Nubia GEOG.
Categoria:
Geografía
Región situada a lo largo del valle del Nilo, al S de Egipto y N de Sudán, comprende desde la primera catarata al N hasta un límite impreciso por el S, que pasa algo al N de Jartum. Geográficamente es una región desértica, exceptuando el valle del Nilo, que posee una estrecha franja agrícola de tierra fértil en las dos orillas del río, y en muchos lugares el desierto llega hasta la misma orilla. Históricamente N. fue el camino y campo de batalla que sirvió de paso a las influencias mediterráneas hacia el S y del África negra hacia el N. Por esta razón hay una serie de culturas en N. que han dejado una huella arqueológica del más alto interés. Desde la época egipcia se dividió en dos regiones que han conservado características especiales e incluso en nuestros días. La región norte recibía el nombre de país de Wawat y la parte sur se conocía con el nombre de país de Kush.Durante el Paleolítico, la población de N. parece que fue escasa, a juzgar por los restos encontrados, pero éstos no faltan tanto del valle del río como en los oasis cercanos. Últimamente se encuentran industrias líticas que cubren todo este largo periodo, a las cuales se ha prestado escasa atención por los arqueólogos, ocupados en otro tipo de hallazgos. En la época neolítica la población de N. tampoco se ha revelado numerosa y se conocen pocas situaciones importantes, excepto la de Bahan, al S de la primera catarata. La gran época de N. se inicia con las primeras dinastías de Egipto y la unificación del país, época en la que se aprecia un aumento de población atestiguado por la aparición del llamado grupo A de cultura que ha dejado sus enterramientos de pozo y túmulo y de pozo y cámara con túmulo, en los cuales el muerto aparece inhumado con ajuares cerámicos, paletas de alabastro y piedra arenisca, objetos de cobre, bumeráns de madera, etc. La cerámica es de gran belleza y lleva decoraciones pintadas en color rojo, vasos de decoración incisa, etc. La prosperidad de este periodo se ve turbada por las invasiones egipcias que llegan hasta la segunda catarata, ya durante la primera dinastía. En consecuencia, se produce un cambio cultural cuyo resultado es el grupo B de cultura, que significa un empobrecimiento general y es contemporáneo del antiguo Imperio egipcio, durante el cual se opera una intensa colonización de la Baja N. La cultura de este periodo refleja una sociedad que sufre una fuerte explotación extranjera. Encontramos en la segunda catarata los nombres de los faraones Kefren, Micerinos, Userkof, Sahure, etc. Las tumbas son generalmente pozos ovalados o redondos cubiertos por una laja, y sobre ellos se coloca un túmulo de piedra y arena. El cadáver se coloca encogido, recostado sobre el lado derecho y junto con los ajuares de cerámica marrón, roja con el borde negro. Es la época de la explotación de las canteras situadas a 80 Km. al O de Toshka, y en las rocas de Tumas aparecen inscripciones de los faraones Teti y Pepi I. Durante la IV dinastía tienen lugar los viajes de Un¡ y Herkhuf, que llegan hasta el país de Yam, posiblemente en la actual Darfur.Durante el primer periodo intermedio disminuye la intensidad de la colonización egipcia en N., y el vacío producido se llena de emigrantes procedentes del Sudoeste que desarrollan la etapa cultural denominada grupo C de cultura. Racialmente son mediterráneos con algunos elementos negroides, y culturalmente tienen algunos puntos de contacto con el grupo B. Se conocen principalmente sus grandes cementerios con tumbas en pozo rodeadas de una pared circular de piedras sobre la que a veces aparece un gran túmulo. Los ajuares se colocan al principio dentro de la tumba, y más tarde fuera de ella. Escarabeos, cerámicas rojas pulidas, negras e incisas, objetos de marfil, etc., constituyen los bienes que acompañan al muerto. Los poblados de las clases más modestas están situados en el borde del desierto, pero se desconocen las casas de los más ricos, porque seguramente se encoritraban en tierra fértil y han sido destruidas por los cultivos. Contemporánea de esta cultura es una facies descubierta primero en Kerma, yacimiento situado en la tercera catarata, y que le dio nombre. Kerma fue un centro