Nahum
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Biografía GER
El profeta y su época. De N., autor del libro que ocupa el séptimo lugar de los doce profetas menores en el canon Bíblico del A. T., no se conoce más que el nombre. Este nombre, que aparece también en Neh 7,7 y Le 3,25, significa probablemente consolador. La Biblia le llama el elgosita, adjetivo que, sin duda, se refiere a su patria, no a su familia. Se ignora la localización de esta villa, pues la Escritura no menciona ningún otro lugar de este nombre. El Pseudo-Epifanio en su obra De prophetis, eorumque obitu et sepultura (PG XLIII,409) lo sitúa en el sur de Palestina; S. Jerónimo, en cambio, lo pone en Galilea. Según los datos del libro, Elgós debía de hallarse en Judea (la actual Bir el Raws junto a Bejt Gibrin).La época del ministerio de N. puede situarse con bastante seguridad entre estas dos fechas extremas: conquista de Tebas por Asurbanipal (664-643 a. C.) y caída de Nínive (612 a. C.). Los elementos del libro que corroboran esta afirmación son los siguientes: El reino de Israel ya no existe (2,3). Desapareció de la escena histórica el 722 con el ataque de Salmanasar V a Samaria y el 720 con la invasión definitiva de la ciudad por Sargón II. El reino de Judá se halla bajo la opresión asiria (1,12-13; 2,1). Por otra parte, la conquista de Tebas, denominada aquí No-Amón=Ciudad de Amón (3,8), se presenta como un hecho pasado, más bien lejano (3,8-10). La ciudad cayó el 664-643, pero ya desde el 667 la habían alcanzado los ejércitos de Asurbanipal. Asiria aparece aún como una gran potencia, pero ya se advierten los primeros síntomas de disolución. En efecto, a la muerte de Asurbanipal (630-629 a. C.) los acontecimientos se precipitan. El coloso es atacado en su propio territorio (3,12-15). Nabopolasar (625-605), en lucha contra Asiria, obtiene primero la independencia de Babilonia y después se lanza al ataque directo contra Nínive (a. 616). La caída de la urbe se describe como inminente (1,13-14; 2,1). Una tablilla babilónica publicada por Gadd, Crónica de Gadd, nos informa de que Asiria en el último momento pidió auxilio a Egipto contra la coalición medo-babilónica (3,11). A pesar de la resistencia encarnizada, Nínive sucumbe al fin, desapareciendo para siempre de la historia (a. 612). La Crónica de Gadd describe la enorme mortandad, el inmenso botín recogido por los invasores y la ruina total de la ciudad (cfr. Nah 2,2 ss.; 2,10-11; 3,2-3).Contenido y estructura literaria. La desaparición de Nínive fue un acontecimiento trascendental en la historia del Antiguo Oriente. La celebraron entusiásticamente los pequeños estados del área siropalestinense, esclavizados por el gran coloso, pues veían recobrada su libertad perdida. La celebró en primer lugar Judá, que ahora podía reanudar su vida cultual como antes (2,1). Este acontecimiento ocupa toda la atención de Nahum. Lo anuncia como inminente y lo presenta como tan cierto que parece estar relatando hechos pasados.El libro puede dividirse en tres partes: a. Salmo introductorio (1,2-8), que presenta a Yahwéh enojado castigando a sus enemigos. El salmo está compuesto según el esquema de los poemas alfabéticos, pero sólo se conserva con seguridad desde el alef hasta el kaf. Muchos autores han intentado reconstruirlo hasta el final, pero sus esfuerzos pecan de excesivo subjetivismo; b. Colección de oráculos (1,9-2,1.3). En ellos se promete la salvación a Judá (1,12-13; 2,1.3) y se anuncia el castigo a Asiria (10,9-11.14). El salmo y los oráculos no están desligados del resto del libro. Pertenecen al conjunto como una especie de introducción al poema propiamente dicho sobre la ruina de Nínive y además sirven para dar una respuesta religiosa a los acontecimientos; c. Cantos a la caída de Nínive (2,4-3,19). En esta parte se alternan cuadros históricos, descripciones poéticas y alusiones metafóricas que de una u otra manera dicen relación al anuncio o a la descripción de la ruina de la ciudad. Nahum se nos presenta en esta obra como uno de los grandes poetas de la Biblia. Su estilo vigoroso, imaginativo y movido alcanza el patetismo de los mejores escritores bíblicos.Problemas