Müller, Johannes Peter
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Biografía GER
Fisiólogo alemán, n. el 14 jul. 1801 en Coblenza. Educado en el seno de una familia católica, su vocación osciló algún tiempo entre la Teología y la Medicina; su decisión por esta última quizá estuvo influida por Goethe. Estudia en la Univ. de Bonn, donde experimenta el entonces poderoso atractivo de la especulación científica romántica, la Naturphilosophie, lo que claramente se advierte en el tema y tratamiento de su tesis doctoral (1822). El magisterio de Rudolphi, con quien trabajó años después en Berlín, contribuyó a distanciarlo de la teorización romántica; fue entonces cuando se consagró a la investigación fisiológica. Desde 1824 a 1833 desarrolló una importante labor docente en la Univ. de Bonn, dando en ella cursos de Anatomía, Fisiología, Patología general y ocasionalmente de Oftalmología. En 1833, sucede a su maestro. Rudolphi en la cátedra de Fisiología de la Univ. de Berlín, en la que figuró desde entonces como titular hasta que m. el 28 abr. 1858.La ingente labor de M. puede ser fraccionada en tres periodos. Durante el primero, cuando es en él patente el influjo de la ciencia romántica, realiza su memoria doctoral, en la que estudia la relación entre los números y la motilidad animal. A la segunda etapa, que se inicia en 1826 para prolongarse hasta 1840, pertenecen la casi totalidad de sus trabajos fisiológicos, figurando entre ellos su investigación sobre fisiología comparada de los sentidos, el estudio de los fenómenos fantásticos de la visión (1826) y la excelente monografía que redactó sobre fisiología de las glándulas (1830); al mismo periodo pertenecen su confirmación de la "ley de Bell y Magendie" en los animales de sangre fría (1831) y el análisis de la sangre, la linfa y el quilo (1841). Capital importancia en la historia del saber fisiológico tiene la edición de su monumental Handbuch der Physiologie des Menschen (1833-34), el más importante texto de fisiología desde la publicación de Elementa, de Haller. Al segundo periodo de su vida científica corresponden, también, sus estudios sobre temas concretos de Embriología, Patología y Anatomía comparada. En la tercera etapa que llega hasta su muerte, el quehacer de M. se centró en el estudio de la Anatomía comparada. De sus escritos, además del Handbuch ya mencionado, deben citarse las obras Zur vergleichende Physiologie des Gesichtssinnes des Menschen und der Thiere (Hacia una fisiología comparada sensorial del hombre y los animales) (1826) y De respiratione foetus (1823).Cuatro aspectos cardinales cabe deslindar en la amplísima labor investigadora de M. En primer lugar, su aportación a la fisiología glandular; luego, sus trabajos sobre fisiología sensorial; en otro orden, su actitud espiritual frente al conocimiento de la Naturaleza y sus ideas en torno al hombre y al organismo viviente. En la orientación de su pensamiento biológico se perfila el influjo que en él ejerció la_ Naturphilosophie, la obra de Goethe y el magisterio de Rudolphi; ello explica las diferencias que se descubren al compararlo con Magendie. Fisiólogo y estudioso de la Anatomía comparada, M. consideró siempre la Fisiología, como certeramente apunta Rádl, como una Anatomía superior.Con su exhaustiva monografía De glandularum secernentium structura penitiori (1830), construye M. una fisiología general de la función secretora; estableció de forma definitiva la condición cerrada de los conductos secretores, reafirmando con ello las ideas de Malpighi (v.). Formula tres leyes generales de la secreción: la actividad secretoria sería una modalidad de transformación que todos los órganos imprimen a la sangre que circula por ellos; los caracteres diferenciales de las distintas secreciones dependen de la sustancia orgánica de la glándula; finalmente, la actividad de los órganos secretorios tiene una doble vertiente, nutritiva y propiamente secretora.De sus investigaciones acerca de la fisiología sensorial, cuyo punto de partida se encuentra en la "teoría goethiana de los colores", deduce las siguientes conclusiones: solamente se percibe el estado de nuestros nervios; cada sentido estaría dotado de una sensibilidad específica; la sensación es la trasmisión a la conciencia del estado de nuestros nervios determinado por causas externas; el alma prestaría agudeza al proceso fisiológico de la sensación no limitándose a percibir tales causas.Sobre el conocimiento científico de la naturaleza es claramente perceptible en la obra de M. una evolución en su pensamiento desde una postura inicial, basada en la aceptación de los principios de la Naturphilosophie, hasta una ulterior actitud propicia a una concepción mensurativa y experimental de la realidad. Su entendimiento del hombre y del organismo vivo se apoya ante todo en una interpretación evolutiva de la realidad humana y de la naturaleza, evidente no obstante creer en la fijeza de las especies biológicas.La grandeza y la trascendencia histórica del magisterio científico de M. quedan confirmadas con una sumaria referencia a los nombres de quienes fueron discípulos suyos. Con él se formaron quienes integran la que ha dado en llamarse generación intermedia; dicho en otros términos: los componentes de la promoción de hombres de ciencia germanos que rompiendo con la especulación romántica inician el cultivo de una ciencia experimental. Tales fueron, entre otros, Schwann, Henle y Remak, Du Bois-Reymond y Virchow, Pflüger, Helmholtz, Kólliker, Lieberkühn y Reichert.L. SANCHEZ GRANJEL.
BIBL.: P. LATN ENTRALGO, Lección escolar sobre Johannes MüIler, "Medicarnentav XVII,211, Madrid 1-I-1952, 37-39; J. STEUDEL, Le physiologiste Johannes Müller, París 1962.
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