Murcia (región) IV. Linguística. LIT.
Categoria:
Literatura
EL dialecto murciano plantea problemas importantes para los estudios lingüísticos dialectales de las hablas vivas en España. Resaltaremos aquí sus límites y la vinculación léxico-gramatical con las hablas vivas colindantes, así como su contenido idiomático.Límites, variedades e influencias del dialecto murciano. Decir, en un principio, que hablan dialecto murciano los habitantes de las provincias de M. y Albacete, no es suficiente. Es muy difícil conocer lo puramente murciano desde el punto de vista de la lingüística. No olvidemos que esta habla murciana es el habla viva de tránsito de la parte sudoriental de la península Ibérica, que forma además una especie de plataforma lingüística en la que convergen y se mezclan las influencias aragonesa, castellana, andaluza y catalano-valenciana. Es un habla además paralela en su situación geográfica al habla viva de Extremadura, ambas de formación lingüística muy arcaica. El habla viva de los murcianos es, en su mayoría, una mezcla convergente de una fenomenología léxico-gramatical, aparte de fonética, muy dispar, producto de la aparición de un castellano vulgarizado en el habla cotidiana. Conviene, pues, al intentar marcar los límites de la llamada habla murciana, ceñirse a las zonas geográficas que mantienen todavía vivos unos rasgos lingüísticos, que son los típicos dialectales de estas provincias.Muy importante sería igualmente señalar las áreas de los fenómenos que se dan cita en estos sectores para presentar un bagaje dialectal que valorice lo murciano, frente a ese habla vulgar castellana tan extendida a lo largo y lo ancho de la geografía del antiguo reino murciano. Es imprescindible, para valorar el habla murciana, conocer el proceso histórico-político de la región, y las zonas de donde proceden los habitantes que repueblan estas provincias después de la Reconquista y de la ulterior expulsión de los moriscos. Conviene no olvidar la actuación de estas tierras (v. III) del príncipe castellano Alfonso y de los reyes aragoneses Jaime I y Jaime II, que traen consigo una población aragonesa, que deja huella en el habla viva de esta región, habla que no puede conocerse en su totalidad, si no se profundiza en la influencia aragonesa que ha recibido.El habla dialectal murciana rebasa los límites administrativos de las dos provincias, para entrar en el habla de algunas poblaciones de la provincia de Alicante, como son las hablas vivas de los pueblos de Crevillente, Dolores y Monforte en la parte sur de la provincia; y los de Villena, Sax, Salinas, Elda, Pinoso, Novelda, Aspe, Monforte del Cid y La Romana en el partido judicial de Orihuela, al E de la misma provincia. También los rasgos dialectales murcianos se introducen, formando áreas fonéticas, en las provincias de Jaén y Granada.Si tuviéramos que señalar zonas de habla murciana propiamente dichas, destacaríamos en primer lugar el habla viva del Campo de Cartagena, variedad sur del dialecto; el habla de las Huertas, llamada panocho; y el habla viva de los pueblos de la comarca geográfica-central, de la provincia de Albacete, comprendida entre la población de San Pedro y las poblaciones de la vertiente occidental de la sierra de Taibilla por el O y hasta la localidad de Las Minas en el E. El habla viva de la provincia de Albacete está, en general, muy castellanizada, sobre todo en las comarcas de La Mancha y el Campo de Montiel. La influencia lingüística catalano-valenciana se deja sentir, muy levemente, en el habla viva de algunas localidades situadas al NE del partido judicial de Casas Ibáñez y algunas localidades limítrofes (del partido de Almansa) con la provincia de Alicante. En el habla viva de la provincia de M. descubrimos, sin embargo, las siguientes demarcaciones lingüísticas bien delimitadas: la occidental, pueblos del partido judicial de Caravaca y Lorca, de cierta influencia andaluza. Las zonas, ya señaladas, de las Huertas y Cartagena; y la zona situada en el centro geográfico de la provincia formada por los pueblos de Mula, Bullas, Pliegos, Casas Nuevas, Aledo y Totana.Rasgos lingüísticos. El vocalismo del habla murciana presenta una estructura muy similar a la castellana, siendo interesante, tan sólo, el trato que recibe el diptongo decreciente e¡, que al abrir excesivamente el punto de articulación de la e, pronuncian a, exactamente igual que los hablantes andaluces. Hay algunos casos de confusionismo en la pronunciación de las vocales. Es