de autenticidad e interpretación. La autenticidad del salmo (1,2-8) es puesta en duda por algunos críticos por razones de orden literario, lingüístico y doctrinal, pero no ha conseguido una aquiescencia general. La realidad es que el carácter alfabético del salmo y su brusca interrupción al llegar a la letra kaf no son argumentos decisivos para negar su autenticidad y afirmar una inserción posterior en la obra. La diferencia de estilo entre el salmo y los cantos a la ruina de Nínive se puede explicar cómodamente por el distinto género literario utilizado en uno y otro caso. La doctrina religiosa del salmo no es contraria a la de los cap. 2-3, sino que constituye más bien su mejor justificación. En el salmo aparece en acción la justicia incorruptible de Yahwéh que castiga a sus enemigos. En los cantos (cap. 2-3) Yahwéh aparece castigando a su enemigo, la ciudad de Nínive, opresora de los pueblos. Prescindiendo, pues, de algunos pasajes que parecen glosados, como 1,2b.3a.10; 2,9; 3,8.15, la obra es un escrito auténtico de Nahum.El libro es una colección de profecías que anuncian la inminente ruina de Nínive y que han debido de ser pronunciadas y compuestas por el profeta entre el 620 y el 612 a. C. En todo caso no son posteriores al 612 -caída de Nínive-, pues de lo contrario carecerían de sentido. Algunos autores, como Sellin (1930) y Humbert (1932), han sostenido que el libro de N. es una liturgia profética, compuesta después de la ruina de Nínive para conmemorar ese acontecimiento. La opinión, a pesar del bagaje de erudición con que se la ha presentado, no ha tenido la aceptación que esperaba. Es que en realidad se compagina mal con el aspecto personal del escrito, hace violencia a los textos y carece de razones probatorias. Más radical aún es la hipótesis de Haldar (1947), quiensostiene que N. no ha existido, ya que el nombre proviene de 3,7 -"¿Dónde buscarte consoladores?"-, que la obra surgió en los círculos de profetas cultuales patrocinadores del odio contra Asiria en torno al 614 y que el escrito no es más que una trasformación del mito sumérico, babilónico y ugarítico del combate ritual del diosrey, mito que el autor convierte en una obra de propaganda antiasiria. La hipótesis, no hace falta decirlo, prescinde totalmente de los datos del libro.Doctrina e influencia posterior. Alguien ha afirmado que el libro de N. carece de valor religioso, pues su autor, un patriota exaltado, un profeta áulico y empleado del templo, expresa su resentimiento contra Asiria, como lo expresarán más tarde contra Babilonia los seudoprofetas del tiempo de jeremías y Ezequiel, sin preocupación alguna religiosa superior. Estas afirmaciones carecen de base textual. Es claro que el autor no disimula su alegría por la ruina de Nínive, en cuanto potencia adversa al pueblo elegido y, por tanto, a Dios. Pero esto no impide que sea un auténtico profeta de Yahwéh, que sabe que Dios es fiel a sus promesas (2,3), es omnipotente y paciente, dirige con sabiduría la historia humana y cambia el curso de los hechos en función de sus planes providenciales (1,3.13; 2,14). Yahwéh castiga a sus enemigos por sus pecados, destruye a Asiria por sus crímenes contra naturaleza y actúa así porque es justo (1,11-14; 2,1.12.13; 3,1.4-7.19). El pensamiento de N. es fundamentalmente idéntico al de los demás profetas de Israel. Es más, N. esboza una teología de la historia: detrás de todo acontecimiento humano se oculta la mano de Dios que dirige la historia. La caída de Nínive, como antes la de Tebas (3,8-10), no es más que un episodio en el curso irreversible de la historia. El libro de N. es un grito de fe en el Dios vivo que dirige la historia y ordena los acontecimientos según un plan superior y misterioso. La tradición judía y cristiana ha interpretado siempre de esta manera el libro de Nahum. La segunda parte del libro de Isaías Os 52,1.7) se inspira en Nah 2,1 al presentar al mensajero de la paz; lo mismo hace Tobías (14,4: Sinaítico) al citar la profecía de N. sobre la ruina de Nínive y Joel (2,4-9) depende de Nah 2,4.5.11.V. t.: PROFECíAS Y PROFETAS I.O. GARCÍA DE LA FUENTE.
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