Nicaragua III. Historia. HIST.
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Historia
1. Origen y costumbres coloniales. Parece ser que los primeros habitantes de N. fueron los caribisis. Fueron dueños absolutos del suelo hasta que sucesivas oleadas de pueblos que, a su vez, huían de otros los hizo atravesar la cordillera andina, y extenderse por las playas del Atlántico en las que los encontró Colón en su cuarto y último viaje. junto con los caribisis ocupaban el territorio nicaragüense los chontales, los niquiranos y los choroteganos, descendientes de los toltecas de México. No todas estas tribus habían alcanzado un mismo grado de cultura. Mientras los chontales y caribisis vivían en estado semisalvaje, los niquiranos y choroteganos disfrutaban de un alto nivel cultural al pasar años dominados por el Quiché. De aquí que la civilización y costumbres de Utlatán, ciudad del reino de Quiché, se reflejase aunque débilmente en la parte central de N., lugar de asentamiento de estas tribus, independientes unas de otras. Su forma de gobierno era de dos clases: republicana democrática una y la otra monárquica moderada. En la primera ejercía el poder civil un Consejo de ancianos elegidos por el pueblo, los cuales, a su vez, nombraban un capitán para la guerra. En la forma monárquica, el poder ejecutivo lo ejercía un cacique llamado teyte, y el legislativo una asamblea popular llamada monexico.Las clases sociales se dividían en nobles y plebeyos; los primeros administraban la justicia. Cultivaban los mismos granos y frutos que los aborígenes del Quiché: maíz, frijoles, garbanzos, tabaco, papas, etc. También cultivaban el algodón y el cacao, que empleaban como moneda y para preparar el chocolate, bebida reservada a la alta clase social y a los guerreros. Se dedicaban a la caza y a la pesca y comían muchas raíces silvestres. No conocían el hierro, que suplían con el cobre ligado con el estaño. Tejían el algodón empleando para los tintes la cochinilla, el caracolillo, el añil, etc. Fabricaban alhajas con oro y plata. Conocían el arte plumario y el de trabajar el barro con el que hacían vasijas, jarras, etc., que después coloreaban con aguas y sedimentos minerales. Con plantas textiles hacían petates, cestos, esteras y hamacas. Los chorotegas extraían la sal de los mares. Su comercio era muy intenso y utilizaban para transportar las cargas a los indios tlamenes. En sus mercados llamados tiangues empleaban como moneda el cacao. Edificaban sus habitaciones con madera y cañas; cubrían el techo con palmas o pajas. Usaban la escritura pictográfica y medían el tiempo por medio de un calendario que se fundaba, como el europeo, en el movimiento anual de la Tierra alrededor del Sol. La religión, en el fondo, era la misma que la de los nahoas. Reconocían dos dioses principales, Famagostad y Zipaltoval, y una serie de dioses menores, aunque los sacrificios humanos no eran frecuentes. Managua (v.) fue una gran población indígena con 40.000 hab.; otras ciudades fueron lalteba (Granada), Niquinohomo, Masaya, etc.2. Época española. La primera tierra de N. fue descubierta por Colón en su cuarto y último viaje (1502), cuando desde la isla de Pinos enfiló directamente las costas de América Central en busca del estrecho que le llevaría a la India Oriental. En 1508 luan Díaz de Solís y Vicente Yáñez Pinzón exploran la costa hondureña, y en 1510 navega Diego de Nicuesa a lo largo de Costa Rica. Tres años después Núñez de Balboa cruza el istmo y descubre el océano Pacífico. A partir de ese momento se empieza a buscar el paso de la Especiería por el Norte, Centro y Sur, surgiendo el foco expansivo de Panamá, cuyo fundador, Pedrarias Dávila, gobernador de Castilla del Oro, principia la expansión territorial con dos definidas direcciones: la del Norte y Sur. Nos interesa la primera.En 1516 Pedrarias Dávila envía a Hernán Ponce y a Bartolomé Hurtado hacia el Norte. Recorren la costa sur de Costa Rica y N., llegando al golfo Dulce y Puerto de Sanlúcar. Cuatro años más tarde otra expedición al mando de Espinosa llega a las tierras del célebre cacique Urraca. Mucho antes de esto el piloto Andrés Niño, el tesorero Alonso de