frecuente la debilitación, el paso de la vocal a, a la vocal i, tanto iniciales intermedias, pero no al final de palabra. Este fenómeno no es exclusivamente murciano, sino típico de la pronunciación de un español vulgar, y frecuente en lugares de población con léxico empobrecido como son éstos de M. Aparece el diptongo al por metátesis vocálica y, por contraste, es frecuente la desaparición de las vocales débiles en otras formas diptongales.El consonantismo presenta sobre todo características muy peculiares en la ch, ll y s. La ll presenta en la fonética murciana dos posibilidades: una lateral y otra mediopalatal. Se encuentra ll, por palatalización, por influencia valenciano-catalana, en palabras que empiezan por l. Las formas iniciales pl-, cl-, fl-, se conservan, con relativa frecuencia, por influencia aragonesa, mientras el grupo -Ij-, intervocálico, evoluciona a ll, proceso evolutivo desconocido en el castellano. Hacemos notar, en general, que los hablantes murcianos de las grandes poblaciones son yeístas, pero no así los de las zonas rurales en donde se mantiene la distinción ll, y. Muy importante es el descubrir algunas zonas ultralleístas dentro del habla murciana, concretamente en el habla del Campo de Cartagena, en donde se llega a desconocer el sonido y. La l y la r se identifican en la terminación verbal de los infinitivos.La ch murciana es equivalente a la velar sorda, en aquellas palabras tomadas del valenciano, y también aparece en este mismo matiz fonético en las terminaciones -¡cho, -¡cha, del diminutivo, en Tarazona de La Mancha. Es una ch de gran mojamiento. No falta la forma castellana. Las hablas vivas de la región murciana y las andaluzas forman en general un área léxica común en la pronunciación de la s final de grupo o sílaba. La aspiración de la s es sorda y ensordece correlativamente, por aproximación, la consonante sonora que la siga. El tratamiento de la s es el siguiente:-sb- > f;-sp- > hp;-sd- > sonido ce;-st- > ht;-s1- > hl;-sg- > j;-sk- > hk. La zona geográfica del seseó murciano está situada alrededor del mar Menor, en donde, en el habla viva de las poblaciones, se mantiene el fenómeno. También aparece el ceceo, aunque es de uso muy reducido, en los pueblos de Torres Pacheco y Perín.Entre otros rasgos, típicos del consonantismo murciano, se hallan: la desaparición de la -b-, -d-, -g-, intervocálicas; el reforzamiento nasal en algunas palabras; la reducción ns > s; el cambio zg > j; el grupo rl da, frecuentemente, ll, en las formas de los infinitivos con pronombres personales pospuestos; la r, por vulgarización, se sustituye frecuentemente por las implosivas en los grupos cultos; hay conservación de f- inicial en algunos topónimos, por influencia mozárabe. Hay conservación de las sordas intervocálicas. Los sufijos del diminutivo son -¡co, -¡cho, -iquio, estos dos últimos propios de la región murciana: Típico de la región murciana es el uso del artículo un átono y el cambio de género en algunas palabras con matiz significativo, así como el mantenimiento de formas arcaicas en la conjugación verbal, que hacen de la morfología murciana un caso aparte. Los verbos incoativos hacen el presente en -zg-. El léxico murciano lo forman, aparte de las formas típicas del habla murciana, una serie de palabras que establecen una unidad léxico-semántica con las provincias y comarcas andaluzas cercanas, aragonesismos, formas arcaicas castellanas, y valencianismos y catalanismos muy abundantes en el habla viva.F. DURAN GRANDE.
BIBL.: M. ALVAR, Textos hispánicos dialectales, II, Madrid 1960, 461-494; J. GARCíA SORIANO, Vocabulario del dialecto murciano, MURILLO, BARTOLOME ESTEBANMadrid 1932; G. GARCÍA MARTÍNEZ, El habla de Cartagena y sus aledaños marítimos, "Rev. de Dialectología y de Tradiciones Populares", II (1946); P. LEMUS Y RUBIO, Aportaciones para la formación del dialecto panocho, Murcia 1933; J. RAMÍREZ SARRIA, El panocho, Murcia 1927; G. SALVADOR, El habla de Cúllar Baza (Granada), "Publicaciones del atlas lingüístico y etnográfico de Andalucía", 11; A. SEVILLA, Vocabulario murciano, Murcia 1919; A. ZAMORA VICENTE, Notas para el estudio del habla albaceteña, "Rev. de Filología Española", XXVII (1943) 223-255; M. A1.VAR, Diferencias en el habla de Puebla de Don Fadrique (Granada), "Rev. de Filología Española", XL (1956); J. GARCÍA SORIANO, Estudio acerca del habla vulgar y de la literatura de la región murciana, Murcia 1920.
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