Numancia I. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
La ciudad de N. se encuentra en la provincia de Soria, en el cerro de Garray, cerca del río Duero. En las fuentes literarias se hace referencia varias veces a N. Estrabón la considera como la más famosa de las ciudades arévacos y dedica un recuerdo a su heroica defensa. Plinio se refiere a su defensa, y Mela la cita también. Sin embargo, es Polibio quien más extensión dedicó a N. y concretamente a su guerra contra Roma, ya que parece fue testigo presencial de los hechos durante el ataque de Escipión. Los relatos de Polibio se perdieron, pero Apiano los recogió fielmente y, a través de él, han podido reconstruirse con claridad las circunstancias bélicas entre numantinos y romanos. Históricamente, las circunstancias de la ciudad de N. vienen determinadas por su situación geográfica, que le harán pasar por los mismos sucesos que a la alta cuenca del Duero. En el momento de la protohistoria, la región en que se encuentra N. está habitada por los celtíberos vacceo-arévacos, instante en que precisamente se forma el potente núcleo urbano. Seguirá, por tanto, todas las vicisitudes del pueblo arévaco y será víctima del ataque de Roma.Primer periodo de la guerra celtibérica. El hecho más glorioso de N. y por el que su nombre se hizo famoso fue su heroica defensa contra los romanos. Este final fue el resultado de una serie de luchas que duraron años y que se iniciaron en el momento en que los romanos atacaron Celtiberia. En el 180 a. C. fue nombrado para la prefectura de la Hispania Citerior Tiberio Sempronio Graco (v. GRACO, FAMILIA), al cual le cupo la tarea de someter a los celtíberos (v.), siendo el primero en conseguirlo con eficacia al completar su acción bélica con una política inteligente. Polibio cita a N. en este momento para decir que se acogió a los tratados efectuados entre Graco y los vacceos en el 179 a. C. La paz conseguida no fue duradera. Los romanos violaron los tratados con el fin de obtener ventajas económicas y, en el 155 a. C., estalló una sublevación de celtíberos y lusitanos. La guerra celtíbera que se desarrolló en dos periodos (153-151 y 143133 a. C.) acabó con la sumisión total a Roma. En ambos periodos la intervención de N. fue destacada, luchando contra las legiones de F. Nobilior, Marcelo, Metelo, Pompeyo, Popilio, A. Mancino. Lépido, Furio, C. Pisón y finalmente Escipión.El primer ataque directo a N. lo llevó a cabo Nobilior, ayudado con refuerzos de soldados númidas y de elefantes, habiendo sido desastrosamente derrotado ante sus muros. En el 152 a. C. Roma envió a Celtiberia al cónsul Claudio Marcelo. Tras la conquista de algunas ciudades y al no ponerse de acuerdo respecto a las condiciones de paz, Marcelo se dirigió a N. sin que llegara a atacarla, porque precisamente un numantino, en nombre de todo el pueblo celtíbero, le ofreció la sumisión. A los arévacos les fue concedida la autonomía, tras cumplir ciertas condiciones, y Celtiberia disfrutó de paz con Roma durante diez años.Segundo periodo de la guerra celtibérica. Es llamado numantino por ser efectivamente esta ciudad quien la sostuvo. En un principio, las legiones romanas fueron mandadas por el cónsul Metelo (143-142 a. C.) que, si bien no llegó a atacar directamente a N., dirigió sus esfuerzos a evitar que los vecinos les ayudasen con provisiones. Pompeyo, que sucedió en el mando a Metelo, acampó su ejército ante los muros de la ciudad sobre la colina del Castillejo y la atacó directamente, sin conseguir tomarla, a pesar de que su ejércitocuadruplicaba en número a los defensores de N. Después recurrió a un estrecho cerco, sin obtener tampoco resultados positivos. Popilio Lenate (139-138) fracasó también en sus intentos de asalto. Con Mancino, en el 137 a. C., Roma sufrió uno de los mayores desastres de su historia militar. Mancino, derrotado repetidas veces, se retiró hacia el Ebro y, perseguido, fue acorralado y obligado a rendirse con sus 20.000 soldados. Los celtiberos pidieron a los romanos su plena autonomía a cambio de los prisioneros, siendo fiador Tiberio Graco, tratado éste que el Senado romano anuló por considerarlo humillante. Los sucesores de Mancino, E. Lépido (137 a. C.), F. Filón (136 a. C.) y C. Pisón (135 a. C.) no osaron siquiera un ataque directo a N.
Finalmente, Roma encargó la misión celtíbera a P. Escipión Emiliano (V. ESCIPIONES, FAMILIA DE LOS), quien llegó ante los muros de N. en el otoño del 134 a. C. La primera medida de Escipión fue la moralización del ejército, haciéndole efectuar trabajos de todo tipo, especialmente de atrincheramiento, ya que en los planes de Escipión entraba el utilizar el hambre como arma más eficaz para la rendición de la ciudad. Escipión puso por fin el ejército en marcha hacia la Meseta, pero no en dirección a N., sino al país de los vacceos (v.), con el fin de asegurar las provisiones para sus tropas y evitar ayudas de víveres a los sitiados. Avanzando por el Duero, se situó ante N., organizando inmediatamente la circunvalación de la ciudad a base de empalizadas y zanjas que protegiesen una muralla bastante gruesa con torres en número de unas 300. Fueron siete los campamentos que sostenían este enorme cerco. El ejército romano estaba compuesto por unos 60.000 hombres, elefantes, caballos y máquinas de guerra, frente a unos 4.000 defensores de que disponía N. Escipión no la atacó directamente, ni entre sus planes estuvo nunca este propósito. Su intención fue rendirla por hambre, cortando todo aprovisionamiento. Ante la falta de víveres, N. se decidió a pedir a los romanos unas condiciones de capitulación dignas y favorables, pero Escipión exigió la entrega de las armas, condición inaceptable y vergonzosa para un celtíbero.Los extremos a que llegó N. en los finales de su cerco de nueve meses fueron horribles. Finalmente, una vez decididos a rendirse, Escipión fijó el día para la entrega de las armas. Parte de los sitiados prefirieron el suicidio a la aceptación de las condiciones. Su caída fue entre julio y agosto del 133 a. C. Escipión mandó arrasarla e incendiarla, vendió a los supervivientes como esclavos y prohibió su reconstrucción. Sin embargo, la ciudad fue reconstruida según indican las fuentes y demuestra la arqueología. Mela la cita como una de las ciudades más florecientes del interior de Hispania en la provincia Tarraconense. Según Plinio, perteneció al convento cluniense.M. PELLICER CATALÁN.
BIBL.: A. SCHULTEN, Numantia, I-IV, Munich 1914-31; íD, Historia de Numancia, Barcelona 1945; íD y oTRos, Fontes Hispaniae Antiquae, I-V, Barcelona 1922-40; F. WATTENBERG, Las cerámicas indígenas de Numancia, Madrid 1-963; J. MALUQUER DE MoTEs, Pueblos celtas, en HE 1,3 1954; íD, Estudio de las culturas metalúrgicas de la Meseta, en 1 Symposium de Prehistoria de la Península Ibérica, Pamplona 1960; L. PERICoT, Los celtíberos y sus problemas, "Celtiberia", 1, Soria 1951; B. TARACENA, Los pueblos celtibéricos, en HE 1,3 1954.
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