Niemeyer Soares, Oscar
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Biografía GER
El mayor representante de la moderna arquitectura brasileña, n. en Río de Janeiro, el 15 dic. 1907. Se graduó, en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de Río, en 1934. Poco después ocupó una posición destacada al frente del equipo constructor del Ministerio de Educación y Cultura, iniciado por Lúcio Costa (v.). La obra de N. impresiona tanto por el número como por la envergadura y belleza de la misma. Abrió nuevas perspectivas en su campo y ejerció considerable influencia tanto sobre los estudiantes como sobre sus colegas en general. La influencia sobre él de Le Corbusier (v.) se dejó sentir al comienzo de su carrera. Pronto, sin embargo, tomó un rumbo personal, adaptándose a las condiciones de su medio y modificándolo simultáneamente a través de su exuberancia imaginativa, de la levedad de líneas y de la investigación de los interiores en función del medio. Siempre a la busca de lo bello, de lo armónico, de lo elegante, ha llegado a veces a sacrificar un poco lo funcional y lo técnico en beneficio de esos ideales. Las formas irregulares y las curvas, de un gusto barroco moderno que hinca sus raíces en el pasado tradicional del país, le fascinan, y él las utiliza con gran lirismo y espontaneidad.Entre sus innumerables obras, destacamos: Pampulha (1943-44), Parque Ibirapuera (Sáo Paulo, 1951-54) y Brasilia (1956-61). Antes de éstas, merece mención una obra menor, el Hotel de Ouro Preto (1940). En las construcciones de Pampulha (Befo Horizonte) -casino, restaurante, yat club, capilla o iglesia de S. Francisco- se conjugan una enorme variedad de formas, resultando un todo homogéneo, en que pintura, escultura y arquitectura se integran en un ámbito de modernidad sorprendente. De 1942 a 1947 construye el teatro municipal de Belo Horizonte, el banco Boa Vista de Río de Janeiro, la escuela de Cataguases, con murales de Portinari (v.), y la casa de Peixoto, que le permite estudiar ciertos problemas relacionados con la arquitectura doméstica. Más tarde, al proyectar el club y la escuela de Diamantina (1951), así como el edificio Kubitschek (Befo Horizonte), explota todas las posibilidades que le ofrece la línea recta. Tales obras sirven de prólogo a los pabellones de Ibirapuera (Sáo Paulo), construidos para conmemorar el IV centenario de la fundación de la ciudad (1954). Estos pabellones los llevó a cabo en colaboración con diversosarquitectos, entre los que destacan Z. Lotufo, H. Uchóa y E. K. de Mello.El proyecto de Ibirapuera era sencillo; una marquesina de argamasa enlaza diversas construcciones, entre las cuales se encuentran: el Palacio de las Naciones, el Palacio de los Estados, el Palacio de las Industrias -cuyo interior está construido a base de diferentes niveles, en un sorprendente juego de rampas y balcones- y el Palacio de las Artes. Antes de construir la nueva capital federal del país, N. realiza la clínica Sul América (1953), su casa en la Gávea (1953), además de una serie de obras en el extranjero, como el proyecto de un museo para Caracas (1954) y un conjunto residencia en Hansa, Berlín (1955-57), indiscutibles pruebas de su talento y fecundidad.Finalmente, una tarea sin precedentes proporciona a N. la oportunidad de consagrarse, para siempre, internacionalmente: Brasilia (V. BRASILIA III). Tomando como base un proyecto de Lúcio Costa, adoptado en 1957, cabe a N. la empresa de construir todos los edificios del sector público. Vence las dificultades que se le plantean, entre ellas la armonización de los edificios dispersos en un cuadro de conjunto. En este sentido, la Plaza de los Tres Poderes es un bello ejemplo de unidad plástica; en forma de triángulo, reúne en su base, de un lado, la Corte de Justicia; de otro, el Palacio del Planalto; y, en el vértice, el Parlamento. Tan genial artista supo aprovechar al máximo la plasticidad de la argamasa, imaginando motivos que se repiten, inversos o traspuestos, con sutiles variantes, de una construcción a otra, como sucede con la columnata del Palacio de la Alborada (residencia del presidente de la República), que reencontramos en el Palacio del Planalto y en el de justicia. Como éstas, otras innumerables formas que él concibió encantan a cuantos visitan Brasilia, una de las mayores realizaciones urbanísticas y arquitectónicas de nuestro siglo, y derrumban, a simple vista, cualquier prejuicio que, por desgracia, pueda existir en torno a obras de esta envergadura y características.J. GARCIA MOREJÓN.
BIBL.: Dictionnaire de l’architecture moderne, dir. G. HATJE, París 1964; G. S. PAPADEKI, Oscar Niemeyer, Barcelona 1964; O. NIEMEYER, Mi experiencia en Brasilia, La Habana 1961; 1. ITAMAR DE FREITAs, A cidade do futuro, Sáo Paulo 1966.
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