Nebrija, Elio Antonio de
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Biografía GER
Humanista español, Antonio Martínez de Cala e Hinojosa n. en 1444 en Lebrija (Sevilla), población cuyo nombre adoptará, y m. en Alcalá de Henares el 2 jul. 1522. Filólogo, historiador, pedagogo, gramático y poeta. Espíritu inquieto y maestro en las Univ. de Salamanca y Alcalá, representó para la España de finales del s. XV lo mismo que legiones de humanistas habían representado para Italia. Fue el primer hombre renacentista español.Vida. No sabemos dónde realizó sus primeros estudios ni por qué sintió tan temprana vocación por las letras clásicas. Sabemos que hacia los 15 años comienza a estudiar en la Univ. de Salamanca, donde adquiere gran saber filosófico. Estará en ella unos cinco cursos, tras los cuales se dispuso a partir para Italia porque, como él mismo ha dicho, le interesaban ante todo el bien decir y un perfecto aprendizaje de las lenguas latina y griega, y no era Salamanca el lugar adecuado para ello, pues se les confería poca importancia. Por eso decidió a los 19 años marchar a Italia. Recordará siempre con cariño las clases de ética de Pedro de Osma. En Italia residió durante cerca de 10 años, en el Colegio de San Clemente de Bolonia, y allí se formó en Teología, Medicina, Derecho y Filología clásica. Esta última constituyó su verdadera pasión. Solía decir que un auténtico filólogo debía poseer unos conocimientos enciclopédicos, pues ayudaban a una mejor comprensión del verdadero sentido de las lenguas. A su regreso de Italia, se estableció en Sevilla como familiar del arzobispo Fonseca. En esos años maduró sus grandes proyectos sobre Gramática y Filología. En 1475 es llamado a Salamanca para desempeñar la cátedra de Gramática y poco después la de Poética. En 10 años realizó una labor titánica no sólo en el campo de la enseñanza, sino también en el de la investigación.Años antes de la llegada de los primeros humanistas italianos, P. Mártir de Anglería y L. Marineo, había formado ya a generaciones de alumnos. Pagado de su saber, arremetió violentamente, siendo propietario de la cátedra de Retórica, contra ,sus compañeros de claustro, por el carácter rutinario y poco científico de sus enseñanzas. En 1486 pidió un retiro temporal para dedicarse al estudio y a las publicaciones. Contó con la espléndida ayuda del maestre de Alcántara y frecuentó Alcalá de Henares con motivo de las correcciones y confrontaciones de la Biblia Políglota. Hacia 1490 es coronado públicamente como poeta y obtiene el cargo de cronista real, pero decidió abandonar la vida pública de la Corte para volver a la universidad en 1509 como catedrático de Retórica. En Salamanca está hasta 1513; son los años de diatriba y ataques a sus compañeros de corporación, quienes se vengaron eliminando a N. en las oposiciones a cátedra de Gramática. Despechado se retiró a Sevilla, pero a los pocos meses se incorporó a la Univ. de Alcalá llamado por Cisneros. A través de P. de Quintanilla conocemos su llegada: "El maestro Antonio de Nebrija vino a Alcalá a la fama el año de 1514 y se presentó al Cardenal mi Señor, diciendo que le venía a servir" (Archivo Complutense, Palermo 1653, 75). Aquí explicó retórica y redactó un Compendio de arte retórico al mismo tiempo que se dedicaba a la revisión de sus gramáticas y léxicos.Obra. "Así como Emanuel Chrisoloras truxo el griego a Italia, asa Antonio de Nebrissa el latín a España". Ésta fue su gloria, haber sido maestro de al menos una generación de gramáticos y humanistas. Vistas en conjunto, sus obras destacaron sobre todas las que de la misma materia se hicieron en su tiempo. La primera obra importante fue las Introductiones latinae (1481), una de las gramáticas más completas de entonces y utilizada como libro de texto durante generaciones; de ella hizo una profunda reforma el humanista L. de la Cerda, quien le puso el nombre de Arte de Nebrija con el que se ha venido reeditando. El mismo autor la tradujo al castellano con el único objeto de que las damas de la reina, deseosas de saber latín, tuvieran un libro donde aprenderlo. Completó su obra con dos Diccionarios bilingües que abarcan unas 50.000 palabras. Obra monumental si la comparamos con los pobres léxicos a que nos tenían acostumbrados, y no valen los razonamientos malintencionados de J. de Valdés al afirmar que siendo de Andalucía, donde la lengua no está muy pura, no habíamos de dar mucho crédito a los vocablos castellanos. En 1492, año de la publicación de los Diccionarios, N. entregó a las prensas de Salamanca el Arte de la lengua castellana, adelantándose