monedas efectivas de diferentes reinados y épocas. Los Reyes Católicos son los reformadores de este caótico monedaje, y los que consiguieron poner fin a la anarquía monetal en España. La unidad es el real de plata con múltiplos de dos, cuatro y ocho reales, que sólo se acuñan en los reinados siguientes. En el oro se acuña el llamado excelente de la granada, a partir de 1497.11. Numismática moderna. Desde el s. XVI al XIX aún persisten las características del dinero metálico de la Antigüedad, y por ello algún momento histórico puede ser auxiliado en su interpretación por los datos del numario. Pero, en los últimos años, las acuñaciones monetarias pierden paulatinamente interés numismático, ante la utilización cada vez más extendida del papel-moneda y la falta de metales nobles en la circulación monetaria. En la época moderna, los sistemas del florín de Florencia y del ducado de Venecia, que dominan Europa desde el s. x111, como herencia del hyperpero bizantino, se vieron anulados por la enorme afluencia de metales preciosos desde la recién descubierta América. En este continente, comienza a funcionar en 1535 el taller de Santo Domingo, y en México circulan en 1537 monedas de plata de acuñación propia, que se extienden más tarde al conjunto de países americanos. Las casas de Austria y de Borbón acuñan en España y América gran cantidad de piezas, entre ellas la onza de oro y el duro de plata, que constituyen prácticamente una moneda universal, pues son aceptados hasta en los países del Extremo Oriente. En Francia, desde el reinado de Luis XII (1498), la moneda pierde todo rasgo de medievalismo y adquiere las características de la nueva acuñación; en Italia, la unificación monetaria con la lira de plata, equivalente a veinte sueldos, es obra de Víctor Amadeo I (1630-37); en Inglaterra sólo en 1603, con la subida al trono de Jaime VI, aparece el título de rey de Gran Bretaña, y en Portugal Manuel 1 (1495-1521) aún emite una gran pieza en oro de diez cruzados, conocida por "portugués". El resto de los países europeos tiene una evolución análoga, y el s. xx, en su segunda mitad, ve ya el final de este despliegue de metales nobles en sus monedas. De aquí en adelante sólo se acuña raramente en plata y más raramente en oro, ya que estos metales quedan limitados a las acuñaciones de tipo conmemorativo. El valor de la N. como ciencia auxiliar de la Historia casi desaparece; las emisiones modernas en metal fino son ya más propias de la medallística (v. MEDALLA), y la acuñación normal es fiduciaria con empleo de metales como el níquel y el aluminio o sus aleaciones.12. Numismática china. Entendemos por tal la N. de la China y la de los pueblos orientales que han seguido su sistema, en una adaptación más o menos próxima. El uso de la amonedación metálica en China se remonta, según las fuentes literarias, al s. xx a. C., pero sólo se conocen hallazgos de piezas realmente moneda desde el s. vii a. C.; al principio son objetos metálicos en forma determinada como cuchillos y espadas, pero en el reinado del emperador Kaotsu, en los a. 618-627, se introduce el tipo de moneda redonda con un orificio cuadrado en el centro, para poder ensartar una larga serie de piezas. Sin embargo, para los chinos la moneda ha sido siempre, salvo raras excepciones de metales preciosos, de carácter fiduciario, pues su valor de cambio no es proporcional al peso del metal empleado. La diferencia entre la pieza de un ch’ien y la de cien ch’ien, el múltiplo casi máximo, depende sólo de la variación en diámetro entre 25 y 57 mm., siempre en bronce, al menos en tiempos de la dinastía Song. Esta forma de cash, según la palabra occidental más extendida, perdura hasta el fin del s. xix con las dinastías Tang (618-906), Song (960-1279), Yuan (1279-1367), Ming (1368-1644) y Ts’ing (1644-1911). Las monedas llevan en el anverso los signos T’ung Pao (moneda corriente) o bien Yüan Pao (moneda original o que inicia una era), y además los correspondientes a la época o Nien Hao, dentro de cada reinado. El signo Chung sólo se emplea cuando se trata de múltiplos de la unidad monetaria o ch’ien. En el reverso suelen llevar, en algunas dinastías, los años de cada reinado en numerales, y el resto es liso.M. REVUELTA SAÑUDO.
BIBL.: R. A. G. CARSON, Coins, ancient, mediaeval, modern, Londres 1962; E. MARTINORI, La Moneta, vocabolario generale,
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