la Puente, Cereceda y Gil González Dávila, hidalgo y protegido de Fonseca, solicitan y logran de la metrópoli el permiso para buscar las Molucas. Una vez en Centroamérica, y en los primeros días de 1522, sale Gil González Dávila de la isla de las Perlas hacia el Norte con la idea de hallar un estrecho. Se adentra en el territorio y llega a las tierras del cacique Nicoya y Nicarao, continuando hacia el Norte, hasta dar con lo que llama golfo Fonseca. En 1523 está en la Península en demanda de las tierras descubiertas. En 1524 desembarca en Honduras, funda San Gil de Buena Vista y se adentra en el territorio. Mientras, Pedrarias, receloso de González Dávila, equipa una expedición al mando de Francisco Hernández de Córdoba, con la orden de ocupar todo lo visitado por Gil González Dávila. Lo hace fielmente. Después de la villa de Bruselas (Costa Rica), funda la ciudad de Granada a orillas del lago de N.; avanza hacia Honduras y tropieza con Gil González Dávila. Este logra vencerle pero se encuentra con la expedición de Olid que, tras haber traicionado a su jefe y amigo, Cortés, había derrotado a la escuadra de castigo que aquél le envió: la dirigida por Francisco de Las Casas. Olid, triunfador de Las Casas, se encontró frente a Dávila, vencedor de Hernández de Córdoba. Dominó el primero, pero los dos presos se confabularon y mataron a Olid, marchando luego a México a dar cuenta de estos sucesos. Pocos días después de su partida llegó a Honduras un representante de la Audiencia dominicana con el fin de pacificar la zona y lograr que Hernández de Córdoba dejase la conquista a González Dávila, pero olvidando las instrucciones que traía aconsejó a Hernández de Córdoba que se sublevara contra Pedrarias y solicitara del rey el gobierno de la provincia. Enterado el gobernador se dirigió hacia N. (1526), apresando a su capitán rebelde en Granada y ajusticiándolo en la ciudad de León.Alegando Pedrarias que la provincia de N. era dependencia de Castilla del Oro, se hizo cargo de su gobierno. Luego intentó apoderarse de Honduras, pero aquí chocó con su gobernador López Salcedo que, a su vez, ambicionaba el mando de N. En este momento llega a Panamá un nuevo personaje: Pedro de los Ríos, sustituto de Pedrarias en la gobernación. El viejo gobernador le convence para que anexione N., en contra de las pretensionesde Salcedo. Aunque en un primer momento acepta, una vez en N. Ríos se repliega y deja el sitio libre á Salcedo, que sembraba el terror entre españoles e indios. La situación era tan insoportable que tanto Pedrarias como los colonizadores pidieron al rey un gobernador propio para N. Correspondía el cargo a Gil González Dávila, pero como había muerto en la metrópoli le fue fácil a Pedrarias obtenerlo por una real cédula dada en 1527. De la gobernación de Pedrarias Dávila (v.) en N. resaltan las crueldades cometidas. Mas todo no es negativo en su mando; a él se debe la introducción de ganado y simientes, el descubrimiento del río San Juan o Desaguadero por su capitán Martín de Estete, así como el reconocimiento del reino de Cuzcatlán (El Salvador).Esta misma política exploradora la seguirá su sucesor y yerno Rodrigo de Contreras, que recorrió el río Desaguadero hasta su desembocadura en el Atlántico; pero los abusos cometidos contra los indios le hicieron chocar con el P. Las Casas. Las gestiones del dominico ante Carlos V para mejorar la situación del indio se vieron recompensadas con la promulgación de las Leyes Nuevas (20 oct. 1542). Las más famosas leyes de Indias (v.) y las que más derramamiento de sangre originaron, pero que sirvieron para suprimir la encomienda de trabajo personal y para crear una Audiencia llamada de los Confines, porque debía de residir en un lugar de la frontera de Guatemala, Honduras y N.La puesta en marcha de las Leyes Nuevas levantó olas de protestas y sublevaciones por parte de los españoles que habían realizado la conquista y que, al sentirse perjudicados, pedían su derogación. Fueron particularmente sangrientas en N. la sublevación de los hijos del gobernador Rodrigo de Contreras (1549), que asesinaron al obispo Valdivieso, y la acaudillada por Juan Gaytán en 1550, que