con él a cualquier otra apología de una lengua vulgar.Era costumbre que al final de curso cada profesor pronunciara una lección magistral, la Repetición. N. coleccionó con el nombre de Relecciones sus conferencias públicas, que como es lógico versaban sobre Filología; alguna de ellas se hizo famosa, como la de 1483, en la cual propugnaba la pronunciación etacista del griego muchos años antes de que la defendiera Erasmo. N. y los restantes humanistas españoles tuvieron del Renacimiento un concepto integral; por eso, ellos explicaban tanto textos clásicos como cristianos de la Antigüedad, y, ante la necesidad de poseer ediciones modernas y seguras, se decidieron a publicarlas. N. reeditó los poemas de Prudencio, cierto número de Vidas de mártires, el Carmen Paschale de Sedulio, las Homilías evangélicas y las Epístolas de S. Pablo. Seducido por los proyectos de reforma de la enseñanza que implicaban las lenguas clásicas, hizo un tratadito pedagógico, De liberas educandas, donde con muestras sacadas de las obras de Quintiliano, Plutarco, Jenofonte y Aristóteles, expuso razonadamente una serie de consejos necesarios para la educación de los niños.Con objeto de honrar su nombramiento de cronista real, realizó algunas obras históricas de sabor humanista, no muy científicas, pero llenas de curiosos datos y noticias en las que se ve o una intervención personal oun conocimiento de primera mano. Las Rerum gestarum decades duae mantienen su valor como documento de época, mas no sirven para conocer el pasado. Completó esta historia con la Belli Navariensis libra duo, justificación de la política intervencionista de Fernando el Católico en el reino de Navarra y su subsiguiente anexión. Poseen un relativo interés las Antigüedades de España, evocación arqueológica, y algunos libros de Teología y Derecho como las Quinquagenas, comentario filológico de numerosos párrafos bíblicos que podían prestarse a confusión, y el Lexicon. Fue también un delicado poeta en lengua latina; sus versos no tienen que envidiar a los de muchos clásicos, y un cierto tono sugerente y melancólico aparece, p. ej., en la bellísima evocación de la Mérida romana que hace en De Emerita restituta; la dignidad retórica de su canto exaltado será el rasgo más saliente de la Salutatio ad patriam. Otros poemas están inspirados en motivos de época y testimonian un profundo reconocimiento a la monarquía española por parte del poeta. Entre otros, destacamos la canción escrita sobre una peregrinación hecha por los reyes a Santiago, y la dedicada a la infanta Isabel con ocasión de sus bodas con el príncipe de Portugal.De todas las obras salidas de la pluma del humanista, ninguna tuvo mayor trascendencia e importancia que su Gramática castellana. Concebida como obra integral y nueva, se adelantó a todos los estudios hechos sobre esta disciplina. No podemos negar la evidencia de breves epítomes gramaticales en la Francia del s. XIII; pero nacidos éstos con una intención pedagógica, carentes de valor científico, no sólo lingüístico sino también gramatical, en nada empañan la labor realizada por el más completo de los humanistas españoles de la primera generación. Un afán universalista guió a su autor. La lengua es compañera del Imperio, éste se mantiene mientras sea grande la otra; recordemos sus propias palabras: "La lengua fue compañera del Imperio, e de tal manera lo siguió, que juntamente comentaron, crecieron e florecieron, e después juntamente fue la caída de entrambos". Palabras que aún hoy siguen teniendo un extraño valor profético. Su tarea fue codificar la lengua llamada a ser la más importante de su tiempo. La edición de Salamanca (1492) divide la obra en cinco partes o libros. El primero trata de la ortografía, disciplina gramatical considerada por N. y otros gramáticos de época como una de las más importantes; tal interés despertaba, que el mismo autor hizo de ella obra aparte en una edición de Alcalá (1517), con la que se propuso corregir "las letras" que en su mayor parte "estaban corrompidas". Expone primeramente una serie de definiciones generales sobre las letras, vocales, consonantes, semivocales, sílabas y diptongos; rudimentos de fonética para pasar a conceptos más generales como "del remedio que se podría tener para escrevir rectamente el castellano" o "de la orden de las letras".Sus estudios suponen un intento honrado por fijar las grafías de la lengua escrita. El libro segundo abarca la prosodia y la sílaba; significaba el intento más serio de su tiempo por acercar lo métrico y preceptivo a lo gramatical. Esto no significa que N. no comprendiera