Neruda, Pablo
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Biografía GER
Poeta chileno, uno de los mayores que Hispanoamérica ha dado al mundo, y figura crucial en la poesía del s. XX. Autor de una vastísima obra de múltiples registros formales y humanos, que arranca del posmodernismo en sus poemas juveniles, soñadores y eróticos, atraviesa por un hermetismo fulgurante de ribetes surrealistas y por la angustiosa experiencia de un mundo que se disuelve, en su momento más alto de las tres Residencias, y tiene una claridad casi didáctica y neoclásica en su obra de militante político marxista.Personalidad proteica y polifacética, que además se ha complacido en multiplicar las imágenes y aun los mitos sobre su propia figura, N. excede como pocos autores la posibilidad de un resumen esencial. No ha cesado de trasmutarse de experiencia en experiencia, de lenguaje en lenguaje, libando de los materiales más heterogéneas de la vida y de la cultura su propia sustancia poética, su personalísimo timbre. La crítica enumera, entre las influencias que ha recibido, las de Darío (v.), Bécquer (v.), Baudelaire (v.), Tagore (v.), Sabat Ercasty, Quevedo (v.), los surrealistas, Mistral (v.), Eliot (v.), Whitman (v.)... Esta lista puede prolongarse indefinidamente con tal de subrayar la originalísima asimilación nerudiana. Otro tanto ocurre en el dominio biográfico, con los múltiples personajes que el poeta ha sido y dejado de ser: el adolescente melancólico, el amante desesperado o dichoso de tantos amores o amoríos, el testigo alucinado de un mundo infernal que se precipita en la nada, el militante de las banderas socialistas, el viajero incansable, el hombre de partido, el fugitivo, el aclamado, el personaje otoñal que vuelve sobre sus muchas vidas y muertes para seguir fabulando con su propia materia...El seudónimo de Pablo Neruda procede posiblemente de Paul Verlaine y de jan Neruda, el escritor checo. Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto n. en Parral, el 12 jul. 1904; su padre era obrero ferroviario, su madre murió dos meses después del parto. Dos años más tarde, la familia se trasladó a Temuco, en el Sur de Chile. En el fondo de toda su poesía vivirá siempre ese niño triste de la lluvia en el bosque. En 1921 se trasladó a Santiago, comenzó estudios universitarios, se inició en una vida juvenil alborotada y nocturna, asumió una conciencia ritual de poeta, escribió hasta cinco poemas por día, fue anarquista, se dio a conocer en concursos literarios.Vinieron por entonces los primeros libros, las seis obras de un ciclo que se cierra con su partida al Oriente en 1927. Crepusculario (1923), que N. ha llamado después "un libro ingenuo y sin valor literario", es una obra soñadora y triste con mucho aire de época. El hondero entusiasta, poema de aliento cósmico, fue escrito en 1923, a partir de una especie de rapto frente al cielo estrellado del sur, y fue publicado sólo diez años después. Aprendiendo a dominar la forma sin perder su ímpetu original, dio cima a los Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924); es su obra más popular de este periodo, poema sentimental y fácil que, sin embargo, conserva hasta hoy una frescura erótica singular. Vino después Tentativa del hombre infinito (1925), libro tributario de los ismos de vanguardia, pero que anuncia por primera vez claramente al N. que será el ronco fulgor de las Residencias, a través de un encadenamiento más libre y caótico de las imágenes. Anillos, en colaboración con Tomás Lago, y El habitante y su esperanza, obras en prosa, aparecieron ambas en 1926.Al año siguiente marchó N. al Asia, donde fue cónsul en varias ciudades. Este destierro voluntario, su verdadera saison en enfer, llena de vacío, exasperación, depresión y muerte, fue el periodo de gestación de su obra más universal y célebre, Residencia en la tierra, que N. describe así a su editor: "es un montón de versos de granmonotonía, casi rituales, con misterio y dolores como los hacían los viejos poetas. Es algo muy uniforme, como una sola cosa comenzada, como eternamente ensayada sin éxito". El libro apareció en Santiago de Chile en 1933, al regreso de N.; en Madrid, 1935, se reeditó seguido de un segundo volumen bajo el mismo nombre; la llamada Tercera Residencia es un libro heterogéneo publicado en