Murcia (región) III. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
Su posición abierta al Mediterráneo hizo de esta región zona de asentamiento de pobladores desde el Paleolítico inferior, como lo demuestran los restos de estaciones de arte levantino, de vaso campaniforme y de cultura argárica, abundantes tanto en la zona costera como en el interior (V. LEVANTE ESPAÑOL II).Historia antigua y medieval. Históricamente, la primera población de la zona son los mastianos o massianos, pueblo asiático del Indostán, que se estableció desde el río Salado hasta el N de Alicante y que precedió a la población ibérica de los oretanos (sitos en el interior), bastetanos (sierra de Alcaraz), deitanos ("costeros entre Águilas y cabo Tiñoso") y contestanos meridionales (también costeros entre dicho cabo y Alpera). De la colonización fenicia sólo dos de sus poblaciones han alcanzado memoria: Ilici en la zona contestana y Asso en la deitana. Luego se establecieron los foceos massoliotas al NO de la actual Lorca y en Elis, arqueológico Cerro de los Santos, en Albacete.En el 223 a. C., sobre la antigua Mastia, los cartagineses fundaron Qart-hadasat (Cartago Nova), creación que supuso varios años de progreso económico a la región, a pesar de la oposición de los independientes ibéricos. En pleno conflicto púnico, P. C. Escipión tomó por sorpresa su capital (209 a. C.) y con ello dejó sin base política en España a los cartagineses. Aunque los mastianos se opusieron a Roma, fue inútil su esfuerzo; toda la región quedó incluida en la Hispania Citerior republicana. En tiempo de Augusto, con cabeza de convento jurídico en Cartagena, la actual región murciana formó parte de la Tarraconense (v.). Durante el Imperio, foros, templos, acueductos y teatros embellecieron la región, y las vías romanas Augusta y Pretoria tuvieron abundantes estaciones en ella. En el Bajo Imperio, Diocleciano creó la provincia Cartaginense (v.) que, con capital en Cartago Nova, incluía la actual región murciana. Fue una de las zonas que más pronto se abrió al apostolado primitivo cristiano: Ilici, Jumilla, Cartago Nova y Hellín fueron las principales comunidades obedientes al obispado de Segisa (Cieza).El s. v fue de desolación y estragos. En el 411 los alanos, en el 419 los godos, en el 425 los vándalos de Gunderico que arrasaron Cartago Spartaria hasta su expulsión por Walia, y tras ellos los suevos de Requila y Requiario en el 441. Después del asentamiento visigodo en la Península, la región murciana sirvió de recompensa al imperialista Justiniano por su apoyo al godo Atanagildo contra Agila (554). Desde Gibraltar a Alicante con parte de Albacete, los habitantes de esta región recibieron, como hermanos por su ortodoxia católica, a estos bizantinos que reedificaron ciudades y fortalezas, como, p. ej., Tucca, quizá origen de la actual M. Desde el 570, cuando Leovigildo les expulsó hacia la Bastetana y dominó totalmente la Orospeda (577) y la Aurariola sur, los bizantinos sólo resistieron en torno a la católica Cartago Spartaria y su distrito. Con la conversión de Recaredo (589), se suavizó la tensión y se facilitó la expulsión definitiva de los bizantinos llevada a cabo por Suintila después de 71 años de asentamiento. No se sabe la reacción de su población, pero Cartagena perdió importancia eclesiástica al pasar su obispado a Begastri (v. CARTAGENA II). La región formó parte de la provincia Aurariola, con dos de los siete condados subordinados al duque: Orihuela y Lorca.Duque de ella era, a comienzos del s. vitl, Teodomiro, vencedor de los bizantinos deseosos de recuperar su territorio. `Abd al-`Aziz ben Muza invadió la región mastiana a comienzos del 713 y derrotó inicialmente a Teodomiro cerca de Oriola (Orihuela). No obstante, refugiado en ella, con el falso alarde de resistencia, realizado al disfrazar como tropa a las mujeres, facilitó la firma de un pacto amistoso o `ahd que implicaba la autonomía política, sin merma alguna de los siete ducados y siete episcopados, conservando la propiedad de las tierras y la dirección política. Sólo una tributación en especie y dinero fue el pago por librarse de la tormenta que se abatió sobre el resto de la región murciana, que pasó a formar parte de la provincia Tolaitola.A la muerte de Teodomiro (743), la decadencia del territorio se hizo patente hasta el punto de perder su nacionalidad cuando, fracasada la acción de Ibn Habib al-Fehri el Sclavon que secundaba por el sur el movimiento franco hacia el Ebro, Abderramán I ocupó sus ciudades y fortalezas principales y quizá destruyese Begastri. Desarraigó de allí a las prepotentes familias cristianas, sustituyéndolas por árabes, que