fue sofocada por Juan Caballón en funciones de gobernador. En la primera, el presidente de la Audiencia López Cerrato (1548), además de quitarle los indios que tenía en su repartimiento, despojó a Rodrigo de su gobernación. Los abusos cometidos posteriormente por la Audiencia de los Confines y de un modo especial por el presidente Landecho fueron causa de la publicación de una real cédula (30 mayo 1563) por la que se trasladó la sede de la Audiencia a Panamá. Los inconvenientes de esta medida se dejaron sentir en N. tan pronto, que una serie de gestiones restableció la Audiencia de Guatemala, la cual reanudó su actividad en 1570. Desde el traslado de la Audiencia a Guatemala hasta la independencia, N. fue una de las provincias que formaron la capitanía general, porque el presidente de la Audiencia era capitán general de las fuerzas de mar y tierra, y además jefe pretorial o independiente que sólo recibía órdenes del rey de España.A la difícil administración de la provincia se le unió a sus gobernadores, sobre todo a partir de 1555, el peligro de los piratas ingleses y franceses que vieron en N., que presentaba tantas facilidades para la comunicación interoceánica, un centro desde donde organizar operaciones contra las demás colonias. Los ataques piráticos arreciaron en 1594 con motivo de la guerra que en Europa sostenían Francia e Inglaterra contra España. Los continuos ataques y saqueos de los buques corsarios mantuvieron en continua zozobra la vida de la colonia. Pero es en el s. XVII cuando N., al igual que las demás provincias centroamericanas, sufrió el acoso de los piratas, que posesionados de las bocas del Taure y del San Juan apresaban las embarcaciones que entraban y salían por esas vías. El gobernador y las demás autoridades poco podían hacer ante la ola de ataques que se avecinaban, salvo escribir al rey pidiendo ayuda. Pero España en esta centuria estaba más que agotada. La colonia no podía esperar nada de una metrópoli que yacía impotente por su penuria marinera. La Armada de Barlovento, creada en 1640 para combatir a la piratería y mantenida con impuestos sobre el comercio, no era todo lo eficaz que fuera de desear. La Armada no prestaba servicios de importancia y, a pesar de ella, los piratas no cesaban en sus depredaciones, con el agravante de que ya no se limitaban a desembarcar y saquear los puertos del litoral, sino que, internándose, pretendían ocupar terrenos. Ante el serio peligro, se estableció la defensa a base de particulares, fuerza insuficiente como lo demostraron el saqueo de Granada por el pirata Davis en 1665 y por GallardiIlo en 1670.El sucesivo y pertinaz acoso pirático hizo que la corona dictase medidas conducentes a la fortificación del río San Juan, y construcción de un fuerte dotado de los mejores elementos de guerra, pero el momento de hacer algo capaz de acabar con la piratería había pasado ya, como lo demostraron bien pronto las nuevas incursiones piráticas inglesas de 1665. La del 7 de abril se adueñó de Granada que, tras el saqueo, vio arder su convento de S. Francisco y sus casas principales; la del 21 de agosto, al mando del pirata Dampier, se dirigió a León, que corrió la misma suerte. Peor fortuna tuvo la ciudad de Segovia dos años más tarde (1689), que después de saqueada la redujeron los piratas a escombros. El s. XVII finaliza con el establecimiento de cortes de madera en a costa mosquita e introducción de contrabando por aquella vía a cargo de súbditos ingleses; asentamiento que fue ensanchándose y que sirvió de pretexto para que Inglaterra alegase propiedad en este territorio, sobre todo a partir de 1705, en que los ingleses fundan la ciudad de Bluefields (campos azules) y organizan una nueva sociedad con autoridades inglesas. Desde ese momento, los ingleses se valen de los indios y zambos mosquitos para mantener perturbada la tranquilidad de la provincia con sus continuas invasiones; tranquilidad ya de por sí perturbada por las desavenencias entre la población y los gobernadores impuestos por la Audiencia que se tradujeron en sendas sublevaciones: la ocurrida en 1725 en León contra el gobernador Duque, y la de 1740 en Granada no aceptando el