Buenos Aires 1947, y que sólo en parte corresponde a este ciclo. Esta obra señala el nacimiento del N. más creador y auténtico, y es, según muchos de sus comentaristas, su punto más alto. Es el poema de la desintegración del mundo eü el tiempo, de la caída en el abismo, del caos universal, del "Apocalipsis sin Dios", como se ha dicho. Poema escrito desde una inmersión profundísima en un caótico sentimiento original del mundo, misticismo al revés, poesía progra;máticamente impura e informal, desgarradora, lindante en los límites de la angustia tanto existencial como expresiva. Es el poema de los "... sueños que salen de mi corazón a borbotones,/polvorientos sueños que corren como jinetes negros,/sueños llenos de velocidades y desgracias".En 1934 partió N. a España, en su cargo consular. Hizo gran amistad con Alberti (v.), con García Lorca (v.), a quien había conocido en Buenos Aires, y con la pléyade de los poetas españoles del tiempo, que le rindieron calurosísimos homenajes, como tal vez no los recibió el propio Darío en España. García Lorca, en un acto público, lo definió así: "Un poeta más cerca de la muerte que de la filosofía; más cerca del dolor que de la inteligencia; más cerca de la sangre que de la tinta. Un poeta lleno de voces misteriosas que afortunadamente él mismo no sabe descifrar...". En cambio, Juan Ramón Jiménez (v.), la antítesis de N., diría de él que era "un gran poeta, un gran mal poeta, un gran poeta de la desorganización". En abierta oposición a las poéticas puristas y clásicas, la poética nerudiana quedó expresada por entonces en estas palabras: "Así sea la poesía que buscamos, gastada como por un ácido por los deberes de la mano, penetrada por el sudor y el humo, oliente a orina y a azucena, salpicada por las diversas profesiones que se ejercen dentro y fuera de la ley. Una poesía impura, como un traje, como un cuerpo, con manchas de nutrición, y actividades vergonzosas, con arrugas, observaciones, sueños, vigilias, profecías, declaraciones de amor y de odio...".La Guerra civil española decidió a N. a comprometerse políticamente a fondo; su propio credo poético, hasta entonces apolítico, derivó hacia un abierto compromiso con el marxismo. De regreso a Chile, se adhirió al Frente Popular, fue senador comunista, y concibió el designio de una poesía militante, clara, dirigida al pueblo y hecha para ser entendida por todos. Tras algunos viajes por Europa y América y un tiempo de existencia clandestina en su patria, a causa de la persecución política, dio término en 1949 al Canto General, canto de Chile y América, y salió ocultamente del país; viajó entonces por medio mundo (París, Varsovia, México, Nueva Delhi, Moscú, Roma y Capri), luchando por la causa de la URSS y exaltando la poesía edificante. De estos azarosos años viajeros nació Las uvas y el viento, una especie de canto general al nuevo mundo socialista, concebido como su "contribución a la paz".El Canto General (1950), simultáneo a una intensa actividad política, es una obra militante plena de propaganda, ideología, debate histórico y lucha partidaria, contenidos que a menudo debilitan hasta el límite su fuerza poética; pero, junto a la didáctica interpretación de la historia americana (rica en simplificaciones y partidismos), contiene también una viva experiencia emocional del continente, pródiga de altos momentos poéticos, de alientos épicos y hallazgos líricos. Se diría, aun a riesgo de esquematizar en exceso, que sus peores momentos como poesía están ligados a la observancia más estricta del realismo socialista, y sus logros -Alturas de Macchu Picchu, sobre todo- a la supervivencia del poeta hermético, visionario, romántico. Las uvas y el viento, en algunos aspectos semejante, es menor en sus caídas y en sus realizaciones, en virtud de una mayor distancia entre el poeta y su tema. La asombrosa facilidad creadora de N. muestra aquí su ambigüedad, al fluctuar de continuo entre la expresión desenvuelta, la evocación vívida, el encantamiento verbal, el oficio, y por otra parte el prosaísmo crudo, el inventario, la expresión edificante y aun trivial.Desde 1952, la vida de N. trascurre entre viajes, congresos, discursos, polémicas internacionales y calurosos homenajes. Ese año aparece en forma anónima Los versos del capitán, que su autor no reconocerá