constituyeron el principal núcleo de población. El territorio formó parte de la cora o provincia de al-Xarq, colindante con las de Jaén, Granada, Archidona-Málaga y Valencia al N, con capital, de nuevo, en Orihuela. Abderramán II aconsejó al gobernador de la cora su establecimiento en M., en el 209 de la Hégira (824-825). Quizá fuera a fines del califato de Abderramán III (mediado el s. X) cuando quedó de nuevo desmembrada la comarca, al pasar el distrito de Lorca, con los de Cartagena, M. y el valle del Segura, a la cora de Almería, mientras Albacete se distribuía entre las de Toledo, Albarracín y Valencia. Aprovechando la crisis de fines del califato, Zohair, señor de M., ensanchó sus reducidos límites y recobró parte de la antigua cora, mientras los taifas de Denia y Toledo se repartían el interior albaceteño antes de quedar anexionado éste al taifa sevillano al-Motamid (1078). Con la toma del castillo de Aledo por el caudillo castellano Garci Jiménez, comienza la influencia cristiana en la región. En 1092, el almorávi. de Yusuf ben TaluFn rindió por hambre el castillo.La región, verdadera zona conflictiva no sólo cristiano-árabe, sino también castellano-aragonesa, fue ocupada, tras la retirada almorávide, por el ex régulo de Zaragoza Ibn Húd, fiel a Alfonso VII. Cayó bajo el poder almohade de al-Mahdi, que extinguió la dinastía y su recién estrenada independencia. En 1244, Abu Beker, reyezuelo de M., se sometió a Fernando III, que, enfermo, envió a su hijo Alfonso, quien sólo tuvo que tomar por las armas Lorca, Mula y Cartagena. Para evitar roces por cuestiones de límites, Jaime 1 de Aragón (v.) aceptó el tratado de Almizra (1244), que confirmaba el de Tudillén (1179) y establecía los límites meridionales de ambos Estados en el puerto de Biar, aunque por el posterior tratado de Agreda (1304) Jaime II obtuviera de Fernando IV de Castilla prácticamente la provincia de Alicante, quedando el reino de M. para Castilla. "Durante muchos años fue un lejano, apartado y algo olvidado Adelantamiento de Castilla, sin legislación ni organización peculiares y dado todo su occidente a las órdenes militares y el resto, en puridad, a una familia, los Manueles, descendientes del menor de los hijos de San Fernando".Historia moderna y contemporánea. Bajo los Reyes Católicos, su actitud fue de total apoyo a sus personas, desde la guerra civil y durante la empresa granadina. El edicto antijudío del 31 mar. 1492 fue aplicado severamente en la región. Los judíos expulsados se embarcaron en el puerto de Cartagena. En 1520, su población, más moral que activamente, apoyó a las Comunidades castellanas. El despoblamiento morisco de la Península, ordenado por Felipe III en 1610, tuvo en esta región su excepción, pues, salvo la rebelde zona del valle de Ricote, "los que llaman mudexares en el Reyno de Murcia muy emparentados y unidos con los christianos viejos" pudieron permanecer por su dedicación agrícola y manufacturera y por su pacifismo. Durante la guerra de Sucesión, M. se opuso a la alianza austriaca, que fracasó primero ante la defensa murciana del card. BeIluga (v.) y luego fue derrotada en los campos albaceteños de Chinchilla y Almansa. Superado el impacto de la guerra, entró de lleno en una prosperidad económica desconocida. En 1767, Cartagena fue de nuevo escenario de otra expulsión: la de los jesuitas.El antiguo reino dio paso en el s. XVIII a los corregimientos de Chinchilla, Hellín, M. y Lorca. En la división provincial de 1785, intentada por el murciano Floridablanca, se incluían en la provincia de M. los partidos de Albacete, Cartagena, Cieza, Chinchilla, Hellín, Lorca, M., Segura de la Sierra y Villena. Durante la guerra de Independencia, sufrió saqueos la región, primero de las tropas del mariscal Sebastián (1810) y luego de Suchet. Fue escenario en 1812 del desembarco inglés. En 1833, se dividió el viejo reino en las provincias de Murcia (v.) y Albacete (v.), englobadas en una región. En 1836, Albacete fue zona de paso de la expedición proselitista carlista del general Gómez, aunque nada consiguió en esta región liberal. En 1873, surgió en Cartagena (v.) el Movimiento Federalista Cantonal derrocado por el Gobierno central, lo mismo que el cantón de M. a los pocos meses. A comienzos del s. xx, el anarquismo tuvo fuerza en esta región. En 1982 se rompe la unidad administrativa regional: la provincia de M. se constituye en Comunidad Autónoma (19 jun. 1982) y la de Albacete pasa a formar parte (16 ag. 1982) de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.J. RODRIGUEZ MÁRQUEZ.
BIBL.: V. la de MURCIA (ciudad y provincia) II; ALBACETE II.
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