nombramiento del gobernador José Antonio Lacayo de Briones. Aprovechando el desorden reinante, el general inglés Handyse, desde la costa de los Mosquitos, y con el apoyo de las autoridades de Jamaica, decidió apoderarse del Puerto de Realejo, pero su empresa no fue coronada por el éxito. Más suerte tuvo el ataque perpetrado por los ingleses en 1745, en que se apoderaron del río Coco y saquearon la villa de Jinotega. Las continuas invasiones de los ingleses y zambos, y el haber caído la isla de Roatán en poder de los primeros, obligaron al Gobierno español a construir el castillo de Omoa y poner en estado de defensa al río San Juan, objetivo de los ataques, que eran más virulentos cuando se estaba en guerra con Inglaterra.Al ocurrir la emancipación de las colonias inglesas de Norteamérica (1776), Inglaterra declaró la guerra a España por el apoyo prestado a los norteamericanos, apoderándose de la plaza y fortaleza de Omoa. Ante la gravedad de la situación, el entonces capitán general Matías Gálvez levantó un ejército que recuperó la plaza y fortaleza. Con auxilios que recibió de Cuba, se dirigió a N., de donde expulsó a Nelson, que se había apoderado del fuerte Concepción, valientemente defendido por el coronel Juan de Ayssa. Después de esta victoria, se dirigió a Honduras, donde recuperó el territorio de la Mosquitiay la isla Roatán. Desde el punto de vista institucional, tienen importancia los a. 1785 y 1786 porque se establecen las intendencias (v.).3. Independencia. El primer gobernador intendente de la provincia de León fue Juan de Ayssa, por real cédula de 23 dic. 1786. En 1789 ocurre la Revolución francesa, resonando sus ecos en toda América y aumentando cada vez más el malestar social, que estalla abiertamente al iniciarse el s. XIX, con una serie de sublevaciones en las ciudades de León, Rivas y Granada. En 1821 el capitán general de la Audiencia, Gabino Gaínza, proclama la independencia de América Central y su unión a México. Las violentas protestas de algunas regiones (Salvador y Costa Rica) ante esta unión obliga a la intervención de tropas mexicanas mandadas por Vicente Filisola, quien queda como gobernador dependiente, hasta la abdicación de Iturbide (v.), en que Filisola rompe la unión quedando constituidas inmediatamente las Provincias Unidas de Centroamérica (v. AMÉRICA CENTRAL II, 6). Cinco eran estos Estados y en cada -uno había un Congreso legislativo y un jefe depositario del poder ejecutivo. Un jefe federal con un Congreso y un Senado gobernaba los cinco Estados. Guatemala se fijó como provincia independiente y centro de la federación. El régimen político establecido no podía durar mucho. Las luchas que dentro de esta organización se iban a originar entre el presidente de la federación y los ejecutivos provinciales eran fáciles de adivinar. En efecto, el presidente federal José de Arce chocó con el presidente de Guatemala José Barrundia. Esto, unido a la pugna en cada Estado entre liberales-independientes y conservadores-unionistas, hizo que se levantara el hondureño unionista Francisco Morazán (v.), que penetró en la capital federal (Guatemala) y asumió poderes ejecutivos. En 1830 fue nombrado presidente, gobernando con mano dura y reprimiendo los intentos separatistas. Contra Morazán se levantó Rafael Carrera (v.), que defendía la disgregación. Entró en Guatemala en 1838, teniendo que huir Morazán. El 30 de mayo del mismo año quedó legalmente disuelta la federación, convirtiéndose América Central en una pentanacionalidad a la que se agregó Panamá al comenzar el s. XX.N. vive en los s. XIX y XX dos problemas muy agudizados: la lucha entre conservadores y liberales, y la intervención extranjera. La primero se personifica en dos ciudades: Granada y León. La intervención adquiere caracteres graves con William Walker. Tras la separación de la Confederación Centroamericana (1838), N. dicta su Constitución en donde llama director supremo al presidente, y fija su periodo de mando en dos años. Los primeros directores rigen interinamente, hasta que en 1841 es elegido Pablo Buitrago. Su mandato es interesante, por la llegada a León, huyendo del presidente Malespín, al que habían