hasta diez años después; poesía de un género que nunca ha dejado N. de cultivar: el erótico. De 1954 son las Odas elementales, seguidas por Nuevas odas elementales (1956), Tercer libro de las odas (1957), y otros libros de tono semejante, asimilables al mismo ciclo, como son Navegaciones y regresos (1959), Las piedras de Chile (1961), Plenos poderes (1962) y Arte de pájaros (1967). Son cantos a las cosas simples, en versos a menudo brevísimos y juguetones, de una gracia inasible y de un carácter punto menos que neoclásico y didáctico; poesía útil, no necesariamente política, a menudo de simple testimonio de los elementos naturales y de las realidades del diario vivir. Su facilidad se mezcla con el descuido, y sus hallazgos continuos con el manierismo y la repetición.El último ciclo de N., a menudo tangente al anterior, coincide con el deterioro universal del realismo socialista y con la inclinación de su psicología personal hacia la complaciente autobiografía, a ratos añosa y sabia, a ratos mítica o histriónica. Este ciclo comprende, en su sentido amplio, Estravagario (1958), Cien sonetos de amor (1960), Cantos ceremoniales (1961) y los cinco volúmenes de Memorial de Isla Negra (1964). Son poemas por lo general autobiográficos, donde el poeta rumia el sabor agridulce del recuerdo, y se recrea y se fabula a sí mismo, ya solemne, ya humorístico. En tales gestos parece inagotable, imprevisible, otoñalmente fecundo. Tanto las angustias y alucinaciones de las Residencias como el apasionamiento militante de sus cantos políticos han dejado su lugar a la serenidad evocadora de la autocontemplación.La obra total de N., por sus grandes líneas de conjunto, evoca en muchos lectores las figuras de Walt Whitman y, más atrás, de Víctor Hugo (v.); como este último, el N. trabajador manual también cifra la poesía en el trabajo y la cantidad. De esta ingente marea de obras heterogéneas donde medio siglo de historia ha impreso su huella, y medio siglo de poesía sus voces y lenguajes, tal vez los seis libros de juventud, por una parte, y los muchísimos que siguen al Canto General, por otra, han de quedar más bien en su valor de contexto, o en su sentido anecdótico, documental, histórico. Pero hay un N., anunciado en aquellos poemas y más o menos conservado en éstos, el poeta medular que se hace fuerte en el ciclo romántico y hermético de las Residencias, que permanecerá como uno de los mayores del siglo.Como en todo talento de su naturaleza, las glorias y las limitaciones de N. van inextricablemente enlazadas. Así sus logros poéticos y sus compromisos a veces esclavizantes. Así su misma personalidad, sus muchos personajes. Hombre de una sensibilidad desbordante, pero deun pensamiento limitado; más cerca de la naturaleza que de la cultura, y en la naturaleza más inclinado a la sensación elemental que al sentimiento; más próximo (como político comprometido) al grito de protesta que a la elaboración ideológica; más proclive como amante al gozo de la carne que a la comunicación personal; invulnerable a toda experiencia religiosa, compacto en su materialismo sin fisuras, es indudable que ha sabido hacer de esta particular y limitada vocación terrestre su grandeza poética; de esta pasión por lo tangible, su gran fuerza expresiva; y de la materia de su vida entera, una "poesía escapada tumultuosamente de su corazón, romántica por la exacerbación del sentimiento, expresionista por el modo eruptivo de salir, personalísima por la carrera desbocada de la fantasía y por la visión de apocalipsis perpetuo que la informa", como la ha definido uno de sus críticos más lúcidos, Amado Alonso, en aquella su etapa cumbre de Residencia en la tierra. En 1971 se le otorga el premio Nobel de Literatura. M. el 24 sept. 1973 en Santiago de Chile.V. t.: POESÍA SOCIAL II.J. M. IBÁÑEZ LANGLOIS.
BIBL.: P. NERUDA, Obras completas, 2 ed. Buenos Aires 1962; M. AGUIRRE, Las vidas de Pablo Neruda, Santiago de Chile 1967; F. ALEGRÍA, Las fronteras del realismo, Santiago de Chile 1962; ALONE (H. DíAZ ARRIETA), Los cuatro grandes de la literatura chilena, Santiago de Chile 1962; A. ALONSO, Poesía y estilo de Pablo Neruda, 3 ed. Buenos Aires 1966; E. RODRíGUEZ MONEGAL, El viajero inmóvil. Introducción a Pablo Neruda, Buenos Aires 1966.
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