Murcia (ciudad y Provincia) II. Historia. HIST.
Categoria:
Historia
El nombre de M. se deriva del adjetivo murcius, humedad, aplicado a un poblado romano de escasa importancia que los árabes mantuvieron en el 831, cuando Abderramán II construyó la ciudad de M. La provincia ocupa un puesto relevante en la Prehistoria y en la Antigüedad. Abundan las pruebas de permanencia de primitivos pobladores, por los numerosos restos de cerámica neolítica y eneolítica. Fenicios y griegos la dominaron; luego los cartagineses desplazaron el centro vital del Sudeste hacia el puerto de Cartagena (Cartagonova), para la exportación de los minerales. Los romanos conservaron las poblaciones costeras, pero se asentaron principalmente al amparo de las tierras y colinas próximas al Segura y Guadalentín; e iniciaron las obras hidráulicas, perfeccionadas por los musulmanes. El periodo visigótico supuso el abandono casi definitivo de Cartagena (v.), pues la minería desapareció y se retornó a una vida intensamente rural.En el 711 se inició la invasión musulmana de la cora o provincia de Todmir, llamada así posteriormente en recuerdo de su gobernador Teodomiro. `Abd al-`Aziz, hijo de Muza, derrotó en los campos de Lorca a Teodomiro, quien se refugió en Orihuela, la cual capituló ante `Abd al-`Aziz, después de un duro asedio. La cora quedó sometida a los musulmanes, pero sin que éstos se apropiaran de los bienes por derecho de conquista. Incluso Teodomiro conservó el gobierno de sus pueblos y la libertad de practicar sus creencias religiosas. En el 822, ya el nombre de M. figura designando a una de las poblaciones de Todmir. Sufre la zona murciana las vicisitudes de los reinos de taifas (v.), almorávides (v.) y almohades (v.). En 1266 se inicia la reconquista del reino murciano por Jaime I de Aragón (v.). Un estrecho cerco de la ciudad convence a los musulmanes de la inutilidad de su resistencia, y el 30 de enero ondea en lo alto del alcázar la enseña real; al día siguiente, el rey aragonés se posesiona del alcázar. Alfonso X el Sabio (v.) recibe de Jaime I el reino de M., según lo pactado; pero M. lindaba con Granada y, por ello, siguieron las escaramuzas. Por el N, Bullas, Cehegín y Caravaca padecían continuas irrupciones; por el O, Lorca era el castillo frontero que mantenía el alerta. Ya en el s. xiv, los reinados de Pedro I, Enrique II y Juan I fueron de tranquilidad en orden a la vecindad con los granadinos; pero en 1378, Enrique de Trastámara tuvo que enviar a Alonso Yáñez Fajardo a restablecer el orden. En 1392, Fajardo vuelve a guerrear contra los musulmanes, a los que vence en la Rambla de Nogalte, de Lorca. En el s. xv, otra vez el adelantado Fajardo emprende expediciones bélicas de castigo contra los mahometanos de Granada y Almería. Después de esto, la paz interior se ve perturbada por las enconadas luchas entre Fajardos y Manueles, que buscan la hegemonía, y que logran aquéllos. El 26 abr. 1488 M. aloja en su ciudad a los Reyes Católicos, procedentes de Valencia. Isabel queda allí, y Fernando toma la ciudad como base de operaciones en la lucha contra los musulmanes de Almería. Por esta época empieza a utilizarse en M. la imprenta, apenas introducida en España. El primer libro que se imprime es El Oracional, de Fernán Pérez de Guzmán; luego Las Batallas Campales y El Valerio de las Historias, del canónigo murciano Diego Rodríguez de Almela. El estado de guerra permanente no impide la evolución cultural.Entrado el s. XVI, en 1520, M. se hace comunera (v. COMUNIDADES, MOVIMIENTOS DE LAS). Se alzan junto a ella Lorca y Cartagena, situación que dura hasta que las Comunidades quedaron quebrantadas en Villalar. En diciembre de 1541, Carlos I, al retorno de su campaña de Argel, visita M. En 1565, nace en M. el historiador Francisco Cascales. Sus obras, discursos históricos de las ciudades de M. y Cartagena, aunque influidas, en parte, por falsos cronicones, tienen rigor histórico.Ni política ni socialmente, nada nuevo aporta el s. XVII. La peste y dos riadas del Segura desbordado siembran la muerte y la miseria. Literariamente, en cambio, fue un siglo espléndido para M. Destacan S. J. Polo de Medina (1630-76), con sus Academias del jardín; y el gran humanista, político y diplomático Diego Saavedra Fajardo (v.). La centuria decimoctava es aún más importante. Durante la guerra de Sucesión (v.), M. toma partido por los Borbones; su obispo, L. A. Belluga y Moncada (v.), ayuda con dinero y manda personalmente las tropas que moviliza en M., Lorca, Aledo,Totana y Caravaca. Aparece al poco tiempo otro gran político murciano, José Moñino y Redondo, conde de Floridablanca (v.).El s. XIX nace en un ambiente de paz, que desaparece desde la invasión napoleónica. En abril de 1810, las tropas francesas entraban en M., y el general Martín de la Carrera, luchando contra ellas, caía muerto en la calle de San Nicolás. En 24 jul. 1812 se proclama pública y solemnemente, en M., la Constitución de Cáliz. En 1820 resuenan los gritos revolucionarios de Riego. En 1849 se promulgan las Ordenanzas de la Huerta de M. y se restauran los Tribunales de Aguas, con el nombre de Consejo de Hombres Buenos. En septiembre de 1968 es destronada Isabel II, y en 1873 España es República federal; surge el cantón murciano, con Antonete Gálvez, y en 1874 termina con la ocupación de Cartagena por el general López Domínguez. El desastre colonial tiene su eco en Vicente Medina, con su poesía Cansera. El s. xx no ofrece en M. ningún relieve especial. Las tropas nacionales entraron en la ciudad el 29 mar. 1939.J. CANO BENAVENTE.
BIBL.: J. TORRES FONTES, Apuntes histórico-económicos de Murcia, Murcia 1965; M. GASPAR REMIRO, Historia de la Murcia musulmana, Zaragoza 1905; J. TORRES FONTES, La reconquista de Murcia en 1266 por Jaime 1 de Aragón, Murcia 1967; F. CASCALES, Discursos históricos de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Murcia, Murcia 1621; R. SERRA Ruiz, El pensamiento social-político del cardenal Belluga, Murcia 1963; A. MERINO ALVAREZ, Geografía histórica del territorio actual de la provincia de Murcia, desde la reconquista por Jaime 1 de Aragón, hasta la época presente, Madrid 1915; J. FRUTOS BAEZA, Bosquejo histórico de Murcia y su Concejo, Murcia 1934.
Guarda este contenido en tu perfil
Inicia sesión o crea tu cuenta para guardarlo.