querido derrocar, de partidarios de Francisco Morazán, defensor de la Federación. Aquél pide que se les expulse para juzgarles. La negativa de N. dio lugar a la guerra. Las fuerzas de Honduras y El Salvador, aliadas, sitiaron la ciudad de León sin resultado. La maniobra de Malespín de fomentar la rivalidad siempre existente entre las dos ciudades de Granada y León dio como resultado que los granadinos facilitasen tropas para la rendición de León que, tras 59 días de asedio, cayó y la mayoría de sus habitantes fueron asesinados.En el orden internacional hay que señalar el a. 1843, en que N. sufre su primer contratiempo con Inglaterra al exigirle el cónsul británico Chastfield el pago de la deuda federal, demanda que se acompañó de bloqueo de puertos y abuso por los que N. transigió. Tras la gestión de Antonio Sáez que declara nulos los acuerdos con Malespín y crea el ejército al mando de Trinidad Muñoz, ocupa la presidencia en 1845 José León Sandoval, que llena su periodo dictando medidas desagradables, entre ellas la de trasladar la capital a Granada, problema que tiene que solventar, junto con el de la Mosquitia, su sucesor José Guerrero (1847). Veamos el segundo problema. En 1847 el mulato Jorge Hodgson, como consejero -así se intitulaba- del rey Mosco, pide al gobierno de N. que desaloje el puerto de San Juan del Norte (Bluefields) en la costa atlántica, desalojando de hecho a los pocos meses a las autoridades nicaragüenses con apoyo de barcos británicos. N. actúa aprisionando a Hodgson y apoderándose del material bélico. La reacción inglesa no se hizo esperar. El cónsul Walker, con órdenes del primer ministro Palmerston, efectúa un nuevo desembarco aprisionando a los nicaragüenses. El asunto se zanjó con la firma de un acuerdo entre Inglaterra y N. por el cual entre otras cosas se devolverían el material bélico y los prisioneros y se estipulaba que N. no molestaría al rey Mosco en su posesión de San Juan del Norte.El próximo contratiempo internacional será con Estados Unidos, y durante la presidencia de Norberto Ramírez (1849). El problema se suscitó cuando este presidente suscribe un acuerdo con una empresa norteamericana para el tratado de un canal interoceánico. La ocupación de Amapala (golfo de Fonseca) por los ingleses por un lado, y la declaración por parte de los Estados Unidos de un supuesto tratado entre Inglaterra y Costa Rica donde esta última cedía parte del territorio por donde se iba a trazar el canal, dio lugar a que las relaciones entre Inglaterra y los Estados Unidos se pusieran peligrosamente tirantes. Las largas discusiones tuvieron su final en el convenio Clayton-Bulwer (1850), por el cual las dos potencias acordaron no tener poder exclusivo sobre el canal nicaragüense ni sobre Centroamérica. Este tratado se ratificó con el de Dallas-Claredón (1856), donde se pactó la desmembración de Belice sin intervención de Guatemala.A esta problemática exterior se une la situación de desorden interior representado por la rivalidad entre Granada y León, que no pudo subsanar el presidente Pineda pese a llevar la capital a Managua, y la sublevación de León al mando del general Trinidad, que logró vencer el presidente después de lograr refuerzos y ayuda en los países vecinos. Las divergencias entre leoneses y granadinos se acentuaron durante el directorio de Fruto Chamorro (1853), que con su inhábil política lo único que logró fue un aumento de conspiraciones, hasta el punto de que el país se escindió en dos zonas con dos capitales y dos mandatarios. El de León se denominó director supremo, según la Constitución de 1838; el de Granada se llamó presidente, conforme a la Constitución de 1854. Esta dicotomía política ocasionó la actuación de William Walker. Francisco Castellón, el director de León, había contratado con el norteamericano Byron Cóle los servicios de 200 soldados; contrato que pasa a Walker en 1851, año en que inicia operaciones contra Granada, ciudad que toma en 1855. Cuando Patricio Rivas, sucesor de Castellón, concede prerrogativas y honores a Walker, pone en peligro la seguridad de América Central, al plantear este último la invasión de las demás Repúblicas. El