Negro, Arte ARTE
Categoria:
Arte
Generalidades. La vasta región que se extiende a uno y otro lado del Ecuador, desde el Sahara hasta Rhodesia, y que constituye el hábitat de los pueblos africanos de raza negra, es el dominio del a. n. La escultura, que es el arte clásico de los pueblos de raza negra, ha servido como el medio más obvio ,y natural para la expresión de los sentimientos e ideas de estos pueblos que carecen de escritura. Salvo en nuestra época, en que el turismo y el comercio han despertado el interés crematístico de los indígenas, la escultura negra ha tenido siempre un significado eminentemente religioso, manteniéndose al servicio del animismo (v.) y de la magia (v.). Cada rasgo de las esculturas obedece a una motivación profunda de índole religiosa. Los estudios realizados hasta ahora insisten sobre el hecho de que para el indígena los objetos que él crea no son obras de arte destinadas en principio a satisfacer un sentido estético, sino que son instrumentos de culto al servicio de técnicas mágico-religiosas.La estética del artista negro es distinta, p. ej., ala del europeo; para él, lo bueno es bello; la idea de belleza aparece unida a la de una acción favorable. Por ello, el arte n. no puede ser estudiado ni comprendido sin ponerlo en relación con el medio cultural, social y religioso que ha concebido y utilizado esas determinadas piezas artísticas. Para el artista negro, el arte tiene la misión de hacer visible todo el mundo invisible de las ideas. Al no bastarle para ello el empleo de las formas de la Naturaleza que le rodea, para expresar la forma recurre a los elementos naturales abstractos, suprarrealistas y expresionistas a su alcance y los convierte en una unidad nueva. Hoy, las artes del África negra, y sobre todo la escultura, revelan una extraordinaria diversidad, con lo que está desapareciendo la antigua uniformidad que se le atribuía. Es muy posible que esta variedad artística del África negra sea debida a la forma particular de religión dominante en cada pueblo y, asimismo, a la constitución etnográfica tan atomizada del continente negro.Restos arquitectónicos. Los negros han creado también verdaderas ciudades, pero, en general, lo han hecho bajo influencias extranjeras. Ruinas de grandiosas ciudades se conservan en Rhodesia, Zimbabwe e Impakué, al igual que en Kumbi, Lobi, Dahomey y Tombuctú, en las que podemos observar murallas de granito de notable altura y espesor, así como edificios de planta circular. Pero la arquitectura actual está casi reducida por completo al empleo de la madera, del bambú y de la argamasa de barro y hojas.Técnicas y materiales escultóricos. La escultura, sobre todo la realizada en madera, es lo más característico del arte n. En cuanto a los útiles de trabajo, el negro dispone de azuelas, gubias, cuchillos de doble filo, hojas duras para pulir la escultura una vez tallada, etc.; cuando se trata de esculturas policromadas, la paleta de colores está limitada al blanco (reservado para las máscaras que evocan a los espíritus del otro mundo), al negro, y, a veces, al ocre rojo o amarillo. Esta escultura policromada sólo aparece originariamente en algunas zonas de Guinea y el borde septentrional de la región de las lluvias y bosques, así como entre los yorubas y en el Congo. Muy corriente es el procedimiento de calcinar a la llama el exterior de la obra terminada, sobre todo cuando se trata de máscaras, y darles luego cierto efecto cromático mediante algunos cortes realizados a cuchillo sobre la superficie ennegrecida, con lo que se obtiene el contraste entre el negro y la superficie natural de la madera. Además de la madera, se tallaban otros materiales, aunque su empleo parece haber sido menos general. Se conocen piedras esculpidas sólo en Guinea, Sierra Leona, Nigeria y Zimbabwe. Asimismo, el marfil ha sido trabajado esporádicamente; se conocen igualmente grandes colmillos de elefante trabajados en Benin y entre los waregas del Congo (máscaras y pequeñas esculturas). Las calabazas son utilizadas profusamente como vasos y recipientes de granos o líquidos, grabándose en su corteza diversos motivos ornamentales.Junto a las obras en madera, piedra y marfil deben figurar las modeladas en barro y fundidas en bronce y oro. La cerámica, que es trabajo de las mujeres, es exclusivamente figurativa (estatuillas antropomorfas y vasos, como los famosos de los wangbetu). Las obras en bronce y oro eran fundidas a la cera perdida (v. ESCULTURA III). De la célebre riqueza en oro del antiguo reino de Ghana, y de los de Melli y Darfur, así como del tesoro del reino de Monomotapa apenas se conserva nada; tan sólo perdura una preciosa máscara del tesoro del rey Kofi Kalkalli, de los ashanti. También la forja merece ser destacada, aunque sólo parece haberse practicado en ciertas regiones (dogon y bambara de Malí, senufo de la Costa de Marfil, bakuba del Congo, y en Dahomey); es de destacar la gran importancia que en la vida social de estos pueblos tiene el herrero, por su relación con el fuego y las fuerzas cósmicas. Los bronces, los más famosos de los cuales proceden del Sur de Nigeria (Ifé y Benin), son de dos clases: de una parte, estatuas, ya de cabeza humana de tamaño natural, ya de animales y seres humanos completos; y por otra, plaquetas que muestran animales, hombres y símbolos mitológicos o mágicos, con rostros de escasa expresividad.Caracteres y finalidad de las esculturas. El mérito principal de la escultura africana es su total libertad plástica, pero siempre dentro de un cierto utilitarismo o funcionalismo. Característica es, además, la ausencia casi sistemática de proporciones, ya que el artista negro no siente la necesidad de someterse a un canon correcto; todo está supeditado a la longitud y anchura del material que elija para realizar su obra; además, las esculturas africanas suelen estar formadas por piezas únicas, con lo que no hay ensamblajes ni piezas pegadas. Muy variado es el campo de la actividad artística del arte n. El negro nunca plasma en sus esculturas al Dios creador; pero representa a los fundadores de su casta, a sus antepasados, de modo que sus espíritus puedan habitar dignamente en ellas. El negro imagina que sus antepasados gozan de una paz completa y los representa con los brazos sobre el vientre, sobre las rodillas o sobre el pecho, y con el cuerpo extendido o en cuclillas, imitando las posturas en que se suele enterrar a los muertos. No obstante, los concibe con grandes cabezas, en las que se concentran las energías espirituales, o con ombligos muy pronunciados, que significan el centro vital que une a la madre con el hijo, al antepasado con su descendiente.Las estatuillas funerarias están destinadas a servir de receptáculos al alma de los muertos. En los cultos funerarios también se usan máscaras cuando se trata de espantar a las almas errantes. El culto a las fuerzas de la naturaleza ha suscitado menos estatuas que el culto a los muertos (v.), pero, no obstante, ha motivado la confección de altares y templetes adornados con bajorrelieves, y estatuas de genios con cabezas de animales; reclama asimismo la fabricación de objetos litúrgicos, ánforas, tambores, bastones, asientos ceremoniales muy decorados, etc. Las prácticas mágicas han inspirado la creación de estatuillas apotropaicas, que en Dahomey alcanzan la estatura humana. En muchas de estas prácticas mágicas, se hace preciso el uso de máscaras, que son representaciones de los espíritus de los antepasados, de los difuntos e incluso de seres demoniacos. La forma de las máscaras africanas es extraordinariamente variada; algunas son realistas, y otras estilizadas; la mayor parte están pintadas de vivos colores, que oscilan desde las del interior del Camerún pintadas en negro hasta el amarillo. rojo, blanco o azul de las figurillas de Nigeria o de las máscaras yorubas. Entre los muy variados tipos de más caras hay que señalar las hechas de hojas y cestería, lasmáscaras-yelmos, las de chapa y las coronadas por esculturas, todas las cuales representan rostros humanos o de animales y pájaros.Arte antiguo. La arqueología nos ha revelado algunas muestras de arte de civilizaciones africanas ya extinguidas, de entre las que reseñamos: la cultura de Nok (s. V a. C.s. i), recientemente descubierta en los (Norte de Nigeria) y que reveló los ejemplares más antiguos que conocemos del arte africano, tales como pequeñas esculturas en tierra cocida, cabezas humanas, fragmentos de estatuillas y figuras de animales; la civilización del Chad, que ha puesto de manifiesto terracotas y bronces atribuidos a los sao (s. IX-XVI), y de la que se han reunido urnas funerarias, vasos, cabezas