de intercambio entre egipcios y nubios. Los cementerios excavados presentan rasgos comunes con el grupo C, pero hoy los arqueólogos están de acuerdo en que se trata de dos culturas independientes. En relación con lo dicho, pueden citarse los cementerios descubiertos en el Alto Egipto, en los cuales el tipo de enterramientos, de indudable carácter nubio, se denominan "pan graves" y hoy se consideran como un elemento negroide introducido en Egipto a partir de este momento, que correspondía a los enterramientos de los mercenarios negros en las guarniciones del ejército tebano. Tales cementerios están íntimamente relacionados con la cultura de Kerma.Cuando Egipto se reunifica, a principios del Imperio medio (v. EGIPTO IV), inmediatamente vuelven los faraones a ocuparse de N., pero hay que llegar hasta la dinastía XII para encontrar una presencia real egipcia en el sur. Después de una campaña victoriosa en tiempo de Sesostris I, se construyen fortalezas que constituyen, en torno a la segunda catarata, uno de los cinturones defensivos más grandes del mundo antiguo. Un papiro tebano da el nombre de ocho. No todas se han. excavado, pero son suficientemente conocidas para poder fecharlas con seguridad. Citaremos la de Semna en la orilla occidental, la de Kumna en la orilla oriental enfrente de la anterior, la de Uronarti en la pequeña isla de la catarata, la de Shalfak en la orilla occidental, la de Mirgissa en la orilla occidental, y finalmente la de Buhen, la mayor y mejor conocida, cuartel general y seguramente residencia del virrey que gobernaba N. en el Imperio medio. Más al N encontramos las fortalezas de Aniba y Kuban, que defendían el río y protegían la tierra fértil de las incursiones de los nómadas.Con la invasión de los hicsos (v.) vuelve a interrumpirse la labor de los egipcios en N. Aparecen reyezuelos indígenas que en parte continúan la labor de los faraones y en parte hacen su propia política. Las fuentes hablan de las alianzas entre los nubios y los hicsos para aplastar al pequeño principado de Tebas (v.). Esta época es la del último florecimiento de la cultura de grupo C. Durante el Imperio nuevo, se reconquista N. y se amplía la presencia egipcia mediante campañas, bélicas unas y de paseo militar otras, que ocupan hasta los tiempos de Tutmés III. El país es explotado intensamente, y la influencia egipcia es tan fuerte que borra de momento la cultura indígena. Entonces es cuando surgen monumentos del más puro estilo egipcio. Se reconstruyen las fortalezas destruidas y se elevan otras. Las tumbas adoptan una forma distinta, con un pozo con cámara lateral donde se deposita el cadáver con el ajuar, cerrándose con una piedra. La ’superestructura consta de una pared rectangular hecha de piedra o adobe. Los tipos cerámicos son típicamente egipcios de cerámica roja, crema, borde pintado, con formas ovaladas, de excelente factura. En Buhen se construye el templo dedicado a Horus, y antes se había edificado un templo en Barkal y otro en Dakka.En tiempos de Tutmés III, se levantan numerosos templos en Semna, Kalabsha y pequeños altares en Kars Ibrim. Amenofis II termina el templo de Amada, y Amenofis III eleva el magnífico templo de Soleb. Amenofis IV funda la ciudad de Gematon frente a Dongola. Seti I dedica gran atención a las minas de oro nubias, aumentando el producto de las de Wadi-el-Alaki; su sucesor Ramsés II desarrolla una actividad constructora en N. realmente prodigiosa. Construyó los templos de Beit-el-Wali, Gerf Hussein, Wadi es Sebua, Aksha y Derr en la Baja N., y Amara en la Alta. Su obra constructora es coronada por el magnífico templo de Abu Simbel (v.), una de las mayores estructuras del mundo excavada en roca, y otro contiguo más pequeño dedicado a su mujer Nefertari. Tal vez existan muchos más aún no descubiertos por los arqueólogos. La capital era en esta época Aniba, con el nombre de Ma’an, y en ella se encuentra la tumba de Pennut.La prosperidad alcanzada por N. a finales de la dinastía XX fue causa de movimientos separatistas en los que estaba complicado el gran sacerdote Amón, dios propietario de las minas de oro de N. En la crisis de la dinastía XXI, N. adquiere tal importancia que se trasforma en una potencia de