primer embate lo recibe Costa Rica, que logra derrotar al aventurero; éste no se amilana y, en ausencia de Rivas, se hace elegir presidente con la anuencia de los Estados Unidos (1856). Entre sus medidas cono mandatario mencionaremos: implantación del inglés como lengua oficial, restablecimiento de la esclavitud y la confiscaciónde los bienes al que no colaborase con él, entregándoselos a los norteamericanos.Entretanto, los países centroamericanos se unen ante el peligro común para desalojar a los intrusos de N. Con franco éxito, porque Walker capitula en 1857 comprometiéndose a abandonar el país, promesa que no cumple, ya que regresa en el mismo año, y después en 1860 en que, capturado, es fusilado -tras un Consejo de guerra- por tropas hondureñas. Parecía lógico que tras esta experiencia N., que después de la guerra había quedado arrasada y con su economía destrozada, terminase con sus diferencias internas. Pero no fue así. Éstas siguieron, teniendo que intervenir, para evitar la guerra civil, El Salvador, mediante el nombramiento de un gobierno presidido por dos generales.De 1857 hasta 1889, los presidentes procuran acabar con la anarquía, consolidando el orden público. Tras el derrocamiento de Roberto Sacasa (1893), los leoneses liberales se alzan al frente de José Santos Zelaya (v.), que rige los destinos de N. hasta 1909, dejando sentir su influencia en toda América Central. Radical, laicista, positivista, se preocupa de extender la primera enseñanza, las obras públicas y el poder del ejército. Incorpora la Mosquitia en 1894 e interviene en los asuntos de los países vecinos, enfrentándose con Guatemala y El Salvador (1906), empeñado en el unionismo, del que era un gran defensor. Con Honduras choca al apoderarse del Gobierno de este país el conservador Manuel Bonilla. Zelaya se cree llamado a intervenir, pues lo considera enemigo que había derribado a quien él había ayudado a subir al poder, y porque estima que no apoyaría sus deseos de unión. Por ello ayuda a los enemigos de Bonilla, quienes, alzados, huyen, entrando en N. Al invadir las tropas hondureñas el territorio nicaragüense persiguiendo a estos alzados, Zelaya pidió reparaciones que no obtuvo, por lo que invadió Honduras, venció en Namasique (1907), y colocó en el poder a Miguel Dávila. La reunión que a petición de Zelaya se celebró en Washington (1907) sirvió para firmar unos pactos que marcaron el fu-aro de la política centroamericana.En el orden internacional chocó con los Estados Unidos debido al interés, ya duplicado en esos años, de este país por América Central. La doctrina del Destino Manifiesto, los intereses comerciales, la urgencia de lograr una ruta transoceánica para comunicar al Atlántico con el Pacífico, el temor a que alguien -franceses, ingleses o japoneses- construyesen el canal, cte., hizo que Estados Unidos firmase el tratado de Hay-Pauncefote (1901) por el que se liberaba de las prohibiciones de 1850. En 1903 se dio vida a Panamá; en 1904 se anunció el corolario Roosevelt a la doctrina Monroe a raíz de posibles intervenciones europeas en Venezuela. Zelaya se negó a otorgar la construcción del canal si ello implicaba la pérdida de derecho territorial. Su actitud antinorteamericana le llevó a cancelar concesiones y contratos con casas norteamericanas y a amenazar los intereses mineros de esta nacionalidad. Las relaciones se rompieron en 1908. En 1909, y tras una revuelta, renunció al poder muriendo en 1919 en Nueva York.Su sucesor, Juan J. Estrada, rebelde contra Zelaya y elegido en 1911, contrató un empréstito con la casa Brown Seligman de Nueva York a base de hipotecar ferrocarriles y rentas de aduanas. A partir de ese momento. el país marchó por donde los políticos de Washington querían, tanto en el campo político como en el económico. Una sublevación (1912) al mando del ministro de la Guerra. Luis Mena, contra los llamados "pactos Dawson", que establecían casi un cuarto de siglo de régimen tutelado, originó la invasión de los marines. Los rebeldes, fortificados en la ciudad de Masaya, resistieron heroicamente al mando de Benjamín Zeledón hasta ser aniquilados por la infantería de marina y las fuerzas