el distinto punto de partida necesario para ambas disciplinas. El libro tercero está dedicado a la etimología y a la dirección. Los capítulos etimológicos se resienten de los titubeos propios de época en que no se consideraban científicamente los étimos. El libro cuarto se ocupa de la sintaxis y del orden de las palabras en la oración. El quinto significa un intento de hacer asequible la lengua a todos aquellos extranjeros que deseen aprenderla. Considerada globalmente, no podemos tener más _que palabras de elogio para el hombre emprendedor de semejante tarea. Ninguna otra lengua poseyó en edad tan temprana un estudio comparable al suyo. La obra tiene limitaciones. N., lleno de saber clásico, siguió paso a paso el esquema ideal de la gramática normativa latina, que era el único punto posible de referencia, aunque su obra sea más ambiciosa que la de sus modelos. Estudiosos actuales de la talla de Amado Alonso, Samuel Gil¡ y Rafael Lapesa han alabado y reconocido los múltiples aciertos del hombre que supo comprender el valor técnico, humanístico y político de su propia lengua. La obra fue dedicada a la Reina Católica y en su prólogo estampó frases lapidarias que no deben caer en el olvido, pues revelan su grandeza de alma y la alta mira de sus estudios. "Mi Arte de la Lengua Castellana -dice N.- servirá para después que Vuestra Alteza haya metido debaxo de su yugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, y con el vencimiento aquéllas ternán necesidad de recebir las leyes que el vencedor pone al vencido, y con ellas nuestra lengua, entonces por esta Arte podrán venir en el conocimiento della".Otra obra monumental y que en cierto modo completa su labor gramatical es el Diccionario latino-español, el cual, en su edición de 1492, contenía 30.000 palabras y fue dedicado a su protector Juan de Zúñiga. Lo titulómodestamente Lexicon y la verdad es que, considerado en conjunto, supera todo cuanto se había hecho, inclusive el tan ponderado Vocabulario universal de Palencia. La obra sufrió dos adiciones; la de 1495 es la más importante; lleva por título Interpretación de las palabras castellanas en latín, y su intención no pudo ser más loable. Dejó dicho en su prólogo: "porque también miramos por el provecho de todos, assi de los que por la lengua castellana dessean venir a la latina, como de los que ya ossan leer libros latinos e aun no tienen perfecto conocimiento de la lengua latina". La confección de esta segunda obra supuso un ímprobo trabajo, y sus resultados fueron satisfactorios, ya que contribuyeron a un enriquecimiento del léxico e hizo apta a la lengua para expresar cualquier clase de disciplina. No contento aún, amplió su vocabulario en la edición salmantina de 1513 y fue tal su éxito que a lo largo del s. xvl se multiplicaron las ediciones, no sólo en España sino en el resto de Europa. Un discípulo suyo estructuró una edición trilingüe, publicada en Venecia en 1519, y otros latinistas ampliaron su Diccionario como el de la edición lyonesa de 1555. Ésta es la ímproba tarea que realizó N. en beneficio de la lengua madre y de una de sus hijas.V. t.: BIBLIA VI; FILOLOGíA IV.P. CORREA RODRÍGUEZ.
BIBL.: No hay edición completa moderna de sus obras. Gramática castellana, ediciones recomendables: la fototípica de WALBERG, La Haya 1909; 1. GONZÁLEZ LLUBERA, Oxtord 1926; J. ROGERIO, Madrid 1931; y la facsimilar de P. GALINDO y L. ORTIZ, 2 vol. Madrid 1946; Nebrissensis bíblica, ed. de P. GALINDO y L. ORTIZ, Madrid 1950; Historia de la guerra de Navarra, ed. y pról. DUQUE DE ALBA, trad. J. LÓPEZ, Madrid 1953 (son todavía recomendables las ediciones dieciochescas de las Introducciones y del Diccionario); la "Rev. de Filología Españela" XXIX (1945) y "Emerita" XIII (1945) están dedicadas a trabajos sobre N. para conmemorar el 500 aniversario de su nacimiento; J. B. MuÑoz, Elogio de Antonio Lebrija, Madrid 1796; C. RODRÍGUEZ, Reformas del Arte de Nebrija, Santander 1920, 226-245; F. G. OLMEDO, Humanistas y pedagogos españoles: Nebrija (1441-1522), debelador de la barbarie, comentador eclesiástico, pedagogo y poeta, Madrid 1942; íD, Nebrija en Salamanca (1475-1513), Madrid 1944; íD, Nuevos datos y documentos sobre Nebrija, "Razón y Fe" 128 (1943) 121-135; J. BALAGUER, Las ideas de Nebrija acerca de la versificación castellana, "Bol. del Inst. Caro y Cuervo" I (1945) 558-573; J. CASARES, Nebrija y la Gramática castellana, "Bol. de la R. A. Española" 51 (1947) 335-367; R. B. TATE, Nebrija historiador, "Bulletin Hispanic Studies" 34, Liverpool 1957, 125-146.
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