ámbito universal. En Napatalos, los sacerdotes de Amón construyen un gran templo rival del de Karnak y se forma una corte de sacerdotes, funcionarios y mercaderes; la capital adquiere carácter de gran ciudad, embellecida con templos y palacios de un estilo nubio-egipcio. Pronto sus reyes, independientes de las dinastías libias de Egipto, se titulan "Rey del Alto y Bajo Egipto", logrando reinar sobre él durante la dinastía XXV, que procedía de Napata. Arqueológicamente este periodo se puede caracterizar por un estilo de construcciones de tradición egipcia pero con rasgos propios vinculados al país de Kush. Se construye en esta época en Kawa, Semna occidental, Buhen, Meroe y Jebel Barkal. Las tumbas de los cuatro primeros reyes se encuentran en Kurru. Estas tumbas tienen pozo y cámara con una superestructura que puede ser en forma de mastaba, de túmulo e incluso de pirámide. Se nota cierta reminiscencia en las tradiciones de Kerma. La labor constructiva de esta dinastía ha dejado muestras muy importantes en Karnak.Es de notar que durante esta época se generaliza el empleo del hierro en N. Con la conquista de Egipto por los griegos se inicia un nuevo periodo para N. El Nortedel país fue incorporado a Egipto y el resto permaneció independiente con una evolución cultural que coincide con el cambio de capitalidad, que ahora está en Meroe. La cultura meroítica se encuadra cronológicamente del s. III a. C. al s. III d. C. Se diferencia de la etapa napatiense en que los elementos mediterráneos de origen griego triunfan sobre las tradiciones indígenas. La capital tuvo grandes edificios, entre los que destacan el templo de Amón, inmensa construcción de 150 m. de longitud que consta de un patio exterior, un pequeño altar y un púlpito con escaleras. Está cubierto de relieves con escenas religiosas y otras que repiten los. temas de la realeza faraónica. El templo del sol, el del león, el de Isis y el altar de Apis dan idea de la piedad de los reyes de Meroe. La escultura es escasa y en su mayoría pertenece al s. I a. C. y al I d. C. Hay que citar la famosa cabeza de Augusto en bronce hallada en la capital. Las tumbas han dado gran cantidad de cerámica, que sin duda constituye una de las más bellas especies del mundo antiguo, tanto por la calidad de su pasta como por la rica decoración pintada con motivos del mundo grecorromano. La joyería ha dejado espléndidas muestras en escarabeos, placas de oro y plata, amuletos, zarcillos, vasos de bronce y plata, etc.
En el s. III d. C., la Baja N. sufre una invasión de pueblos procedentes del Sudoeste que se asientan a lo largo del Nilo, los nobadas, los cuales dan un tono de barbarie y de ímpetu guerrero a la vieja tradición meroítica. Su cultura se denomina grupo X y es conocida arqueológicamente desde que se excavaron las grandes tumbas reales en Ballana. Después se han identificado multitud de yacimientos que permiten dar una idea material de la cultura de este pueblo. Generalmente son tumbas de pozo y cámara con enterramiento de inhumación cubiertas por un túmulo de forma redondeada que a veces llega a tener unas dimensiones gigantescas. En los ajuares se nota una barbarización de la tradición meroítica y el predominio de una casta guerrera que practica los sacrificios humanos y recibe gran cantidad de bienes importados del Egipto tardo-romano. Abundan las joyas, armas, muebles, arneses, etc.A mediados del s. VI, N. se cristianiza por influencia bizantina y, a partir de este momento, cambia por completo su fisonomía cultural. Surgen tres reinos independientes cristianizados, y se inunda todo el país de iglesias cristianas y monasterios que a través de múltiples vicisitudes llegarán hasta el s. XIII, época en la que N. es conquistada por el Islam. Las iglesias van desde las pequeñas capillas de 6 m. de longitud con sus cubiertas de bóvedas de adobe hasta la espléndida catedral de Faras, cuyo descubrimiento señala un hito en la arqueología nubia. Existen gran cantidad de frescos de estilo bizantino, además de multitud de inscripciones.F. PRESEDO VELO.
BIBL.: A. J. ARBELL, A History óf the Sudan to 1821, Londres 1965; W. B. EMERY, Egypt in Nubia, Londres 1965.
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