gubernamentales. Con el tratado de Bryan-Chamorro se firmó la paz, por el que N. otorgó a Estados Unidos una opción de 99 años para construir un canal interoceánico y una base naval en la bahía de Fonseca (1914).Una serie de gobiernos títeres -los de Adolfo Díaz, Emiliano Chamorro y Diego Manuel Chamorro-, acordados en los "pactos Dawson", se sucedieron en los años siguientes hasta conducir a la sangrienta guerra de 1926, cuando Emiliano Chamorro, tras la muerte de su tío, dio un golpe militar para hacerse de nuevo con el poder. Estados Unidos no le reconoció y colocó nuevamente a Díaz. Ni Juan Bautista Sacasa, que aspiraba a la presidencia, ni Augusto César Sandino (v.) aceptaron las propuestas norteamericanas y la ocupación militar por este país. Celebradas las elecciones, las ganaron los liberales con el general José María Moncada, que entregó el poder a Sacasa, mientras Sandino hacía las guerrillas en las montañas de Nueva Segovia, donde se mantuvo hasta que Sacasa se avino a pactar con los norteamericanos y éstos prometieron desalojar el país (1933). En 1934 Sandino fue asesinado por miembros de la Guardia Nacional, cuyo jefe era Anastasio Somoza (v.), personaje que entra en la historia de N. dando nombre a lo que ha sido llamado despectivamente el "Somozato".Somoza derriba a su tío Sacasa, coloca presidentes manejables, celebra cuatro elecciones fraudulentas, recibe apoyo de Estados Unidos, hace de N. una hacienda articular, practica el nepotismo y muere asesinado. Como presidente-dictador (1936-56) tiene un haber y un debe. En su haber: fomentó la industria y diversificó la producción, mejoró las vías de comunicación y los puertos, y desarrolló la energía eléctrica; aumentó la educación, incrementó los hospitales y dictó códigos de trabajo y de seguridad social. En su debe se le anota una paz a base de hipotecar la libertad, suprimir la oposición y no preparar al pueblo políticamente.Al morir asesinado, sus dos hijos, Luis y Anastasio, siguieron dominando; uno como presidente y el otro como jefe de la Guardia Nacional. En 1963 y con el visto bueno de los Somozas fue investido presidente René Schich Gutiérrez (1963-65). Pasada su presidencia, la familia sigue en el poder a través de Anastasio Somoza Debayle, que termina su periodo en 1972. En esos años, Somoza ha pretendido destrozar el movimiento guerrillero y mantener la estabilidad monetaria y política, al mismo tiempo que ha declarado (1969) estar dispuesto a hacer concesiones a varias compañías petroleras con el fin de que construyesen un oleoducto que llevase hacia el Este de Norteamérica los crudos procedentes de Alaska, pero con la condición de que a la par se realizase el canal transoceánico. Con ello se vuelve a revivir el viejo proyecto de la época hispana de conventir el río San Juan junto con el lago de Managua en una vía más amplia y cómoda que el canal de Panamá, estrecho ya para los barcos de gran porte del momento.A. Somoza no fue reelegido en 1972 ante la negativa del partido liberal-nacional, que gobernaba N. desde 1929, y, más aún, del partido conservador, en la oposición; se formó una Junta de gobierno cívico-militar. Somoza volvió al poder en las elecciones de sept. 1974. Los guerrilleros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y otros procuraron atraerse las simpatías de los que rechazaban la continuidad de Somoza, y en jul. 1979 consiguen derribarle. El FSLN toma por la fuerza el poder absoluto, proclama su marxismo ymuestra su auténtico propósito: implantar el régimen socialista-comunista; paulatinamente se estataliza la economía, crece el déficit público y el empobrecimiento de la población y se suprimen las libertades.H. RUZ GIL.
BIBL.: E. ALVARADO GARCÍA, Historia de Centroamérica, Tegucigalpa 1949; C. ROLLIS, William Walker, Managua 1945; S. CALDERÓN, Alrededor de Walker, San Salvador 1929; C. MOLINA ARGÜELLO, El gobernador de Nicaragua en el siglo XVI. Contribución al estudio de la Historia del Derecho nicaragüense, Sevilla 1949; DESAL, América latina y desarrollo social, Santiago de Chile 1966; C. CUADRA, Historia de medio siglo, Managua 1964.
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