Noruega (norge) III. Historia Antigua y Medieval. HIST.
Categoria:
Historia
Se desconocen el origen de los primeros habitantes de N. llegados tras el periodo glacial. Por sus restos arqueológicos, los más antiguos alcanzan los seis mil años a. C. Se ha averiguado, que eran multirraciales, pertenecientes a la gran familia indoeuropea. Las poblaciones de la costa meridional mantuvieron pronto contactos comerciales con los otros pueblos escandinavos y alcanzaron un nivel superior a los del Norte, que continuaron en un estado de Edad de Piedra y del Bronce hasta épocas posteriores. La privilegiada situación del país cara al mar hizo de los noruegos excelentes marinos, que a partir del s. VI se lanzaron en expediciones de saqueo por el continente, manteniendo la intranquilidad tanto en el mar del Norte, como en el canal de la Mancha. En los s. VII y VIII, estos vikingos (v.), se establecieron en las islas Shetland, Oreadas y Hébridas sobre la población céltica y en las costas de Escocia, y surcaron el mar de Irlanda. En esta isla, desde el 823, devastaron las aldeas; los principales puertos (Dublín, Wexford, Waterford, Cork y Limerick) fueron ocupados. La conquista metódica la iniciaron en el 834, ocasionando la emigración a Francia de los monjes irlandeses, que tanto contribuyeron al renacimiento cultural del continente. En Irlanda, se mantuvieron hasta el 852, año en el que los daneses les expulsaron. El gran periodo de las expediciones noruegas culminó cuando, desde Islandia Gunnojorn Ulfsson alcanzó posiblemente Groenlandia a principios del s. X, y Leif Ericson llegó a América (Vinlandia, 999).El movimiento unificador y la presencia del cristianismo en N. coinciden con su apogeo marítimo. El primero es obra de Harald Harfager (el de los hermosos cabellos), quien al derrotar a una coalición de caudillos (872) o posiblemente 900 en la batalla naval de Hafrsfiord, cerca de Stavanger, conjuntó bajo su mando todo el país. La nueva fe hizo su aparición gracias a un descendiente de Harald, Olav Tryggvesson, que había sido bautizado en Inglaterra, y una vez coronado rey (995), favoreció la entrada de clérigos- misioneros, que fueron los primeros obispos (v. v). Por otra parte, este mismo rey no pudo impedir que N. perdiera su autonomía al ser derrotado y muerto por el rey de Dinamarca, Sven, en la batalla de Svolden (1000). A la muerte de Sven, N. recobró por un breve momento su independencia de manos de Olav II el Santo (v.), que impulsó de nuevo la obra evangelizadora de los monjes, a los que solicitó de la diócesis de Bremen, a la par que reorganizaba el reino bajo la acción de agentes reales e iniciaba la fundación de ciudades. No obstante, Canuto I el Grande de Dinamarca logró, tras varios intentos, vencer a Olav y apoderarse de N.Un hijo natural de Olav, Magnus I el Grande (103547), que se había refugiado en Rusia, expulsó a los daneses; fue coronado rey, y con su política pacificadora dejó asentada la monarquía. Le sucedió Harald el Severo (1047-66), el fundador de Oslo, quien se mantuvo en continuo conflicto con el arzobispo de Bremen Hamburgo, Adalberto, y creó el primer núcleo de cristianos orientales en Escandinavia. Su hijo Olav III el Tranquilo (1066-93) puso fin a la tensión del reinado anterior y favoreció la fundación de santuarios. Entre la muerte de Sigurd I (1130) y el advenimiento al trono de Haakon IV un siglo después, N. conoció un periodo de crisis internas motivado por las rivalidades entre la corona y las poderosas Jerarquías eclesiásticas. Haakon IV (1217-63) solucionó la situación conflictiva al llegar a un acuerdo con el papa Inocencio IV (1247) y, por otra parte, reafirmó el dominio noruego sobre las islas Orcadas, Islandia (v. ISLANDIA III) y Groenlandia, y entabló relaciones de tipo cultural y económico con las principales naciones de Europa.La europeización de N. cobró un definitivo impulso con Magnus V el Legislador (1263-80), que no sólo realizó una gran tarea recopiladora, sustituyendo los distintos fueros y leyes comarcales por un código común, sino que además adaptó el país a las fórmulas europeas al estructurar los cuadros de la nobleza bajo el signo feudal. En el exterior cedió, por la paz de Perth (1266), las Hébridas y Man a Escocia a cambio de un tributo anual y otorgó numerosos privilegios a los mercaderes de la Hansa, que desde entonces dominó la totalidad de los mercados de N.El germanismo de la Hansa en N. ocasionó grandes perturbaciones, acentuadas por el poderío de la nobleza feudal. En un principio, Erik II Magnusson (1280-99) y su hijo Haaron V hicieron frente enérgicamente a este problema, reprimiendo las pretensiones monopolísticas de la Liga alemana (v. HANSEÁTICA, LIGA). Pero la presenciadel elemento germánico en el Báltico obligó a N., al igual que a los otros pueblos escandinavos, a inaugurar una política unitaria. Esta etapa se inició cuando, en 1319, Magnus VI Eriksson, hijo de la princesa Ingeborg de N. y del duque Erik de Suecia, se encontró heredero de estos reinos y fue proclamado rey de Suecia, N. y Escania (1332), gobernando los territorios desde el Kattegat al mar Blanco. No obstante, las luchas dinásticas y la acción del danés Valdemar (v. DINAMARCA III) arruinaron la obra unitaria. Sin embargo, pocos años más tarde, la princesa Margarita, hija de Valdemar IV de Dinamarca y esposa de Haakon VI de N., fue nombrada regente de Dinamarca (1376) y de N. (1380), con lo que quedaron unificados los dos países bajo una misma corona. Esta situación cobró su aspecto definitivo al efectuarse la anexión de Suecia (Unión de Kalmar, v.; 1397), siendo proclamado rey de las tres naciones escandinavas Erik de Pomerania, sobrino de Margarita.
Aunque falta de una base constitucional sólida, la unión se mantuvo estable mientras vivió Margarita, pero a su muerte (1412) comenzaron las dificultades al estallar movimientos disgregadores en Suecia (v. SUECIA III) que duraron hasta el s. XVI. N., fiel al espíritu de Kalmar, permaneció unida a Dinamarca y, pese a reducidos contactos separatistas, los reinos noruego y danés entraron en la Edad Moderna bajo un soberano común.A. BRAOIOS GARRIDO.
BIBL.: H. SKETELIG, Préhistoire de la Norvége, París 1931; K. LARSEN, A Hismry of Norway, Nueva York 1950; L. MVSSET, Les peuples scandinaves au bloyen Áge, París 1953; M. GERHARDT, Norwegische Geschíchte, Bonn 1963.
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