humanas, estatuillas antropomorfas y zoomorfas, copas rituales y joyas de bronce, en las que la espiral es el elemento decorativo más destacado; la civilización de Ifé (Sur de Nigeria), la ciudad santa de los yoruba, con muestras de una plástica de extraordinaria belleza (cabezas humanas en latón o cerámica), que se desarrolló entre los s. X-XIV, y cuyo origen es todavía problemático; Benin, el antiguo reino nigeriano en el que la escultura en bronce adquirió gran desarrollo (cabezas de reyes, animales, bajorrelieves, copas, brazaletes y armas, así como estatuillas y máscaras en marfil); en su existencia se distinguen cuatro periodos: s. XIII-XV, con influencia de Ifé, desde donde h. 1280, Igheigha introdujo en Benin la técnica de fundición del bronce a la cera perdida; s. XV-XVII, en que se produce la expansión de su arte; s. XVIII, en que comienza la decadencia; y s. XIX, con esculturas de madera recubiertas con hojas de latón; tanto en Ifé como en Benin, el arte estuvo al servicio de la realeza.Arte reciente. Desgraciadamente, la destrucción por el Islam iconoclasta de figuras e imágenes en toda su zona de expansión por el Norte y Este del continente africano impide determinar con exactitud el área de difusión de la escultura africana, pero, no obstante, se viene haciendo ya clásica la división del mundo artístico negro actual en tres zonas: a) Región sudanesa. Las poblaciones de la sabana han conservado un arte vigoroso y sobrio, que se extiende entre la costa occidental africana y el lago Chad; la escultura en madera presenta formas escuetas que tienden hacia el geometrismo y la abstracción; dentro de esta región cabe señalar las máscaras antropomorfas y zoomorfas de los bambara, bozo y dogon, en el Sudán; las de los bobo y senufo, en el Alto Volta; las de los baga, en Guinea; y las de los mendi, en Sierra Leona; entre los bambara, dogon, senufo y kissi también se realizaron esculturas relacionadas con el culto a la fecundidad Y a los antepasados.b) Región guineana. A lo largo de la costa atlántica, el arte se aligera y humaniza; junto al trabajo en madera, aparece el de los metales, marfil y piedra, persistiendo todavía cierto recuerdo del antiguo arte de los yorubás y de Benin. Máscaras, algunas veces polícromas, se utilizan entre los dan y baule, de la Costa de Marfil; los yoruba e ibo, de Nigeria; y los ekoi, bamileke y bamun, del Camerún. Las figurillas humanas y de animales son de diversos materiales (de arcilla, entre los ashanti de la Costa de Oro; madera, bronce o cobre, entre los fon de Dahomey; o recubiertas de perlas, como entre los bamileke del Camerún); y las principales son las realizadas por los baule, yoruba, ibo y bamun, además de los pueblos ya citados.c) Región congolesa. La madera goza aquí de gran desarrollo y recibe un acabado más perfecto que en las zonas ya citadas. Los fang y mpongwe, del África ecuatorial ex francesa; los batshioko de Angola, y los bakuba, bena-lulua y warega del Congo son los centros más importantes de ejecución de máscaras, que, a veces, reciben una decoración de perlas y cauríes; entre los fang, bakota, batshioko, bayongo, bayaka, mangbetu, baluba y warega también se realizaron esculturas de antepasados y representaciones humanas.Valoración del arte negro en Europa. El descubrimiento, o por mejor decirlo, la valoración adecuada de las formas artísticas de los pueblos de raza negra data de los primeros decenios del s. XX y estuvo unido al anhelo de libertad artística que recorrió Europa en aquellos momentos, y a la ruptura con el tradicionalismo que dominaba en el arte europeo. Vlaminck, Matisse y Derain, entre -otros pintores que vivían en París a principios de nuestro siglo -entre ellos el propio Picasso-, observaron el arte n. y lo asimilaron en algunos de sus cuadros. Los pintores fauves y cubistas sintieron la necesidad de formarse un estilo nuevo y volvieron su mirada hacia el arte n., al igual que años antes habían hecho los impresionistas hacia el Extremo Oriente.FRANCISCO PORTELA.
BIBL.: J. LAUDE, Las artes del África negra, Barcelona 1968; D. PAULNE, Las esculturas del África negra, México 1962; E. LEUZINGER, África negra, Barcelona 1961; LEIRIS Y DELANGE, África Negra, Madrid 1968; P. MEAUZE, L’art négre, París 1967.
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