Neoimpresionismo ARTE
Categoria:
Arte
Movimiento pictórico que puede ser considerado como epilogal del impresionista y que actuó casi exclusivamente en Francia durante los últimos 15 años del s. XIX. También se le ha denominado puntillismo en razón de su técnica, la que a la vez deriva de precisiones de orden científico que importa noticiar seguidamente. En 1880, coincidiendo con la dispersión del grupo impresionista (v. iMPRESIONISMO II), aparecieron los artículos de David Sutter sobre los fenómenos visuales, serie que especulaba con los experimentos anteriormente dados a la luz por los físicos Chevreul, Helmholtz y Rood, todos ellos determinantes del mecanismo del globo ocular al recibir la luz y actuar sobre los colores. Naturalmente, estas teorías y aportaciones quedaban lejos de las preocupaciones comunes de los pintores, pero uno de ellos, el grande y malogrado Georges Seurat (v.), advirtió prontamente la importancia de tales descubrimientos en el ulterior desarrollo de su pintura, y se entregó -con tanta frialdad y calma como convicción- a explotarlos, enriqueciéndolos tanto por sus escritos como por su considerable obra.Él fue el primero en desechar los métodos en algún modo románticos del impresionismo, sustituyéndolos por la pincelada creadora no de trazo, sino de punto -lo que precisaba millares y millares de toques- bajo una rígida sumisión a la preceptiva óptica de los sabios antes citados. Lo que el artista buscaba era la fusión, en la retina, de los valores material y superficialmente aislados de esas manchitas de color. Ello se acompañaba por su teoría, expuesta -no siempre con la deseable claridaden su carta a Maurice Beaubourg, documento básico de su credo, en que aparecen constataciones como las siguientes: "La alegría del tono es el dominio de la luz; la de la tinta, el dominio de lo cálido; la de la línea, las líneas por debajo de la horizontal. La calma del tono es la igualdad entre la sombra y el claro; la de la tinta, entre lo caliente y lo frío, y la de la línea, lo horizontal. La tristeza del tono es el dominio de la sombra, la de la tinta, el dominio de lo frío, y la de la línea, las direcciones rebajadas". Más importantes son sus mandatos referentes a la técnica, como vamos a ver: "Admitamos los fenómenos de la duración de la impresión luminosa sobre la retina. La síntesis se impone como consecuencia. El medio expresivo es la mezcla óptica de los tonos y de las tintas (localizadas en puntos de color luminoso: sol, lámparas de gas o de petróleo, etc.), es decir, luces y sus reacciones en sombra siguiendo las leyes del contraste de degradación de la irradiación. El marco está en la armonía opuesta a la de los tonos, las tintas y las líneas del cuadro".Como puede advertirse, unos mandatos tan rigurosos, consecuencia de reflexiones irreprochables, pero obligatorias, como una ley divina, difícilmente podían ser aceptados por los compañeros de Seurat, quien, desde luego, siguió en su pintura fidelísimamente lo anotado. Más sorprendente es que Vincent Van Gogh (v.), durante 188688 le siguiese, a la verdad, de modo irreprochable, y que el propio Pissarro se uniera al mínimo grupo, en principio tan sólo integrado por Seurat, el inventor, y por su leal Signac (v.). Poco después, se le añadirían artistas de segundo y tercer orden, como H. Petitjeam, Maximilien Luce y Lucie Cousturier. Italianos como Segantini y Previati admitieron por algún tiempo el n. -el término es utilizado primeramente por Félix Fénéon en 1887-, y también se unieron al movimiento los belgas Henry van de Velde (v.) y Theo van Rysselberghe. Y, por contacto con éstos, llegó el n. o puntillismo a conocimiento del gran pintor español Darío de Regoyos (v.) con bellísimos resultados -aunque sería temerario asegurar que con la convicción científica necesaria- en lienzos tan capitales en la vida del gran incomprendido como Velas secándose, pintado en San Sebastián, en 1893, esto es, dos años después del fallecimiento de Seurat y del acabamiento del nunca coherente grupo. La experiencia, utilísima, pero difícil de persistir por su trabajosa técnica, no había dejado de influir en espíritus tan independientes como los de Paul Gauguin (v.) y Henri de ToulouseLautrec (v.). Mas solamente Signac perseveraría en su explotación, acaso no tanto por convicción como por fidelidad al recuerdo de su amigo Seurat, el del sensibilísimo espíritu.I. A. GAYA NUÑO.
BIBL.: P. SIGNAC, D’Eugéne Delacroix au Néo-Impressionisme, París 1899; G. KAHN, Au temps du Pointillisme, "Mercure de Franeen, abril 1924; 1. REWALD, Seurat, París 1948.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.